Primero de tres artículos -Domo Arigato (II) y Domo Arigato (III)- sobre el viaje del autor a Japón, donde se ha entrevistado con altos directivos de empresas como NTT DoCoMo, Sumitomo Mitsui Banking Corp., Mitsubishi o NEC, ha aprendido sobre el estado del eLearning en el país Nipón, y ha podido colaborar en dos sesiones docentes de las universidades de Osaka y Doshisha (Kyoto).
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Para empezar esta trilogía oriental, lo mejor sería hablar un poco de Japón como país, porque es tan desconocido e injustamente prejuzgado que conviene separar mitos de realidades. Luego, cuando se comprenda un poco mejor la auténtica filosofía profesional de los nipones, se puede abordar el tema del eLearning de forma mucho más inteligible.
Se separarán los diferentes temas tratados en Tópicos y Realidades (a veces coinciden, otras muchas no).
TÓPICO 1: los japoneses viven hacinados.
REALIDAD: 120 millones de personas viven en un espacio parecido al de Extremadura (las islas en su totalidad tienen una superficie similar a la de España, pero el 70% está cubierto por bosques casi vírgenes y sólo el 30% está poblado), pero de una forma extremadamente ordenada y bien distribuida. Es falso que existan muchas más aglomeraciones que, por ejemplo, en ciudades como Madrid o Barcelona. La típica imagen de gente apretada en vagones de metro sucede, como aquí, sólo en horas punta y no cada día (ni mucho menos). Otra cosa es que mediáticamente parezca impactante presentarla como lo habitual.
Las ciudades importantes tienen downtown y skyline típico pero, el resto, son casitas unifamiliares con un pequeño jardín. Una familia media de 4 personas suele vivir en un espacio habitable de unos 80-90 m2 (y esto no se puede definir como hacinamiento, obviamente).
Todo el territorio está muy bien comunicado por carretera y trenes-bala que funcionan con una eficiencia extraordinaria. Es falso que existan largas colas y atascos.
TÓPICO 2: es imposible entender a los japoneses en su lengua, pero se expresan muy bien en inglés.
REALIDAD: hay tres tipos de escritura (Kanji, Hiragana y Katakana), todas ellas complejísimas (especialmente el Kanji, con más de 2000 ideogramas diferentes) y perfectamente incomprensibles para los occidentales. Casi todo está escrito con estos caracteres, por lo que manejarse por allí resulta muy difícil: el país no está demasiado preparado ni preocupado por el turismo externo.
Es falso que todos hablen inglés: sólo lo hace un porcentaje relativamente reducido de la población, y esto no beneficia la inmigración ni el mestizaje (ambos son realmente bajísimos).
TÓPICO 3: los japoneses trabajan más que nadie pero no son de fiar.
REALIDAD: el japonés es una persona muy trabajadora, tremendamente respetuosa y educada, muy cívica y con un sentido del deber casi militar. La excelencia profesional es única en el Mundo y muy superior a la de cualquier otro país. Por ejemplo, es falso que se pongan mascarillas por el SARS (allí no hay): lo hacen, y desde hace mucho tiempo, por pura solidaridad (para no contagiar a sus vecinos, cuando los propios portadores de las máscaras están acatarrados).
Todo está perfectamente limpio y aseado (no vi ni una sola colilla o papel en el suelo, ni en Tokyo ni en Osaka), hasta los trabajadores más humildes visten impecablemente (la gran mayoría con traje) y lo hacen todo con gran empeño y dedicación, simplemente porque lo consideran un deber aprendido desde la infancia, no porque esperen ninguna recompensa. Las propinas están estrictamente prohibidas y la seguridad ciudadana es casi absoluta (dejan coches aparcados, en plena acera y con las llaves puestas, o bicicletas sin candado, y se van de compras con toda tranquilidad: nadie se los roba).
Es falso que no sean de fiar: son muy reservados para expresarse (casi nunca dicen que no directamente y prefieren utilizar expresiones como esto es difícil) pero de una honradez fuera de dudas.
La población es culta, lee mucho y tiene acceso muy habitual a herramientas digitales. Curiosamente, estudian durísimo en la escuela (teniendo que aprender Kanji, Hiragana y Katakana, no es de extrañar) pero se relajan un poco en la universidad porque, después, les esperan 40-45 años de ardua vida profesional. La gente no suele jubilarse hasta muy, muy mayores y, muchas veces, es recolocada en trabajos marginales: dejar de trabajar es signo de debilidad y llegar de la oficina más tarde de las 11 de la noche no es nada raro.
TÓPICO 4: los japoneses tienen siempre que ir en grupo. Si van solos, lo pasan fatal.
REALIDAD: así es, en efecto. Se premia el gregarismo y está mal visto el individualismo. Se les enseña a trabajar y decidir en grupo, necesitan el apoyo social y sentirse muy arropados. Les cuesta mucho decidir sin que otros colegas les respalden. Así, el japonés es un colaborador o un subordinado perfecto, pero no es tan buen directivo.
TÓPICO 5: Japón no entiende al mundo occidental.
REALIDAD: Japón admira lo occidental sin reservas, aunque se sabe muy seguro y eficiente.
Son muy consumistas (muchísimo) y, tecnológicamente, son los más avanzados del Mundo (móviles GPRS, navegadores de coche y tratamiento digital multimedia totalmente implantados). Copian todo lo que les parece útil de países occidentales pero, al ser tan minuciosos y eficaces, lo perfeccionan con gran habilidad. Recurrentemente, mejoran modelos de dispositivos tecnológicos o automóviles que se crearon en los USA y compiten exitosamente con los originales.
Es falso que el país tenga crisis social: los recursos humanos (en lo profesional) son de un rendimiento inmejorable, como ya se ha dicho. En lo personal, un estilo de vida tan enfocado al trabajo y a la absoluta perfección en todo puede hacer infeliz a mucha gente, eso sí es cierto.
Habiendo ya explicado la dura y estrictamente disciplinada vida de la gran mayoría de nipones, en el próximo número podremos afrontar el tema del eLearning en Japón de forma mucho más comprensible.
