CLIE: un caso ‘face-publishing-book’


La presencia de las editoriales en las redes sociales es una de las derivas principales de los conceptos de Web 2.0 al mundo editorial. Varias editoriales —pocas todavía— han comprendido su importancia en la búsqueda de visibilidad y mercado. Es un ámbito nuevo en el que no hay recetas ni reglas claras, sí búsqueda y experimentación con la urgencia de la cuenta de explotación en el retrovisor…

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El pasado lunes 22 de marzo, Anatomía de la edición iniciaba “…una serie de posts sobre Facebook en el sector editorial…” con un estudio sobre la popularidad de las editoriales en Facebook que tuvo una repercusión bastante amplia especialmente entre aquellos interesados en el tema y al que hicimos referencia en nuestro artículo Face-publishing-book: Redtabilidad & Rentabilidad.

El estudio estaba realizado sobre 106 editoriales presentes en Facebook, las clasificaba entre pequeñas, medianas y grandes, resumía algunas conclusiones y ofrecía un gráfico (o infografía, —queda más cool decirlo así) en el que la primera posición quedaba para Random House Mondadori con 6.653 fans (hoy ya 6.902).

Dejamos de lado la discusión sobre si es comparable la popularidad de un espacio (fans o amigos) de un grupo editorial que reúne a varias editoriales bajo su gran paraguas con los de editoriales “unas, puras y duras” [confiamos que estás variables se analicen en los anunciados estudios futuros] para centrarnos en uno de los comentarios del mencionado artículo, el de Julia, que preguntó “¿Dónde está Clie con sus más de 72.000 fans?” (hoy ya 78.926). Como bien twiteó Silvano oportunamente, “el comentario más corto motivó la respuesta más larga!!”.

Este comentario sobre CLIE fue causa de varios intercambios en Twitter con opiniones divergentes, básicamente sobre el hecho de si CLIE debía ser considerada o no una editorial “al uso” y, por tanto, merecedora de ocupar un lugar en el estudio de los “anatómicos”.

En todo caso, esa discusión nos motivó a plantearnos un estudio más cercano o “análisis de caso” como se suele decir, que hoy queremos compartir… no sin antes dejar claro que buscamos con esta acción complementar un desarrollo urgente y necesario como el que han iniciado los anatómicos Silvano y Alberto. Urgencia y potencial que conocemos porque participamos activamente en la conversación en red, como es evidente (nos da vida); y, porque vivimos de dar servicio y soluciones a empresas (muchas de ellas del sector de la edición) también sobre la presencia en redes sociales. Cuando un editor se interesa o contrata la gestión de un perfil, no le basta con las historias al uso sobre el dospuntocerismo, la conversación y la red, el boca-oreja… Se plantea gastarse un dinero, y quiere saber qué impacto tendrá esa acción en su cuenta de explotación: lo mismo que cualquiera de nosotros en situación similar de compra o adquisición de valor. Podemos hablar de que se trata de una acción a largo plazo; de que el retorno de esa conversación tendrá mucho que ver en cómo la empresa gestiones ese feedback; podemos hablar del potencial en difusión y comunicación, de nichos y audiencias interesadas en red… Pero no podemos evitar el planteamiento base: valor y precio.

Esa acción combinada de conversar en red sobre lo que nos interesa y de participar de las redes profesionalmente, nos ayuda a definir ambas cosas. A darnos cuenta del valor que aporta un estudio como el propuesto por los anatómicos por ejemplo; y, a apreciar y preciar mejor las operativas como la del caso que presentamos.

Pensamos que hay que hacer un esfuerzo complementario a la propia emisión de contenidos y potenciar la conversación transversal entre pares, con el fin de aportar nuevos valores en red al valor propuesto por un nodo, sea anatómico, paradigmático, fisgón o futurible, con el fin de aplicarnos “en casa” lo que le vendemos a los demás. Es desde ese punto de vista que nos ha interesado explorar más aquellos puntos en los que estamos en desacuerdo. Pero también, porque nos interesa profesionalmente el caso ya que se trata de una experiencia de usuario real (bueno, virtual), que está sucediendo… Una experiencia que durante el tiempo que tardamos en leer esta entrada, ya habrá integrado nuevos fans.

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— Acerca de CLIE

CLIE [Comité de Literatura para las Iglesias Evangélicas] es una editorial fundada por el pastor evangélico Samuel Vila en 1924. Nace con un mercado muy definido —cristianismo evangélico— pero no por ello menos disperso. Desde sus inicios estuvo centrada en libros de orientación cristiana, tanto de inspiración como de estudio y reflexión. Sobrevivió a las prohibiciones del régimen franquista editando, imprimiendo y distribuyendo sus libros de forma clandestina. La relación con su mercado, a nivel territorial, creció y se fortaleció durante más de 40 años y en condiciones adversas. En 1967, tras la promulgación de la Ley de Libertad Religiosa, la editorial comienza un período de consolidación y crecimiento, sobre todo en el exterior, que le lleva a convertirse en uno de los principales exportadores de libros del país.

Una trayectoria —la del fundador y la de la editorial— ampliamente reconocida:

- Doctor Honoris Causa concedido a Samuel Vila por el Defenders Theological Seminary de Río Piedras, Puerto Rico (USA) en 1970.
- Nombrado Académico de la Lengua Española por la Academia Norteamericana de la Lengua Española en reconocimiento a la labor realizada a través de sus libros y del trabajo de CLIE en la difusión y mejora de la calidad de la lengua española en los Estados Unidos en 1991,
- Medalla al Mérito Exportador concedida a la Editorial CLIE por la Cámara de Comercio y entregada por  Jordi Pujol, Presidente de la Generalitat de Catalunya en 1983.

Es, sin lugar a dudas un editorial de nicho. Que ese nicho esté caracterizado por creencias religiosas no modifica su condición de tal.

Hemos hablado con David Villanueva de CLIE, quién gentilmente ha accedido a responder a un breve cuestionario. Sus respuestas nos parecen esclarecedoras en relación al tema que nos ocupa.

Tökland — ¿Cuando inició CLIE su presencia en FB?

CLIE — Nuestra presencia en FB comienza en Junio del 2009.

¿Cuáles fueron las razones que motivaron la decisión de abrir una Fan-page en FB?

Durante muchos años habíamos estado viajando por toda América haciendo presentaciones de libros y dando conferencias para explicar el uso y manejo de algunas de las obras de referencia y consulta que publicamos. En elloa hicimos muchos amigos y de buena parte de ellos teníamos los e-mail. Cuando se inició la red de Facebook pensamos que sería un buen medio para poder mantener un contacto más directo con ellos. Comenzamos a invitar amigos y… las adhesiones a la página de CLIE se dispararon con un crecimiento que no habíamos sospechado siquiera. Ello nos ha permitido comprobar que la marca de CLIE era más conocida y valorada de lo que nosotros mismos imaginábamos.

Los precios de los libros y el e-commerce en la web de CLIE están expresados en dólares. ¿A qué se debe el uso de esta divisa en lugar de utilizar la divisa Euro?

El 90% de nuestros clientes están en países del continente americano. Todas las ventas de nuestros libros a través de librerías son con precios en dólares. El hecho de que en nuestra tienda virtual los precios estuvieran en euros, crearía confusión.

¿Consideras que, desde un punto de vista estrictamente editorial, las conversaciones que se establecen en la página de CLIE favorecen la difusión y venta de vuestros títulos?

Sin lugar a dudas que la favorecen. Estas conversaciones nos dan la oportunidad de recomendar libros y de presentar novedades a miles de personas que posiblemente nunca entrarían en una librería (suponiendo que la librería tuviera en existencia y visible el libro que recomendamos). Pero con independencia del aspecto comercial está el aspecto de marca. No debemos olvidar que CLIE es una editorial religiosa, con un fondo espiritual, y estas conversaciones nos dan la oportunidad de trabajar también en esa área y ayudar a las necesidades espirituales de nuestros lectores y fans.

Si consideramos que “marketing” es un ámbito en el que se procura satisfacer las necesidades de los clientes, por un lado, y obtener beneficios al mismo tiempo, por otro, ¿consideras que la presencia en FB y las conversaciones que se establecen con los fans son/pueden ser consideradas acciones de marketing?

Aunque la pregunta queda en parte contestada en la respuesta anterior, concretemos que, desde un punto de vista estrictamente de marketing, la respuesta es afirmativa. Aunque deberíamos diferenciar entre marketing de producto y promoción de marca, o bien entre marketing directo e indirecto. Facebook nos da la oportunidad de presentar un producto que llena las necesidades de muchos de nuestros fans, y el ciclo se cierra cuando quién ha visto el libro, lo adquiere en nuestra tienda virtual o bien acude a una librería y lo pide, lo que genera un beneficio para la editorial. Pero todas las demás acciones en nuestra página que no son presentación de producto, también pueden considerarse acciones de marketing, si valoramos el marketing indirecto. Si respondemos los comentarios de nuestros fans, si publicamos frases fomentando la lectura, si publicamos noticias sobre el mundo del libro en general, todo esto genera tráfico en la página y gusta a nuestros fans, que se sienten en general en deuda con CLIE y por tanto más proclives a adquirir un libro de CLIE para llenar sus necesidades cuando estas se produzcan o cuando se presenta la oportunidad.

¿Cuáles fueron las razones que motivaron la decisión de abrir un grupo de Librerías Cristianas en FB?

En nuestros viajes detectamos que el nivel de capacitación del personal de las librerías era muy pobre. Debido a ello, hace años que CLIE inició la tarea de impartir seminarios de formación para las librerías y el personal que trabaja en las librerías, encaminados a mejorar el proceso de venta. La página de Librerías Cristianas no es más que la continuación de esta labor, una labor que se hacía por medio de seminarios directos en cada país, ahora de manera virtual.

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— CLIE: ¿es o no es?

Ante la pregunta de por qué no estaba CLIE incluida en el listado, los “anatómicos” justifican su ausencia con los argumentos siguientes (el desglose es nuestro y pretende aclarar la argumentación):

1) Estrategia:

1.1) CLIE, a pesar de ser española, que es una condición en nuestros estudios, no está enfocada al territorio español, o no de manera especial, como es el caso del resto de editoriales tomadas a consideración, que siguen estrategias territoriales.

1.2) De hecho, en su página Web, el precio de sus libros está en dólares. Por lo tanto, si tuviéramos en cuenta esta editorial también tendríamos que sumar los seguidores de Planeta Perú y Planeta México, lo cual falsearía nuestros resultados.

2) Producto:

2.1) Este es un punto delicado de la cuestión. El objetivo de los informes de este blog es ayudar a las editoriales y ponerlas en relación las unas con las otras por medio de análisis comparativos.

2.2) Para poder hacerlo todas las editoriales, con sus respectivas singularidades, deben tener el mismo producto (libro) y enfrentarse a los compradores con el mismo tipo de imagen de marca (empresa que vende libros).

2.3) El caso de CLIE, como podemos ver en su estupendamente gestionada página de Fans, es un caso singular puesto que tienen una relación con sus fans que va más allá de la marca y los libros, tiene una relación íntima, personal y trascendental, que ninguna editorial que no sea de temas religiosos podría conseguir.

2.4) Los mensajes en el muro son tan íntimos, que no sería correcto decir que se trata de una acción de marketing lo que allí tiene lugar. Todos están unidos por una creencia común, que no es la de vender/comprar libros. Por lo tanto, tuvimos que aceptar que el público potencial no es el mismo, por lo tanto 72 mil fans no era una masa comparable con los datos ofrecido por la media de todas las demás.

— Para nosotros: CLIE: ¡Es!

No compartimos los motivos aducidos por las razones siguientes:

1.1) En este item hay dos aspectos a considerar:

— Si “ser española” es condición para formar parte del estudio, en todo caso cabría preguntarse cuán españolas son, por ejemplo, Random House Mondadori o Pearson Educación, presentes en el informe.

— Si lo decisivo es tener una “estrategia enfocada al territorio español”, la incertidumbre es bastante mayor. Es comprensible que los grandes grupos (inter o multinacionales), con delegaciones y fondos específicos en diferentes países, estén interesados en estrategias territoriales. Vale así el ejemplo de Planeta, y vale también la intenció de RHM según las declaraciones de Carmen Ospina citadas en Marketing en línea de editoriales en España [Publishers’ Online Marketing in Spain]: “…más de la cuarta parte del tráfico del sitio (Me gusta leer) proviene de fuera de España, y RHM tiene planes para expandir la estrategia de Me Gusta Leer el resto de su grupo en América Latina. Trabajamos con nuestras casas en América Latina para ayudarles a presentar iniciativas en línea. Los entrenamos en lo que hacemos en Facebook.

Pero ¿y las otras editoriales, pequeñas o medianas, independientes? ¿Se plantean la red social como una estrategia territorial? Difícil de creer. En primer lugar, porque la presencia de marca en la red social es —en la mayor parte de los casos— un eje principalmente transversal. En segundo lugar, ¿cuál de estas editoriales rechazaría expandir su área de influencia a otros países, a los que varias de ellas ya destinan una parte de sus esfuerzos y fondos editoriales para adquirir presencia; y las que no lo hacen, seguramente no es porque no quieran sino porque no pueden?

La participación de las empresas en las redes sociales —y las editoriales está claro que lo son— está planteada como una herramienta para establecer conversaciones, crear nichos de fieles e interesados, y estos nichos, cuánto más amplios sean, ¿no es mejor?

1.2) ¿Es determinante que los precios en la web estén en dólares? David Villanueva lo dice con claridad, son los precios por los que se rige la parte principal de su mercado. Para la venta en España disponen de una red de librerías especializadas en “su nicho” así como de portales online.

Relacionado con este punto, en otras editoriales sí mencionadas en el informe observamos:

- ACTAR Editorial, su web está en dos idiomas —castellano e inglés— y se entra por defecto a la versión en inglés. Los precios de sus libros están en euros y en dólares. Su blog está en inglés, y la información de su perfil en FB está en castellano e inglés.
- Editorial ARESTA, su web está en dos idiomas —castellano e inglés—, publica libros en inglés, en castellano y en catalán, y los precios de sus libros en inglés están en euros y en dólares.
- KALANDRAKA Editora, además de castellano y gallego, su web ofrece versiones para Portugal, Italia y México (con precios en pesos mexicanos). Las entradas en su blog están por lo general en dos idiomas (castellano y gallego), y en las más recientes incorpora también el inglés.
- ALFAGUARA, su web, por defecto da acceso a sus representaciones en diversos países con precios en la moneda de cada país. En FB tiene diversos perfiles territoriales.
- TUSQUETS Editores, su web da acceso a sus representaciones en México y Argentina con precios en la moneda de cada país.

Son algunos ejemplos para demostrar que no es CLIE la única que en su web maneja precios en dólares y que no es la única que no tiene una perspectiva exclusivamente territorial para España.

2.1) Estamos convencidos que el trabajo de CLIE, si abstraemos la especificidad del mensaje religioso, analizado como marketing editorial puede ser de gran ayuda para otras editoriales.

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2.2) Está claro que CLIE cumple los requisitos mencionados en este punto: vende libros y se presenta en la red social “con el mismo tipo de imagen de marca (empresa que vende libros)”. Si —en este nivel de análisis— establecemos diferencias sobre la temática de las editoriales, tampoco sería coherente poner en el mismo nivel editoriales que publican ficción, ensayo o libros de texto.
CLIE no sólo desarrolla su red social como marca editorial, sino que además crean una segunda red dedicada a las librerías especializadas de su ámbito —Librerías Cristianas— aprovechando así las redes sociales para la formación y apoyo a librerías que,también, venderán sus libros.

2.3) Coincidimos en que la gestión de su página de fans es estupenda. Coincidimos también en que las creencias religiosas contribuyen a crear un entorno y una conversación más íntima con el “nicho”. Pero, si la comparamos por ejemplo con la española Ediciones Cristiandad, editorial también religiosa y con una página en FB con 253 fans, ¿dónde está la diferencia: en las creencias o en la gestión de la red?

2.4) Sobre si la conversación desarrollada en su perfil es correcto o no considerarla una acción de marketing, la respuesta de David Villanueva es, sin duda, definitiva.

— Otro punto de vista para el análisis

El 1 de febrero pasado, Anatomía de la Edición nos ofreció un valioso documento titulado Manual de comunicación online editorial: El Community Manager (I) con el objetivo de propiciar el debate en torno a la figura del CM en el sector editorial. Siguiendo a Jeremias Owyang, ofrecen una serie de criterios muy útiles para el análisis que nos ocupa. Recomendamos a nuestros lectores  la lectura del documento de referencia del cual extraemos algunos aspectos esenciales:

Cuatro principios básicos sobre el Community Manager

1. Defensor de la comunidad.
El papel principal del CM es defender al cliente. Esto incluye escuchar y ser participativo tanto en la comunidad empresarial como en los sitios web externos. También debe ser capaz de responder a las peticiones y necesidades de los clientes o, simplemente, de participar en las conversaciones, tanto en privado como en público.

2. Evangelizador de la marca.
El CM será el encargado de la promoción de eventos, productos y actualizaciones a los clientes mediante el uso de técnicas de marketing tradicionales y las conversaciones que se produzcan en el medio.

3. Familiaridad con la comunicación y la transmisión de mensajes.
El CM debe estar familiarizado con las herramientas de comunicación (…) y comprender el lenguaje que se utiliza en la comunidad.

4. Punto de unión entre las necesidades de los clientes y la empresa.
(…) el más estratégico de todos.

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En resumen: un CM debe escuchar, responder, informar y conectar a las personas adecuadas.

El estudio concluye afirmando el carácter determinante que puede tener la figura del CM para una editorial y dando 3 motivos para ello:

1. Es capaz de generar un acercamiento a los lectores de las propuestas editoriales.
2. Crea comunidad uniendo a públicos interesados por temas similares.
3. Ayuda a fortalecer la marca. (…) las empresas del sector suelen tener marcas débiles y pocos lectores compran libros impulsados por la editorial que lo publica o la librería que los vende. Junto con otras acciones, el CM ayudaría a crear la marca mediante la comunicación emocional de las ideas.

Siguiendo estos principios nos resulta evidente que, sin lugar a dudas, CLIE los aplica a rajatabla, al punto de que podrían ser considerados un paradigma del CM en la red social de FB.

— Conclusiones

Como sin duda ya habrán podido comprobar, la argumentación de las diferencias con Anatomía de la edición sobre si CLIE ha de ser tenida en cuenta o no en el análisis sobre la popularidad de las editoriales en Facebook —al margen de que consideremos que sí ha de ser considerada— en realidad nos ha servido de excusa para profundizar en un ámbito que, como bien dicen Silvano & Alberto “las empresas que no aprovechen el fabuloso potencial de ponerse en contacto directo con sus clientes (…) están perdiendo una ventaja competitiva muy importante con respecto al resto de empresas que operan en su sector.”

En un sector que en su gran mayoría aún se está pensando (o no) para qué sirve la red, el análisis de la experiencia de los que ya están intentando conectar y conversar con sus mercados es sin duda de gran valor. No hay recetas, se está recorriendo un camino nuevo. Otros sectores ya han encontrado la forma de capitalizar estos recursos. Las editoriales, todavía parecen lejos de ello. Como mencionamos al final de nuestro artículo Face-publishing-book: Redtabilidad & Rentabilidad, en un estudio internacional reciente sobre Las 50 empresas que mejor lo están haciendo en Facebook, no hay ni una sola editorial. De acuerdo, no nos pongamos a la altura de empresas cuyos fans se miden en cifras de 6 dígitos. Pero tomando cifras de 5 dígitos, son muy pocas las que los han alcanzado.

Tampoco pensemos que también en presencia en las redes sociales estamos atrasados respecto a editoriales inglesas o estadounidenses. Un rápido repaso por algunos de los nombres más conocidos ha dado resultados que en absoluto desentonan con las cifras de casa.

CLIE, con sus 78.926 fans al día de hoy (y creciendo) y un catálogo de 2.500 títulos —con todos los elementos distintivos a su favor que queramos agregar— es sin duda un caso a considerar con seriedad y del cual hay mucho que aprender.

— Para terminar

Por lo general, todos aquellos que estamos involucrados en la reflexión sobre la Edición XXI y sobre los desafíos y oportunidades que las nuevas tecnologías plantean al sector editorial, hemos considerado que la apertura hacia las redes sociales por parte de las empresas es un fenómeno estrechamente relacionado a lo que se conoce como web 2.0.

Sin embargo, la lectura, investigación y navegación realizadas relacionadas con este tema nos ha demostrado que esto no es realmente así. Muchas editoriales han dado o están dando el paso hacia las redes sociales desde webs 1.0 o a lo sumo 1.5. Muchas incluso, cuyas webs son altamente criticables respecto a la usabilidad, arquitectura y/o diseño.

Pero esto, quizás sea tema para otra reflexión…

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Face-publishing-book: Redtabilidad & Rentabilidad


Presencia editorial en las redes sociales

Esta última semana (18-26/03) ha sido relativamente activa en la red desde el punto de vista de la situación de las editoriales en España.

El Jueves 18, acompañábamos el primer café de la mañana con la lectura de un artículo de Emily Williams en Publishing Perspectives, titulado Marketing en línea de editoriales en España [Publishers’ Online Marketing in Spain]. Para quienes no la conozcan, Publishing Perspectives es un medio en línea especializada en noticias del mundo editorial y que se define a sí mismo como “un boletín diario con opiniones sobre la industria editorial generada por los principales miembros de la comunidad mundial de editores, que ofrece una mirada sobre la innovación y sobre las cuestiones que están dando forma al futuro del negocio editorial, así como noticias y enlaces relacionados en el mundo y en la red.”

El Lunes 22, los “anatómicos” Silvano Gozzer y Alberto Vicente, desde su nuevo y refrescante espacio relacionado con la innovación y el sector de la edición —Anatomía de la Edición – Estudios sobre el sector editorial— inaugurado hace pocos meses, nos servían junto a ese primer café un informe titulado ¿Cuáles son las editoriales más populares en Facebook?

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Veamos de forma sucinta lo que en ellos se plantea:

En Publishing Perspectives, Emily Williams dice: “…varias de las editoriales más ágiles han profundizado en el marketing por medio de la red y han encontrado que esto no sólo genera «buen rollo» sino también resultados concretos y ventas de libros impresos.“; y como ejemplo nos refiere a Ediciones Maeva —pequeña editorial independiente, reseñada recientemente en Tökland— y a Random House Mondadori.

De Maeva nos dice que “…se ha ganado una reputación tanto por su «inteligencia digital» como por su relación con los lectores“. Cita a Laura Russo, Directora de Publicidad y Comunicaciones, que nos explica que “Gracias al social networking, el surgimiento de los blogs, etc., hoy en día es posible estar en contacto directo con los lectores, pedirles opinión, escuchar sus preocupaciones, ofrecerles un foro, a veces incluso para darles la oportunidad de hablar con sus autores favoritos. Antes, sólo podíamos comunicarnos por medio de nuestra newsletter. Ahora, en cambio, podemos trabajar por medio de Facebook, Twitter, Tuenti, blogs literarios, por no mencionar otras iniciativas tales como concursos, encuestas y descargas de primeros capítulos.” Emily nos explica que utilizando Internet, Maeva ha aprendido cómo orientar a lectores entusiastas hacia las lecturas [de sus libros, claro]. Ejemplo: presentaron un título a varios blogueros y eligieron al que hizo la mejor reseña para que presentará al autor en una conocida librería, “combinando la velocidad y el alcance masivo de Internet con el invalorable contacto con el autor, presente en un auditorio conversando con los lectores“.

En relación a Random House Mondadori, Emily comenta que “el aspecto social de la web 2.0 ha calado bien en la cultura española, llamando la atención —también— de los grandes grupos, siendo Me gusta leer la base de la estrategia digital del grupo, fuente y recurso de sus esfuerzos en curso“. Cita a Carmen Ospina, Digital Manager Marketing & Content RHM que nos dice: “Con los social media, los usuarios españoles utilizan cada vez más Internet para comunicarse y compartir lo que les gusta. Nuestro portal es, básicamente, un catálogo de los 4.000+ libros que tenemos.” El artículo comenta otros aspectos de la estrategia digital y en red del grupo.

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En Anatomía de la edición, Silvano y Alberto nos ofrecen la primera de una serie de entregas “…sobre Facebook en el sector editorial…“, donde nos explican los criterios aplicados al análisis, una infografía descargable en pdf reflejando la presencia editorial en esa red social, y unas primeras conclusiones a partir de la misma.

Es inevitable vincular este informe a su estudio anterior, centrado en la figura del Community Manager y sus responsabilidades en la imagen de la empresa en las redes sociales. Esperamos con interés un análisis posterior en el que sería deseable cruzar la información pura y dura del volumen de fans/amigos en el perfil de las editoriales con la gestión de red que realizan. ¡El guante está lanzado!

Va de redes pues…

Más allá de la repercusión que ambas publicaciones tuvieron en la red y en las redes (!), está claro que el binomio editoriales/redes sociales es un tema de caliente actualidad….

Mmmm… ¿lo es?

Hablar de redes sociales es hablar de Web 2.0. El término Web 2.0 se asocia a Tim O’Reilly en el año 2004. Como ya se ha repetido hasta la saciedad, el término fue utilizado para referirse a una segunda generación en la historia del desarrollo de tecnología Web basada en comunidades de usuarios y una gama especial de servicios, como las redes sociales, los blogs, los wikis o las folcsonomías, que fomentan la colaboración y el intercambio ágil y eficaz de información entre los usuarios de una comunidad o red social. La Web 2.0 es también llamada web social por el enfoque colaborativo y de construcción social de esta herramienta [Wikipedia].

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Redes sociales, software libre, comunidades digitales o redes P2P, etc., suelen identificarse como cambios tecnológicos, pero son también claros indicadores de los cambios sociales y culturales y no sólo, ni principalmente, nuevas tecnologías que permiten hacer lo mismo de forma más eficiente.

La irrupción en la Red de las aplicaciones derivadas de la Web 2.0 (Wikipedia, YouTube, Twitter, Redes sociales, blogs, etc.) está generando una transformación histórica en los hábitos de compra y de lectura: los lectores participan en redes sociales recomendando libros a otros lectores, subiendo fotos y vídeos de sus autores favoritos a la Red, escribiendo las biografías de sus autores preferidos en Wikipedia, etc.

En este contexto de cambio y transformación, todo el mundo coincide en que se trata de captar el máximo de atención posible entorno a un espacio, unos temas, unas ideas o unos productos. La repercusión —y la mejora de las ventas— va a ser consecuencia de la atención generada (y sostenida) y no tanto proporción de impactos, como venía sucediendo. La idea principal es que vamos a complementar la captación del interés de los medios tradicionales por nuestra actividad y nuestros productos, y vamos a pasar a emitir directamente a nuestra audiencia, y por tanto a constituirnos en un medio de comunicación.

El cambio más importante tiene lugar cuando las labores tradicionales de comunicación, difusión, información, etc, se funden en lo que hoy se llama “conversación” o “flujo de conversaciones”: dejamos paulatinamente de dirigir comunicados e informaciones “a posta” y empezamos a emitir contenidos, no solo promos y publicidades (que también). Todavía en muchas empresas editoras se considera la Web como un destino más que como una oportunidad de apertura, más como un fin, que como un medio. Y su actitud está condicionada por estos valores.

Pero no basta (así lo entendemos nosotros) con saber dónde están los nodos y cuáles están conectados; hay que conocer lo que pasa por las aristas que los unen, la naturaleza y calidad de los intercambios, de los flujos… y poder expresar sus articulaciones complejas, la actividad de conjunto. Numerosos procesos dinámicos se producen a lo largo de estas aristas; comprenderlos, es el próximo horizonte de la investigación en materia de redes. Función, contexto, dinámica de las aristas… son apasionantes materias de investigación si se quieren comprender esas redes sociales a las que damos tanta importancia… y que utilizamos cada vez más. Por eso, el trabajo de los anatómicos Silvano y Alberto es tan relevante.

La mayoría de las páginas webs de las editoriales siguen ancladas en un modelo unidimensional de negocio —Web 1.0 o a lo sumo 1.5— centrado en la venta del objeto libro, sin facilitar al usuario más información por título que la usual ficha técnica con los datos mínimos, útiles para la cadena de distribución y comercialización, pero totalmente gratuitos, por inútiles e innecesarios, para facilitar u orientar la decisión de compra del lector. Su nivel de interconexión con otras páginas o sitios web es mínimo, y ni por asomo se acercan al actual concepto de comunidad, aportando si acaso un rudimentario sistema de “socios”, al que el usuario no logra descubrir ventaja alguna.

En esto llama poderosamente la atención las restricciones, cuando no prohibiciones, que hay en las webs corporativas de las editoriales en cuanto a la recepción de originales, la falta de información sobre el próximo plan de publicaciones, o el casi inexistente nivel de interactividad de sus páginas: ni siquiera ofrecen a sus visitantes un buzón de sugerencias o una casilla en blanco para hacer comentarios de los libros o simplemente manifestar sus ideas. El mundo marcha en una dirección y las editoriales, independientes o no, por otra.

Analistas como Javier Celaya, empresas como la nuestra y otros han contribuido a la renovación de páginas web de editoriales a estos nuevos entornos, ayudando a implementar estas herramientas, o contribuyendo a gestionar perfiles 2.0 en la red. Pero entre unos y otros, entre el 2005 y el 2010, hemos visto cómo en el sector editorial sólo algunos se han “arriesgado” a dar pasos en este sentido.

Aunque muchos han abrazado estas herramientas 2.0, la mayoría de las editoriales utilizan estrategias de comunicación tradicionales que tienen como principal objetivo la obtención de reseñas/cobertura mediática en las secciones de cultura y sociedad de los principales medios de comunicación tradicionales (prensa escrita, radio y TV) y en sus correspondientes suplementos culturales.

Este modelo de promoción del libro tiene como base la utilización de un canal unidireccional de publicación de información de la editorial (notas de prensa, ruedas de prensa, entrevistas con los autores, etc.) y que esperan sea publicada en los medios de comunicación tradicionales, con el fin de llegar a sus públicos objetivos (lectores, críticos, libreros, distribuidores, otras editoriales, etc.).

Los medios digitales son ya una realidad, pero muchas editoriales siguen ignorándolos en sus estrategias de comunicación. Y a pesar de su proliferación en el medio cultural, muchas de las editoriales siguen concentrando su esfuerzos de promoción en los medios de comunicación tradicionales en vez de fomentar la recomendación de sus libros entre lectores a través de los nuevos medios digitales. Y de las editoriales que lo hacen, sólo unas pocas son capaces de medir la eficacia y rentabilidad de sus estrategias de comunicación.

Las editoriales, ¿no se sienten cómodas en general con las nuevas tecnologías o no están convencidas de su eficacia? Seguramente sea una mezcla de ambas cosas.

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Para muchos editores, la Web 2.0 y las redes sociales por un lado, y la impresión bajo demanda, el eBook y el lenguaje XML, por otro, son entornos que generan cierta ansiedad e incertidumbre, convirtiéndose en un verdadero laberinto digital, en su actual quehacer diario.

Si las segundas son herramientas y cacharrería que aún no se atreven a utilizar, las primeras son parte de una revolución cultural que los editores aún no han comprendido que ya está aquí, para quedarse, y que requiere de ellos, editores, un verdadero cambio en su manera de pensar.

En la primera página de la primera novela El fin del mundo, de una larga saga de Upton Sinclair escritas en la década de los 40, aparece una cita de Matthew Arnold (1822 – 1888) con esta forma: “Extraviado entre dos mundos, uno sin vida, el otro sin fuerzas para nacer”. Parece claro que esta sensación que vivimos no es nueva.

Diversos síntomas observables por cualquiera que preste la debida atención confirman que estamos asistiendo a un cambio de paradigma, al ocaso del viejo modelo de negocio del libro en papel tal y como lo conocemos, y al nacimiento de uno nuevo donde la edición digital adquirirá, inevitablemente, un marcado protagonismo y donde el nuevo mercado digital tiene sus reglas propias. Mientras que en el anterior paradigma “el producto/contenido era el soberano”, en los nuevos mercados lo que prima es la “interconectividad”, y la sensación de pertenencia a comunidades, “el nosotros, frente al yo”.

El editor ha de ser consciente que, en paralelo con los mercados de masas, existen otros mercados emergentes, audiencias que no clientes, que el editor ha de conocer, escuchar, con las que ha de interactuar. El nuevo modelo parte del cliente, y no del producto. Por tanto, ha de propiciar una escucha bi-direccional que le permita mantener con sus audiencias un intercambio de «contenido-experiencia», y no un intercambio «económico-comercial».

La incursión estratégica en los nuevos mercados hipersegmentados que ha propiciado la Web 2.0 implicaría la sustitución de un marketing de masas, anclada en el producto y en la venta directa, por un nuevo estilo de marketing online, más sensibilizado hacia el cliente y a todo los relacionado con la comunidad y el compartir conocimiento y experiencias.

Pero ¿la cantidad genera un salto cualitativo? Es decir ¿el número de amigos Facebook, por ejemplo, me genera visibilidad eficaz en la red social? El editor con perfil en Facebook ¿realmente tiene un plan estratégico de marketing online en las redes? ¿De qué hablan los editores con sus amigos/fans en Facebook? En términos generales, la estrategia de marketing se reduce al consabido: «¡Te vendo un libro!».

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Las entradas, comentarios, enlaces, fotos, avisos de presentaciones / lanzamientos / entrevistas / publicaciones / ventas / reediciones, etc… de los editores en sus muros llegan a ser soporíferas.

¿Cuál sería el objetivo de la presencia de las editoriales en la redes sociales? A falta de un plan de marketing online, el editor se limita a reproducir sus mañas del editor tradicional en un flagrante desconocimiento de las mínimas reglas del juego que dan vida a las relaciones personales en las redes.

¿Qué tipo de contenidos específicos ofrecerá ese perfil/grupo? El editor entra en Facebook con una idea clara: parafraseando a Umbral, «He venido aquí a hablar de mi libro».

¿Quién gestiona el perfil del editor en la red? En las editoriales de tamaño pequeño, el editor es un saltimbanqui que hace de todo y de forma precipitada. En las editoriales medianas, con suerte, el empleado “que sabe de Internet” dedica algunas horas semanales a subir información sobre novedades. En estas, no suele haber plan de marketing online, no hay estrategias digitales, tampoco hay mucho tiempo. En las majors, ya tenemos departamentos dedicados al Digital Marketing & Content con un know-how de las herramientas, ¿pero bajo qué paradigma? ¡La gestión de redes depende de los departamentos de marketing! ¿Para qué estamos entonces, para vender o para escuchar?

La Web 2.0 ha precipitado la irrupción de tecnologías que facilitan al editor una visibilidad virtual de la que antes no gozaba. El editor no puede olvidar que ahora mismo Internet es el primer medio informacional de conformación de opiniones. No hay más que observar los últimos estudios generales de medios. La concentración de los grandes grupos editoriales y su ocupación del espacio comercial llevarán a los pequeños editores a una lucha desigual por la supervivencia y la visibilidad física en librerías, y en este combate épico las armas del pequeño editor son su propia capacidad de adaptación al entorno y de generación de contenidos innovadores, en busca de una visibilidad virtual en la Red 2.0.

La preguntas para todos aquellos que participamos en la red de valor editorial (antes conocida como cadena del libro) es: ¿estamos haciendo algo para sumarnos y adaptarnos al ecosistema digital?

futuroeditor

"Yo tengo muy clara mi estrategia."

Según venimos observando, hasta el momento la edición se mueve bajo una orientación a la defensiva, en vez de avanzar hacia la aceptación incondicional del nuevo paradigma digital; el tiempo no corre a su favor.

Nuestras sociedad está sometida a transformaciones radicales, mediadas por la tecnología, a las que el sector de la edición no puede ser inmune. Numerosos editores están negando la evidencia. Está demostrado que la irrupción de una tecnología disruptiva puede conllevar la desaparición del 70% de la industria tradicional, de manera que aquel editor que quiera instalarse en el futuro –presente– digital o comienza a posicionarse en el nuevo escenario o los nuevos editores que surgirán los extinguirán. El reto por tanto al que se enfrenta la edición, en particular la edición independiente, es el de reinventar los futuros del libro, y reinventarse.

La afirmación de Emiliy Williams de “que el aspecto social de la web 2.0 ha calado bien en la cultura española”, ¿es realidad o ciencia ficción?

P.D.: En un estudio internacional reciente sobre Las 50 empresas que mejor lo están haciendo en Facebook, no hay ni una sola editorial. Para pensar, ¿no les parece?

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Digitaliza – Acción (revisited*)


Sobre el proceso de digitalización en las editoriales de España.

(*) Versión revisada que incluye una nota aclaratoria al pie de la entrada.

Hace unos días publicamos unos comentarios sobre la última Encuesta del libro Digital realizada por la FGEE.
De su lectura, hay algunos temas que me han quedado “dando vueltas” y que despiertan algunos interrogantes.

book_digit

Dice el informe

> Respecto a la digitalización del catálogo que:

El impacto de la digitalización en el catálogo y su evolución en los años 2010 y 2011 varían en función del tamaño de las editoriales. De los datos recabados cabe destacar lo siguiente:
• Las editoriales pequeñas (con 500-1.000 obras), al término de 2011, un tercio de ellas (un 33%) espera tener digitalizado entre un 50% y un 100% del catálogo.
• Las editoriales de mediano tamaño (con 2.500 a 5.000 obras), en 2011, el 34% dispondrá entre el 50% y 100% del catálogo en versión digital.
• En editoriales más grandes, las editoriales con 5.000-10.000 obras y los grandes grupos editoriales (con más de 10.000 obras), en 2010 el 50% de ellas se propone tener más de un 25% de su fondo digitalizado; y, entre las de mayor tamaño, hay un grupo editorial que espera tener entre el 50% y el 100% del catálogo digitalizado en esta fecha.
• Si se toma como referencia la digitalización del catálogo completo en dos años (es decir, al término de 2011), no son muchas las editoriales que contemplan esta posibilidad, aunque la cifra es variable en función del tamaño de la editorial: un 5% de las editoriales con catálogos de 1.000 a 5.000 obras; un 19% de las editoriales de 500-1.000 obras; un 13% de las editoriales de 250-500 obras; un 14% de las editoriales con menos de 250 obras en catálogo.

> Respecto a la oferta digital de novedades que:

• En 2010, una de cada cinco de las editoriales encuestadas comercializará entre un 50% y un 100% de sus novedades en versión digital además de la versión impresa.
• La tendencia a ofrecer la novedad editorial en versión digital además de la impresa crecerá en 2011: un tercio de las editoriales (un 32% en 2011, frente al 19% en 2010) comercializará entre un 50% y un 100% de sus novedades en versión digital.
• En los dos próximos años, solo cerca del 10% de las editoriales encuestadas espera comercializar todas sus novedades en versión digital (el 9% y el 12% de las editoriales, en 2010 y 2011 respectivamente).

Ahora bien, si la encuesta se hizo entre el siguiente grupo de editoriales:

- Menos de 250 títulos > 63 editoriales
- Entre 250 y 500 títulos > 39 editoriales
- Entre 500 y 1.000 títulos > 42 editoriales
- Entre 1.000 y 2.500 títulos > 31 editoriales
- Entre 2.500 y 5.000 títulos > 21 editoriales
- Entre 5.000 y 10.000 títulos > 4 editoriales
- Más de 10.000 títulos > 4 editoriales

resulta que estamos hablando de varios miles de títulos que fluyen directamente hacia la digitalización con el evidente propósito de comercializarse como e-books o libros electrónicos (aunque sea en formato pdf, como es habitual en muchos sellos editoriales), la mayoría de los cuales sin duda serán títulos de fondo. Tendencia que, por supuesto, me parece muy bien.

Llama profundamente la atención, no obstante, el silencio reinante en relación a los derechos digitales de estas miles de obras.
¿Silencio significa que no hay discrepancia entre autores y/o agentes literarios y editoriales en torno a esta cuestión?
¿Se han puesto fácilmente de acuerdo?
¿Tan sencillo ha resultado todo?

Un caso publicitado

A finales del año pasado, en el mundo editorial estadounidense se generó un poco de ruido a propósito de la comunicación de Random House señalando que eran los poseedores de los derechos digitales de la mayor parte de su catálogo.

cartaRH

El 11 de diciembre de 2009, Markus Dohle, CEO de Random House, envió una carta de dos páginas a los agentes literarios comentando los planes en relación al e-book y una larga lista de lo que RH estaba haciendo en el ámbito digital para publicar y promoverlos:

Random House está invirtiendo millones de dólares en tecnologías y recursos para reforzar la capacidad de marketing y ventas tanto en móvil como online.” Una buena parte de esa inversión está destinada a la web. Nos encontramos en “las últimas etapas de un proceso de revisión de los títulos de nuestro catálogo explorando las oportunidades de convertirlos en e-books,“, y se mostró convencido de estar “en una posición fuerte para negociar los mejores términos posibles con nuestras cuentas, a fin de maximizar los beneficios de nuestros autores. Tanto para los libros del fondo como para las novedades estamos experimentando activamente con nuevos formatos, tales como aplicaciones móviles y ediciones de impresión personalizada. Creemos que a través de estos esfuerzos, seguiremos optimizando las ventas de todos nuestros títulos.

Así, la primera página detalla con optimismo los proyectos de RH casi como para distraer la atención de la bomba que deja caer en la segunda página, su reclamación sobre los derechos digitales en casi todo su fondo editorial:

La gran mayoría de los contratos de nuestro fondo editorial nos conceda el derecho exclusivo de publicar tanto en formato electrónico como físico, así como cualquier otro formato más tradicional. Al mismo tiempo, somos conscientes de que ha habido algunos malentendidos en relación con los derechos de e-book en los títulos del fondo editorial más antiguo. Esos contratos antiguos con frecuencia dan los derechos exclusivos para publicar en «forma de libro» o «en cualquier y todas las ediciones».

Stuart Applebaum, portavoz de RH dijo que la carta “era producto de varias semanas de reflexión y de las ideas de los colegas de ventas y otros.” La carta, Applebaum añadió, “se envió con espíritu de colaboración y no de confrontación, y se envió por correo (o por correo electrónico) antes de las vacaciones de fin de año para dar tiempo a los agentes para pensar sobre su contenido.

Applebaum dijo que la carta tenía por objeto comunicar a los agentes por qué “Random House es el editor apropiado para los e-books de sus clientes,” prometiendo publicarlos “con el cuidado, robustez y creatividad tal como lo hacen con sus ediciones impresas.” Pero Applebaum añadió que en la carta también se expresa la firme convicción de que “por contrato, Random House es el propietario de los derechos de los e-books.” Se negó a comentar si RH tenía intención de defender su posición en los tribunales. “Somos editores no litigantes“, dijo. Sin embargo, hace unos años RH demandó al editor de e-books Rosetta Books por infracción de derechos cuando este publicó ocho e-books sobe los cuales RH tenía contrato vigente. Previo al juicio, Rosetta Books accedió a pagar la licencia a RH.

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La susodicha carta motivó protestas de algunos agentes reconocidos y de algunos autores, pero provocó más revuelo que consecuencias, ya que poco después la discusión prácticamente desapareció de los foros especializados en el tema y no se han escuchado más controversias públicas sobre el asunto.

¿Y por casa cómo estamos?

Por estos lares silencio total sobre el tema de los derechos digitales. Según el mencionado informe, editoriales de todos los tamaños, y especialmente los “grandes grupos” están digitalizando a toda máquina y ni un sólo comentario en prensa al respecto, tampoco en los blogs especializados del sector.

Los agentes literarios

¿Y los agentes literarios qué opinión tienen sobre el tema? Silencio en la noche… ya todo está en calma…

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Sólo conocemos unas pocas opiniones, tres para ser exactos:

1) La de la agente Anna Soler-Pont, el pasado 20 de diciembre de 2009, en el debate convocado por La Vanguardia sobre la relación entre el libro electrónico y el de papel, publicado en La Vanguardia en su sección de Cultura y bajo el titular “La lectura digital, a debate“. A propósito de la opinión emitida por la autora Neus Arqués, representada suya, quién comentó: “Para las autoras y autores cambia la cadena de valor. Tendremos diferentes acuerdos para diferentes formatos, y habrá que ampliar la gestión integral de nuestro marco.” Anna Soler-Pont señaló: “Sí. Mi agencia, Pontas, no sólo gestiona los textos sino todas las pantallas: televisión, cine, visibilidad del autor, blog, marketing, internet… Nos consideramos gestores de talento.” Deducimos que al referirse a “Internet” se está refiriendo a textos de sus autores factibles de ser publicados y comercializados en formato digital.

2) La de Guillermo Schavelzon quién, en las diversas entrevistas que se le han hecho, ante la pregunta sobre el ámbito de “lo digital” tiene una clara opinión formada: “…para mí el negocio de los libros electrónicos solo será posible cuando se haya definido quién dominará el hardware para leerlos, los dispositivos. Esa es una lucha entre gigantes (Apple, Google, Amazon, Sony…). El que imponga su dispositivo –ellos dicen que faltan dos o tres años- será nuestro principal comprador de derechos, mientras toda editorial digital doméstica, aunque tecnológicamente es posible, solo sirve para generar un intermediario más.” (Fuente: Entrevista con Guillermo Schavelzon, agente).
Recomendada también su entrevista en Globedia del pasado 4 de feberero titulada Nuevas tecnologías, falsas amenazas: ¡Editores, a los libros! donde Schavelzon es más explícito sobre el tema.

3) Y, cómo no, la de Carmen Balcells: “…mientras que los editores estadounidenses controlan los derechos electrónicos de sus autores, y por tanto pueden negociar cesiones masivas para e-book, en el caso de los autores españoles (cuyos derechos digitales no tienen los editores) esto se convierte en una tarea que hay que hacer autor por autor, o con sus agentes, que no suelen ser muy amigas de tales cesiones.” También es conocido su proyecto Palabras mayores, una colección de libros de autores de renombre, españoles e hispanoamericanos, editados en forma de e-book. ( (Fuente: El proyecto electrónico de Carmen Balcells).

Por lo demás, hemos explorado todas las webs (disponibles) de los asociados a ADAL – Asociación de Agencias Literarias de España, representante colectivo de los profesionales de las agencias literarias de España ante todos los organismos públicos y privados, tanto a nivel nacional como internacional. De las 24 agencias asociadas, sólo una, Luis Martín – Santos Laffón, hace referencia al libro electrónico: “Licencio libros, libros ilustrados, libro electrónico [negritas nuestras], vídeo, audio libros y música para todos tipo de soportes. Agendas, calendarios, merchandising.

En todas las otras, ni en sus webs (las que tienen) ni en sus blogs (las que tienen) hemos podido encontrar referencia alguna a lo “digital”. No aparece ni siquiera la palabra (salvo error u omisión nuestra).

Intento entender, se me ocurren dos posibilidades:

1) El tema de los derechos digitales no les preocupa mayormente. Opción esta que me resisto a creer porque al menos alguno de los autores representados por estas agencias ha de haber publicado con alguna editorial que se esté planteando el tema de la digitalización de, al menos parte, de su catálogo.

2) Que estén muy preocupados por el tema y que, ante la ausencia de una posición común hayan hecho un pacto de silencio mientras se continúa discutiendo de forma absolutamente privada. Esta opción me parece más factible, o al menos eso espero.

Los autores/escritores

Por otro lado, la ACE – Asociación Colegial de Escritores de España, publicó hace relativamente poco tiempo, tres notas informativas dirigidas a todos sus socios y a los de la ACETT (Sección Autónoma de Traductores de Libros). Las afirmaciones de la ACE abarcan varios aspectos relacionados con el libro electrónico, muchos de ellos polémicos y discutibles pero que no analizaremos aquí, limitándonos al tema estricto de esta nota.

escritores-ace

Veamos qué dice la ACE (citas textuales).

En la nota informativa del 12/01/2010:

— ACE y ACET han constituido una Comisión de Estudios de Nuevas Tecnologías en relación con el Libro para informar a sus asociados de sus derechos a la hora de negociar, por sí mismos o a través de sus agentes, las condiciones de venta de los derechos digitales de sus obras.Los escritores y los traductores buscarán alianzas con otras entidades de autores y de agentes literarios para lograr dos objetivos: analizar el futuro modelo de negocio editorial y pactar con los editores (y, en su caso, con las grandes plataformas de servidores digitales) acuerdos que respeten los Derechos de Autor en Internet.

En la nota informativa del 27/01/2010:

— Informar a los todos los escritores y traductores de la ACE y de ACETT que el mundo del libro y de la edición va a sufrir un importante cambio en el modelo de negocio, un hecho que todos deben tomar en seria consideración porque va a afectar tanto a empresas editoriales como a autores y traductores.
— Para este cambio, que empezará a notarse durante el año 2010 y que va a ser trascendental en años sucesivos, se están preparando intensamente las grandes editoriales españolas (como las de todo el mundo), así como los grandes servidores de contenidos digitales: Amazon, Google, Telefónica, iTunes y otros muchos.
— En España, concretamente, se está terminando de constituir una Plataforma formada por las editoriales Random House, Planeta y Santillana que se convertirá en una nueva empresa para compra de licencias de derechos digitales a los autores y la subsiguiente venta de sus libros en formato de libro digital o e-book. A esta Plataforma (que todavía no tiene nombre) se incorporarán en breve, previsiblemente, otras muchas editoriales españolas.
— Los escritores (por sí mismos o a través de sus agentes literarios) deben prepararse para que el nuevo modelo de negocio editorial no perjudique la difusión de sus obras ni se limiten sus derechos de autor y su remuneración…
— Es preciso tener en cuenta que la promoción y publicidad de las nuevas obras puestas en el mercado (al igual que ocurre ahora con los libros en papel) necesitarán de empresas (editoriales o no, pero parece que deberían ser las actuales editoriales) para llevar a cabo la labor promocional de los libros. Por eso es preciso llegar a acuerdos con las empresas editoriales y con las Plataformas Digitales que se constituyan.
— A partir del próximo mes de junio, los autores podrán gestionar sus propias obras cediendo sus derechos digitales a las plataformas digitales que deseen, sea Google, Amazon, Telefónica, iTunes o cualquier otra, en las condiciones que acuerde, conforme a sus intereses. No hay por tanto obligación alguna de ceder la licencia de explotación digital de sus obras a su actual empresa editorial.
— ES MUY IMPORTANTE SABER QUE LA CESIÓN DIGITAL NO ES UN CONTRATO DE EDICIÓN, SINO UNA LICENCIA DE EXPLOTACIÓN. Y QUE EN TODO CASO LA LICENCIA TIENE QUE CEDERSE EN UN CONTRATO INDIVIDUALIZADO PARA CADA OBRA, ANTIGUA O NUEVA, SIENDO NULA CUALQUIER CLAUSULA QUE SE HAYA FIRMADO EN UN CONTRATO DE EDICION, PARA LIBRO EN PAPEL, QUE INCLUYA EL DERECHO DEL EDITOR PARA EXPLOTAR LOS DERECHOS DIGITALES DE ESA OBRA.
[Mayúsculas y negritas en el original.]
— Siempre se deben ceder los derechos SÓLO PARA FORMATO de libro electrónico. Si las empresas editoriales tratan de comprar la licencia para descarga de móvil u otro formato, se recomienda hacer en un contrato diferente y a precio mayor.
— En todo caso, debe distinguirse entre libros ya editados y libros nuevos…

En la nota informativa del 23/02/2010 se reiteran algunas afirmaciones ya hechas y se presentan como acuerdos de la Comisión:

— Siempre se deben ceder los derechos SÓLO PARA FORMATO de libro electrónico. Si las empresas editoriales tratan de comprar la licencia para descarga de móvil u otro formato, se recomienda hacer en un contrato diferente y a precio mayor.
— Las cesiones deben ser por un corto periodo de tiempo (uno o dos años, como máximo), porque no se sabe por dónde va a discurrir el nuevo modelo del negocio del Libro ni la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual (LPI).
— A efectos de cobro de derechos, debe distinguirse entre libros ya editados y libros nuevos.
— La Comisión estudiará y comunicará a los autores la repercusión de la entrada de Telefónica y Vodafone en el negocio de venta de descargas de libros on line, así como la posibilidad de negociar directamente con esas plataformas la venta de derechos de descarga digital de las obras por parte de los autores.
— ES MUY IMPORTANTE SABER QUE LA CESIÓN DIGITAL NO ES UN CONTRATO DE EDICIÓN, SINO UNA LICENCIA DE EXPLOTACIÓN. Y QUE EN TODO CASO LA LICENCIA TIENE QUE CEDERSE EN UN CONTRATO INDIVIDUALIZADO PARA CADA OBRA, ANTIGUA O NUEVA, SIENDO NULA DE PLENO DERECHO CUALQUIER CLAUSULA QUE SE HAYA FIRMADO EN UN CONTRATO DE EDICION PARA LIBRO EN PAPEL QUE INCLUYA EL DERECHO DEL EDITOR PARA EXPLOTAR LOS DERECHOS DIGITALES DE ESA OBRA.
[Mayúsculas y negritas en el original.]

Desconozco, y por tanto no entro a valorar, el peso corporativo que esta asociación tiene entre los escritores españoles ni su poder, por tanto, de negociación en el sector. Pero por poco peso que tenga, es sorprendente el escaso eco que sus recomendaciones han tenido, tanto en la prensa como en las publicaciones especializadas del sector. Y eco nulo en la FGEE, que es el organismo corporativo oficial de los editores en España, ¿no es así?

Unas afirmaciones tan contundentes… ¿y nadie dice nada?

¿No es sorprendente que los agentes literarios permanezcan en silencio frente a estas afirmaciones del organismo corporativo de autores/escritores?
Las editoriales ¿seguirán aplicando cada una sus propias políticas sin más, sin buscar llegar a acuerdos con organizaciones corporativas como la ACE?

Las editoriales

Entre las editoriales también silencio. Random House-Mondadori es parte, junto con Planeta y Santillana del grupo que se comenta lanzará en breve una plataforma para la comercialización de e-books de sus fondos. Forman parte, sin duda, de los “grandes grupos” reseñados en la encuesta mencionada al inicio de este artículo.

Estos “grandes grupos”, ¿han aplicado el mismo criterio de Random House en USA? Todo parece indicar que sí… ¿Hubo carta al menos?
Sospecho, no obstante, que este criterio no podrá aplicarse de forma lineal a todos los títulos. Sin duda habrá autores que por su importancia o peso específico en ventas requerirán acuerdos individualizados.

contract

Por muy alto que la ACE proclame sus recomendaciones, ¿cuál es la situación real del autor frente a la editorial?
Lo primero que hay que distinguir es si los autores está representados por un agente o si han firmado un contrato de edición directamente con la editorial. En el primer caso, es posible que haya alguna capacidad de negociar, en el segundo, es muy difícil.

Como demostración ofrecemos un par de cláusulas de un contrato de edición correspondiente a un sello de un “gran grupo”, firmado hace muy poco tiempo. Seguramente muchos de nuestros lectores conocen situaciones similares. Se dice (citamos textualmente):

— La obra es de la exclusiva propiedad intelectual de el autor, quien retiene todos sus derechos de propiedad intelectual, cuya utilización sólo se permite a los editores dentro de los límites estipulados en el presente contrato de edición.
— El autor cede a los editores los derechos exclusivos de edición en lengua española, publicación y venta, sin limitación del número de ejemplares, de su obra para su explotación comercial en todos los países del mundo en dicha lengua, en cualquier de los posibles sistemas de comercialización y para las siguientes modalidades de edición:
• Tapa dura
• Rústica
• Ediciones económicas o de bolsillo
• Fascículo
• Formato informático en soporte CD, DVD o Internet
• Y cualquier otro formato alternativo
— Mientras el libro no esté agotado el contrato continúa vigente.
— El autor cede a los editores la gestión de los derechos para la publicación de esta obra en cualquier otro idioma. (Se indica forma de reparto de beneficios de los derechos.)
— El autor cede a los editores la gestión de los derechos para la reproducción parcial de la obra por parte de terceros, por cualquier medio o instrumento. (Se indica forma de reparto de beneficios de los derechos.)
— El autor cede también a los editores la explotación de la obra objeto de este contrato para que pueda cederla a otros editores, para que la publiquen en forma de libro de bolsillo o formato normal, para venta en quioscos o ediciones de Clubs del Libro o lo que los editores determinen. (Se indica forma de reparto de beneficios de los derechos.)
— El autor se reserva todos los derechos no transferidos por el presente contrato.
[¿Queda alguno?]

¿Excesivo quizás? Es evidente que ningún agente editorial permitiría que un autor suyo firmara un contrato con este tipo de cláusulas. ¿Pero cuántos autores han firmado contratos idénticos o semejantes? ¿No es acaso lo que planteaba Random House en USA?

Un autor que no sea una “estrella” que vende varias decenas o centenares de miles de ejemplares:

¿Qué posibilidades de discrepar tiene frente a una editorial que le ha publicado toda o parte de su obra?
¿Tiene alguna posibilidad de denunciar el contrato?
¿Qué opción tiene a rechazar lo que la editorial le ofrezca?
¿Si no está dispuesto a volver a firmar un contrato semejante para una nueva obra, en que situación queda?
¿Si decide acudir a los tribunales, qué posibilidades tiene?

Las editoriales:
¿Qué criterios están aplicando en sus acelerados procesos de digitalización?
¿Se diferencian las “independientes” de los “grandes grupos”? ¿En qué?

¿Hasta qué punto las “nuevas tecnologías” permitirán el desarrollo de nuevos modelos de negocio más transparentes y equitativos?

Editores y agentes, ¿están hablando sotto voce sobre estos temas? ¿Por qué el interés de mantenerlo en privado? ¿Cuáles son las razones por las que no interesa discutir públicamente de estos asuntos?
Y en le resto de Iberoamérica, ¿qué se está cociendo?

———————

stop-press

(*) NOTA ACLARATORIA

Gracias a Jorge Portland, que nos ha informado de una entrada de Emily Williams en Publishing Perspectives relacionada con el tema de esta entrada, es obligado hacer una aclaración que matiza algunos de los comentarios realizados.

En una entrada del 13 de julio de 2009, titulada Spain’s Big Three to Form New Digital Distributor [Los tres grandes de España forman una nueva distribuidora digital], Emily Williams dice:

Planeta, Random House Mondadori y Santillana, que en conjunto representan alrededor del 70% del mercado, están uniendo  sus fuerzas para crear una empresa de distribución digital de e-books. (…) Para mediados de 2011 se han impuesto el objetivo de tener todas las novedades publicadas simultáneamente en formato impreso y en formato e-book.

En las negociaciones con la Asociación Española de Agencias Literarias (ADAL), estas editoriales han acordado que el precio de los e-books será el equivalente al 80% del de los libros impresos, con un 25% en concepto de derechos. A las librerías se les ofrecerá un descuento máximo del 50%. El grupo espera firmar un acuerdo a la brevedad.

Las editoriales planean aplicar DRM a todos los títulos, aunque los consumidores tendrán derecho a descargar cualquier libro que compren a múltiples dispositivos. Todas estas condiciones se establecerán en las cláusulas que se negociarán individualmente con cada autor y  expirarán a finales de 2011. La idea es establecer un mercado sólido y ver cómo funciona, con la posibilidad de renegociarlo por un plazo de dos años, dependiendo de cómo se desarrollan las cosas. “Esperamos captar un conjunto de lectores que tal vez no leen en papel, así como una nueva generación que crecerá leyendo y escribiendo en pantallas de ordenador en la escuela y con hábitos de lectura diferente“, dijo Maru de Montserrat, de la agencia International Editors Co. y presidenta de ADAL, “Es importante satisfacer esa demanda, en lugar de esperar a que los lectores las resuelvan por sí mismos creando un mercado negro de libros escaneados.” Los agentes literarios también tienen grandes esperanzas de que el paso a lo digital revitalice el interés por los fondos editoriales y títulos agotados.

Esta cita aclara, al menos parcialmente, algunas cosas:

— Que el criterio que estaría aplicando este gran grupo editorial en el proceso de digitalización de sus fondos y que, en cierto modo confirma nuestra suposición, es el de asumir como propios los “derechos digitales” de los títulos de sus fondos editoriales, incluyendo los agotados o out-of-print.

— Que los agentes literarios en España, al menos a nivel corporativo — ADAL—, están de acuerdo con el criterio estipulado por Planeta, Random House Mondadori y Santillana (¿individualmente cada uno también? ¿Schavelzon? ¿Anna Soler-Pont?).

También reafirma nuestra sorpresa de que un acuerdo de esta envergadura no merezca mención en la web corporativa de ADAL; así como tampoco en la web corporativa de la Asociación Colegial de Escritores – ACE.

¿Las espadas están en alto o ya se han bajado, incluso antes del inicio de la partida?

Gracias Jorge y Emily.

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Maeva, edición XXI


En 1985 Francisco Cuadros decide crear la editorial independiente Maeva. Maite Cuadros, editora de la casa nos lo cuenta desde su web: www.maeva.es

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El 27 de enero de 2009, los paradigmáticos Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez publicaron una entrada en Paradigma Libro relacionada con una iniciativa de la editorial Maeva, que en su opinión comenzaba a dar síntomas de una comprensión muy por encima de la media de lo qué supone Internet en la promoción del libro. La misma finalizaba con este párrafo…

Estamos convencidos de que la ventaja competitiva en cuanto a comunicación que plantea Maeva, será inmediatamente copiada, aunque siempre tendrán la ventaja del pionero, por lo que seguiremos con interés la iniciativa ya que prefigura muchos elementos de por donde va comunicación editorial en la cultura de la Web 2.0.

La web de la editorial efectivamente denota “una comprensión muy por encima de la media de lo qué supone Internet en la promoción del libro”; tienen una sección de noticias en su home; tienen un perfil en Twitter bastante activo con 32 seguidores (que seguramente conocen por su nombre y apellido); y, cómo no, su perfil en Facebook …que habla en el idioma de Facebook y o en el del spam editorial (como suele ser en la mayoría de los casos). Y además, trabajan bien su comunicación editorial, especialmente la relacionada con medios digitales y en concreto, con los blogs de temática relacionada. Busquen en Google por el nombre de la editorial y les saldrán un buen montón de referencias: que la mayoría sean simplemente de repercusión de sus notas de prensa no es problema de cómo gestione las comunicaciones en red la editorial, sino de la vagancia –¿infoxicación?– de los propios medios.

En Tökland tenemos por costumbre no publicar las notas de prensa de nadie. Si un tema nos interesa, publicamos un comentario: tenemos que protegernos de la avalancha de comunicaciones de la que somos objeto; porque emitir, el sector de edición, ¡vaya si emite!

Pero una conversación no es sólo emisión sino también recepción, participación, gestión del ruido, del retorno, etc. Y muy pocas editoriales conversan realmente. Una manera de ver si hay posibilidades de conversar es, precisamente, no repercutiendo directamente las notas de prensa. A veces, después de la emisión a posta, uno recibe un contacto directo interesándose por el interés… y a veces, se vuelve sobre este interés una y otra vez, hasta que hay respuesta: sí, un índice claro de alguien que quiere conversar, es no conformarse con el silencio.

maeva2

Maeva publicó en su perfil de Facebook el pasado 5 de febrero que sacaba una gama de libros para móviles. El 8 de febrero, lo hace el equipo de Javier Celaya en Comunicación Cultural… En esos días, Javier Celaya me avisa vía mensaje en Facebook (mensaje que me llega al teléfono, desde el cual accedo a Internet a comprobar la información, ver que sí, y contestarle que muy interesante).

El mismo Javier Celaya que el pasado 10 de diciembre de 2009, recién llegados de la II Expedición Tökland a la FIL de Guadalajara, nos soplaba desde Dosdoce (vía Facebook también) de la primera campaña en España de fomento de la lectura a través de móviles, de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el Pacto Andaluz por el Libro (PAPEL)… El mismo, que el 15 de diciembre nos comenta en Dosdoce que su libro La empresa en la Web 2.0 ya está disponible en iTunes… entrada en la que de paso, nos enteramos de la iniciativa del Grupo Planeta www.librosparaiphone.com (estos días muy agitada por el libro en Enrique Dans -otro que no genera información tampoco).

El mismo Javier Celaya que el pasado 15 de febrero nos comentaba sobre la Evolución de la edición digital en España: informe con las conclusiones de su encuesta sobre el libro digital, el impacto de la digitalización… El mismo que al día siguiente, el 16 de febrero también desde Comunicación Cultural, insiste con que ya hay 27.000 libros disponibles para iPad e iPhone.

Llegamos así al pasado 22 de febrero en que Laura Pérez, de Disueño Comunicación, retoma sintéticamente el contacto… Estimado amigo, me pongo en contacto contigo en relación a la información que te mandé por e-mail sobre lo nuevo de Maeva: Libros para móviles. Querría saber si estás interesado en publicar esa información y, en caso de que así fuese, si serías tan amable de mandarme el link. Muchas gracias. Recibe un cordial saludo.

“No conformarse con el silencio”… Pero es que este mensaje ya no es spam editorial: se trata de un comunicado que obliga una respuesta… Porque si no respondemos -con la excusa de la infoxicación- entonces, somos nosotros los que no conversamos (y no queremos eso). Pero claro, algo de infoxicación hay… La cascada de acontecimientos entre el 10 de diciembre y el 5 de febrero en que Maeva presenta la campaña; el lodazal de información relacionada al que o bien llegamos (y almacenamos en nuestro Deliciuos), o que nos llega por correo electrónico, el Faceoook, Twitter, móvil, etc… Nos impide tomar la distancia que necesitaríamos para comentar la campaña de promoción de lectura de primeros capítulos de libros a través de móviles.

Apenas si nos llega para suspirar… “Uf… Javier Celaya es un fenómeno de la naturaleza… ¡Y el sector!… Hay que ver lo loco que anda: todavía con la resaca de Las Navidades del eBook y ya se andan metiendo en eBooks para móviles”… A todo esto, aparece en pantalla el iPad (del que se hacen eco los paradigmáticos por ejemplo). Bien bien loco todo, ¿verdad?

Se confirma que quién ríe primero ¿pega dos veces?… Pues bien, el dominio en Internet en español www.librosparamoviles.com ya está cogido. Cogido y alberga una campaña bien jugada… Al igual que la campaña de fomento de lectura para móviles de Andalucía y de la iniciativa del Grupo Planeta, también está detrás Javier Celaya (en colaboración con Digital Jokers: expertos en Márketing Móvil).

Es así como hay que hacer, ensayo-error, ensayo-error… Y quien pegue primero… ¿reirá mejor? Lo interesante se verá dentro de unos meses cuando se puedan tabular retornos y su impacto en las cuentas de explotación. Pues el procomún de la edición XXI no es meramente estético sino de mercado finalmente: y no bastará con ropas y modos guais por muy “paradigma lectores” que sean: será la rentabiliad (en un sentido todo lo amplio que quieran pero dentro de lo que entendemos por rentabilidad) lo que determinará quien es editor XXI, quién está en la edición XXI…

Será pero que muy jugoso seguir las evoluciones de dos polos tan opuestos como Maeva y Grupo Planeta, a ver qué onda güei con eso de los libros y los móviles. Enhorabuena por la experiencia a los dos y de paso a la Junta de Andalucía por estar siempre tan abierta a este tipo de experimentos.

> Actualizacion 8 de marzo de 2009: …El mismo Javier Celaya que hoy, en Comiunicación Cultural, nos habla de la evolución de los libros enriquecidos.

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El santuario de la lectura es… ¡la edicion XXI!


Mediante un conjunto de marcadores, etiquetas y herramientas, los editores digitales ayudan a los lectores incipientes a predecir, preguntar, visualizar o resumir el contenido de lo que leen. Quizás esa sea la vía de la confluencia, el aprovechar lo mejor de los dos mundos.

Así termina su entrada “El santuario de la lectura” Joaquín Rodríguez –en Los futuros del libro… y ¡no podemos estar más de acuerdo! ¡Esto no va a matar aquello! ¡El futuro será mestizo!

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Será cosa de combinar mundos, sí: dos, o los que sean. “La transmisión de conocimiento, la educación, la comuniación, el lenguaje, los vínculos afectivos, la emoción, sigue siendo la ingeniería de los mecanismos que nos conforman como ciudadanos libres y democráticamente críticos” que decíamos el otro día.

El editor XXI dispondrá de muchas realidades paralelas de producción relacionadas con contenidos en formato libro. Cuando hablamos de cambio de paradigma, realmente, no sólo nos estamos refiriendo a que físicamente el libro dejará de ser el eje (del negocio del sector), sino que el libro, tal y como lo conocemos, dejará de ser una-sola-cosa: y podrá integrar materiales (por tierra, mar y aire…) de refuerzo, ayuda o complemento (ya-no-será-solamente-libro-pues). Y toda esa rotación y traslación de soportes, todo ese sístole y diástole de contenidos editoriales adyacentes, yuxtapuestos, colindades… whatever… será menestrado, menudeado, troceado por los lectores (en una habitación con vistas a la Web Semántica, a la Sociedad de la Información y el Conocimiento).

Esto significa una profunda transformación en los sistemas de producción editorial: por la adecuación de los papeles de la cadena actual; así como por la entrada de nuevos actores en red.

De todos modos, para llevarle un poco la contraria a Joaquín, pienso que veremos antes interesantes relaciones entre sector de la edición y la industria de videojuegos, que ese tipo de escenario metalectores a los que apunta Joaquín; y no por falta de ganas… Empresas como la nuestra –Pensódromo–, proyectos en red como el observatorio -OBIEI–, o revistas como Tökland, ya andamos prototipando.

Lo que dicho sea de paso no va a servir para chalecosalvavidear a nadie, no: la tormenta arrecía, hay vías de agua, la radio no conecta y vamos más o menos a la deriva: esto será para cuando llegue la calma, salga el sol, y hayamos llegada a una playa ignota (preferiblemente, vivos).

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Masa… informe de datos


Comentando la Encuesta sobre el libro digital – Impacto de la digitalización en el catálogo, canales de distribución y de venta y política de precios.

El pasado 10 de febrero recibo en mi correo electrónico y por gentileza de DILVE, “…el informe con los resultados de la primera oleada de la Encuesta sobre el libro digital, dirigida a las editoriales el pasado mes de noviembre. La encuesta ha sido realizada por la Federación de Gremios de Editores con la colaboración de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, y en ella han participado 254 editoriales. Entre ellas se encuentran representados todos los grandes grupos editoriales, editoriales especializadas en narrativa y ensayo, editoriales de libro científico-técnico, editoriales jurídicas, editoriales universitarias, editoriales de libro de texto…“.

Para quienes no lo hayan leído, el informe está disponible en la web de Dilve o desde este enlace. (El informe no está disponible ni en la web de La FGEE ni en la de la Fundación.)

Sin dudar, me vuelco en su lectura, pasando por alto mi fracaso en comprender el significado de “1ª Oleada” que ni la RAE me ayuda a desentrañar.

La descripción de los Objetivos y Procedimientos indica:

En la primera oleada de esta encuesta se ha optado por recabar información básica, que podrá ser perfilada y ampliada en futuros estudios. Está previsto que la toma de datos pueda actualizarse anualmente.

En concreto, el estudio se ha centrado en las acciones puestas en marcha por las editoriales desde la perspectiva del cierre del año 2009 y de lo previsto para el 2010 y el 2011, en torno a seis temas:

1. Existencia o no de un proyecto digital.
2. Impacto de la digitalización en el catálogo.
3. Formatos y dispositivos de lectura.
4. Canales de distribución y venta.
5. Política de precios.
6. Impacto en los recursos internos de la editorial.

y que se abordó de acuerdo a la siguiente metodología:

La encuesta siguió los siguientes pasos:
• Confección del cuestionario de recogida de información. (Noviembre de 2009)
• Distribución de los cuestionarios entre las editoriales, por medio de los correspondientes Gremios y Asociaciones. (Noviembre de 2009)
• Obtención de 254 respuestas procedentes de otras tantas editoriales. (Diciembre 2009)
• Procesado estadístico de datos y redacción del informe de resultados. (Diciembre de 2009 y enero de 2010)

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A modo de resumen, el Informe destaca:

• Proyecto digital en las editoriales.
De las 254 editoriales encuestadas, el 80% de ellas declara realizar o tener previstas acciones en el ámbito digital durante el período 2009-2011.

• Evolución de la digitalización del fondo.
En 2011, un tercio de las editoriales encuestadas tendrá digitalizado entre un 50% y un 100% de su catálogo, aunque solo el 12% dispondrá del catálogo íntegro en versión digital.

• Impacto en la novedad.
La tendencia general de digitalización del catálogo se refleja, en porcentajes semejantes, en las novedades. En 2010, cerca del 20% de las editoriales consultadas comercializará entre un 50% y un 100% de sus novedades en versión digital además de la versión impresa.

• Oferta de obras exclusivamente en versión digital.
Para los dos próximos años las editoriales prevén una oferta creciente de obras creadas exclusivamente en versión digital.

• Comercialización de obra fragmentada.
En 2010, el 40% de las editoriales contempla en sus planes comerciales esta opción y, en 2011, lo hará más de la mitad de las editoriales encuestadas.

• Formatos.
En 2010, el 80% de las editoriales preparará sus obras digitales en PDF, pero el formato que tendrá un crecimiento mayor será el ePUB (pasará de ser empleado por un 24% de las editoriales en 2009 a un 60% en 2011). Mobipocket será empleado por un tercio de las editoriales encuestadas y Mobipocket para Kindle por algo más del 10%.

• Dispositivos de lectura.
Cerca del 80% de las editoriales encuestadas se inclina por los e-readers y los ordenadores como entornos de lectura digital. Los teléfonos móviles y otros dispositivos móviles tendrán comparativamente una presencia menor, pero son los que presentan un mayor potencial de crecimiento. Las editoriales de libro de texto están preparando obras para pizarra digital.

• Canales de distribución y venta.
Las editoriales emplearán simultáneamente distintos canales de distribución y venta para el libro digital pero las opciones varían en función del tamaño de la editorial. Globalmente, en las previsiones de las editoriales consultadas, los tres canales que tendrán un mayor incremento respecto a 2009 son la venta directa desde la web de la editorial, la venta por medio de librerías y la creación de plataformas conjuntas.

• Política de precios.
Los precios de la obra digital son y se prevé que sean inferiores a los de la obra impresa. Durante los años 2010 y 2011, un 8% de las editoriales mantendrá el mismo precio en ambos soportes; el precio de la obra digital será un 30% inferior respecto a la obra impresa para un 35% de editoriales y un 50% inferior para un 24%.

• Impacto en recursos internos de la editorial.
Las tareas de diseño y maquetación y las de establecimiento de la política comercial son las que implicarán a más recursos propios, frente al escaneado o a la creación y transformación de formatos, que en gran medida se realizarán con recursos externos. Más de la mitad de las editoriales considera que la integración en la web 2.0 supondrá una dedicación importante de recursos internos, aunque menor que en los dos casos anteriores. La implicación prevista de recursos propios para estas tareas crece a medida que aumenta el tamaño de la editorial.

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El estudio revela interés en la digitalización de contenidos por parte de un sector de los editores españoles.
La pregunta es inevitable: ¿aporta un valor significativo para una mejor comprensión de cómo está enfrentando el sector editorial los retos planteados por la digitalización?

Habrá diversas opiniones y cada uno podrá extraer del informe aquello que más le interese. Mi opinión es que el estudio aporta, en todo caso, cifras que cada uno podrá interpretar a su manera y que pueden ser útiles tanto para afirmar como para rebatir interpretaciones diversas. En todo caso, la información es más clara sobre la realidad de los “grandes grupos”, más fácil de identificar en el estudio.

La importancia de los temas que se propone analizar es incuestionable. Lamentablemente —y no es la primera vez— considero que el estudio no está realizado con el rigor y la profesionalidad que sería necesaria para disponer de información de valor.

Se nos dice que el cuestionario se ha distribuido “…entre las editoriales, por medio de los correspondientes Gremios y Asociaciones.” Según nos informa la FGEE, a través de las 10 asociaciones federadas se “agrupan 885 empresas editoriales lo que supone prácticamente la totalidad de la edición privada y el noventa por ciento de la producción editorial española que se comercializa.

Esto significa que si sólo han respondido 254, el estudio abarca sólo al 28% de las editoriales. Es decir que todos los porcentajes indicados en el estudio que, a primera vista, estarían indicando una situación avanzada en lo que a digitalización respecta, en realidad están basadas en 254 respuestas y no en la totalidad de editoriales.

Más aún, se nos indica que “el 80% de ellas declara realizar o tener previstas acciones en el ámbito digital durante el período 2009-2011“, con lo que el grupo analizado se reduce a 204 editoriales, y por tanto, el rango del estudio se reduce al 23%.

¿Puede un grupo que responde voluntariamente ser estadísticamente representativo de un sector industrial?

No pretendemos quitar valor a las respuestas recibidas ni desconfiar de los resultados que se ofrecen. Es de justicia, además, reconocer la voluntad de participar y compartir información por parte de las editoriales que se tomaron el interés de responder. Sencillamente cuestionamos su valor estadístico.

No somos expertos en sociología ni en estudios de mercado, pero creemos que la validez de una encuesta, de cualquier tipo, si pretendemos que proporcione información significativa, ha de estar basada sobre una muestra estadística (*) representativa del sector y no sobre las respuestas voluntarias de quienes han recibido un formulario con preguntas.

Nos preguntamos entonces: ¿Cuál es el impacto de la digitalización y a qué sectores pertenecen las 631 editoriales (72%) que no respondieron al cuestionario? ¿Es significativa esta cantidad de editoriales para el sector editorial en España y para evaluar el impacto de digitalización en el sector?

El estudio clasifica las editoriales en 7 grupos en función de la extensión de su catálogo:

- Menos de 250 títulos > 63 editoriales (31%)

- Entre 250 y 500 títulos > 39 editoriales (19%)

- Entre 500 y 1.000 títulos > 42 editoriales (21%)

- Entre 1.000 y 2.500 títulos > 31 editoriales (15%)

- Entre 2.500 y 5.000 títulos > 21 editoriales (10%)

- Entre 5.000 y 10.000 títulos > 4 editoriales (2%)

- Más de 10.000 títulos > 4 editoriales (2%)

En ningún lugar se explica el fundamento de dicha clasificación ni el por qué de la progresión de las cantidades de títulos en catálogo. No cabe duda que dentro de esta clasificación entran todas las editoriales.

Pero: ¿es esta clasificación representativa del tejido editorial en España? Los grandes grupos que incorporan varios sellos editoriales, ¿están contemplados como grupo o como editoriales individuales? ¿Qué significa tener un catálogo con X.000 obras? ¿Se refiere al listado histórico de títulos editados por la editorial o a libros activos?

El informe también indica que las 204 editoriales que “declara realizar o tener previstas acciones en el ámbito digital durante el período 2009-2011… se encuentran representados todos los grandes grupos, editoriales especializadas en narrativa y ensayo, científico-técnico, jurídicas, universitarias y de texto.

¿Es equivalente la situación para editoriales especializadas en narrativa y ensayo, científico-técnico, jurídicas, universitarias y de texto?
¿Se han de evaluar con los mismos parámetros los grandes grupos, las editoriales independientes, las de textos y las institucionales?

Se nos dice que “el formato predominante es el PDF… y que el 80% de las editoriales preparará sus obras digitales en este formato.” ¿Se considera entonces que digitalización equivale a ofrecer contenidos en PDF?

Resulta confuso el cruce de algunos datos. Por ej.:
> 80% de obras en formato PDF.
> Crecimiento notable durante el 2010 de la incorporación de recursos multimedia tales como bancos de imágenes, audios, vídeos, etc. asociados al libro digital.
> Aparentemente sólo las editoriales de libros de texto emplearán formatos para pizarra digital (léase tablets o iPad).

Reconozco que me ha sorprendido:
> que “en los dos próximos años habrá una oferta creciente de obras creadas exclusivamente en versión digital.” y que las editoriles del grupo más grande (+ de 10 mil libros en catálogo) “crearán una media de 405 y 538 títulos exclusivamente concebidos como obra digital durante 2010 y 2011 respectivamente.
> la tendencia creciente a comercializar obra fragmentada (entendemos que en formatos digitales).

Desconocemos el cuestionario sobre el que se basa este estudio, pero todo indica que no hay una relación organizada entre las preguntas realizadas que permita extraer conclusiones más ordenadas y coherentes.

Por tanto, considero que se ha de ser extremadamente cauteloso a la hora de extraer conclusiones del informe. En todo caso, más que las cifras globales destacadas, interesan más los gráficos anexos en los que la información está desglosada según la clasificación indicada y que ofrecen una información que, aunque fragmentada, puede ofrecer algunas pistas de reflexión.

Si hay voluntad de analizar la situación del sector y se disponen recursos para ello, ¿tan difícil es hacerlo de forma rigurosa y proporcionando información estadística fiable?

- + – + – + – + – + – + – + -

(*) Muestra estadística
En estadística, una muestra estadística (también llamada muestra aleatoria o simplemente muestra) es un subconjunto de casos o individuos de una población estadística.
Las muestras se obtienen con la intención de inferir propiedades de la totalidad de la población, para lo cual deben ser representativas de la misma. Para cumplir esta característica la inclusión de sujetos en la muestra debe seguir una técnica de muestreo. En tales casos, puede obtenerse una información similar a la de un estudio exhaustivo con mayor rapidez y menor coste. Por otra parte, en ocasiones, el muestreo puede ser más exacto que el estudio de toda la población porque el manejo de un menor número de datos provoca también menos errores en su manipulación. En cualquier caso, el conjunto de individuos de la muestra son los sujetos realmente estudiados.
El número de sujetos que componen la muestra suele ser inferior que el de la población, pero suficiente para que la estimación de los parámetros determinados tenga un nivel de confianza adecuado. Para que el tamaño de la muestra sea idóneo es preciso recurrir a su cálculo.
Fuente: Wikipedia

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EEE(EE) XXI goes to Hollywood


Ensayo Error Edición (en Español) XXI
Sobre el evangelio del mercado hispano en Estados Unidos

En medio de la tormenta de arena que sobrevino al sector de la edición en España la llegada a hostias del proyecto Google Book Search. Con el sector editorial en Def Con 2, nosotros nos planteamos lo siguiente: de acuerdo, el programa de Google va a poner mucho las pilas al debate sobre la necesidad por parte de las editoriales de avanzar en lo relacionado con la digitalización de sus fondos. Vamos a acercarnos a conversar, a conocer comercialmente de primera mano la cosa: de esta forma aportaremos buenos materiales a la conversación en red sobre los cambios que azotan al sector… y de paso, obtendremos un conocimiento, que constituye un valor de comercio en nuestro mercado: implementación de innovación, servicios y soluciones.

No acabábamos de llegar: llevábamos un tiempo atentos. Entre profesionales especializados y abiertamente sensibles al lado positivo que acompañaba también toda esta profunda transformación del sector espoleada por la tremenda implantación de las redes digitales de información y comunicación en nuestras sociedades, estábamos atentos al tema, hablábamos de ello por nuestros medios.

Decidimos no perdernos la presentación oficial de GBS en Liber 2006, Madrid, sobre todo por el morbo de qué iba a pasar con José Antonio Millán, un bloguero de los nuestros, que de repente pasaba a cobrar un sueldo a cargo de Google por… hablar bien o mal… pero hablar en el Blog sobre El futuro del libro.

En cuanto se serenó la cosa del debate sobre los futuros del libro, iniciamos una conversación con Santiago de la Mora, Strategic Partner Manager for Google Booksearch in Europe, Afrika and the Middle East… ¿Capo di tutti capi del GBS en aquel momento?

A Santiago lo mareamos con propuestas y proyectos de comunicación en Internet que facilitaran el acceso por parte del sector de la edición, al valor real que representaba el programa: permitiendo a los profesionales afectados o interesados, poder conversar y conocer sobre el tema al margen del ruido de los medios. Pero no hubo manera. Le dimos vueltas al gato y al ratón el tiempo que tardó Luís Collado, en hacerse cargo de la dirección de la implementación del programa en España y Portugal. Fuimos exhortados por Santiago de la Mora que a partir de ese momento, nos dedicáramos a incordiar a Luís. Y lo hicimos.

Lo esperamos en casa cuando en la Liber 2007 se vino a una encerrona que le preparó el sector con la excusa de la presentación de un libro titulado “Google desafía a Europa”. La sala era pequeña, pero estaba llena de dientes y de ganas de morder. Luís, novato, aguantó los golpes (para eso le pagaban, ciertamente: por eso le pegaban). En aquellos tiempos, pretwitterianos para nosotros, la jugábamos también al posteo en directo de las cosas que iban pasando (pensando en todos aquellos que no podían estar presencialmente). Y antes de que finalizara el acto, ya habíamos puesto a circular en nuestra red, que el discurso de Google no aportaba nada nuevo (después de su primer año en liza).

A las pocas horas de haber posteado esa información me encuentro por casualidad con Santiago de la Mora y un Luís Collado tullido, pero motivado. Ambos educadamente me echan en cara cierto desconocimiento en cuanto a las novedades y me invitan a su Madrid de la Torre Picasso, a profundizar en la conversación. Así nos fuimos a Madrid a conocer a Luís Collado y saber algo de sus planes. Reconozco que fuimos algo ingenuos: espoleados por un ímpetu periodístico, nos encontramos con una encerrona comercial bien al estilo de mira que molonas son nuestras instalaciones, y mira cual es mi plan comercial. Pero igual estuvo bien. Nos aportó elementos claros sobre los que conversar con nuestro mercado.

Durante todo este proceso de conversación con Google, no dejamos de conversar con los editores sobre digitalización: tomando el hilo de los medios entorno al programa Google Books Search y sus “catastróficas consecuencias”… los invitábamos a que consideraran dos ideas básicas: sólo dos ideas básicas:

La primera era una extrapolación: si hoy Google es fundamental para el editor en relación a su visibilidad en la red… ¡no piense este programa inicialmente sino como una prolongación de ese potencial de visibilidad! No hace falta que vuelque todo su fondo, pero si que conozca de primera mano y en sus propias carnes: ¡experimente! Aunque sólo sea por Marketing.

La segunda era una exhortación (por no decir una súplica): Google, con todos sus músculos, ha dado un manotazo en la mesa de la edición digital: nos guste o no es un hecho. “No sería mala cosa -decíamos– empezar a considerar en serio, en relación a lo editorial, los procesos de digitalización, etc”… También como algo experimental, cosa de que cuando ya no haya vuelta atrás, “no te pille fuera del juego”.

No sé si tuvimos mucho éxito todo hay que decirlo: nos gastamos en conversar gratis con quien tenía la pasta, y no nos pagaron lo suficiente en el mercado como para implementar la innovación que creíamos necesaria. Pero igual salieron cosas interesantes. Por ejemplo la conversación en la Universitat Pompeu i Fabra entre Luís Collado y Javier Aparicio Maydeu, director del Máster en Edición IDEC / UPF, La maldad del hipervínculo… poniendo sobre la mesa que en los círculos de formación de nuevos editores, la digitalizacion no es extraña.

Viéndolo en perspectiva, a Google no le interesaba una comunicación profesional, seria, rigurosa sobre su programa en la red; de hecho a Millán le pagaron durante un tiempo hasta que las aguas se volvieron profundas para todos y JAM volvió a ser Libros y Bitios. A Google le venía mucho mejor combinar la acción comercial ejecutiva de Luís con el incesante impacto de los medios de masas en los cristales de las casas editoras, que el análisis riguroso con el sector de la edición sobre las consecuencias de sus acciones comerciales. Google tiene más recursos y más armamento para ganar un combate por aturdimiento, en cambio… dispone de muchas menos razones socioculturales ciertamente… Es lo que tiene cotizar en bolsa.

Con todo, hemos seguido conversando con Luís Collado cada vez que nos hemos encontrado, como esta vez pasada en Liber 2009, en Madrid; y también, de forma más personal: la relación de estos años ha construido también una intimidad comercial en la que se puede conversar esas cosas extraoficiales, dudas, proyectos.

Lo interesante de estos procesos es que no han sido unidireccionales con Google: sólo faltaría. En el planteamiento red del proyecto Tökland, hemos conversado con mucha gente sobre el futuro de la edición (y de la lectura, pues entendemos que no habrá uno sin el otro).

Pero me he tomado la molestia de anatomizar lo que ha sido la conversación con Google (a fin de cuentas el actor protagonista de ésta película que es ahora “Internet. 2.0″) para poner de manifiesto el tiempo que pasa entre los puntos, las energías que insume el proceso, los cambios de humor y opinión, lo endeble de las estrategias digitales en las casas editoras o la más profunda ignorancia sobre el potencial de una edición digital, que ya sabemos que está para quedarse (libros o no libros al margen).

Y cuando escribo una entrada como ésta: “2006 – 2009, ¿de verdad ha cambiado tanto la cosa?“. No sólo le discuto al director comercial de Publidisa, Chema García (a quienes también venimos siguiendo desde hace un rato en relación a la autoediciòn y la impresion bajo demanda -mucho más que a lo del eBook, tu sabes); no sólo estoy haciendo un rejunte de entradas secundarias a propósito de una entrada relacionada, y no sólo estoy agrupando una nube de tags bien interesante: una entrada así es parte de una conversación de la que uno forma parte, de la que uno participa, de la que participan los editores, algunos de los cuales son también clientes… Es decir, se trata de una experiencia (en red).

A todos nos hemos acercado con las manos abiertas dispuestos a escuchar. Y a continuación lo hemos compartido en red siempre desde perspectivas constructivas. Y paralelamente a estos procesos comunicacionales en el marco de nuestra propia conversación comercial, nos hemos referido a esos materiales como un especie de bálsamo colectivo. Tratando de contribuir a limitar el alcance de la grieta entre las realidades de las empresas editoriales y sus futuros mercantiles a corto plazo, sus estrategias digitales a medio término y sus proyectos editoriales… y el ruido de los medios.

Los medios… Creadores finalmente también de la fantasía colectiva como lo es el cine o la televisión. Es decir: cualquier editor hoy ve en el cine, la tele, la web la película “Minority Report” y sale gozoso de la experiencia… pensando “menuda imaginación tienen estos chicos de Hollywood… es que con los efectos digitales que tienen…” No temen por su modelo de negocio hoy. Y quizá, en el mejor de los casos, se queden pensando si quizás...

En cambio, leen en un periódico que el eBook va a matar al libro, y todos se vuelven locos: porque todavía, parece, otorgan a los medios de comunicación una credibilidad periodística que, es evidente, está muy socavada. Los medios, se han ido convirtiendo en herramientas. ¿Cómo se entiende el episodio de la visita de la Vicepresidenta y titular de la cartera de economía del gobierno de España, M.E. Saldago, la pantomima de visitar la sede del Financial Times, con el fin de mostrarles (y convencerlos) de que periodísticamente van herrados: intentando que el mercadeo institucional, pase por encima de análisis periodístico externo y serio?

No significa esto que haya que ser impermeable a las realidades del momento y a las tendencias que nos llegan atolondradamente desde la publicidad, pero también a través de los medios como si fueran contenidos críticos. Si somos conscientes de que los medios de información se encuentran en una pinza entre las instituciones públicas y la publicidad institucional y los grandes conglomerados empresariales y sus informaciones comerciales: el espacio que queda a la crítica seria es muy poco…

Por eso parte de nuestro mensaje estos años ha sido también: esta realidad de informaciones confundidas con contenidos especializados ¡necesita de editores también que pongan orden! Y que esto forma parte del procomún de la edición XXI de la que venimos conversando: “no editar sólo libros” significa también hacer libros de contenidos que no están en libros… pero no sólo en formato libro.

Por eso nos alegra que una editorial como Trama impulse una colección de libros sobre editores y sobre la edición (colección Tipos Móviles), que apueste por una revista como Trama y Texturas, que casi en cada país iberoamericano haya un buen grupo de voces independientes conscientes de lo que está pasando. Por eso nos alegra haber podido conversar con Tomás Granados en la pasada FIL de Guadalajara o que las ferias de libro, capitales y de la periferia, se abran a debatir estos temas en público… Por eso estamos contentos por el primer año ya casi del proyecto OBIEI. Porque cada caso es una experiencia, concreta sí, pero de la que se destila el suficiente ADN como para volver y volver a experimentar.

Pero también por eso nos asaltan dudas y frustraciones cuando nos llega el conocimiento de que grupos de afectados (por toda esta situación en torno al sector de la edición), se lanzan a construir alternativas, plataformas semejantes o mastodónticas estructuras en red, sin haber pasado antes por la experiencia. Tan sencillo y barato como eso.

Sobre la sentencia de que hay que cuidar los canales (porque son agregadores de lectores), podemos correr cantidad de velos: lo que significa que podemos experimentar la venta desde Amazon y poner en marcha nuestra librería virtual, sin dejar por ello de trabajar complicidades con los libreros. Sólo será la experiencia de usuario que tengamos nos permitirá aprovechar bien nuevas plataforma. Nada será excluyente (si no se desea) con lo que hagamos por nuestra cuenta.

Pues con el mercado gringo, que es a lo que apunta esta entrada, bastante de lo mismo. ¿Vale la pena seguir esperando o quizá se podrían iniciar algunas experiencias comerciales?

¿Hay alguien que tenga ganas de probar? Nosotros hemos establecido alianzas que lo posibilitan. Tenemos una puerta de acceso a esos mercados y algunas llaves.

Porque resumiendo: ¿sería America Reads Spanish… nuestro Arena?

“Si el dinero está en el copyright –por lo menos hasta el momento– el alma del negocio está en la creatividad. Los problemas del mundo digital serán resueltos por el talento. El artista que de verdad lo es lo que busca son cauces de expresión” –Francis Ford Coppola… También desde Gonzalo Martín TV.

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Cerebros globales y redes exocerebrales


Cerebros globales y redes exocerebrales… En la creación de ciudadanía democrática.

“Cualquier persona, en mar o en tierra, con un aparato sencillo y barato que cabe en un bolsillo, podría recibir noticias de cualquier parte del mundo o mensajes particulares destinados sólo al portador, la Tierra se asemejaría, pues, a un inconmensurable cerebro, capaz de emitir una respuesta desde cualquier punto”.

Lo más interesante de este planteamiento es que fue hecho por Nikola Tesla, (1856-1943), que dominó disciplinas tales como la física, las matemáticas y la electricidad y es considerado el padre de la corriente alterna y fundador de la industria eléctrica; y que en sus últimos años se dedicó casi por completo a su gran sueño de transmitir energía de forma aérea, sin cables, aprovechando la coductividad de las capas superiores de la atmósfera, la ionosfera, para distribuirla libremente por todo el planeta.

La diferencia entre la futurología del pasado y la del presente es que antes se tomaba como punto de partida el presente continuo y se generaba una visión reconocible mucho más allá de las fronteras conocidas: se extrapolaba el presente más allá de su horizonte de eventos y se imaginaba una realidad alternativa. Cuando Bell amenaza que “algún día en cada ciudad habría un teléfono” toma de referencia su realidad –postal y telegráfica– y a partir de su deseo y de su invento, claro (que determina su punto de vista), la extrapola: Bell se refería a las redes de comunicación. Bien podría haber ido más allá: “algún día todos llevaremos un teléfono encima”. Bell no se refería al aparato. Del mismo modo, hoy las redes de productos móviles y portables, son más de consumo que de comunicación.

En medio de estas situaciones de clarividencia, muchos se van de madre, es cierto… La futurología es una ciencia bien incierta. Ahí si no Julio Verne… Viajar a la luna, viajar bajo el agua… ¡Tremendos desatinos! Hay que ser un gran observador del presente para entrever futuramas plausibles que signifiquen dorados comerciales para un sector de la economía. Es lo que tenían en general los oráculos en la antigüedad: no es que realmente vieran el futuro, sino que tenían un conocimiento del presente mucho más amplio y conciso que aquél, por ejemplo, que iba a consultarlo con su raciocinio diezmado por la amplitud de su ignorancia y las concisiones de sus miedos.

La futurología de hoy es cansina, demodé. En cualquier tertulia, por todos los medios que puedas imaginarte -especialmente en Internet- cada día todos jugamos a ver el mañana desde el punto de vista que nos interesa; mas la suma de “mis mañana preferidos” no significa “nuestro mañana plausible”. El problema, o uno de los problemas, es que no lo hacemos tanto desde el “yo sé” sino desde el “yo opino”, “a mi me parece”, “yo diría”… o del inmenso espacio común del “me lo han dicho”, “lo he leído”. Y todo, se reduce a un “como hoy llueve, mañana lloverá”. ¿Cuál es el objeto de tanta incontención? ¿Cómo nos va a ir mañana a todos, o que me vaya mejor en la actualidad? Parece más bien lo segundo, ¿no? Vaticinando lo que más nos conviene, acercamos la realidad que nos interesa, al escenario más adecuado, hoy. Y a vender nuestros paraguas.

Cuando Bell desesperado por la ignomínia realiza su augurio, nos habla del futuro que él entrevee en sus delirios, bastante más allá de sus intereses telefónicos. Tesla, extrapola lo intangible del cerebro y lo traslada al futuro de la humanidad. Ambos escriben mensajes en el cristal empañado del presente que sólo nuevos vapores pondrán al descubierto. Posibilitando, ahí es nada, revisiones editoriales desde Microsiervos, por ejemplo, para que Google Ads nos informe del último Samsung en el blog de los brillantes muchachos.

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Futurologías más cercanas en el siglo XX, hablaban de que el mundo funcionaría con cinco ordenadores… Y todos nos pasamos veinticinco años muriéndonos de risa mientras hacíamos muy rico a Bill Gates hasta que algunas voces nos avisaron de que si, que cabalmente, hay cinco computadores claves… Por eso lo de los “cisnes negros”, ese trabajo sobre lo altamente improbable, es tan fascinante: cosas que pasan ante las narices de todo el mundo sin que nadie se haya percatado.

Ahora andamos todos con que el futuro de la cultura y especialmente del sector de la edición, será celular (o no será). Pues bien, mire usted, yo sigo en la misma: ¡ese no es el tema! Entiendo que lo sea para todos aquellos que hoy sacan su aparatito al mundo desde las cortinas de su gabardina: los que inventaron el iPhone, el Nexus One, o el Nokia tres-mil-y-pico…

La diferencia ya, hoy mismo, entre un word indexado en tu computador y una app que te permita leerlo en un iPhone es… ¡únicamente de software! No hace falta mezclar ningún rabo de lagartija con testículo de mosca tze-tze con un trebol de cuatro hojas. Hay gente que ya ha desarrollado una bikinera en la que tu pones una rebanada en word con jamón y queso etiquetado, y te sale un sandwich mixto tostado en formato iPub.

Toda la cadena implicada en el sector de la edición ha de estar al corriente de las realidades soportuales así como de las tendencias en aparatería. No es baladí en qué va a correr lo que hago, como es lógico. Pero estar al corriente… estar informado… Hablo de estar informado como por ejemplo la Lloyd informa con sus publicaciones a los marinos mercantes, como el Vademecum a los médicos de la oferta química (legal)… Sobre todo si aparecen soportes asociados a nuevos modelos de negocio. Sobre todo. Algo se tenía que saber del mundo del papel si uno era editor en los setentas. Pues algo se tendrá que saber de Android o del Apple Store, o de la impresión bajo demanda; pero hasta ahí: o estar en contacto con quien lo sepa, que siempre es un recurso sano contra la infoxicación. La creación, la gestión y el manejo de los derechos, la edición de unos materiales, sus derivas soportuales, su comercialización y su venta… esencialmente, no cambia.

Y si quieren que compre que verdaderamente va a darse un gran cambio, ok, compro el gran cambio, pero eso ¡tampoco es el tema! Todas las predicciones relacionadas con los soportes y el acceso a contenidos se equivocan en que creen extrapolar la realidad como hicieron Bell o Tesla pero no, y ahí es donde yerran: extrapolan circunstancias de la realidad como si fuera la realidad misma. Por ejemplo, oyes a un consultor español experto en la Web 2.0 y te das cuenta de que parte de premisas inquestionables… que resulta que si son cuestionables: uno los oye hablar como si España, por ejemplo, jamás pudiera a ser (económicamente) Grecia; como si su economía no pudiera jamás colapsarse, como si la banda ancha precaria de la que gozamos, fuera un valor universal que realmente estuviera cabalgando el país hacia una Sociedad del Conocimiento continental. Ese consultor, no habla jamás de que pasa con la Web 2.0 cuando Telefónica tiene la gripa. Ese consultor no habla de la Web 2.0, analógica y en papel… ¡Que la hay! ¿O es que un editor no ha de etiquetar tu trabajo, al margen de la Web? ¿O es que el editor sólo puede conversar con sus mercados a través de Internet? ¿El problema de todos modos es del consultor? Tampoco: pues en realidad, aunque disfrazado de futurología, ese consultor está hablando de realidades existentes, de tendencias a corto plazo, a su mercado (no a toda la sociedad: qué mal gusto hablar de pan ante quien no tiene dientes)… El problema está en cómo escuchamos e integramos en nuestras empresas y nuestros negocios, eso que el mundo de la comunicación llama ruido.

Echemos un vistazo al volumen de publicidad que las empresas de telefonía móvil significan hoy para los medios… ¿Cómo no van a estar los medios volcados a conversar sobre ello -periodísticamente? Pasa como con la publicidad institucional: si toda la red de medios bebe y vive de ella, ¿quién es el guapo que se lanza a criticar en profundidad -toda vez que quiera conservar su trabajo)?

El problema para mi es que yo, como conocedor especializado en, tengo que dedicar mi tiempo en decirle a mis clientes… “tranquilo, no te preocupes, ya pasará, no te fíes de eso, sigue con lo tuyo”… El problema es que empresas como la mía, cada vez más tenemos que hacer de madres de clientes asustados, en vez de andar gastando energías en innovar -si es posible- que para eso estamos: para innovar, para hacer cosas, para poner dos puntos en contacto… Que si hombre, que leer en Stanza está muy bien… Que sí mujer, que en Japón los jóvenes tal… Pero ¿en qué soporte has leído hoy esa información en el café?… ¿Japón? Pues sí, hay japoneses fascinados por el flamenco y europeos lost in traslation… Pero Cádiz sigue siendo Cádiz y Kobe, Kobe… Y si te pasas por Cádiz, y te encuentras a Juan Luís Pineda tocándose algo en su guitarra de madera, vas a disfrutar (aunque quizá compartas desde tu móvl por Facebook, con tu red, la suerte que tienes).

Yo no sé si serán las guerras, el precio del crudo o el cambio climático, pero a buen seguro… y esto es algo de lo que estoy totalmente convencido… el futuro será híbrido. La convivencia será la clave. El futuro, es que mi suegro se refiera a Spotify como “la gramola”, que mi hijo de tres años después de la experiencia iPhone, le ponga los dedos encima a la pantalla de una tele que recién es TDT, que en un hogar como el mío se escuche música en iPod’s, Powerbook’s y tocadisco’s, que en el coche que todavía tiene reproductor de cassette, un cassete me permita conectar a esa platina un iPod (bueno, el invento se hizo para conectar Discman, pero como la clavija es la misma…). Así será el futuro. Y nunca jamás dejaremos de hablar con un policía de tránsito, porque el último grito en GPS no introdujo a tiempo en sus bases de datos que el camionero dormido, iba a provocar un caos de circulación.

Yo soy el cliente que el futuro de la edición tiene que entender y cuidar: que va a librerías y compra libros en papel (unos 10 al año, de los que regala cinco), pero que lee quizá una veintena, algunos en soporte electrónico, algunos con complementos de audio y vídeo, algunos con desarrollos transmedia relacioandos en red, algunos a mano… Es a mi yo a quien el sector de la edición tiene que seducir con una oferta global, pero concreta, local, pero amplia…

Y aunque estos días tengamos Barcelona tomada por la celularia global y los mensaje sobre que el futuro será móvil y portable o no será, se hayan intensificado, tranquilidad… Habrá un futuro móvil y portable, porque hoy hay un presente móvil y portable; pero no para todos, no para todo, no de todas formas…

La transmisión de conocimiento, la educación, la comuniación, el lenaguaje, los vínculos afectivos, la emoción, sigue siendo la ingeniería de los mecanismos que nos conforman como ciudadanos libres y democráticamente críticos.

Apaguemos un poco la luz, caminemos un poco más despacio, alejemos un poco el mundanal ruido: más atentos con lo que leemos, con lo que vemos por la tele, con lo que nos llega por los media. Porque una cosa está fuera de toda duda: podemos cambiar de canal, cerrar el navegador, no contestar una llamada, o dar con la puerta en las narices a cualquier vendedor de anillas de cortina: ese poder se ve cada día reforzado… Por eso aterrizamos, una vez más, en la diatriba… ¿Orwellhaxilianos? ¿Huxleyorwellizados?

Orwell temía a aquellos que pudieran prohibir los libros, mientras que Huxley temía que no hubiera razón alguna para prohibirlos, debido a que nadie tuviera interés en leerlos. Orwell temía a los que pudieran privarnos de información. Huxley, en cambio, temía a los que llegaran a brindarnos tanta que pudiéramos ser reducidos a la pasividad y al egoísmo. Orwell temía que nos convirtiéramos en una cultura cautiva. Huxley temía que nuestra cultura se convirtiera en algo trivial.

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Qué tipos arquetípicos aquellos daguerrotipos


La imagen, la impresión original, unos atributos.

Una parte de los tipos de datos que nos indica algo sobre la clase de datos sobre los que se va a procesar incluye imponer restricciones en los datos, como qué valores pueden tomar y qué operaciones se pueden realizar; como si fuera el patrón ejemplar del cual otros objetos, ideas o conceptos se derivan, para la obtención de una imagen sobre una capa sensible extendida sobre una base. Cada una de estas piezas, contiene un carácter o símbolo en relieve e invertido especularmente. La invención de los tipos móviles se atribuye a Johannes Gutenberg; la colección a la que nos referimos, depende de Trama Editorial, y de su editor, Manuel Ortuño.

“A la sombra de la revista Tramas & Texturas”, nos decía Manolo Ortuño en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2008, “nos dimos cuenta que había un hueco importante de libros entorno al universo de la edición. Es verdad que existe la colección “Libros sobre libros” en México, que dirige Tomás Granados… pero son libros con una clara voluntad técnica y formativa. Creíamos que los libros, el mundo de los libros, de la lectura, de los editores y del mundo de la edición, era mucho más rica; y que no había cauces para proyectarla públicamente: ensayo crítico sobre el sector del libro y reflexiones, memorias, recuerdos de los grandes maestros editores, que han sido nuestros maestros”.

Como decía Martín Gómez… “Además de rendirle un tributo a la imprenta de Gutenberg, el nombre de la colección evoca el espíritu de quienes conforman el entorno que colabora con Trama y el carácter descentralizado de este proyecto que funciona en red desde distintos lugares del mundo —diferentes ciudades de España, México o Argentina, por ejemplo—”.

Aquí tenéis la entrevista que Martín y yo sostuvimos con el editor de la colección “Tipos Móviles” Manuel Ortuño en la FIL ‘08.

La colección “Tipos Móviles” aparece en una editorial pequeña, Trama Editorial, pero que reniega de ser considerada independiente; toda vez que esa independencia signifique algo gregario, acotador, limitante… o simplemente difuso -como decía Alejandro Katz en una entrevista que le realizamos, en el stand de ARCE, en la pasada FIL ‘09.

Se trata de una colección única en el mercado editorial en español y por eso, y porque Trama Editorial es una editorial única también y, claro que sí, el mundo es mejor con un editor como Manolo encima, vamos a arremangarnos con ellos durante este año. Hoy Manolo es un tipo móvil que claramente edita en el paradigma libro. Pero precisamente la movilidad de su tipo, le convierte en un editor que ya anda pensando en nuevas lógicas. Será una alegría colaborar con él durante este año.

Esta es una de sus novedades… Se trata de “Jérôme Lindon, mi editor”, de Jean Echenoz.

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Un libro que recoge la singular y llamativa relación que Jean Echenoz mantuvo desde sus inicios literarios con Lindon, su primer y único editor en Francia. Jérôme Lindon, figura imprescindible para entender la edición y la literatura francesa de la segunda mitad del siglo XX desde las Editions de Minuit, fue capaz de ir construyendo un catálogo editorial imponente en el que no podían faltar Robbe-Grillet, Claude Simon, Marguerite Duras, Samuel Beckett…

Pero no se queden con lo de la novedad, pues en el caso de esta editorial y esta colección en particular, se trata simplemente de “referirse a lo más nuevo”, literalmente… Son igualmente destacables “La sabiduría de mi editor”, de Hubert Nyssen que salió hace un tiempo o el ya archifamoso, “El nuevo paradigma del sector del libro” de los paradigmáticos Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez… libro que a su ve dió origen al blog Paradigma Libro

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Concentración de tortugas y el futuro editorial


El pasado 8 de febrero los paradigmáticos Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez, publicaron en su revista una entrada titulada Concentración editorial y el futuro de las tortugas.

Acerca de la posible venta de Siglo XXI -con cuyo proyecto en línea estamos colaborando– a Biblioteca Nueva, toman esta noticia para reflexionar sobre el proceso de concentración editorial al que vamos a asistir en los próximos meses. Pero ¿por qué comprar ahora? -se preguntan. “Fundamentalmente porque se avanza hacia mercados digitales donde la larga cola –long tail- será una ventaja competitiva muy seria. Y esto los grandes grupos lo saben”. Estamos totalmente de acuerdo con esta sentencia.

A continuación comentan: “Desde Paradigma hemos venido señalando que la concentración no es buena para el patrimonio bibliográfico y cultural español, tampoco para el mercado, y mucho menos para las librerías, y debería ser desanimada por los poderes públicos, que más bien deberían impulsar el agrupamiento de editores independientes en plataformas de gestión, comercialización y marketing para ganar economías de escala, visibilidad y peso específico, así como para propiciar acuerdos con una red de librerías independientes que dotaran de musculatura al sector”.

Bien. Está claro que el patrimonio bibliográfico y cultural español necesita nutrirse de cuanta más bibliodiversidad mejor. Pero… ¿No es buena para el mercado?… Hmmm. ¿Realmente podemos hablar ya de Un Mercado Editorial? Nosotros pensamos que no. A día de hoy han muchos mercados editoriales: las editoriales llamadas independientes-de-qué no juegan en la misma liga que Random o Planeta… Por lo tanto, la concentración editorial será buena o no… para el marcado de los grandes grupos. Pensamos que hay que insisir en esta gama de grises: no hay ya un sólo mercado.

¿Para las librerías?… ¿Es buena o mala la concentración? Hmmm. Pues depende. Pedro Jorge Romero, en pjorge.com, escribía hace nada… Pero lo que no creo que puedan pretender las librerías es existir por el simple hecho de ser librerías. Es decir, ofreciendo todas el mismo producto, provocando lo que en realidad es una reducción de la variedad.

…Por lo tanto desde el punto de vista de las librerías, la concentración será buena o mala dependiendo… del proyecto de librería, de sus rasgos distintivos… Tampoco podemos hablar ya de las librerías como si todas fueran similares y convivieran en el tejido social como uña y carne. No. La presencia de esas librerías ayuda al tejido social y mantienen viva una cierta forma de entender la cultura. La cultura no puede vivirse toda online, o si no pasear por una ciudad acabará siendo un paseo por un cementerio.

Sobre cómo han de reaccionar los poderes públicos… Bueno, yo no he tenido el gusto de gestionar ningún poder público en mi vida, pero si una empresa: un micropoder, micropúblico. Y si como me temo un país, vendría a ser como una gran empresa -finalmente en economías de mercado como en la que estamos encuadrados- no tengo pero nada de ganas de meterme en la camisa de los poderes públicos. Porque desde el poder público se debería hacer de todo, a la vez, y bien: por un lado, ayudar a que “nuestros grandes grupos” lo sean cada día más… y por otro, que el tejido editorial independiente, el libresco, etc., también se asienten en el nuevo modelo de sociedad -todavía en proceso de definición- hacia el que caminamos (a trancas y barrancas). Una cosa no debería ir en detrimento de la otra, del mismo modo que la gestión de los aeropuertos, de los recursos energéticos o de la educación pública, corren por vías distintas.

Es un error pedirle a los poderes públicos que apoyen por ejemplo a las librerías o a los pequeños editores con una mano y con la otra le den cates a los grandes conglomerados empresariales. Los setenta ya pasaron pues.

Pienso que es un desatino (y lo digo con el cariño que tengo por los paradigmáticos, y porque además así lo hemos discutido en algún encuentro de Innotables) que sean los poderes públicos los que deban liderar e impulsar el agrupamiento de editores independientes en plataformas de gestión, comercialización y marketing para ganar economías de escala, visibilidad y peso específico, así como para propiciar acuerdos con una red de librerías independientes que dotaran de musculatura al sector.

¡Ha de ser completamente al revés! Ha de ser el propio cotolengo de editores independientes, quienes llamados por una serie de intereses compartidos, se unan “en plataformas de gestión, comercialización y marketing para ganar economías de escala, visibilidad y peso específico, así como para propiciar acuerdos con una red de librerías independientes que dotaran de musculatura al sector”.

¡Y desde esa posición de fuerza! interlocutar con el poder público. Pues si algo ha quedado demostrado estos años (en relación a los poderes públicos y el sector de la edición) ha sido la incapacidad de resolver competencias con la empresa internacional. Y tomemos por ejemplo el proyecto público Leer.es (del que hace unas semanas hablábamos en Tökland): ¿es realmente lo más molón en la red en español en relación al fomento de la lectura? ¡Desde-luego-no!

Y se siguen preguntando los paradigmáticos… “¿Qué mercado deja libre un proceso de concentración galopante al que vamos a asistir en los próximos, muy próximos años? ¿Qué espacio va a quedar a la microedición independiente?” Yo no lo sé, claro, pero me gusta esa idea de que cuando más grandes son las esferas, más espacio dejan entre sí… Bueno, no sólo nos gusta, sino que nos seduce hasta el punto de que nos pondremos a cavar nuestra propia mina en esos territorios (ya hablaremos de esto en otro momento).

“¿Qué pasos se están dando para la creación de acuerdos de colaboración entre ese numeroso grupo de microeditores?” Pues seguramrnte pocos… porque una de las cosas que ya si están claras, es que tampoco dentro de la nube de la edición independiente son todos flores y violas: incluso dentro de un subgrupo tan específico del sector de la edición hay tantos pelajes, como sistemas óseos y musculaturas…

Vean por ejemplo esta conversación cultural con Alejandro Katz, con quien conversamos en el stand de ARCE en la pasada FIL Guadalajara ‘09…

Los paradigmáticos finalizan su entrada con este párrafo: “Plataformas o redes, la microedición debe empezar a crear estructuras intermedias alternativas de autogestión colectiva donde comenzar a prepararse para el futuro, nada halagüeño. Si no, la predicción de Beatriz de Moura se cumplirá, y la playa amanecerá llena de tortuguitas «fritas»”.

…Pues completamente si, de acuerdo… ¡Adelante! Pero no entre las sábanas de papá y mamá Estado, sino desde la propia independencia que, al menos teóricamente, caracteriza a estos proyectos… Por eso la cuestión que plantea Katz es tan pertinente: no se va a ningún lado, cuando los elementos que en principio han de unir, no están realmente definidos.

Porque… ¿Qué es un proyecto cultural?

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¿Hay editores en la app economía?


Apple se lo inventó para su teléfono, pero el exitoso ecosistema se ha extendido incluso para mejorar los datos públicos de los Gobiernos, escribe Manuel Ángel-Méndez, el pasado 04/02/2010, en El País, a partir de la noticia de que el Gobierno británico divulga datos públicos para que los programadores añadan aplicaciones (apps) que los mejoren y los hagan más útiles.

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“Televisores, ordenadores, impresoras, libros electrónicos…, cualquier producto y cualquier marca abre su quiosco de apps. La reciente feria de Las Vegas tenía su zona app; la próxima de móviles de Barcelona, también. No es extraño que hasta los Gobiernos se apunten al planeta App.”

“A los 41 años, Jaime Fernández Vera se ha montado en la app economía. Es químico, pero otra pasión le quema: programar. Sus aplicaciones educativas en el iPhone, para consultar el diccionario de la RAE (RAEútil) o pescar sinónimos y antónimos, han arrasado en App Store y se han aupado al número uno en España, México y otros países”.

“Muchos desarrolladores se iniciaron en la escuela de los widgets, término que Apple y Yahoo popularizaron en 2005: códigos incrustables en cualquier página para crear sencillos programas de noticias, el tiempo, alarmas… Los widgets evolucionaron a aplicaciones online más complejas en julio del 2008, cuando Apple cogió desprevenida a la industria del móvil con su App Store. En 2010 todos tendrán una. Conquistado el móvil, en 2010 se está produciendo otro volantazo: la aparición de tiendas virtuales en múltiples plataformas“.

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¿Por qué no empezamos el año pensando en los lectores?


Sí, esas personas que leen y compran tus libros (eventualmente).

El pasado 5 de enero yo, y todos los que voluntariamente estamos suscritos a la newsletter de Plataforma Editorial, recibimos este contacto formado por Jordi Nadal, editor y director de su empresa.

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Cada ser amado es el centro de un paraíso

Novalis (1772-1801), poeta alemán

Feliz año nuevo.

Esta noche llegan los Reyes Magos.

Nuestro regalo es esta imagen de Novalis.

Consigamos que cada ser amado, cada buena pieza de música, cada buena película, cada buena conversación sea el centro de un paraíso.

Este año, seguiremos editando buenos libros. Será nuestro paraíso particular.

Jordi Nadal
Director Plataforma

p.s. ¿Puedo pedirles un regalo para la editorial, por favor?

¿Qué libro les gustaría ver editado en Plataforma? ¿Qué tema, qué autor?

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¿Nos está diciendo el editor con la frase de Novalis que “nosotros lectores” somos el centro de su “actividad como editor”? Sería una manera sutil de verlo. Seguro que cada quién habría desarrollado su propia analogía. De eso se trata.

Nos felicita el año, nos recuerda que esa noche vienen los Reyes Magos, nos dice que nos regala esta imagen de Novalis y nos la explica… Si, lo habrán notado: no ha mencionado todavía nada de sus Novedades Editoriales. Sólo dice que seguirá editando buenos libros y que ese será su paraíso particular.

¿Se trata de un mensaje comercial? Sí. Pero no molesta. Te hace un regalo, te recuerda que sigue ahí, y te recuerdas a ti mismo por qué te apuntaste a esa newsletter: sí, porque Jordi es un editor sorprendente, porque Plataforma es una editorial con cosas que me gustan mucho

¿Rodeado de un equipo competente y eficaz? Eso lo sabemos nosotros pero no el público. Le recomendaríamos a Jordi que hablara más de ellos si no fuera porque la forma de expresarse en equipo de una editorial es haciendo buenos libros, situando sus productos en el mercado, que se hablen de ellos, existiendo, transmitiendo…

Para mi, en cualquier caso, un editor que nos empieza el año asegurando que seguirá editando y que ese es su paraíso interior, apoyado en Novalis ya me da una emoción diferente al alud de “avisos de novedades” camuflados de feliz año nuevo.

Por lo demás sólo comentar lo que en alguna ocasión se nos ha recriminado verbalmente: que hablamos de Jordi, de su equipo y de su proyecto, porque son clientes nuestros, de Pensódromo. Y no, la cosa es al revés: hablamos de ellos, porque nos enorgullece personal y profesionalmente brindarles servicios de valor ¡y que los aprovechen! No somos nosotros los que le vendemos soluciones, sino Jordi que confía en nosotros y su orquesta que las ejecuta… ¡Y cómo! Nos gusta trabajar con editores donde lo importante ya no son las propuestas, las soluciones o la tecnología, sino lo de siempre, los libros, los contenidos, la aventura empresarial, el empuje comercial.

Jordi, claro, también es un gran amigo, pero no es por eso que hablamos de él, sino porque es un editor que desde el principio se la jugó con mente abierta e/a ideas claras (fueran suyas o de su entorno). Jordi es de los que dice a sus colaboradores… ¿Sí? ¡Házlo!

Por eso nos alegra, más por él que por nosotros, que la manteca fresca de su comunicación en línea venga siempre sobre pan recién horneado. Porque al final lo que decide son esos detalles, sorprender, seducir, impresionar.

¡Feliz 2010! compañeros de Plataforma. ¡Este año también seguiremos codo a codo con ustedes! Porque son parte de nuestro paraíso ; D

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Mucho… mucho ruido, tanto ruido…


Por Henry Odell

Ruido, ruido… Mucho ruido mediático en el “mundo del libro”. Los medios de comunicación en su afán por sanar sus relaciones comerciales con la industria del consumo tecnológico, contribuye fatalmente ya que, entre otras cosas, en general no tienen ni idea… Es decir, son contados los casos que consultan con especialistas o con periodistas especializados. En ese sentido nos expresamos en relación a cierta cobertura de la pasada Feria del Libro de Frankfurt. Por eso queremos empezar este comentario en brazos de Joaquín Sabina…

La mayor parte de los blogs o medios digitales especializados también hacemos nuestro aporte, claro… “Hablen bien o mal pero que hablen”, contribuimos a esta e-cacofonía mediática. En cualquier caso observamos una especie de “aceleración” en una serie de temas que sin duda afectan al sector de la edición.

Digitalización de contenidos editoriales

¿Los nuevos títulos? ¿Algunos? ¿Todo el fondo? ¿Cuándo, al mismo tiempo que la novedad en papel, después, cuánto después?

Digitalizar

¿Es hacer un PDF? ¿Es algo más? ¿Otra cosa? ¿cómo? ¿Cuánto cuesta? ¿Quién lo paga? ¿Es rentable? Formatos digitales, ¿cuántos formatos para un mismo contenido? ¿Para qué lectores? ¿Se justifica la inversión?

Derechos

Verificar los contratos. ¿Incluyen o no incluyen otros formatos o variables que no sea la tirada tradicional de X.000 ejemplares? ¿Me corresponden por derecho propio? El autor, ¿debe cobrar lo mismo, más, menos? ¿Por qué? ¿Cuál es el argumento? ¿Por qué voy a pagar más derechos de autor si no hay una “tirada” garantizada? ¿Qué dice el agente? ¿Dónde puedo vender libros digitalizados y dónde no? Los abogados entrarán en escena.

Piratería

Cómo evitar que “nos roben” los contenidos. Cómo evitar que se “robe” el trabajo del autor (y el de la editorial, claro está). ¿Cuántos, quienes, cómo, podrán leer el libro en formato digital? ¿Cuáles son todas las formas posibles de impedir que un contenido en formato digital no sea leído más que por quién paga por él? ¿Es piratería todo lo que no sea pago? ¿Tienen sentido los contenidos “freemium“? ¿Cubre en algunos casos la piratería una necesidad que el mercado en sí descuida?…

e-Lectores

¿Me afectan o no? ¿Un mismo formato sirve para todas o no? ¿Cómo quedará mi libro en una pantalla? ¿Y si cambian los lectores tengo que cambiar el formato de todos mis contenidos? ¿Y si en breve aparecen lectores con color, tendré que volver a formatear todos mis libros que contengan ilustraciones o imágenes en color? ¿Qué son las distintas plataformas?

Precio

¿El mismo que en papel? ¿Más caro, más barato? ¿Cuánto menos: 10%, 20%, 30%, 40%…? ¿Por qué? Para las tiradas habituales es más fácil, ¿cuál es la fórmula para determinar el precio del libro en versión digital? ¿Por qué el distribuidor digital me sigue pidiendo el 50% si los vende directamente y no por medio de librerías?

Venta

¿Vendo o no desde mi web? Los distribuidores digitales, ¿trabajo con uno, con varios, con todos? Amazon, ¿sí, no, qué hago? ¿Hay precio fijo para el e-book? ¿Venderé muchos, pocos?

Autores

Se dice que ya no necesitarán a los editores. De hecho se pueden hacer los libros ellos mismos y darlos a algún distribuidor o web de venta de e-books para que lo vendan. ¿Y si alguien quiere los derechos sólo para formato electrónico?

Editores

Estoy paralizado, no sé qué hacer, no tengo respuestas a todas estas preguntas, estoy desorientado. Los grandes parece que se lanzan a lo nuevo, pero claro, ellos tienen más recursos que yo… ¿Habrá alguna ayuda o subvención? ¿Cómo sé si los archivos digitalizados que me hacen los freelancers o empresas maquetadoras servirán?

Distribuidores

Un pequeñísimo grupo se ha lanzado a… vender directamente. Probarán a ver qué pasa. Otros se lo están pensando. Pero la mayoría todavía no ha tomado posiciones al respecto. ¿Qué pasará cuando un distribuidor que tiene derechos exclusivos de una editorial se encuentre con que las versiones electrónicas las tienen muchos otros? ¿En que consiste ser “distribuidor” de contenidos digitales?

Librerías

Quitando un puñado de las “grandes”, algunas de las cuales pareciera que comercializan libros electrónicos “porque hay que hacerlo”, la mayor parte de las librerías no tiene ni idea de qué hacer ni cómo hacerlo. Un pequeño librero independiente, ante mi pregunta acerca de su opinión y posición ante los libros electrónicos, confesaba: “La verdad es que no sé. En algunas reuniones que hemos tenido se comentaba la posibilidad de que vendiéramos e-lectores, pero no hay una postura clara al respecto.”

Impresión bajo demanda

…Curioso, casi nadie habla de esto.

Revolución digital

Revolución digital

Alto… alto… alto… Cool down, como dicen en inglés. Para usar una imagen futbolística: Pelota al pie, levantar la cabeza, mirar, pensar, y decidir la jugada (es lo que ha caracterizado a los grandes centrocampistas del fútbol).

El mundo del libro está atravesando una etapa de convulsión y confusión que afecta a prácticamente todos los integrantes de su cadena de valor. Las nuevas tecnologías, que por un lado ofrecen una amplia gama de nuevas posibilidades, también plantean grandes incertidumbres, temores, confusiones a la hora de tomar decisiones.

Los grandes grupos editoriales van tomando posiciones en este nuevo terreno, pero hay “todo un mundo” editorial compuesto por los diferentes componentes del modelo de valor vigente que se está moviendo muy lentamente, desconcertado y a la espera de ver qué decisiones toman los “otros”.

“Crisis”, en su acepción etimológica de “cambio, transformación” no es sólo un concepto que expresa dificultades y problemas sino también nuevas oportunidades y descubrimientos.

Hace unos meses, consultores destacados y la prensa especializada todavía seguía insistiendo en la importancia para las editoriales de dar el salto hacia la web 2.0. Ahora pareciera que esto es cosa del pasado, ahora sólo se habla de la “revolución digital” cuando la realidad indica que una gran parte de editoriales todavía está en la web 1.0 (incluyendo algunos “grandes”).

Revolución digital” no es sólo “digitalizar contenidos” y exponerlos en nuevos formatos. Implica una transformación más profunda, una nueva manera de relacionarnos con el mercado, con los lectores. Una manera nueva de concebir la edición. Una manera nueva de trabajar con los contenidos.

Todo lo que mencionamos en nuestra introducción es manifestación de que hay un cambio muy importante en marcha. Una verdadera revolución. Nadie niega la necesidad de un cambio, pero esta “revolución digital” instalada en el sector editorial no es un cambio inmediato ni tampoco ha de ser un salto al vacío. Es un proceso en el que seguirán conviviendo durante mucho tiempo el modelo tradicional junto con la experimentación de nuevos modelos.

Si nos dejamos arrastrar por el “ruido” y creemos que es el momento de tomar muchas decisiones para no quedar al margen de esta “revolución“, seguramente tomaremos muchas decisiones sí, pero probablemente equivocadas.

Kassia Krozser, en su blog Booksquare ha publicado una entrada ‘The Unicorn Will Not Save Publishing‘ [El Unicornio no salvará la edición] en el que analiza una serie de temas muy actuales relacionados con la industria editorial. Kassia Krozser hace un breve inventario de lo que NO salvará a la industria editorial. Si bien su análisis está muy focalizado en la situación editorial en USA, tomo prestadas algunas de sus ideas que considero relevantes e importantes tener en cuenta.

El e-book no es la salvacion

El e-book no es la salvación

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Las cosas que NO salvarán a la edición

— El mítico tablet de Appel (también conocido como ‘El Unicornio’)
que todos imaginan como el paradigma excelso del e-reader. Sin duda tendrá un gran potencial visual para los libros, pero no será la salvación. [Creo que esta idea puede extenderse a toda la "cacharrería", es decir a todos los e-readers.]

— Los e-books
Aún cuando los e-books se conviertan en el 50% del mercado, o incluso más [lo cual está por verse, y ni hablemos del mercado editorial español], no solucionarán los problemas fundamentales de la industria editorial. Si acaso los e-books incrementaran en un 50% el número de lectores de libros nuevos, entonces sí tendríamos un tema a considerar.
Kassia pensaba que el e-book encerraba un gran potencial, pero ya no está convencida de ello dado que la mayor parte de los editores consideran a los e-books igual que a los libros impresos y/o como competencia dentro del modelo de negocio existente; lo cual seguramente son, pero considera, entonces, que es más fácil continuar haciendo negocios como hasta ahora.
Por lo tanto, los clientes de los e-books son prácticamente los mismos clientes de los libros actuales, en un proceso de transición a un nuevo formato. Algunos compran mas libros debido a una mezcla de precio y facilidad de transporte. Pero mientras los e-books sean tratados del mismo modo que los otros libros que pueblan librerías y almacenes, no despierta demasiado entusiasmo.

— E-books mejorados.
[Este es un concepto que todavía no ha aterrizado por estos lares.]
No está convencida de que el universo lector los desee tanto como muchos editores creen. Algunos libros pueden y deben ser mejorados. Otros, no tanto. Con toda seguridad hay un gran potencial en los libros mejorados para los editores, pero el problema es qué significa este concepto. “Mejorado” no significa retocar un PDF escaneado de la versión impresa y agregarle algunos extras y textos complementarios de poca utilidad. E-books mejorados requiere pensar, ejecutar y planificar. El libro adecuado, la audiencia adecuada y una aproximación correcta = libro ganador.

— E-book Windows
[Es el nombre con que se ha bautizado a la operación consistente en retrasar la publicación en formato electrónico de una novedad para favorecer la venta de las versiones en tapa dura.]
Retener el lanzamiento de una novedad en formato e-book para proteger, preservar e impulsar la versión en tapa dura, ni favorece las ediciones de tapa dura ni salvará a la edición. Lo que sí logrará es impactar duramente en la línea de flotación de aquellos libros que están disponibles cuando el consumidor está en el punto de venta y no logra obtener lo que desea.

— Vooks
[VideoBooks]
Mas o menos lo mismo que los e-books mejorados pero con un pequeño giro. Tendrán un espacio en el ecosistema de la edición. Conviene estar atentos. Pero tampoco serán la salvación.

— Convertir los fondos editoriales a e-books
Sería equivocado pensar que la gente va a volver a comprar los títulos de su biblioteca particular en formato digital. No hay más que observar lo ocurrido con las versiones de antiguos discos en CD. En este sentido, es importante tener en cuenta de que estos títulos no pueden tener un precio similar al de un título nuevo y, al mismo tiempo, se ha de estar atento a la calidad de los nuevos formatos. No se pude hacer un escaneado barato y llamarlo “digitalización”.

— Dos en uno
Es una idea atractiva que puede funcionar con algunos títulos. El problema es que probablemente se quiera disponer una versión digital de cada libro impreso que se compre, pero es poco probable que se quiera una versión impresa de cada e-book que se compre.

Lo que SÍ puede salvar la edición

— Los editores
Salvar la edición es un trabajo de los editores. La edición no se salvará con una sola cosa sino con muchas pequeñas cosas. No cabe duda que todo editor, grande o pequeño, está tratando de imaginarse como llevar su negocio, el de ahora y el del futuro. Son muchos los desafíos a los que se enfrenta la industria editorial. Desde los requerimientos de mejora constante por parte de los grandes grupos hasta el hecho de que el marco editorial más grande jamás inventado, la web, está democratizando los procesos que antiguamente dependían de aquellos que cumplían las funciones de “porteros” del mercado. En la medida en que el público lector se transforma y se re-alinea, lo mismo ha de hacer la industria editorial tradicional para mantenerse. Nadie sabe lo que ocurrirá en el futuro, pero si sabemos que la industria editorial es mucho mayor que años atrás. Por lo tanto, no se trata tanto de “salvar la industria editorial” tal como la conocemos como de transformarla .

—————-

Como dice nuestro buen amigo Martín en El Ojo Fisgón, en su post “contenidos, dispositivos y entornos digitales: un asunto de interés público en 2009“:

“En este tema en particular el ruido y la desinformación pueden llevar no sólo a crear falsas expectativas con respecto al potencial de lo digital sino también a emprender procesos de digitalización o de publicación en formato electrónico sin antes llevar a cabo una reflexión estratégica que permita establecer por qué, para qué, con qué criterios, usando qué tecnologías y bajo cuáles especificaciones técnicas hacerlo. Y claro, lo peligroso del ruido y la desinformación es que sus nefastos efectos podrían terminar reforzando los prejuicios de quienes siguen viendo lo digital como una amenaza y no como una oportunidad.

Yo no creo que las editoriales tengan que tener una estrategia digital. Creo más bien que lo digital tiene que ser un componente fundamental de su estrategia editorial y comercial.”

Aproximando conclusiones

Es momento de calmarse, de informarse. De reducir el volumen del ruido para centrarnos en los aspectos más esenciales de esta “revolución digital“. De pensar. Ser conscientes de que el modelo clásico está en proceso de transformación. También de tomar decisiones, de arriesgar.

Es momento de escuchar a nuestros lectores, de analizar “el” mercado y “nuevos” mercados.

Es momento de repensar estrategias. Es momento de experimentar sin hipotecarnos. De dar pasos cortos pero seguros.

La “revolución digital” es un proceso en el que seguirán conviviendo durante mucho tiempo el modelo tradicional junto con la experimentación de nuevos modelos.

Recorrer este proceso requerirá para las editoriales disponer de recursos no sólo para acceder a las nuevas tecnologías sino también disponer de recursos para acceder a nuevos mercados.

Muchas de estas nuevas posibilidades son accesibles hoy y permiten descubrir nuevos horizontes de venta y difusión de los contenidos editoriales sin que eso implique dar un salto al vacío.

Es momento de pedir ayuda si se necesita.
Para eso estamos.

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¡Edición XXI!


Acerquémonos circularmente al perfil que esta editorial tiene en la Wikipedia. Debería ser una práctica habitual en la edición independiente -lo será sin duda en la Edición XXI- aprovechar los meganodos de información y comunicación (gratuitos) en la red. Sin embargo, no sucede así en la mayoría de los casos… De hecho, mientras escribo esto me doy cuenta de que este proyecto Tökland no está presente en la Wikipedia tampoco (así que nos ponemos manos a la obra también en ese sentido).

La información que encontramos no es una maravilla y claramente está desactualizada (desarrollarla y mantenerla convenientemente es el siguiente reto una vez activado el perfil). En cualquier caso estamos hablando de la segunda referencia en Google. La primera, como debe ser, es la que refiere a su sitio web. Pero también las siguiente ocho referencias que siguen tienen que ver con la editorial. De esto se deduce que la casa cuida su correcta referencia en los buscadores… no sólo en Google: si escribimos “Editorial Linkgua” en Yahoo, sucede lo mismo: las diez referencias que aparecen tienen que ver con este sello.

Así, en tres cliks, tenemos acceso al “Quienes somos”… Les invito a que clicken el enlace, a que lean lo que nos cuenta, para que podamos comentarlo…

Supongo que llegados a este punto ya se habrán llevado alguna sorpresa.

Para empezar un catálogo de 3.000 títulos no es una tontería. Y aquí es donde necesariamente o empiezan los problemas, o se vislumbra claramente una innovación. Como verán en la conversación que sigue a continuación, desde el primer momento, contar con un amplio catálogo fue parte del ADN de este proyecto. Radamés Molina nos comenta que en el año 2002, fecha en que se fundó la editorial, después de haber leído Book Business. Publishing Past, Present, and Future, 2001, de Jason Epstein – en España salió un año después en Anagrama como La industria del libro- era imposible no enfocarlo así…

Lo interesante de esto es que estamos ante un editor joven “afectado” por las cosas que lee y por las informaciones que recibe. Un profesional que procesa aquello que le resulta importante y que adapta su sistema productivo según directrices que considera relevantes y que, en consecuencia, innova en la articulación de su modelo de negocio. Cuando nos referimos al “ruido mediático”, a toda esa algarabía que forman los medios entre ellos entorno a temas, momentos, productos e informaciones, lo hacemos porque impermeabilizan al receptor, lo aturden. No es el caso: el dicurso de Epstein le disparó un diamante en la frente al editor en ciernes… y nunca más fue el mismo. Esto significa que tenemos que elegir con mucho cuidado las fuentes que consultamos, pero sobre todo que tenemos que ser porosos a sus mensajes. De este modo y no otro sucede el aprendizaje y se implementa la innovación.

Otro tema a destacar es que desde el principio este editor enfoca su negocio hacia el cliente, hacia el lector / consumidor de sus productos editoriales. Cuando se habla -y se habla bastante como sabemos- de un cambio de paradigma en el sector del libro, es simplemente eso: dejar de pivotar el negocio en función de una combinación de soporte y contenido concreta, el libro, y situar el eje entorno al lector y sus necesidades. Linkgua ofrece libros impresos, documentos listos para la imprenta adaptados a los requerimientos de nuestros clientes, e-books (Epub, Mobypocket, XML), bases de datos y ficheros WebReady PDF de todos los materiales disponibles en su archivo, metadatas actualizadas de todo el catálogo y acceso a parte de él desde SmartPhones leemos… ¿Qué hubiera pasado si sobre el 2002 …ok, 2004… el conjunto del sector de la edición se hubiera planteado esto como algo natural en vez de envenenarse como lo ha hecho con todo lo que se saliera de la forma tradicional de hacer las cosas?

Rado nos dice que si, que en el 2002 fundó la editorial, pero que no salió al mercado hasta mucho después (sobre el 2004)… Y eso también sorprende… ¿Qué hizo mientras? “Pues editar: tenía que preparar un catálogo. No podía salir con un título o dos. Las casas editoriales importantes que conocemos y admiramos, han necesitado décadas para conformar su catálogo. Yo tuve que correr y resolver algo con cara y ojos en menos de dos.”

Bien, antes de dejarles con esta conversación, señalar que volveremos a comentar sobre el proyecto Linkgua… Porque cuando hablamos de Edición XXI, estamos hablando de un proyecto como Linkgua. Porque cuando hablamos de un editor XXI, estamos hablando de alguien que trabaja como Rado… Y por lo tanto, ahora que tenemos una referencia clara de cómo hacer las cosas más allá de la teoría, más allá de los gurús y de las grandes ideas de la innovación editorial, no vamos a soltarla así como así.

Porque las implicaciones de un proyecto como Linkgua son tremendas por poco que nos paremos a pensar. A partir del momento en que el trabajo de editar se desliga del hecho de tener que publicar, estamos ante una posibilidad cultural y comercial (ordénese este binomio según preferencias) tremenda (pensando en términos de diversidad bibliográfica, etc…). Cualquiera que quiera, donde quiera, puede ponerse a definir su propio catálogo y leuego situarlo allí donde se estén vendiendo los libros… Porque esa es otra: se habrán fijado que su página web, en realidad, es una librería en línea: es decir… venta, venta, venta… Con información complementaria sobre la editorial (mejorable), con enlaces a su proyecto (mejorables), pero con acceso directo a su catálogo como y en el formato que prefieras.

Por cierto, Rado fue el primer editor en español en serle asignados ISBN para novedades sirviéndose de la impresión bajo demanda y, poca broma, es el primer editor en español en vender directamente desde su sitio web, el Kindlé de Amazon.

Les dejo con Radamés Molina, con quien conversamos antes de irnos a la FIL de Guadalajara, alrededor de su proyecto Linkgua (otro día comentaremnos sobre el nombre, maravilloso apócope entre link y lengua.. bien bien XXI).

–¿Les atrajo el proyecto? No dejen de visitar su página en Facebook y ¡háganse fans!

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FIL Guadalajara: enlace entre dos mundos


Ahorita mismo en la T1 de Barcelona, a punto de subirme a un vuelo de Air France con destino Paris… con destino México… con destino a Guadalajara. Ahoritita ando llegando pues. Chido!

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En febrero de 2008 Paco Goyanes me invitó a los Premios Cálamo 2007, y me dio la oportunidad de conocer a Nubia Macias, a Laura Niembro y a Amelia Guardiola, a propósito de una charla que la primera daba en la Universidad de Zaragoza. Una charla que revisito al calor de los motivos que impulsan esta nueva expedición a Guadalajara, (no pocos).

¿Que distancia a España de América Latina? se pregunta Nubia… “¿Estamos divididos por el español? ¿Están los patios de nuestra gran casa cultural tan desconectados?” Y se responde que hay que conocer toda la casa, que hay que visitar los diferentes patios, y que para eso sirve una feria como la FIL. Nubia planteaba que si utilizáramos el español como punto de unión, como puente, habría mucha más fortaleza, habría más mercado; pero que al contrario, la realidad es otra: España anda tan centrada en ser europea, que se olvida de América Latina. ¿Cuando se truncó el camino?

Nubia insiste en que los puentes han de recorrerse en las dos direcciones, de ida y de vuelta. ¿Hay vida latinoamericana en nuestras librerías españolas más allá de los que protagonizaron el boom…? No. Nubia celebra que España se autodefina como el gran interlocutor hispanoamericano ante Europa, pero se lamenta de que esa voz no vaya acompañada de hechos…

En fin, sea como sea, me embebo de sus palabras, especialmente las del último minuto de su intervención, y me me vuelo hacia ese punto de encuentro iberoamericano, como si volviera a casa.

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De paso por Santiago


Como saben, la semana pasada anduve por Santiago de Compostela invitado por la Asociación Galega de Editores al “VI Simposio o Libro e a Lectura. Libro digital: presente y futuro”, organizado conjuntamente con el Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO), con la colaboración del Consello da Cultura Galega, y la Consellería de Cultura e Turismo. El afiche no daba lugar a confusiones: el tema del libro electrónico y los nuevos dispositivos de lectura digital, eran el tema.

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Pero… ¿Lo eran? El acto comenzó a las 10.00 hrs del jueves 12 de noviembre con una sesión inaugural a cargo del Presidente de AGE, Alfonso García Sanmartín, y prosiguió con una conferencia inaugural a cargo de Javier Celaya de Dosdoce. No pude asistir a ninguna de las dos porque mi vuelo aterrizó en Santiago sobre el mediodía (toda una experiencia descender aviónicamente a través de las nubes gallegas). Llegué a la sala del consello a media intervención de Chema García de Publidisa, justo a tiempo de participar en la mesa redonda “Nuevos paradigmas para editores y lectores” junto a Francisco Javier Jiménez de Paradigma Libro y Pedro Silva de Algueirada, moderada por Luz Picos de AGE, a quien conocimos mientras arreglábamos el asunto de la participación en el simposio, en la pasada Liber (donde por cierto la AGE desplegó uno de los stands más hermosos de toda la feria).

Tras nuestra mesa redonda nos llevaron a comer al restaurante Filigrana donde disfrutamos de un muy correctísimo banquete, en una mesa grande que facilitó bastante la conversación grupal (aunque siempre, no puede ser de otra manera, se montan grupos a lado y lado de los comensales).

Aquí se pueden descargar el programa de lo que siguió en la tarde y durante el día siguiente.

Será porque Galicia no es un polo de fama editorial mundial, será porque la AGE cuenta con alrededor de cuarenta editoriales asociadas, pero la verdad es que todo sucedió en dimensiones abarcables para lo humano y por eso fue una experiencia rica y grata. Su aeropuerto es abarcable. Sus taxis. El tránsito desde el aeropuerto hasta la plaza Obradoiro. Incluso su catedral me pareció abarcable (esta sí de fama mundial). También la lluvia y el bocadillo de calamares que según un mesero no me podía ir sin probar. Y a mi, lo que puedo abarcar, me da seguridad y me relaja. Y si además todos los humanos de Galicia que te salen al paso derrochan amabilidad y ternura, ¿qué más pedir? Todo lo relacionado con la organización fue acogedor, resuelto y divertido. La sala, proporcionada, por tanto llena a rebosar.

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Considero que el concepto “mesa redonda” o se ha desvirtuado o habría que replantearlo: parecería que debería ser como una especie de debate, pero al final se trata de una concatenación de intervenciones; una especie de mini charlas magistrales. No es que tenga nada contra este tipo de intervenciones, pero si asumiéramos todos de que se trata de eso, los organizadores podrían pedirnos que las dejáramos por escrito, que relacionáramos correctamente las referencias y las fuentes (que finalmente sirvieran mejor a los asociados). Sea como fuere, Luz nos dio luz: comenzó Francisco Javier de Paradigma Libro (en este momento todavía no ha publicado nada en su revista) argumentando en su paradigmática línea habitual. Como siempre, su conocimiento y su ingenio le llevan a condensar muchísima información, que si no fuera porque luego uno puede husmear con calma en el sitio web que realiza conjuntamente con Manuel Gil, podríamos acabar llamándolo magmático Javier. Yo, que sigo con interés y constancia su trabajo, pienso que muchas de sus ideas deberían no perder de vista no ya la realidad del momento (pues se ajustan como un guante a los dígitos del presente), sino la naturaleza del auditorio que se congrega (aspecto que para mí es fundamental).

Sobre la intervención de Pedro Silva poco puedo decir ya que la realizó en galego… una lengua que a nivel coloquial sigo sin problema, pero que en flujo argumental termino por perder. Compensó que luego tuvimos una buena charla off the record con él y una socia suya bien interesante. Son una gente encantadora maniobrando proyectos jugosos: hicimos migas y quedamos en conspirar juntos a ver qué onda.

Yo fui con la idea de ser conciso en relación a temas que entiendo afectan ya de modo irreversible a los editores y a los lectores… porque esta es otra: se habla mucho de los lectores pero se tiende a no tenerlos en cuenta en este tipo de encuentros. A no tener en cuenta lo que están demandando, a no tener en cuenta sus nuevos usos y costumbres, sus motivaciones; pues entre otras cosas, cuando hablamos de cambio de paradigma, nos estamos refiriendo al tránsito de uno, clásico, centrado en lo que hasta ahora venía siendo una unidad indisoluble entorno al libro (en tanto que soporte y contenido) a otro innovador, marcado por la disociación soporte-contenido centrado más en los lectores y la lectura… tomando de referencia las ideas que desde el año 2000 viene planteando sobre “la existencia de un ecosistema editorial” Tim O’Reilly, de la editorial O’Reily.

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Empecé mi intervención agradeciendo especialmente el momento gallego que me era dado: estar sentado en una mesa con vistas a la Catedral de Santiago y con sonido de gaita de fondo. Y cómo Chema García había acabado su ponencia con una referencia a Telefónica, un nuevo tono, me vi en la necesidad de recordarle a los presentes que entre las grandes empresas y la nada, existe un nutrido cosmos de empresas pequeñas y de profesionales independientes con sus virtudes también, con su capacidad y su cintura más ajustada al ensayo-error sostenible. A continuación entré a plantear que presente e futuro en un momento de gran incertidumbre como el actual era quizá, abrir demasiado paragüigma (neologismo apocopado de paraguas y paradigma). El presente, ya es lo suficientemente intenso como para intentar abordarlo sin la rémora de lo que vendrá; pues a fin de cuentas ¿quien de verdad tiene una idea clara de qué hará en el 2010? Sobre todo en un momento, este, donde el ruido mediático tira tanto… estando como estamos a las puertas de la súpereclosión comercial de los nuevos soportes de lectura (aunque ya voy oyendo voces que dicen que en realidad será la próxima…).

No me dio el cuero para grabar todas las ponencias como telediós manda y producir un compacto de resúmenes en línea (estoy seguro que hubiera sido de utilidad no sólo para los editores gallegos, sino también para los hermanos iberoamericanos –que siguen este tipo de eventos con mucho interés, pues no se prodigan tanto allende los mares como por estos pagos), pero al menos pongo en red una síntesis de la que fui responsable.

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eReading eBooks vs. eBooking eReaders


En otras palabras, el sector editorial español no debe ignorar que existen suficientes aparatos (PCs, portátiles, móviles, ebooks, etc.) en el mercado español para leer, con más o menos comodidad, cualquier tipo de libros electrónicos. Así termina una entrada Javier Celaya en Comunicación Cultural, el pasado 27 de octubre titulada “Kindle y su nueva aplicación apra leer en PC”.

Kindle ha lanzado una aplicación para leer ebooks en el PC, todavía el dispositivo más utilizado hoy en día para leer en pantalla, ya sea de mesa, portátil o un netbook. Es fascinante observar la competencia feroz que está teniendo lugar en USA por lograr una ventaja competitiva y posicionarse correctamente en el mercado de los ebook.

Bueno, la sensación es de que nos vamos acercando al meollo de la cuestión alrededor del libro electronico. Ya iba siendo hora de que saliéramos del debate de los aparatitos y dijéramos las cosas como son en realidad: que el libro electrónico tiene potencial ilimitado para enriquecer las posibilidades de lectura, al margen del soporte en el que se lea.

Entonces, si como dice Javier Celaya, el mercado español está saturado de cacharros en los que se puede leer un libro electrónico, ¡qué diablos pasa! ¿A qué se debe la pereza editorial? ¿Como es que realmente nadie se la está jugando en serio al margen de Leer-e, al margen de Edi.cat. Si claro, no son los únicos, algunas majors están moviéndose con más o menos cautela pero… ¿Qué es de verdad lo que anda ralentizando el proceso?

La digitalización, la de verdad, la que integra minería de metadatos (no la pedeifización) y el tema de los derechos y los modelos de negocio, parecen ser los principales escollos.

La realidad es que los editores en su mayoría no saben cómo hacer libros electrónicos. Y mientras que los editores estadounidenses controlan los derechos electrónicos de sus autores, y por tanto pueden negociar cesiones masivas para libros electrónicos, en el caso de los autores españoles (cuyos derechos digitales mayormente no tienen los editores) esto se convierte en una tarea que hay que hacer autor por autor, o con sus agentes, que no suelen ser muy amigos de tales cesiones (y dicho sea de paso, tampoco los agentes de están enterando mayormente).

¿Modelos de negocio Edición XXI? Poco la verdad… Se siguen haciendo análisis de ‘mercado de masas’ a la hora de abordar una nueva situación que facilita y potencia los micromercados. Se seguirán matando pulgas a cañonazos haciendo asi la ola a los intereses de los grandes grupos y de los fabricantes de soportes (vía Con Valor –cuando todavía hablaba de estas cosas: ¡Txetxu te echamos de menos!).

Y, por cierto, atentos a esto que nos llega vía Error 500, publicado el pasado 27 de octubre:

Amazon da un nuevo paso en su rol como gran innovador en la infraestructura como servicio, anuncia el lanzamiento de base de datos relacionales – MySQL como servicio. La idea – como en el resto de sus web services – es que Amazon hospeda la base de datos del cliente, a la que se accede a través de un API. Con este movimiento ya ofrecen tres modos de almacenamiento: S3 para ficheros, SimpleDB y ahora relacional / MySQL.

Ya hemos hablado mucho de la estrategia de Amazon como proveedor de infraestructura como servicio por excelencia, un modelo de cloud computing con sus ventajas (escalado automático, externalización del conocimiento necesario para optimizar la gestión de bases de datos en este caso) y sus problemas (latencia, LOPD, dependencia). En el caso que nos ocupa, Amazon amplía el tipo de proyectos que pueden encajar en su oferta, que ahora también incluye a soluciones ya desarrolladas para bases de datos relacionales.

Relacionado: Hacia el fin del data center de la empresa, persistencia en Amazon EC2

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Transformismo en la transformancia


Transformismo, es un sustantivo usado para referirse en su mayoría a personas de sexo masculino que ocasionalmente adoptan los modismos culturales (maquillaje, vestimenta, gestos, forma de hablar) que convencionalmente se le asignan al sexo contrario. Esto puede estar relacionado o no con la identidad sexual.

Bien tenía que empezar la nota de alguna manera. Trasladado al tema sobre el que vamos a conversar sería más o menos así: “Transformismo: sustantivo para referirse a personas del mundo educativo que ocasionalmente adoptan modismos culturales relacionados con la innovación tecnológica”.

La cosa es que le vengo dando vuelta hace dos días al tema de las I Jornadas Técnicas ANELE, “La transformación de los hábitos de lectura y escritura: el impacto de las nuevas aplicaciones disponibles en los centros educativos”, que organizó el pasado 28 de octubre en Madrid la Asociación de Editores de Libros y Material de Enseñanza, coordinadas por Javier Celaya

En el numero siete de la revista Trama & Texturas (diciembre, 2008), José Afonso Furtado escribe un artículo potente titulado: Fractura digital y alfabetización: nuevas cuestiones acerca del acceso. Hacia el final del mismo comenta lo siguiente:

“Hemos evolucionado, pues, de un modelo de transmisión a un dispositivo de relación con los saberes, en que la comprensión de la producción se ha vuelto indisociable de la recepción en cuanto a modo de realización de las potencialidades cognitivas. La expresión alfabetización de la información implica, por tanto, “encarar la información en sus aspectos simultáneamente matemáticos, comunicacionales y sociales, ya que son las especificidades técnicas las que están en la base de una modificación en los modos de acceso y de uso” (Juanals, 2003, pp.24-30). Douglas Kellner afirma entonces que los nuevos ambientes multimedia necesitan de una serie de tipos de interacción multisemiótica y multimodal, abarcando una relación con textos, imágenes y sonidos en registros diversificados. Con la rapidez que se ha llegado a desarrollar la convergencia tecnológica, se hace necesario combinar las capacidades de de una alfabetización crítica de los media con la tradicional alfabetización de lo impreso y con nuevas formas de alfabetización múltiple para acceder y navegar en esos nuevos ambientes. Este concepto de “alfabetización múltiple” abarca los diferentes tipos de alfabetización indispensables para acceder, interpretar, tener una actitud crítica y participar en las formas emergentes de cultura y sociedad. Implica también capacidades de lectura a través de campos semióticos variados e híbridos y procesar de modo crítico y hermenéutico materiales impresos, gráficos, imágenes en movimiento y sonidos. El término “híbrido” sugiere la combinación e interacción de diversos media y la necesidad de sintetizar las varias formas en un proceso activo de construcción del sentido (Kellner, 2002p.163)”.

Si, la educación está sufriendo, al menos en apariencia, una profunda transformación que va de la mano de la construcción de una escuela abierta y digital que transfigure las jerarquías de la comunicación, los métodos de transmisión del conocimiento y las reglas de su uso, no parece que los libros de texto y el ecosistema del aula puedan quedar intactos. Suena magnífico. Sobre todo la constatación honesta de “al menos en apariencia”: ¡esta es la clave de todo! La apariencia.

Aunque hacía varios meses que estaba al corriente de ese evento, María José Acuña, colaboradora de Javier Celaya, me informa por email el día antes que Expertos internacionales analizarán los retos de la edición digital, la escuela 2.0 y la digitalización de las aulas. Se refiere, entre otros, a Sara Lloyd, Directora de Contenidos Digitales de la Editorial Pan MacMillan, Peter Brantley, Director de Contenidos y Acceso Digital de Internet Archive y ex Director de la Federación de Bibliotecas Digitales de Estados Unidos y Jeroen Boschma, Autor del libro “Generación Einstein”. Y que Los ponentes debatirán las consecuencias de las TIC en la competencia lectora y el nuevo papel del profesor en las clases. La nota de prensa continúa diciendo que Los nuevos “nativos digitales” pilotarán el cambio del modelo tecnológico y educativo. Bien.

Con este foro de debate, continúa la nota, ANELE quiere reafirmar su compromiso con la mejora de la calidad educativa en España y llamar la atención no sólo sobre el proceso de introducción de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) en las aulas sino sobre sus repercusiones en la competencia lectora. El tema es apasionante y urgente de tratar.

Esta jornada permitirá también conocer y valorar algunas prácticas y experiencias educativas que ya han incorporado las TIC a las aulas.

ANELE es consciente de que asistimos a un profundo cambio y de que la transformación de la escuela tradicional hacia el nuevo entorno de Internet es una realidad imparable, que ofrece enormes retos, pero también nuevas oportunidades. Este cambio generacional está pilotado por la llegada de los llamados “nativos digitales” –la Generación Red, la Generación Einstein o la Generación Intereactiva, como se les conoce-, que serán los verdaderos protagonistas de esta transformación del modelo tecnológico y educativo en los próximos años. Mi hijo mayor forma parte de esta generación, así que además de mi interés profesional, la cosa me toca de cerca, como a muchos.

La escuela, por tanto, –seguimos con la nota de prensa– tendrá que asumir nuevas funciones y competencias docentes, entre ellas, el nuevo papel del profesor que deja de ser el propietario y transmisor del conocimiento para convertirse en un mediador que ayuda a los alumnos a transmutar en conocimiento la inmensa cantidad de información que existe en la Red. Este nuevo rol exige un replanteamiento de los contenidos y recursos que deben estar al alcance tanto de los profesores como de los alumnos. Escuela y democracia… Temazo.

“La democracia es una realidad dinámica”, como dice por ejemplo José Domínguez. “No es una realidad acabada, que podamos señalar con el dedo en una sociedad determinada. No es un modelo perfecto de gobierno que podamos implantar en cualquier sociedad. Es una aspiración, un proyecto abierto, un proceso, una realidad en construcción, un viaje exploratorio inacabado, que se fundamenta en una sólida convicción como hipótesis de trabajo: es posible un incremento indefinido de la libertad, de la igualdad, de la justicia, de la participación y del autogobierno en todos los ámbitos políticos (Democracia política), en todos los ámbitos de la sociedad civil (Democracia cívica) y en todos los ámbitos del sistema productivo (Democracia económica)”.

“Existe una relación directa entre la formación ciudadana de los jóvenes y la continuidad democrática de un país. Una sociedad democrática necesita de ciudadanos informados, críticos respecto de la información que reciben, sensibles ante los problemas sociales, comprometidos con los derechos humanos y participativos. Estas son, justamente, las dimensiones que definen a un ciudadano democrático: información, interés, sensibilidad y participación. Fortalecer la cultura ciudadana es hoy un desafío en todo el mundo. Porque un ciudadano democrático no nace. Se forma, se construye”. (El Clarín, 28 / 12 /2008, Roxana Morduchowicz, Directora Progama Escuela y Medios, Ministerio de Educación, Argentina).

Y para seguir adelante con esta utopía. ¿no es verdad que necesitamos profesores y maestros informados, interesados, sensibles y participativos? Si fortalecer la cultura ciudadana es uno de los grandes desafíos, ¿no son parte muy importante el profesorado y el maestrazgo?

La escuela no tendría que asumir necesariamente Nuevas Funciones (o no ahora, o no por culpa de las TIC). La educación debería ser un sistema dinámico de por sí, en el que las TIC fueran una rosca más: no el eje. Y no estoy seguro que tenga que replantearse tanto sus Competencias Docentes (si replantearlas significa hacerlas girar sobre el eje TIC hasta marearlas). ¿Cuando se asumió que en democracia el profesorado era propietario y transmisor del conocimiento? ¿Cuando dejó de ser el profesorado un mediador que ayuda a los alumnos a transmutar en conocimiento la inmensa cantidad de información? Información que ok, ahora también existe en la Red (pero que hasta hace dos días existía en libros, etc).

Que “este nuevo rol exige un replanteamiento de los contenidos y recursos que deben estar al alcance tanto de los profesores como de los alumnos”, es algo que hay que tomar con pinzas. No tengo nada en contra de que se replanteen los contenidos del sistema desde el que educamos a nuestros hijos: es más debería ser una constante. El África que yo estudié, por ejemplo, geopolíticamente hablando es diferente a la que estudiarán mis hijos; la URSS sobre la que tanto aprendí, ya no existe. Si, la evolución y el replanteamiento de los contenidos educativos debería ser una constante del sistema. Y de hecho lo es: cosa que precisamente ha sido un quebradero de cabeza estos años para las editoriales de texto: su queja principal es que con tanto cambio, con tanto replanteamiento, no les daba tiempo a rentabilizar sus inversiones en originales (la dirección general de Edebé, por ejemplo, fue tajante en este punto cuando los entrevisté hace unos años… alrededor de implementación de innovación en sus procesos).

La escuela, en primer lugar, debería ser algo más porosa a todos estos cambios sociales, al margen de la promiscuidad telemática de un profesor en concreto. En la escuela de pueblo a la que va mi hijo mayor de 9 años hay una sala llena de equipos mal conectados a la red. Equipos que sirven justito para darles semanalmente alguna clase de informática… Bien. No sé si el nivel de usuario de nuevas tecnologías de los profesores de la escuela a la que va mi hijo es o no representativo (pienso que bastante), pero está claro que queda por recorrer todavía un largo trecho en ese sentido. Charlando con ellos les he preguntado cosas como ¿saben ustedes cuantos de sus alumnos tienen equipos de acceso a la red en casa?, ¿cuantos de sus alumnos se conectan a la red normalmente?, ¿cuantos están totalmente fuera? Y no lo saben. Y como no lo saben, no lo integran para nada en sus planes de trabajo (en sus planes de trabajo actuales… ni hablemos ya de un nuevo paradigma).

Es cierto que los profesores que individualmente son buenos usuarios de estas nuevas tecnologías, se preparan quizá las clases con nuevos contenidos y, desde luego, aprovechan los nuevos recursos en red para complementar los contenidos que dan; pero en modo alguno se aprovechan de ellos para introducir propuestas innovadoras con aquellos chicos que sí están conectados (en su plan educativo actual). Su argumento fuerza es que la escuela ha de ser democráticamente plana, esto es: que no pueden hacer distinciones entre los conectados y los que no, y como hay bastantes que no tienen acceso, trabajan como si nadie tuviera acceso. Es decir, que en este punto, desde el que podrían implementar como docentes unas gotitas de innovación, que a la postre sirvieran para estimular a los alumnos que todavía no se conectan a que lo hagan (desde la biblioteca por ejemplo), no hay directrices claras. Digo yo que tampoco costaría tanto que de forma regular, aquellos alumnos que tengan un buen acceso en casa, se vieran invitados a buscar información, a complementar sus trabajos. Se hace alguna cosa, pero de forma muy tímida y siempre, al calor de una motivación personal de un profesor: pero no hay plan.

En un momento de la entrada “Observar la lectura” (de hace algo más de un año, en relación al Observatorio del Libro y la Lectura), comentaba algo que comentaba Joaquín, que comentaba la FGSR… Los profesores (sobre todo de secundaria), no tienen una formación específica para la enseñanza de la lectura… Vale, decía, pero la cosa no se va a arreglar si responsabilizamos a los educadores por sus carencias: de eso deberían encargarse cada uno de ellos como profesionales, en el marco de “sus retos personales vinculados con la profesión que han elegido”: del mismo modo que un bombero ha de estar más cachas que un oficinista de créditos al consumo. Que se mejore en lo posible su formación, pues también en deficitaria en usos tecnológicos, como quizá también lo sea en política, religión o mecánica. Ese es un debate estrictamente de La Academia y de cómo soporta y aporta su valor a la Sociedad… A modo de parche, si se quiere, así como se está dotando a los centros educativos de recursos de contención social y refuerzo educativo especial, pues que se los doten de promotores de lectura, dinamizadores tecnológicos… Pero esperar que todos los profesores se conviertan en los Tales del Siglo XXI, me parece una bobada imposible. Para empezar, con ciertas actitudes ya se hace mucho… Por ejemplo nuestros amigos, Honorio Penedés de 365 Días de Libros & Cia.

En esta Jornada Técnica –volvemos a la nota de prensa– se debatirá también la necesidad de plantear propuestas que doten a los centros y al profesorado de herramientas para transformar la práctica educativa. Éstas deberán contribuir a que la lectura y la escritura puedan convertirse en agentes del cambio educativo y social, independientemente de los soportes utilizados. Suena maravilloso. Sin duda que las competencias lecto-escritoras han de ser una prioridad en el sistema educativo. Y lo son bastante -al menos en las que conozco. Es un trabajo lento y amenudo con resultados nada estimulantes, pero se va picando piedra en esa dirección. Y sí, por poco que los padres en casa se sumen, tenemos niños bastante lectores. En este sentido, sí que hay que trasladar buenas nuevas y echar una manita TIC mediante. Pero sin aspavientos, sin grandes desenfrenos tecnológicos.

La Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza (ANELE) se creó en 1978 y agrupa 36 editoriales que representan más del 95% de la edición educativa no universitaria en todas las lenguas oficiales de España. En el año 2008 se editaron en España más de 76.000 de ejemplares de libros educativos, de los que se vendieron más de 52.000, con una facturación de casi 900 millones de euros, lo que representa el 28,1% de la facturación total del sector editorial. Sí, qué duda cabe, que ANELE es un agente relevante en este sentido: pero ocurre que esta mañana, he comentado con la tutora de mi hijo si estaba al corriente de esto, y me dijo que no, lo cual me lleva a dudar del alcance de la propuesta… En cualquier caso que no vaya a pasar como con el Proceso de Bolonia que prácticamente de un día para el otro, esto parece que quiere parecer la NASA…

Al día siguiente podíamos leer en Comunicación Cultural que algunas de las conclusiones incidieron en la importancia de la escuela como motor de innovación ya que los cambios se producen cada día. Esto queda fabuloso decirlo, pero en el fondo no es de motores de lo que hablamos, sino de combustibles: escuchamos todos los días que la escuela ha de ser motor para mil cosas, pero luego la gasolina es la que es, y por tanto las revoluciones son las que son. O sea que si finalmente no se dispone la gasolina suficiente, estos motores se van a quedar como parqueados.

Toda la tecnología y conexión disponible es parte ya de nuestra cotidianidad, por lo que hay que aprovechar esta nueva revolución industrial y no tenerle miedo, afirmó Sara Lloyd. Ahora somos “prosumidores”, no sólo consumidores. Y como afirmó Peter Brantley, “el libro del futuro nos ofrece el soporte para interactuar. No somos meros consumidores de ideas“. En cualquier caso, el sector editorial debe adaptarse a estos cambios y ser conscientes de que nada va a ser igual en el sector a partir de ahora. Hay que estar atentos a los movimientos de Apple, Amazon y Google.

Nos gusta Sara Lloyd y seguimos su trabajo y sus ideas con mucho interés pero esto que ella dice será en los iunai, en España, “toda la tecnología y conexión disponible” NO es parte de nuestra cotidianeidad. ¿Estamos hablando de una revolución industrial o de la llamada sociedad del conocimiento? El ser humano tiene miedo de los cambios, no hay que negar ese miedo sino trabajar desde él: empezando por comunicar bien, por escuchar mejor, y por asumir riesgos “democráticos”: cosa que ni el sector editorial, realmente, ni la administración pública hacen. Al contrario, por poner un ejemplo actual, de lo que está pasando en Uruguay con el Proyecto Ceibal… “El proyecto es parte del «Plan de inclusión y acceso a la sociedad de la información y el conocimiento», que integra la agenda del Gobierno uruguayo. El plan ha obtenido gran fama internacional desde sus inicios, ya que Uruguay es el único país del mundo en realizar un plan semejante, beneficiando a una gran cantidad de personas”. Uruguay… Así que por acá debatimos en jornadas mientras ellos se arremangan.

¿Estamos seguros que nuestros educandos son “prosumers”?… Evidentemente no, aunque evidentemente sí, las cosas están cambiando muy deprisa y hay que estar muy atentos a Google, Amazon y Apple.

Para que estos cambios se produzcan -continuamos en Comunicación Cultural–, no sólo las editoriales deben adaptarse, también los profesores deben crear materiales digitales, generar espacios colaborativos para los alumnos. Del mismo modo, es necesaria la implicación de las familias para que el proyecto de las TIC y la escuela 2.0 se sostenga en el tiempo. Para ello también es necesario habituar a los jóvenes a la lectura. Según Mireia Manresa, los jóvenes no leen ni en pantallas, ni en ereaders ni en móviles. Hay que aprovechar -afirmó Mireia- la potencialidad de la Red para abrir nuevos acercamientos a los textos literarios. A su vez, debemos enseñar a los jóvenes a tener un espíritu crítico sobre lo que aparece en los medios digitales (Tíscar Lara). ¿Por qué no se aprovechar los videojuegos para motivar a los alumnos de la “Generación Einstein” en el aprendizaje? (Jeroen Boschma). Para esta Generación el mundo es algo global, continuamente se está comunicando, si no nos comunicamos con ellos, algo estamos haciendo mal porque ellos te lo quieren contar todo.

Expuesto así en un párrafo la verdad es que atraganta, pero estamos de acuerdo con el fondo: la adaptación editorial es fundamental (y claramente va rezagada). Los profesores deben espabilarse (cosa difícil cuando no peligra su puesto de trabajo si no lo hacen, como sucede en la empresa privada). La implicación de las familias es fundamental… ¿Y qué es lo que se va a hacer en ese sentido? Sea lo que sea que se ande planeando (si es que se está planeando algo) deberá tener como bastante impacto, porque hasta donde me atrevo a observar, los hogares telematizados, en general, no lo están por razones culturales sino de mero entretenimiento. Y si, el tema de la lectura es capital, pero el debate ha de enfocarse más que a las nuevas formas de lectura (que no digo que no deban ponderarse) a cómo aprovechar más los nuevos medios para que se lea más… en papel, en pantalla o en lo que sea… que se pueda leer un libro. Y por lo tanto, volvemos al tema del fomento de la lectura en su sentido tradicional, de la que los nuevos medios han de ser cómplices de nuevas oportunidades, pero no algo antagónico, aunque la lectura en pantalla sea antagónica (o fragmentaria) en relación a la lectura de siempre. No se puede meter todo en el mismo saco. Porque como dice Mireia Manresa, los jóvenes no leen. Punto. Y si, completamente de acuerdo que hay que aprovechar estos nuevos medios y estos nuevos lenguajes para hacer mejorado lo de siempre… no sólo para hacer cosas nuevas. Y también de acuerdo con Tiscar Lara de que sea frente al medio que sea, hay que educar en el espíritu crítico. Y que también hay que aprovechar el potencial que representan los videojuegos a nivel eductivo… Uf. Todo esto es fascinante. Pues manos a la obra…

Aunque si la acción pedeifísta de ANELE es la clave de estos cambios, ya podemos apagar la luz y reposar. Porque al final, de qué hablamos… ¿De un PDF plano, sin enlaces, sin presentaciones, sin referencia en medios, etc? Por suerte está Javier detrás y siempre nos queda Dosdoce

¿Reacciones en los medios?

> Antonio Fraguas, El País. El 29 de octubre nos ofreció dos entrevistas, aunque sospecho que se le confundieron los titulares: una a Luís Collado, responsable de Google Book Search para España y Portugal, titulada “Nuestra labor también es social“, y otra a Peter Brantley, Fudador de Open Book (OBA) titulada “Google no ve libros, se limita a ver datos“. En la entrevista a Collado, queda claro que en el fondo se trata de datos, de masa crítica de material digital que aumente el campo de trabajo de sus algoritmos y su margen de negocio, pero que si sólo fuera eso, no se habrían metido, por ejemplo, en Google Editions: Google tiene muchas patas de mercado en Internet… Y aunque las preguntas no son nada complacientes, las respuestas de Luís son claras y directas.

En ese sentido, tiene que ver la entrevista que le realizamos en la pasada Liber: en la que preguntado por Margarita Valencia si el potencial económico de Google no le daba una posición monopolística, el respondió algo así como “se siente”. Lo que pasa es que no recuerdo que se armara tanto lio cuando el monopolio de IBM, o cuando el monopolio de Microsoft… Todo nuestro sistema educativo se rindió a los encantos hardwarianos de Bill Gates, su dinero nos costó, y todo estaba Ok: ningún Estado se planteó el desarrollo de una maquinaria y un programario públicos… Se pagó a diestro y siniestro licencias, accesos, etc.

En cuanto a Peter Brantley, cabeza del principal grupo de presión contra el proyecto de digitalización y explotación de libros de Google. La crítica que le hace a Google es interesante y nace de la increíble fuerza que tiene esta compañía en la red: “La sociedad debe decidir cómo devolver a la luz lo que ha sido pensado y creado hace cientos de años. Hablamos del interés público y no de un bien privado”. “Su objetivo es enriquecer el buscador con el contenido de esos libros. Ninguna otra compañía está en disposición de hacer lo mismo. Para Google una manera de obtener más ingresos es enriquecer su buscador para atraer anunciantes.”

> Paula Corroto, dos días antes en Público decía que… Los libros abandonan las librerías. Y que el negocio avanza hacia el ‘streaming’, las descargas y el ‘libro enriquecido’ con elementos audiovisuales. Paula, apunta un dato bien real en relación a esto: “En España, las editoriales reconocen que se han visto espoleadas por las empresas de tecnología para adaptarse, pero también saben que no hay escapatoria”. Y si, estamos de acuerdo con su percepción de que “es evidente que el mundo digital ya está aquí, ¿cómo será el acceso a los libros? ¿Compraremos por Google? ¿Cómo leeremos? ¿Qué tipo de libros leeremos? Mil preguntas y mil respuestas. Pero si algo es certero, es cómo suenan las monedas de los múltiples negocios que se avecinan”.

> Víctor Moreno, el mismo día del evento en Expansión apunta también un tema interesante en su titular: “El libro electrónico se tiene que convertir en una experiencia digital”. Y su nota es de las más acertadas: por ejemplo: “Sara Lloyd, directora de contenidos digitales de la editorial Pan Macmillan, explicó que, a pesar del miedo que existe, el libro electrónico no es una revolución, sino una evolución que tardará años en integrarse en la sociedad. Gracias a este tiempo, los editores podrán alterar su manera de actuar y renovarán su línea de negocio. Y es que hay que cambiar de mentalidad. No sólo hay que digitalizar los contenidos, sino que se deben aportar contenidos adicionales, tener una visión de 360 grados, abrir la comunicación entre el autor y los lectores. El libro electrónico se tiene que convertir en una experiencia digital en la que entren en juego todos los sentidos, dijo Lloyd”.

> Y, por último, Joaquín Rodríguez, uno de los que mejor viene reflexionando sobre las nuevas formas de lectura… El mismo día del evento publicó una entrada relacionada: El Open Source Learning o la transformación de los libros de texto.

Así que para acabar, tres hurras a la iniciativa de ANELE. Es fundamental que se hable de estas cosas… Pero lo que me pica es que se hable un par de días, y todos tan contentos. ¿No debería por ejemplo, el Observatorio del Libro y la Lectura, dependiente de la Dirección General del Libro y la Lectura, tener una mesa en marcha sobre estos temas…? Y si no es posible, ¿no deberían enterarse realmente todos los maestros y profesores de España por donde van los tiros?… Porque por cada Honorio Penedés que conozco, conozca a cinco que se han metido a enseñar porque en el MundoReal no rascaban bola…

Leo en Dosdoce que se harán públicos los materiales resultantes, que habrá vídeo, etc. Así que quedamos a la espera a ver realmente qué pasó.

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¡El eBook no es el tema!


Conversamos en Liber 2009 con Luís Collado, responsable para España y Portugal del programa “Google Book Search”, junto a Pablo Francisco Arrieta, Martín Gómez, Margarita Valencia…. Y sí, el eBook no es el tema: el tema es la red.

En este entorno Tökland no le venimos parando demasiada atención al tema del libro electrónico y, desde luego menos, al trasunto de los nuevos dispositivos de lectura -cacharrería electrónica, ¿verdad? Por el contrario, nos vienen interesando mucho más las posibles acciones derivadas para las que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), la red, puedan ser vehículo de valores culturales. Y si por el camino hay que establecer un pacato offline, pues bien.

No significa que no nos interese; no significa que no seamos usuarios ni consumidores, ni que estemos a favor o en contra del libro electrónico (en sus dos vertientes: soporte y contenido): significa, que pensamos que no aporta demasiado a esta conversación que mantenemos con ustedes sobre Lectura XXI; significa que pensamos que no aporta demasiado a la conversación sobre Edición XXI que mantenemos tanto desde el Observatorio Tökland, como desde el Observatorio Iberoamericano de la Edición independiente (OBIEI).

En el primer caso, porque oiga, nosotros ya somos lectores “en pantalla”: leemos en notebooks, en smartphones, leemos en la nube… y si hace falta también, sobre eReaders: pero no hacemos bandera de nuestra orientación sexual, en especial: preferimos el amor por la lectura ( y ya). Y en cuanto a lo segundo: nuestro discurso conversacional (así también nuestro discurso comercial en Pensódromo en relación al sector de la edición) trabaja sobre la idea simple y contundente de que si no hay realmente un plan de cambio de paradigma (como dicen por ejemplo “Los paradigmáticos”…) el tema es, sencillamente, irrelevante. Y si lo hay, es un tema sí, como pueda serlo la edición de contenidos para un iPhone, la relación entre el sector de la edición el la industria de los videojuegos, o el usufructo de las opciones avanzadas de la plataforma Amazon.

Dicho esto… Es un hecho que las grandes transformaciones que están afectando al libro y a la lectura, eso que nosotros venimos llamando Edición XXI, inciden también en la formación de nuevos editores y en el desarrollo de nuevas herramientas. Los editores de corte tradicional implementan innovación en sus procesos de edición (pongamos que es así) en la forma y medida que aportan valor, bajo el axioma de que “todo lo que no genera valor genera pérdidas”. Ocurre, no es difícil suponer, que finalmente la hoja de ruta (de implementación de innovación) viene mucho más determinada por el día a día y la capacidad de invertir (en cash) en I+D, que por su voluntad de innovar, mejorar o diferenciarse de su competencia.

Alfons Cornella tenía razón cuando advertía que “la implementación de innovación, tiene lugar cuando está en juego la supervivencia”. La innovación, “sufre igual suerte que la que Croce consideraba típica del Arte: todo el mundo sabe perfectamente lo que es, y nadie teme individualizarlo y predicarlo, pero nadie es capaz de definirlo” que decía Umberto Eco en la Estructura del mal gusto (Apocalípticos e Integrados, pág. 83 / Lumen, duodécima edición, 1999). De esto se deriva que estos procesos nunca están exentos de conflicto y nunca significan lo mismo, en el mismo momento, para todas las casas editoras

Cuando Umberto Eco escribió este emblemático, apoclíptico e integrado libro, en 1968, opinaba que no era utópico pensar “que una intervención cultural pueda modificar la fisionomía del fenómeno de los medios de masas como vehículo de valores culturales”, en un contexto donde la producción del libro se ha convertido en un hecho industrial, sometido a todas reglas de producción y consumo. Umberto Eco se refiere a procesos de conciencia progresiva que, una vez iniciados, no son ya controlables por quien los ha desencadenado y que de ello, se desprende la necesidad de una intervención activa de las comunidades culturales en la esfera de las comunicaciones de masa.

Vivimos alrededor del tema del libro electrónico mucha prefabricación e imposición del efecto, de sus virtudes, de su potencial; tratando de generar en nosotros, oh sufridos consumidores de estas próximas navidades, un efecto sentimental, ya provocado y comentado, ya confeccionado, de modo que el contenido -realmente lo que de verdad importa- queda reducido a la anécdota y al volumen. No hay más que ver el trasfondo de los gestos de las majors del sector en sus tímidos acercamientos al fenómeno del libro electrónico.

Articulándose pues como una comunicación sensiblera en la que el proyecto fundamental no es involucrar al lector en una aventura de descubrimiento activo (y transmedia) sino simplemente obligarlo con fuerza a adquirir un nuevo producto imposible de no tener. Los contenidos, la literatura, se propone como un cebo ideal para un público perezoso y atontado que desea sobre todo participar de los valores de la rabiosa actualidad, y convencerse a sí mismo de que los disfruta, sin verse precisado a perderse en esfuerzos innecesarios.

En esa línea opinábamos el pasado 2 de septiembre en la entrada “2006 – 2009: ¿de verdad han cambiado tanto las cosas?“… Lo que está claro es que en el inminente entorno digital del libro, hay dos planteamientos básicos que debe tener claros el mundo editorial: participar activamente en el nuevo paradigma supondrá producir contenidos «multisoporte» y «multidispositivo», por un lado, y desarrollar plataformas de integración con las librerías como canal de prescripción y distribución, por otro.

Negar la evidencia o cerrarse en banda al lenguaje digital es dar la espalda a un mundo que cada día crece más y en el que todos estamos, querámoslo o no, llamados a integrarnos. No, ha corrido mucha agua informacional bajo el puente del sector, ha llovido mediáticamente mucho sobre los paraguas de la edición pero no, no han cambiado tanto las cosas. Que el griterío y las prisas por morder un pedazo del pastel del libro electrónico no nos confunda: no hay grandes cambios entorno a los futuros del libro, no hay grandes oscilaciones hacia un nuevo paradigma en la edición… Y sobre todo, mucho ruido económico, pero pocas nueces financieras.

Hablamos de la pervivencia e importancia de la labor editorial y de que los editores tienen que estar donde está la gente, ser conscientes de cómo están afectando las nuevas tecnologías al sector editorial. Es necesario integrar el trabajo editorial en el nuevo mundo tecnológico, para no perder el tren y convertirse en algo obsoleto. Hay que dejar pasar tiempo para que haya una adaptación paulatina entre los hábitos de lectores y editores y la tecnología existente (y futura). Por lo tanto el mundo editorial tiene que renovarse, estar abierto a conocer lo nuevo y estudiar la capacidad de las tecnologías para mejorar los procesos. El libro electrónico incluido, sí, pero no únicamente. Si esto no sucede así, habrá muerto antes de nacer verdaderamente.

Hace un tiempo, en una conversación entre Luís Collado y Javier Aparicio Maydeu, que titulamos con ironía “La maldad del hipervínculo” comentábamos que uno de los problemas principales que existen hoy tiene que ver con la forma de lectura que se plantea en la web, un medio tremendamente distinto a la literatura. Los nuevos medios propician un tipo de lectura que afecta a la formación de pensamiento del individuo fragmentando su discurso. Esta lectura fragmentada, que nos guía de hipervínculo en hipervínculo, puede ser uno de los motivos de que decaiga el esfuerzo de leer un libro y sintetizar su contenido, de interiorizar lo que se dice y formarse una opinión completa: se forma un puzzle con diversas piezas de varias obras, con lo que el discurso se descontextualiza. Es aquí donde hay que trabajar. El libro electrónico anilla sobre el dedo actualmente erguido del sector editorial porque de alguna manera es más de lo mismo. Escuchen al escritor Lorenzo Silva, por ejemplo, en las pasadas jornadas “Del Sinodal al Digital” en la Feria del Libro de Madrid 2009…Y lo que señala.

En cuanto a la polémica sobre el libro digital y la postura de las editoriales, es un tema que pasará como llegó. Los diferentes soportes van convivir, ya que cada uno tiene sus propias ventajas e inconvenientes. Precisamente por esa confluencia de formatos, “como lectores estamos en un momento dulce”. El reto pendiente del español es la creación de contenido en red. Sólo el 5% del contenido de la Red está en español (decía en mi intervención, ya puestos, en aquellas jornadas sobre el libro electrónico en la Feria del Libro de Madrid 2009).

Es fundamental que antes de meter una patita en el azúcar de este tema, los editores afronten con garantías lo que significa la digitalización de sus fondos. Hay todo un maravilloso e intenso metaverso de metadatos más allá de la pedeefización. Y empezar, como dijo Sara Lloyd, directora de Pan Macmillan, en la pasada Feria del Libro de Frankfurt, por “echar un vistazo de 360º y encontrar formas de aportar valor en todas las dimensiones: donde el libro es parte de un mundo muy extenso que vive y respira fuera de la página impresa; donde la comunicación online entre autor y lector, y lector y lector la facilita el editor; donde el editor tiene que apuntar a crear experiencias y no simples productos; donde los editores entienden que se trata más de cómo llevar a cabo la tarea de entretener e informar que de transformar libros impresos en libros digitales; donde lo digital desempeñe una parte integrante de las estrategias de los editores”.

Tiene toda la razón Michael Cader cuando afirmó en el Financial Times el pasado año: “La edición todavía es un negocio alrededor de los libros… y necesita convertirse en un negocio alrededor de los lectores.” Por eso tampoco el eBook es el tema: porque sigue teniendo como eje el libro (electrónico) en un soporte (electrónico). “…pensar que el problema es cómo convertir el texto de un libro para que se lea en un iPhone es enfocarlo mal” dice Sara Lloyd. “El reto es cómo usamos un medio que comparte tres de cinco de nuestros sentidos (ojos, oídos y boca)– con la geolocalización, video a color, y casi siempre una conexión a la web… Hay que pensar en lo digital como una parte integrante de un todo y como una forma de extender la experiencia del lbro, la marca y el autor hacia todos aquellos lugares en los que el lector puede entrar en contacto con ellos”.

Google, con movimientos independientes al programa Búsqueda de Libros) se sitúa –como dice atinadamente José Antonio Millán en esta entrada del pasado 19 de octubre en relación a “Google Editions”– en un campo específico: no saca un lector (eReader) propio (a lo Kindle o Sony), ni crea una tienda exclusiva (a lo Amazon o Apple), sino que se convierte en 1) proveedor de digitalización y formato; 2) intermediario para ventas de las editoriales (estén estas o no o no unidas a otra plataforma digital, es decir: de forma no exclusiva); 3) proveedor de medio de pago (absorbiendo la parte de negocio que podrían llevarse empresas de tarjetas de crédito o de pago en la red, como PayPal) y 4) con toda probabilidad, gestor de redes sociales de lectores al estilo de Librarything. Se ha hablado sobre todo de los aspectos 1 y 2, pero para mí los 3 y 4 pueden acabar siendo los que tengan mayor interés… Todo ello Google lo hará en un medio que le es conocido, y donde hace las cosas muy bien: aplicaciones puras de Internet. Al tiempo, su sistema de “acceso pero no propiedad” y posibilidad de copia sólo parcial, borrará fantasmas de “piratería” de la mente de sus partners editoriales.

…A remolque de las políticas gubernamentales relacionadas con la conectividad, a rebufo de los chanchullos de las empresas transnacionales de telecomunicaciones, y mismamente de los gobiernos en relación a sus ciudadanos.

> Martín Gómez también lo comenta en El ojo fisgón…

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Humanidades líquidas


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“La modernidad líquida –como categoría sociológica– es una figura del cambio y de la transitoriedad, de la desregulación y liberalización de los mercados”, dice Adolfo Vásquez Rocca en Nomadas, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. “La metáfora de la liquidez –propuesta por Bauman– intenta también dar cuenta de la precariedad de los vínculos humanos en una sociedad individualista y privatizada, marcada por el carácter transitorio y volátil de sus relaciones. El amor se hace flotante, sin responsabilidad hacia el otro, se reduce al vínculo sin rostro que ofrece la Web. Surfeamos en las olas de una sociedad líquida siempre cambiante –incierta– y cada vez más imprevisible, es la decadencia del Estado del bienestar. La modernidad líquida es un tiempo sin certezas, donde los hombres que lucharon durante la Ilustración por poder obtener libertades civiles y deshacerse de la tradición, se encuentran ahora con la obligación de ser libres asumiendo los miedos y angustias existenciales que tal libertad comporta; la cultura laboral de la flexibilidad arruina la previsión de futuro”.

El pasado 17 de junio, Joaquín Rodríguez publicó en su blog Los futuros del libro una entrada titulada: Manifiesto por unas humanidades digitales. La misma termina con éste párrafo: “Las humanidades digitales”, dicen los autores del manifiesto, “deconstruyen la materialidad misma, los métodos y los medios de la indagación y las prácticas humanísticas”. Y a lomos del tsunami digital, como jinetes de una ola imparable, invocan a una forma de insurrección que tiene como objeto “hackear el viejo sistema jerárquico universitario e inventar algunas nuevas mixturas por nuestra cuenta”. ¿Dispondremos alguna vez de una formulación similar que provenga del ámbito académico español, de una reconsideración de las prácticas académicas y científicas, de generación y diseminación del conocimiento, a la luz de las prácticas digitales?

El pasado 30 de septiembre se inauguró oficialmente el Curso 2009 / 2010 en la Universitat Pompeu i Fabra y, ayer miércoles 21 de octubre, se inauguró oficialmente el Curso 2009 / 2010 de la Facultat d’Humanitats de dicha universidad. En la nota que publicó dos días antes la UPF en su web, se lee que la inauguración este año se llevará a cabo de manera original e innovadora; con un formato diferente al tradicional acto académico, bajo el título “L’humanisme en l’era digital”, con el objetivo de conversar en abierto sobre el tema de las humanidades en relación a las nuevas tecnologías, y las consecuencias que se derivan en el estudio de las artes y de las letras. El acto contaría con la presencia de Luís Collado, Responsable para España y Portugal del Programa de Google “Búsqueda de Libros”, y el Dr. Rafael Argullol, Catedrático de Estética de la Universidad Pompeu i Fabra, filósofo y escritor. El acto estuvo presidido por José María Micó, vicerector de Profesorado, y contó con la presencia de Mireia Trenchs, decana de la Facultat d’Humanitats. Javier Aparicio, vicedecano de cultura de la Facultat d’Humanitats, fue el moderador del debate.

Mireia Trenchs, Decana de la Facultat d'Humanitats / UPF

Mireia Trenchs, Decana de la Facultat d'Humanitats / UPF

Mi asistencia estaba justificada por varios frentes: Pensódromo, está llevando a cabo un replanteamiento de la web de la Facultat d’Humanitats y en el acto, la decana, pre-presentó el proyecto que en breve estará en línea (substituyendo al actual) y además filmamos el debate; desde Tókland, colaboramos en todo lo que podemos con Javier Aparicio y el Master en Edición IDEC / UPF; con Luís Collado tenemos una conversación abierta hace ya varios años –¿se acuerdan de “La maldad del hipervínculo”?– y, Rafael Argullol, es un pensador (pensodromístico) que me interesa mucho y al que sigo tanto en sus incursiones en los medios, como en su blog en la cadena bloguero-literaria El Boomerang.

Un evento de este tipo no se había realizado antes en el marco de la presentación de un curso y esto es debido en gran parte al carácter que combinan Mireia como decana y Javier como vicedecano. ¿Original e innovador presentaba la iniciativa la propia universidad? No sé si Mireia y Javier son originales e innovadores, yo no lo encararía por ahí. Lo que sí es seguro es que son eficaces en su gestión, inquietos en sus desarrollos, y que se mueven bien en esta incertidumbre líquida a la que se refiere Bauman. Por eso es estimulante trabajar con ellos: uno seguro que no se aburre. Son alegres, positivos, asumen riesgos.

Parte del proceso de replantear su espacio web se dio en el territorio de la reflexión sobre el papel de las humanidades hoy. Tuvimos que entender que no estaban buscando un espacio virtual representativo de la facultad y ya, sino que apostaban por un medio que aún dentro de la estructura web de la universidad, apuntara maneras más interactivas (que no enteractivas), no sólo con sus usuarios alumnos, no sólo con sus ex-alumnos, no solo con sus futuros alumnos: con algo de ventanal a la sociedad. Si en las facultad de humanidades no se reflexiona de estos temas, ¿cómo pedirle a los medios y a la sociedad que hagan por uno lo que uno no hace por sí mismo?

Luís Collado (Google), Javier Aparicio Maydeu (UPF) y Rafael Argullol (UPF)

Luís Collado (Google), Javier Aparicio Maydeu (UPF) y Rafael Argullol (UPF)

Es fundamental que una facultad de humanidades se plantee en público el debate sobre el papel que juegan en una sociedad sujeta a cambios tan profundos y tan rápidos. Es fundamental, y valiente hacerlo: porque cuando te metes a conversar en abierto, dejas de controlar el flujo del discurso: has de confiar en la gente que participa y confiarte a lo que se genera de forma colectiva. Además a la universidad le viene de perlas un poco de interrupción conversacional a su actividad docente y pensadora. Algunos dirán de forma despectiva, “fíjate, el campus convertido en un plató mediático”. Pero ese no es el tema, o no del todo. Nuevamente no hablamos de soportes ni formatos sino de contenidos y sí, si los medios de comunicación, incluso los públicos, andan en la carrera comercial de captar audiencia a cualquier precio, en muchas ocasiones desatienden hechos social y culturalmente relevantes (como lo es la reflexión alrededor del papel de las humanidades hoy). En ese contexto, es positivo que la universidad se abra a esos debates. ¿O no es intrínseca la conversación cultural como tal a la universidad?

Los medios digitales ayudan aquí a difundir mensaje, a trasladar contenidos: sean propios o ajenos, públicos y privados. Está bien que se den ese tipo de debates, y está bien que se produzcan contenidos digitales a su alrededor. Está bien que los alumnos participen, y está bien que se lo sientan suyo y tomen partido. Porque sorpresa, una de las cosas que más ilusionó al decanato con la propuesta es que fue muy participada por los alumnos: llegaron en mucha más cantidad que a actos parecidos; escucharon en silencio y no participaron más, porque no hubo más tiempo. Pienso que el decanato de la facultad de humanidades haría bien en darse cuenta de que el tema interesa, y que hay ganas de más juerga.

Mireia presentó el acto y el curso de forma sucinta y en seguida dio paso a la mesa moderada por Javier, quien introdujo el tema, a Luís y a Rafael. Javier es un excelente moderador de este tipo de conversaciones, porque sabe de lo que habla en las dos direcciones. Está en la academia, claro, pero siempre abierto e inquieto a lo que pasa fuera: porque dirige el Máster en Edición más relevante, o porque él es así: lector, crítico y profesor.

Tanto Luís como Rafael, entraron al trapo en la primera cuestión que puso Javier sobre la mesa, “la credibilidad de la accesibilidad actual” nada complaciente para ninguna de las partes: es un hecho que no es culpa de Google, ni de la Filosofía, pero en ambos casos no puede haber indiferencia. Fue curioso que desde ópticas tan diferenciadas como la arquitectura de la información y el pensamiento, se hablara de libertad y relevancia. Y que las dos partes conicidieran que cuando se está en el centro del cambio, es dificil la abstracción: en el caso de Google, como sabemos como main roller de Internet y protagonista casi siempre de las noticias relacionadas y la Filosofía, atareada como está en pensar todo esto y poner un poco de orden metafísico. Ya tienen mucho ganado aquellas conversaciones que se salgan del esto va a matar aquello de los sesenta.

Luego, Luís tomó la palabra y situó en la mente de todos los asistentes qué es Google, qué es el programa Búsqueda de Libros, qué es un soporte, qué un formato y qué contenido… Dejó bien claro que Internet es un medio, una herramienta, y que depende del uso (o del abuso)… Su conclusión fue bien clara: hay que alfabetizarse en el manejo de estas nuevas tecnologías, como siempre se ha venido haciendo, Formación y Educación, y que la pelota ahora está botando en el campo de las humanidades, de la edición, de los libros… del saber y de la cultura. Que sí, claro que son una empresa privada que cotiza en bolsa, y que su negocio madre es relacionar publicidad con criterios de búsqueda, pero que el tema es cómo van a aprovechar todo esto las humanidades: no le corresponde a Google, también, liderar ese espectrograma.

Argullol, es un pensador que anda preguntándose y reflexionando ya, cosas como que si todo el mundo puede opinar: todo el mundo puede coaccionar: que los nuevos entornos digitales ejercen una capacidad de coacción y de presión sobre el mundo visible de la edición y de creación literaria y crítica tan impresionante porque aumenta la visibilidad de la incertidumbre; que sí, que estamos acostumbrados a utilizar las nuevas tecnologías es evidente, pero de ahí a “esta especie de neurosis por conseguir captarnos electrónicamente está creando una situación de suspense colectivo, que es divertido, interesante, porque lleva a una situación rara, rarísima: nadie se siente seguro, y eso se nota mucho en estos días que algunos editores están reconociendo el peso de la crisis en la venta de libros, y sobre todo en la situación bastante dramática de los medios de comunicación escritos, que han llegado a la conclusión de que no son leídos y no saben muy bien cómo ser leídos; y que entonces recurren a argumentos que no sé si tienen mucho de fantasmagórico”.

Es irónico que Google y la Filosofía se encuentren en la idea de la reducción, de costes de almacenamiento de información por un lado, y de ideas superfluas por otro: en ambos casos viven de segmentar y categorizar lo relevante. A fin de cuentas, derivado de todo esto… poder pronunciarnos como formas no personales del verbo y filosofar, o googlear.

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Frankfurt, Loves eBook & Rights Goes To China


La marca con la que China inundó desde febrero de 2009 todos los espacios culturales y públicos de Frankfurt es un símbolo tipográfico llamado "song", base de su cultura escrita, en colores negro, blanco y rojo, tradicionales en su pintura y el arte de la escritura.

Uauuu! Imagina que no eres especialmente ducho en el uso y manejo de las redes digitales de información y comunicación; imagina que tu máximo acercamiento al fenómeno del libro electrónico es a través de los medios. ¿Qué pensarías de esta entrada (que no artículo: no confundir) de Francesc Peirón en La Vanguardia, el pasado 17 de octubre?

…Todavía no es una imagen habitual, pero quién sabe si algún día los niños preguntarán a sus padres: ¿y entonces los libros eran de papel?

¡Rayos y truenos! ¡Cáspita! ¡Recórcholis! ¡Eso sí que es dudar! ¿Quién no sabe que El estudio de mercado sobre soportabilidad y contenidos sólo puede hacerse en el metro de Nueva York, y en ningún otro sitio? Pero sí, algo pasará… si The Wall Street Journal tituló ayer en portada que “Wal-Mart ataca a Amazon en la guerra del libro”. Ataque y guerra, dos términos sólo conjugables cuando hay intereses, en especial económicos.

Bueno, yo es que cuando leo periodismo del bueno, es que me pierdo. Nos informa de que el mercado del libro digital está bullendo pero que, según los expertos, está todavía en los albores. ¡Albores! O sea que queda todo un día por delante. Al mirar las webs de estos medios se encuentran comentarios de todo tipo sobre esta innovación, aún de corto recorrido. Desde los entusiastas sin límite, hasta los críticos –aseguran que no aparece la totalidad de los artículos de las páginas impresas–, pasando por los nostálgicos, los adoradores de la tinta. Así, tal cual.

Luego, Francesc, prosigue dando información clave para comprender qué está pasando Wal-Mart vs. Amazon y acaba diciendo… Las hostilidades entre vendedores digitales va más allá del descuento. Esta circunstancia, señalan los analistas, provocará un replanteamiento de la industria de las publicaciones. Cuestión en la que se incluyen los pagos avanzados a los autores.

Bien, esto fue publicado, como decía, en La Vanguardia el pasado sábado, a falta de unas horas para el cierre de la 61ª Feria del Libro de Frankfurt, con el título “La lucha por hacerse con la librería digital lanza superventas a 9 dólares”. Conviene señalar, que el único comentario a la nota en todo el universo cultural en español, el único comentario desde los lectores globales en castellano, se lo hace Mina Jassans (por cierto, con un twitter muy activo la semana pasada en Liber ‘09): “9 dólares por un libro electrónico es una auténtica tomadura de pelo para el lector. 5 dólares como máximo (y sin el DRM, que es lo que les encarece la producción) y se ahorrarán la piratería. Piensen en qué pasó con el juego PCFutbol, o qué ha pasado con iTunes. Son ganas de no querer aprender de los errores y aciertos del prójimo”.

En la entrada de Francesc Perión, hay un enlace directo al artículo serio del medio en cuestión ese día, publicado 10 segundos antes… Titulado “La Feria de Frankfurt se rinde a las posibilidades del ‘eBook’”. Pues será que sí es el año del eBook, pero a los Innotables de la Edición XXI, se nos están alargando los colmillos. Este artículo serio, que firman F. Bracero & M. Haro, empieza de forma inequívoca… Si algo ha acaparado las expectativas en la presente edición de la Feria del Libro de Frankfurt ha sido algo que no existe, pero que podría contribuir al despegue definitivo del libro electrónico: el e-book de Apple.

¿No es esto un poco como el Juego de la Oca? Parece como un carnaval de me río de todo janeiro, ¿no? Vamos de impacto mediático a rabiosa actualidad, y de rabiosa actualidad a ruido de sables, sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar los 200 euros. Todavía no he podido limpiarme los oídos de tanto escuchar Sony Reader en Liber, y ya noto el cerumen de la siguiente genialidad de Apple calentita desde Frankfurt.

Pero, digo yo… Si descartamos que estos señores periodistas anden cobrando dinero de tapadillo de la empresa californiana… Si descartamos que hay en juego un acuerdo de publicidad encubierta entre el medio y el interesado… Y si descartamos que se trata de una campaña de presencia en medios de la multinacional norteamericana -que ya se sabe que consigue sus impactos de gratis total… ¿Que nos queda? No… Eso no es periodismo, pienso.

No es periodismo seguir hablando de Apple todo el párrafo, y luego hablar del Kindle y de Amazon para poder hacerse la pregunta ¿Ha llegado el momento del despegue del libro electrónico? ¿Es que sólo nos ponen a tono las marcas de moda? Uno esperaría que, llegado a la pregunta del clímax, llegara el valor, el conocimiento, la justificación de estar allí destacado… pero no: entre arrumacos léxicos de love story, llegamos a El Corte Inglés, Toshiba… ¡Y Sony, claro! Que de tanto repetir que va a ser la estrella de estas fiestas… Pues claro, lo será; pues ya no es como decía CNN “está pasando te lo estamos contando”, no: ahora es “te lo contamos, y a ver si pasa (ojalá)”. Y estemos tranquilos lectores, editores, feriantes del mundo del libro que “La campaña navideña definirá las tendencias y pronto empezará a solventarse la carencia de títulos.

A continuación, en el espacio que ocuparían dos o tres twitteadas, nos hablan de la Biblioteca Hispánica Digital, de Santillana, de Random House, de Carmen Balcells y su portal “Palabras Mayores”, de Bubok y de si… ¿Desplazará el e-book al papel? Los sectores implicados creen que ambos formatos convivirán y serán complementarios.

Contimuamos a ver cómo resuelven tan espinosa cuestión, pero nos enredamos en una tupida ensalada de citas y nombres propios del palo, “Juan relléname que me faltan 3.000 carácteres”. Eso sí, no se podía terminar ¿el artículo? sin las palabras, otra vez más, sin el mensaje de la Puerta de Alcalá de la Federación de Gremios de Editores de España… Que cree que ya es el momento de que lleguen los contenidos, cuando los aparatos lectores “comienzan a ser cada vez mejores y más accesibles”, aunque advierte que “digitalizar es caro y va a exigir fuertes inversiones sin una garantía de retorno”. Amen!

¿Cómo se les quedó el cuerpo? Menudo baño de periodismo tecnológico. Menudo chaparrón de periodismo cultural. Menuda la forma en que mueven de mano en mano la patata caliente de la actualidad de un sector que algo pinta, se diría, en el PIB de España, México, EEUU, etc.

Sólo queda por añadir que este despliegue de información de valor, ha sido atendida y debidamente comentada por 11 usuarios: muchos de los cuales ni se identifican. Y eso que, según destacan en la zona centro, las palabras clave del artículo son: Apple, Planeta, Feria, Frankfurt, Pàmies, Garrido, Gremios, Toshiba, Teixidor, Alfaguara, Grupo Godó, Santillana, Steve Jobs, Ediciones B, Corte Inglés, Màrius Carol, Estados Unidos, Amazon, Janés, Carmen Balcells, Pod, Sony. Pero digo yo, ¿son palabras clave o marcas clave?

Y si se decide una visita en este mismo momento a la sección de Cultura de la web de La Vanguardia, no verá ni rastro de todo este embrollo, salvo una información también bastante generalizada sobre el tema de la presencia de China como Invitada de Honor. Por cierto que tras la conversación que mantuvimos en la Dirección General del Libro en Madrid el pasado 15 de septiembre, recién llegado su director general, Rogelio Blanco, de la Feria del Libro de Pekin ‘09 –de la que España era país invitado, comprendemos el alcance real de las palabras del director de la Feria de Frankfurt, Juergen Boos, cuando apuntaba que “no hablamos el mismo idioma pero hemos logrado entendernos mejor” y que “la apertura de China es mayor de lo que podríamos haber esperado. Los visitantes han salido de aquí con sus propias imágenes de China”: los chinos, han comprado derechos de traducción como para empapelar la Gran Muralla, ¿verdad?

Y sí se les ocurre visitar la sección “Internet y Tecnología”, sólo verán medio escondido entre más información corporativa y publicidad, lo de Google.

¿Qué opina de esto el Gran Jefe Lara de la Edición? “Lara estimó –leemos en el web de El Periódico –que el mundo editorial es de los «menos afectados por la crisis» y que había que pensar en el día después de la recesión. «Nos vamos a encontrar con una comunidad lectora muy distinta cuando superemos esta situación». La transformación, a decir de Lara, será paulatina. «El cambio al libro electrónico será generacional, porque una generación no cambia sus hábitos de la noche a la mañana». Y, como ejemplo, ha puesto el reciente lanzamiento en Estados Unidos de un best-seller (en el que no es difícil reconocer El símbolo perdido, de Dan Brown) simultáneamente lanzado en papel y en formato virtual «La venta del texto electrónico ha sido de un 4%, lo que quiere decir que la migración está todavía lejos».

La estimación de José Manuel Lara Bosch es correcta: tranquilidad… Y sobre el particular, ya estamos prefigurando una respuesta desde la Alianza de Los Innotables de la Edición XXI.

Y aunque en la misma noticia de El Periódico se relaciona otra, quizá de más calado pero no de menos peso, de que Google comenzará a vender libros ‘on line’ en junio del 2010… Yo prefiero, pero de lejos, la entrada alrededor de estos temas que Ernesto Martínez, librero en La Paz (Bolivia), realiza en su blog, Murmullos: mucho más relajada, mucho más consistente y, sobre todo, algo que no tienen los demás medios, contextualizada en una reflexión más amplia, en red con otras reflexiones más amplias, en red con otras…

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Liber 2009… ¿Apocalíptico o integrado?


Empezar la nota sobre nuestra participación en Liber 2009, resaltando el aburrimiento que se respiraba apenas uno entraba en el pabellón 12 de Ifema sería, aún sin faltar a la verdad, un gesto de desprecio hacia clientes que lo han aprovechado comercialmente, para con los amigos de Publidisa que han vivido en esta edición uno de sus momentos cumbre, para las conversaciones ricas que mantuvimos, y a los buenos ratos y cuidados recibidos -como cada año- en el stand de ARCE, que entre otras novedades presentó su kiosko digital con muy buena acogida. Así que vamos a rehuír ese lugar común y centrarnos en compartir la experiencia. Porque fue una experiencia muy satisfactoria para nosotros (a pesar del sopor reinante… bueno, me callo).

Del 7 al 9 de octubre el recinto ferial de Ifema (Madrid) acogió la vigésimo septima edición del Liber, la feria de la industria del libro más importante de España (esto es… cierto). El salón, promovido por la Federación del Gremio de Editores de España, pretende ser la mayor plataforma de negocio editorial de la industria española y latinoamericana, mediante la creación de contactos que impulsen el mercado (esto es… dudoso). ¿Estará de acuerdo la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, por ejemplo? Para lograrlo, se ha preparado un nutrido programa de actividades en donde prima el encuentro entre profesionales y el debate sobre las nuevas tecnologías (esto es… falso). Hubo un programa, cierto. Interesante seguramente para muchos. Pero, desde luego no primó desde mi punto de vista el encuentro entre profesionales y el debate entorno a la implementación de nuevas tecnologías. ¿Qué nos dice la web oficial de Liber? Pues se han limitado a colgar el PDF del programa, pasen y vean, sin ningún tipo de consideración añadida: no hay feedback de las actividades, no detallan participaciones, no hay imágenes, no hay referencias en los medios (esto último es porque casi no las hubo). Hubo alguna cosa de interés, pero en general todo era un refrito de ediciones pasadas.

¿Qué destacamos? Por partes…

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La Feria Internacional del Libro se ha consolidado como la primera muestra dedicada a la edición en lengua española, y como principal centro de negocio e intercambio profesional del sector… pero el espacio asignado es cada vez menor en el contexto del recinto ferial. Este año han sido poco más de 5.000 metros cuadrados ¿La crisis? Lo que sea. Para que nos hagamos una idea aproximada, FIL Guadalajara se desparramó en su edición del 2008, por 37.000 metros cuadrados.

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¿Alguien se sorprendió y respingó en su silla cuando se presentó Liber 2009 el pasado julio? Los paradigmáticos sí: “A todos les llamará la atención la foto que los organizadores de la Feria Internacional del Libro han elegido para el diseño de la invitación profesional que deberemos en breve hacer llegar a nuestros clientes y amigos: un joven con un cacharro digital en las manos, leyendo Los tres mosqueteros, de A. Dumas. Tiene bemoles la cosa. ¿Qué editor tiene alguna sorpresa digital preparada para presentarla en IFEMA?”…

Como se ha comentado, destaca la organización de eventos en relación al libro digital y su desarrollo, temas ya presentes en la edición anterior pero que ahora cobran mayor relevancia. La tendencia más clara apunta a la necesidad de aunar esfuerzos desde los distintos sectores para hacer frente a gigantes como Google Books o Amazon. Bueno, viendo el cartel y teniendo en cuenta la frase anterior, uno pensaría por ejemplo que el proyecto que impulsa Angel María Herrera de Bubok (la primera Feria del Libro Digital) carece de sentido, pero la realidad es otra bien distinta y tiene que ver con el fondo de la frase: “la necesidad de aunar esfuerzos contra”… That’s it! Nada de empuje, nada de sinergias, de ideas nuevas, de frescura entorno al ambiente enrarecido entorno al libro electrónico, etc. Nada de innovación realmente. Nada de Edición XXI. Mucho de eBook, es cierto, pero poco de nuevos modelos de negocio, poco de nuevos modelos productivos…

enclave

Uno de los platos fuertes del Liber de este año fue la presentación del proyecto En@clave sobre digitalización de libros, su acceso y comercialización. Promovido por la Biblioteca Nacional y la Federación de Gremios de Editores de España, y con una subvención del Ministerio de Industria. En@clave tiene como objetivo definir y desarrollar modelos de integración de contenidos sujetos a derechos de autor en bibliotecas digitales. “Queríamos ver la reacción de los usuarios, del mercado y si esta iniciativa contribuía a un sector emergente: los distribuidores de contenidos electrónicos” dijo Milagros del Corral, directora de la BNE… Pues se me ocurren cuatrocientas cuarenta mil razones para que exista alguna reacción del público. Según leemos en la nota difundida por Europa Press, “En@clave pretende ser una ventana de promoción para los editores y una puerta de acceso a los contenidos digitales. En resumen, un medio que facilite el acceso a la información y a la cultura de los ciudadanos.” ¿Interesante? En parte da para responder “más vale tarde que nunca”, pero también para añadir “más vale nunca que mal”. Porque la subvención en cuestión ronda los ¡€ 440.000! Por nuestra parte, esperamos que este proyecto se desarrolle y constituya esa killer aplication que los editores en españa llevan soñando hace ya unos años, a rebufo de las pesadillas que les provoca el programa Búsqueda de Libros de Google… ¡Pero si así es mucho mejor! ¿Para qué abrir una zanja de una vez por todas…? No, mejor una para la luz, otra para el agua, otra para los semáforos y otra para el cable, así cada uno tiene su zanja, y así el consumidor, hundido entre tanto zanjazgo, se va entreteniendo por el camino dando saltitos.

¿Dónde estuvo la marcha? Pues los que mejor se lo han montado este año, han sido los amigos de Publidisa con su Plaza Digital y los amigos de ARCE, que como decía antes, presentó su kiosko digital con muy buena acogida. Aquí estuvieron las personas relevantes con cosas qué decir en relación a la implementación de innovación en el sector editorial concretamente en relación al eBook. Aquí hubo negocio. Aquí se conversó. Aquí hubo planes de mejora. Aquí se encontraba la gente. Aquí se enganchaban los que pasaban a visitar porque había calorías. A mí personalmente me alegró ver a Manuel Ortuño y a sus mosqueteras tan entusiasmados, y Chema García y a Luís Rodríguez tan contentos. Sin duda es su año y lo están aprovechando. En línea de lo que comentamos en relación a las iniciativas públicas y privadas (en relación al encuentro de sabios en el Observatorio del Libro y la Lectura y el proyecto de la I Feria del Libro Digital) hay un rato de distancia entre el peso de cada una en el sector de la edición: unos están con el soporte (o la ausencia de éstos), y otros claramente por una nueva forma de comercializar contenidos (jugados, al menos).

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Esto en cuanto a mi percepción general: demasiado remember al momento Eco de los sesenta y demasiada incredulidad hacia este nuevo maná editorial… eManá Editorial. Y demasiadas preguntas anónimas sobre si hay que tener o no un chacharro de esos… Y esto me lleva a lo que nos sucedió, con la excusa de Liber…

Ciertamente hablamos conspiramos sobre el libro electrónico en la Cena de Innotables de Liber ‘09 que tuvo lugar el pasado viernes 9 (próximamente tendréis noticias de lo que la asamblea de majaras hemos decidido). Reunidos en nuestro valle secreto de Cobarruvias: Manuel Ortuño (Trama Editorial y ARCE), los paradigmáticos Manuel Gil y Javier Jiménez, Javier López Yáñez (Librería Repiso y Feria del Libro de Sevilla), Martín Gómez, Margarita Valencia y yo (OBIEI), nos la pasamos en grande y conversamos bien rico. Además de concretar un plan enjundioso y conjunto para la próxima edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara… a la que asistiremos ya, como banda organizada… ¡Tiemblen, que damos miedo!

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En cuanto a la labor OBIEI que realizamos, tenemos un buena entrevista con Enrique Redel de Impedimenta (¡cómo nos gusta ese muchacho y su proyecto editorial!), una buena entrevista con Ernesto Martínez sobre vida y milagros del sector editorial en Bolivia, y una entrevista llena de sorpresas con Luís Collado de Google, siempre atento y compinche con nosotros.
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Por supuesto, saludamos y le dimos un beso de enhorabuena a Ofelia Grande de Siruela por el Nobel de Literatura a Herta Müller.

Por supuesto, saludamos y nos interesamos por las novedades de nuestros clientes representados. Por supuesto la realización de los vídeos para Publidisa de su Plaza Digital se llevó a cabo sin contratiempo. Y por supuesto fue una alegría saludar y abrazarse con Neus Arqués…

Por supuesto, fue una rica experiencia: porque eso está en las ganas de uno de disfrutar de las cosas y no en las cosas en sí. Próxima parada ¡Guadalajara! Con escala en Santiago de Compostela, donde los paradigmáticos y yo, coincidiremos en mesa rendonda en el VI Simposio“O libro e a lectura”: O novo paradigma: Do libro ao e-book.

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Tökland en Liber 2009


Ya tengo encarados los temas profesionales Tökland & Liber 2009. Clientes de Pensódromo del sector de la edición que van a estar presentes y que pasaré a saludar; no clientes todavía que me interesa que lo sean y que pasaré también a saludar; algunos compañeros del mundo del libro que se vienen de sitios tan lejanos como Bolivia, Colombia o México con los que hemos arreglado encontrarnos; y profesionales del sector de la Edición XXI con los que colaboramos o nos traemos proyectos entre manos. No lo tengo muy agendado, pero sí armado bastante sobre naipes (suficiente para Liber).

Tökland va a estar en ésta edición dividida en dos grupos de trabajo: uno, a cargo del realizador Albert Gironés, cubriendo el frente del eForo Publidisa, Plaza Digital, filmando las intervenciones de los invitados y realizando algunas entrevistas. Y yo, junto a Margarita Valencia y Martín Gómez -El ojo fisgón- produciendo contenidos y conspirando en relación al proyecto OBIEI que pusimos en marcha y presentamos en la pasada FIL Bogotá, a la que asistimos en relación a un estudio que estamos llevando a cabo (y que presentaremos a finales de octubre) sobre la edición independiente en Iberoamérica, para la Dirección General de Artes, del Ministerio de Cultura del Gobierno de Colombia.

Como siempre resulta más interesante comentar lo hecho que lo que uno se dispone a realizar, decidí que ésta entrada sería meramente informativa; que sepáis que andaremos por allí, y que si nos vemos, será un placer saludarnos. Cómo es lógico, para cerciorarme de enlaces y detalles, me llego al web de Liber… Uf!… Incrustada todavía en el portal de Ifema. Los años anteriores aún tenía ganas de reírme y de molestar -no sé a quién- con ocurrencias alrededor de esta web; que sí, informa, pero hasta ahí… Lejos de lo que para mi tendría que ser un espacio en línea de este tipo: si es que Liber es como dicen: “la mayor plataforma de negocio de la industria editorial española y latinoamericana y un punto de encuentro para establecer contactos y descubrir todas las posibilidades que los mercados emergentes internacionales ofrecen a su negocio. Donde podrá conocer las novedades del mercado y los títulos nacionales e internacionales del momento de la mano de más de 700 editoriales y empresas de 16 países”.

Así que para no aburriros con la ilustración de su página principal (home aburrida como la de Liber, pocas), me he acercado a la zona de “material gráfico” a ver si encontraba algo interesante… Más que nada, porque el enlace a la “sala de prensa”, en la que esperaba encontrarme material de valor para mi trabajo, me lleva a no sé qué de la Fashion Week. Alguien, desde luego, no está haciendo bien su trabajo; sobre todo, si tenemos en cuenta que la feria, se inaugura mañana, nada menos que por obra y gracia de la Ministra de Cultura del Gobierno de España, Ángeles González-Sinde.

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Hace poco publiqué una entrada –“2006 – 2009 “De verdad ha cambiado tanto la cosa?”– a raíz de una entrada que Chema García de Publidisa había entrado en su blog, Libros y Tecnología, en la que argumentaba que sí.

Mi primera Liber con Tökland fue la del 2004. El proyecto ya se había puesto en marcha, pero todavía tenía la idea de desarrollar la revista también en DVD. Contacté y pedí una acreditación como medio y me la denegaron. Volví a la carga con que era un estudiante haciendo un trabajo, y que necesitaba entrevistar en vídeo a editores y sí… me dejaron pasar y tomar imágenes. Durante aquellos días conversé (y grabé) con bastantes personas del sector alrededor de cómo podía potenciarse la Lectura y la Nueva Edición desde el audiovisual en línea… A todos les explicaba lo mismo, lo del estudiante… Con lo que conseguí que nadie me tomara en serio, y todos dieran rienda suelta, bien a su desidia, bien a su hostilidad con los nuevos medios. Ni uno sólo se paró a entrever posibilidades… ¡2004, qué tiempos!

Ahora que los editores si se miran estas cosas con algo más de ánimo (aunque sea un ánimo comercial, de ese que escaramuza la curiosidad y la experimentación), vamos dispuestos a atender sus preocupaciones también con otro ánimo (un ánimo curioso, de ese que trata de comercializar la experiencia). Y voy con un plan claro, a conversar con unos y con otros, en la línea de lo que publiqué el jueves pasado, primero de octubre… “Qué preocupa a los editores? …En España

…Dispuesto a conversar esas cuestiones críticas con un cartel que según nuestra experiencia sintetizaría la temperatura del momento: Redimensión de los mercados y de las estrategias comerciales. Vías que sumen valor al libro pero no costes. Y planes de negocio concretos para explotar derechos editoriales en otros formatos.

Porque lo primero significa ahorro de costes y reparto de riesgo y, lo segundo, valor añadido al libro, y abaratamiento del coste de editar por optimización de valores: lo que significa incidencia financiero-económica en sus cuentas de resultados, cremita de euro con que untar la tostada del I+D editorial de los retos y oportunidades.

Nos vemos en Madrid

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¿Qué preocupa a los editores?… En España.


Joaquín Rodríguez hoy, en Los futuros del libro, comienza su entrada con éste párrafo: “Cuando se acerca la Feria de Frankfurt muchos editores esperan el resultado de la encuesta global que se realiza cada año para saber de qué tienen que preocuparse.

Nosotros, que nos lo estamos tomando en serio… entre el proyecto Tökland centrado en la Lectura y la Edición XXI, ahora también desde el proyecto OBIEI centrado en la Edición Independiente, también con Martín Gómez en El ojo fisgón, con Margarita Valencia desde Bogotá, con los paradigmáticos desde Madrid… pero sobre todo desde Pensódromo (en tanto que empresa de servicios y desarrollos con un focus especial en el sector editorial)… coincidimos totalmente con la idea con que cierra Joaquín su entrada: “Sin necesidad de visitar la Feria ni esperar a la respuesta de los demás, un ejercicio muy saludable resultaría de tomarse esas preguntas en serio, de intentar responderlas y convertirlas en un plan estratégico de acción futura para nuestras editoriales”.

Dice Joaquín: “Cuando se acerca la Feria de Frankfurt muchos editores esperan el resultado de la encuesta global que se realiza cada año para saber de qué tienen que preocuparse”. No es así del todo según nuestra experiencia profesional… Me refiero a que no esperan esos resultados para saber de qué preocuparse: ya están preocupados. Los tienen en cuenta (mediáticamente la Feria de Frankfurt es una apisonadora), pero los comentan con sarcasmo cuando se hacen públicos: suspiran si no tendrán más que ver con ruido de sables (y los sablazos) en los medios de comunicación y en las redes de información, que con los planes editoriales o las cuentas de explotación. Si a fin de cuentas, y en esto estamos de acuerdo con ellos, se trata de resultados de encuestas… es evidente que, si no las preocupaciones, sí las angustias en muchos editores están condicionadas por la cháchara mediática (donde Industria y Tecnología hacen más ruido que el Mundo del Libro). Precisamente, como dice Joaquín más adelante porque… “Los medios de comunicación suelen hacen interpretaciones tergiversadas o parciales, escasamente informadas o directamente manipuladas, como esa que el año pasado llevaba como titular “El libro digital ganará al papel en diez años“.

Coincidimos con Joaquín en que la encuesta no es tan interesante por los resultados que pueda arrojar como por las sugerencias prospectivas que sus preguntas pueden aportar. La primera de las preguntas de la encuesta de este año 2009 es ¿los tres desafíos más importantes a los que se enfrenta el sector editorial?, cuestión que debería ponernos como dice Joaquín, ya sobre la pista de cuáles son las amenazas y las oportunidades que se ciernen sobre nosotros, si es que todavía no hemos reparado en ellas… Por nuestra experiencia profesional con editores diríamos que sí, que cada vez más reparan en ellas… pero es al afrontarlas, donde se entremezclan con las urgencias del día a día, con las consecuciones de planes puestos en marcha meses antes, inercias… fundamentalmente. Lo que hace que al no resolverlas o no afrontarlas con garantías, queden en el limbo de lo irresuelto; lugar desde el que nace la lectura de que no las tienen en cuenta, lo que provoca reacciones a la defensiva, y así sucesivamente. Pero sí, las tienen en cuenta (aunque no del todo en sus cuentas). Incluso en aquellos casos en que la realidad les pasa por encima… contaban con ello.

Los problemas técnicos derivados de la digitalización, debería ser hoy una cuestión crítica, sin embargo no se ha superado todavía al “dónde pongo mis libros”. Recién hace dos días que algunos majors de la edición en España han anunciado planes en esa dirección. En las editoriales pequeñas y medianas, no hay nada significativo en marcha (al margen de la experiencia de Edi.cat, que conocimos en la pasada Feria del Libro de Madrid, en las jornadas sobre el libro digital Del Sinodal al digital, organizadas por el Ministerio de Cultura del Gobierno de España).

El motivo en la mayoría de los casos no tiene que ver ni con desconocimiento de soluciones (por ejemplo, Pensódromo continuamente habla de ello con sus clientes en el sector editorial… y es de suponer que otras empresas parecidas estarán haciendo lo propio), ni por posibles problemas de costes (por ejemplo, Pensódromo está trabajando duro para redimensionar los marcos comerciales con sus clientes en el sector editorial… y es de suponer que otras empresas parecidas estarán haciendo lo propio), ni con miedos tecnofóbicos (por ejemplo, Pensódromo apoya, conversa y lima temores con sus clientes en el sector editorial… y es de suponer que otras empresas parecidas estarán haciendo lo propio). Su argumento principal es que todavía no hay una manera definida de ahogar al gato y, aunque Pensódromo por ejemplo, continuamente estimula a sus clientes en el sector editorial a tirarse a la piscina (y es de suponer que otras empresas parecidas estarán haciendo lo propio), sus clientes no siempre atrapan al gato…

En cuanto “al desarrollo de nuevos modelos de negocio asociados a la digitalización, la concepción de nuevos productos multimedia y la puesta en marcha de nuevas estrategias comerciales; la piratería; la guerra de precios que la distribución gratuita de contenidos puede llegar a desatar, para algunos; la situación o posición reforzada y potencialmente autónoma de los autores en el ecosistema digital (algo particularmente cierto en el mundo científico y profesional); la concentración de los canales de distribución; la sobreoferta o sobreabundancia de contenidos en la red, inevitables por otra parte en una economía de la información basada en la atención y el prestigio y en la democratización de los medios de creación; los cambios en los usos y costumbres de creación, consulta y lectura; la crisis financiera actual, quizás la menos preocupante de todas las cuestiones precedentes”… Pues sí: mayormente están preocupados. Según observamos, el problema no tiene tanto que ver con las preocupaciones o su alcance, sino con el punto de partida de las mismas. Es decir, el principio de realidad desde el que se ocupan finalmente. Aquí es donde hay muchos problemas sin resolver (problemas que las nuevas tecnologías y este momento de tantos cambios ¡no-han-generado!) que en la Edición XXi se magnifican o se enquistan.

Las preocupaciones de la mayoría de los editores con que trabajamos están bastante pegaditas a la piel de la actualidad; lo que sucede es que todo este vaivén, la rabiosa actualidad que dicen los chicos de los medios, pone de manifiesto cuentas pendientes en su propia empresa, en su propia labor editorial, en su gestión y administración… Por ejemplo, se puede estar preocupadísimo por el nuevo paradigma, pero si se constata que las bases de datos están fragmentadas, anticuadas, que no fueron bien planteadas en su día, que no se pueden relacionar con otras; si digitalización al margen no se dispone de un respositorio digital central de contenidos y productos, y cosas así… ya puede uno irse preocupando, ¿verdad?. No es posible por lo tanto, ponderar el preocupacionismo de El Mundo del Libro, en función de su hacer… Y su ocupación hoy, por lo tanto, no da cuenta de las preocupaciones realmente: es distinto hablar con un editor sobre la Edición XXI, que arremangarse con él en las intimidades de su proyecto.

Sus principales carencias y necesidades para afrontar con garantías de éxito el reto digital, debería ser otra cuestión crítica para los editores. Y lo es. En la mayoría de los casos con los que trabajamos al menos. Pensódromo, por ejemplo, aporta a sus clientes materiales propios y relacionados de su red a: la falta de conocimiento y datos fehacientes: referencias (más que estudios) de mercado; competencia en el uso de las herramientas digitales; desarrollo de nuevos modelos de negocio; concepción de nuevos productos multimedia; desarrollo de nuevas competencias editoriales y formación del personal; desarrollo de nuevas infraestructuras técnicas y automatización de procesos de trabajo mediante la implantación del software adecuado; generación y uso de redes con otras ramas creativas que permitan agregar contenidos a los productos editoriales tradicionales… Y es de suponer que otras empresas parecidas estarán haciendo lo propio.

Joaquín tiene toda la razón cuando comenta que en lo relacionada con los modelos de negocio y explotación, quienes se formaron en la lógica comercial del punto de venta tradicional, se aturden y se asustan: y sí, preguntan en la mayoría de los casos: ¿cuáles son los modelos de precios que funcionarán y tendrán éxito en el entorno digital? Una pregunta cuya respuesta, nos alineamos también con Joaquín, nos gustaría conocer a todos, pero que nos pone al menos en la pista de las posibilidades que otros han concebido por nosotros: micropagos por pequeñas unidades de información; Tarifas planas (abonos que permiten el acceso a todos los contenidos digitales); Freemium, o lo que es lo mismo, acceso gratuito a casi todos los contenidos de una web, que solamente reserva el pago para algunos contenidos de especial enjundia; Premium, o lo que es igual, abono extraordinario para contenidos de naturaleza extraordinaria; Gratis, acceso libre a todos los contenidos online (que suele complementarse con la venta de productos complementarios o derivados, como la adquisición de un libro en formato papel generado mediante una orden digital); Publicidad y patrocinios, bien mediante la participación en programas de anuncios contextuales que no hace falta que mencione, bien mediante la búsqueda de un patrocinador que se asocie duraderamente al cotenido difundido. Ninguno de ellos u otros…

La realidad es que el sector de la edición en España, que todavía podemos llamar sin temor a confundirnos El Mundo del Libro en España, en general no llega a tener en cuenta estas cuestiones críticas que hemos comentado a raíz de la entrada de Joaquín, siguiendo la estela del curso de acontecimientos relevantes como Frankfurt, Guadalajara, Buenos Aires o Bogotá… Libros y Relaciones Públicas. Eso es lo que se cuece en general en esas expediciones, hasta Derechos si me apuran. Algo con Publidisa… y ya.

Estamos de acuerdo con lo que plantea Joaquín, pero correríamos un velo encima de esas cuestiones críticas con un cartel que según nuestra experiencia sintetizaría la temperatura del momento: “Redimensión de los mercados y de las estrategias comerciales. Vías que sumen valor al libro pero no costes. Y planes de negocio concretos para explotar derechos editoriales en otros formatos. Escuchamos ofertas”. Pensamos que a partir de estas cuestiones veladas, es posible implementar innovación: por una razón muy clara. Porque lo primero significa ahorro de costes y reparto de riesgo y, lo segundo, valor añadido al libro, y abaratamiento del coste de editar por optimización de valores: lo que significa incidencia financiero-económica en sus cuentas de resultados, cremita de euro con que untar la tostada del I+D editorial de los retos y oportunidades.

¿Por qué no hace la Feria de Frankfurt, por ejemplo, como hizo Google cuando presentó en España su programa Google Book Search en un escenario que provocativamente llamó “El futuro del libro” del que hubo varias ediciones (ver si en España entre el 2006 y el 2009 hemos cambiado tanto) y promueve también: casos de éxito, realidades innovadoras en el sector de la edición, ejemplos que arrojen esperanza comercial al Mundo del Libro? No será porque no hay casos por ahí.

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Tökland en ‘Ecoedición” en la Olavide… ¡Todo lo que no añade valor, genera pérdidas!


La semana pasada estuve en Sevilla. Lo fui comentando en la página Tökland @ Facebook. Me invitó la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía (muchas gracias Andrés & Inma por todos vuestros cuidados), a los Cursos de Verano ‘09 “Ecoedición. Gestión sostenible de las publicaciones” (ver programa), que la Universidad Pablo de Olavide organizó en su Centro Cultural de Carmona. Pueden aproximarsea los detalles en la página Ecoedición en la olvida @ Facebook.

Javier Celaya, Chema García, Pablo Odell, Jesús Tramulla

Javier Celaya, Chema García, Pablo Odell, Jesús Tramulla

Entre las 16.00 y las 18.00 del pasado jueves 24 de septiembre, junto a Javier Celaya de Dosdoce, Chema García de Publidisa y Jesús Tramulla del Dto. de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Zaragoza, hablamos de “Edición digital y nuevas fórmulas de gestión de la información”. Cada uno expresó sus ideas (sostuvo la medida de su ambiente) durante 15 minutos; y luego se generó un rico debate con el público: a mi gusto, tienendo en cuenta lo que dijimos, demasiado centrado en el ruido mediático en torno a los libros electrónicos y sus readers.

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A continuación el texto sobre el que basé mi intervención… en línea con lo que estamos fibrilando junto a Martín Gómez y Margarita Valencia para el Ministerio de Cultura del Gobierno de Colombia, desde el proyecto OBIEI.

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Sostenibilidad ambiental en la Edición XXI

Los últimos años venimos asistiendo a un proceso dialéctico en el seno del sector de la edición circunscrito a soportes y contenidos. Ocurre que también, de un tiempo a esta parte, integra consideraciones que tienen que ver con el planeta y el medio ambiente. Es decir, que ya no se trata exclusivamente de si los entornos digitales y los nuevos soportes electrónicos van a transformar el libro tal y como lo conocemos, sino de que la industria editorial, tal y como la conocemos, tiene que ver con procesos que, de no mediar profundas transformaciones, contribuirán a acabar con el planeta (tal y como lo conocemos). No podemos por lo tanto, dejar de lado estas cuestiones determinantes para nuestra supervivencia como especie, en este tipo de conversaciones.

La asunción de un compromiso de ésta índole exigirá en el seno de las empresas editoras una profunda transformación. Una batalla de cambios agresivos que, necesariamente, van a transformar sus modelos productivos y los mecanismos de negocio articulados. Que dichos cambios constituyan un estímulo en la implementación de innovación o severas cortapisas en su existencia comercial, tendrá que ver, según mi opinión, con cómo se integren al nuevo paradigma editorial.

El debate sobre el libro y la lectura entronca con el debate de fondo de la cultura actual sobre cómo debemos conseguir la difusión de la cultura. El mundo del libro y todavía más el mundo de la edición se está transformando radicalmente. Es cierto que ha cambiado más en los últimos 25 que en los 200 anteriores. Parece indiscutible que, país a país, la globalización económica, comercial y cultural, el impacto de las nuevas tecnologías y la preminencia de los grandes conglomerados empresariales están incidiendo en las formas tradicionales de crear y utilizar los libros.

Los nuevos editores empiezan a entender que el libro, en su concepto y acepción tradicional, es un objeto de consumo que debe competir en un entorno con numerosas formas de ocio. Este desplazamiento del eje educativo-formación hacia los mercados de consumo ocio-cultural discurre en paralelo a un cambio generacional muy importante. Generaciones educadas con tecnologías informacionales muy diversas y con clara conciencia medioambiental no atribuyen al libro el valor simbólico-funcional de generaciones anteriores. Leer libros-papel no cotiza en bolsa, y ningún niño sueña con ser librero de mayor, pero éstas juevas generaciones, sin duda, quieren un mundo en el que leer.

La revolución digital que vivimos, como dejó escrito el maestro Roger Chartier afecta a la producción de contenidos, a su difusión y reproducción, a su uso y consumo, y esa triple coincidencia la hace la más grande e irreversible de las revoluciones de los soportes acontecidas en la historia. Y si en el fondo, es una frivolidad no ver que lo importante no es el objeto libro, papiro, tablilla sumeria o pantalla, sino los bienes inmateriales que proporciona el texto al que lo lee: sabiduría, conocimiento, diversión, evasión, reflexión, entretenimiento, en la superficie de la realidad es una locura no asumir la sostenibilidad medioambiental como un factor crítico.

En realidad si los nuevos soportes y tecnologías nos interesan no es por su atracción, sino porque ponen de relieve, más que nunca en la historia, que lo importante es el contenido que nos permite aprender, divertirnos, evadirnos, reflexionar, entretenernos, independientemente del formato y el soporte en que se haga. La digitalización y los movimientos de acceso abierto, parte del procomún de la Internet 2.0. ponen al alcance de muchas personas un inmenso patrimonio de contenidos. Las políticas de alfabetización y de superación de la brecha digital son estrictamente necesarias y políticamente exigibles, pero su desarrollo y aplicación no invalidan ni un ápice el valor de la revolución digital.

Los buscadores añaden inteligencia a nuestra inteligencia, bien mediante sus algoritmos de coincidencia, bien porque hayan indexado todos los términos de un contenido determinado y sean capaces de descubrir patrones inencontrables para el ser humano, bien porque se fundamenten sobre una indexación o cualificación humana previa. Hoy, más que nunca, está claro que lo esencial es el contenido, que la digitalización lo que propicia es una disociación neta entre el contenido y un soporte físico. Lenguajes como el XML permiten una segregación absoluta entre éstas dos entidades históricamente indisociables.

Cuando hablamos de escenarios digitales, de conexiones inalámbricas y de disponibilidad ilimitada de libros y contenidos es posible que pequemos en alguna medida de tecnocentrismo. Pero es cierto también, que la inaccesibilidad de ciertas zonas geográficas del mundo y su retraso tecnológico, no descalifican ni rebaten la revolución digital –igual que el retraso medieval en otras zonas del mundo no refutaba o contradecía la invención de la imprenta. El contraste entre ambos mundos es todavía extraordinario.

No existe un futuro unilateral del libro, existen futuros del libro, porque existen varios tipos de libros y de contenidos acogidos en soportes a los que podemos denominar libros y por eso resulta banal que celebremos ciega y fanáticamente la salud de hierro del libro sin reflexionar sobre sus limitaciones y ventajas estructurales, sobre su ciclo de vida histórico, sobre el contexto social en el que es creado y utilizado.

Trabajamos sobre escenarios que contemplan que el libro en papel no desaparecerá. Y no porque los nuevos dispositivos de lectura puedan ser un fiasco más. Pensamos que pervivirá por varios motivos: porque existen hábitos perceptivos de pensamiento y racionalización muy arraigados en nosotros que difícilmente serán erradicados en pocos años.

Al menos nuestra generación y la que nos suceda, todavía habituada al uso del papel y a la racionalización consecutiva, utilizarán este soporte para trabajar y disfrutar. Pero es determinante que el sector editorial integra de forma radical parámetros de sostenibilidad en sus desarrollos.

Los expertos en estrategia editorial digital hablan de 7 tesis que deberían ser evaluadas y observadas por cualquier agente que se interese por los futuros del libro y de la industria editorial y sobre las que pueden considerarse parámetros de sostenibilidad ambiental:

➢ La tesis de la convergencia: La digitalización de los contenidos forzará a los actores del sector editoriales y audiovisuales a converger y compartir un nuevo espacio multimediático en el que los contenidos sean cual sea su soporte serán la clave.

➢ La tesis de la integración: El surgimiento de la nueva Internet (2.0) anuncia un renovado poder de los contenidos que obligará a las editoriales y empresas de comunicación a integrar las aportaciones de los usuarios como un elemento más de la creación de valor.

➢ La tesis de la competencia tecnológica: En el nuevo mercado multimedia el saber hacer tecnológico (know how) representará una clara ventaja competitiva (especialmente para los editores con una estructura de empresa y de producción mucho más ajustada).

➢ La tesis 1:1 La modularización y fragmentación de los contenidos y las múltiples posibilidades que se abren para su difusión en diversos canales, conducirá a un incremento de la individualización en su consumo.

➢ La tesis de A3: Los nuevos dispositivos electrónicos permiten que recibamos cualquier clase de contenido en cualquier lugar en cualquier momento: anything, anywhere, anytime… Lo que obligará a los editores a jerarquizar y dinamizar su oferta.

➢ La tesis del retorno publicitario: En el entorno digital es sencillo evaluar los beneficios e ingresos que pueden producirse por publicidad y las ventas que pueden provenir de ese canal. Ese cálculo deberá integrarse en la lógica contable de las editoriales.

➢ La tesis de la comprensión: Con la digitalización debe llegar un cambio radical en la comprensión de la relación que se establece entre los actores que participan de la cadena editorial, cambio que debe reflejarse en el diseño de una nueva cadena de valor entre todos ellos.

El cambio tecnológico comienza con la informatización y la posibilidad de procesar, manipular y controlar ingentes cantidades de datos. La industria editorial pronto utilizó la informática para conseguir sencillez, rapidez y efectividad en su gestión. Pero el verdadero cambio se produce con la aparición de Internet y las redes digitales.

Pese a la crisis global en la que estamos inmersos se evidencia la dificultad de manejar oficios y culturas ajenas y muy diferentes, y subsiste el riesgo de una presión cada vez mayor por la maximización de beneficios trasladada a las redes digitales con consecuencias terribles para el medio ambiente.

En todos estos procesos, los Estados siguen jugando un papel de primer orden por acción (concesiones y subvenciones) u omisión (desregulación de los mercados). Pero sus acciones están cada vez más guiadas por un concepto economicista y unilateral de la cultura y la comunicación que olvida su función social y democrática. En suma, ni la tecnología ni el mercado, por su sola dinámica, pueden garantizar una industria editorial equilibrada y medioambientalmente sostenible en la era digital sin conciliar esta perspectiva económica con la diversidad democrática, por lo que las políticas públicas son, en las nuevas redes, más necesarias que nunca en una comunicación y cultura señaladas como reto estratégico tanto para el desarrollo de los países y las regiones como para su identidad cultural y su espacio público.

El mundo del libro sufre al mismo tiempo fulgurantes innovaciones tecnológicas y subdesarrollos de sus aplicaciones digitales por la actitud defensiva de sus agentes. Pero el descenso potencial de las barreras de entrada a la creación y producción, y el incremento consiguiente del pluralismo viene limitado por la ofensiva colonizadora desatada por los grandes grupos mundiales que parten de posiciones de fuerza. El mundo de la edición ha sido pionero en el abordaje de Internet, pero los interrogantes sobre los modelos de negocio y beneficios y el poder de viejos y nuevos actores ponen también serios límites al incremento de la competencia y el pluralismo.

Las redes digitales han logrado convulsionar profundamente las bases, relaciones y equilibrios sobre las que se asentaba la creación-producción-distribución de la comunicación y la cultura social anterior, generando confrontaciones y dolorosas recomposiciones. Frente a la imagen de simplicidad, desintermediación, y relación directa oferta-demanda del discurso dominantes de la era digital, se comprueba un alargamiento notable de la cadena de valor en medio de amplias incertidumbres sobre los modelos de negocio y rentabilización.

En particular la alternativa entre gratuidad y pago es con frecuencia una falsa, simplista y engañosa disyuntiva que enmascara operaciones más complejas, porque esconde diversas formas de comercialización y competencias feroces entre agentes culturales y nuevos actores (informática y telecomunicaciones, sobre todo) y estrategias diversas, confundiendo espacios mercantiles con otros de servicio público o asociativo en retroceso en las nuevas redes. Se comprueba especialmente una hibridación creciente entre los modelos de la industria editorial y formas de financiación muy diversas que ya se están prefigurando. Los editores no disponen ya en exclusividad de los contenidos que se ofrecen en la red, de manera que los usuarios pueden encontrar el mismo contenido que la editorial ofrece en otro dominio sin coste alguno.

Partimos de la base de que la mayoría de las editoriales utilizan estrategias de comunicación tradicionales que tienen como principal objetivo la obtención de reseñas/cobertura mediática en las secciones de cultura y sociedad de los principales medios de comunicación tradicionales (prensa escrita, radio y TV) y en sus correspondientes suplementos culturales. Este modelo de promoción del libro tiene como base la utilización de un canal unidireccional de publicación de información de la editorial (notas de prensa, ruedas de prensa, entrevistas con los autores, etc.) y que esperan sea publicada en los medios de comunicación tradicionales, con el fin de llegar a sus públicos objetivos (lectores, críticos, libreros, distribuidores, otras editoriales, etc.).

Con la llegada de Internet, nuestra manera de trabajar, aprender, leer y comunicar está experimentando una transformación radical, pero la mayoría de las editoriales independientes no tienen en cuenta los cambios que han tenido lugar en las sociedades en los últimos años. Consideramos que aquellas casas editoras que den la espalda a estos cambios presentarán serias dificultades para continuar con su actividad.

Para muchos editores independientes, la Web 2.0 y las redes sociales por un lado, y la impresión bajo demanda, el eBook y el lenguaje XML, por otro, son entornos que generan cierta ansiedad e incertidumbre, convirtiéndose en un verdadero laberinto digital, en su actual quehacer diario. Si las segundas son herramientas y cacharrería que aún no se atreven a utilizar, las primeras son parte de una revolución cultural que los editores aún no han comprendido que ya está aquí, para quedarse, y que requiere de ellos, editores independientes o no, un verdadero cambio en su manera de pensar.

¡Todo lo que no añade valor, genera pérdidas!

Tras el acto, los que estábamos en la mesa y Ana Izquierdo de Bakeaz, nos fuimos a la terraza del Parador Nacional de Carmona, a seguir conversando, a gozar de las vistas y tomarnos unos tragos.

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“I Feria del Libro Digital en España” y “Análisis sobre el libro electrónico”


El pasado 7 de Julio, leía en las noticias de Bubok, que Bubok y e-Cultura organizarán la I Feria del Libro Digital en España, que se celebrará en Madrid los días 17, 18 y 19 de noviembre en el contexto del III foro Internacional de Contenidos Digitales (FICOD ‘09). “La iniciativa, suscrita mediante un acuerdo conjunto de las empresas e-Cultura.net y Bubok, contribuye a generar el entorno propicio para una industria cultural creciente y a impulsar su posicionamiento entre las primeras plataformas generadoras de contenidos digitales en español a nivel internacional” empieza diciendo la noticia.

Ayer, vía Facebook, Ángel María Herrera decía “RT @bubok Por fin podemos anunciar que la Feria del Libro Digital será el 17/18/19 de NOV’09 (powered by FICOD) En breve, más”… y hoy, vía Libros y Tecnología, el blog de Chema García, la nota de prensa de Europa Press, en la que Ángel María Herrera, director de Bubok y ¡Presidente de la Feria del Libro Digital! comenta: “la feria es un paradigma que contribuirá a generar el entorno propicio para impulsar desde España una industria creciente a nivel internacional en la que los autores y los lectores saldrán favorecidos”.

Resalto con exclamación lo de la presidencia de la I Feria del Libro Digital, pues entiendo que siendo un empresario con intereses manifiestos públicamente, que manifiesta públicamente sus intereses, asumir este reto y dar la cara es, lo que se suele decir, mojarse. Y resalto sus palabras entre cursivas, porque ponen sobre la mesa un plan de mercado: un entorno propicio para impulsar desde España una industria creciente a nivel internacional en la que los autores y los lectores saldrán favorecidos.

Entre tanto, ¿dónde están los poderes públicos relacionados? ¿Apoyan la iniciativa -privada? ¿Se interesan por lo que allí suceda y envían a un responsable de rango a trasladar el punto de vista oficial? Éstas cuestiones podrían responderlas o bien Angel María, director de Bubok, o Chema García, director comercial de Publidisa; así que desde aquí los invitamos a que lo hagan si lo consideran oportuno. Lo que sí sabemos, es que el pasado 15 de septiembre se informó, by comunicado de prensa oficial (los medios tradicionales y digitales fueron nutridos de la EFEméride, El País por ejemplo), que…

Cultura reúne a expertos para analizar el libro electrónico. Que se celebra la primera reunión del grupo de trabajo sobre el libro electrónico, a la que han asistido representantes del sector editorial y bibliotecario y expertos en nuevas tecnologías… Se refiere a la participación de representantes de los Ministerios de Cultura, de Industria y de Educación; del sector editorial como Jesús Badenes, director general de la División de Librerías Grupo Planeta, y Rosalina Díaz, directora general de la Editorial Wolters Kluwer. Han asistido, además, Javier Echeverría, profesor de Investigación de la Fundación Vasca de Ciencia (Ikerbasque); José Antonio Millán, consultor en nuevas tecnologías; Inés Miret, directora de la empresa Neturity; José Moyano, presidente de ANELE (Asociación Nacional del Libro de Enseñanza), y Jesús Otaola, responsable de la librería Prometeo-Proteo de Málaga…

En la nota se expresa con claridad que el documento resultante también planteará otras cuestiones como los proyectos de la industria editorial para hacer frente a este nuevo formato, la utilización del libro electrónico en el campo de la enseñanza y de la investigación universitaria o los cambios en los canales de distribución y que en las sesiones de trabajo también se analizará el impacto y planteamintos de defensa de los derechos de autor y las políticas de la Administración General del Estado dirigidas a iniciativas de digitalización y comercializción del libro electrónico.

…Pero me parece que la idea fuerza de esta nota es que las diferentes reuniones del grupo permitirán a los expertos compartir sus conocimientos para elaborar un informe que aporte datos y extraiga conclusiones sobre la realidad y potencialidad del formato digital para el libro.

¿No encuentran cierta asincronía entre lo que sucede en el Observatorio sobre el Libro y la Lectura y lo que está pasando en el marketplace (ésta primera Feria del Libro Digital en España)? Pues digo yo que ni Publidisa ni Bubok, agentes relevantes en este sentido, andan en un patio; ni lo político y públlico relacionado con el libro y la lectura, en el otro. ¿O si? ¿Cómo? ¿No deberían retroalimentarse ambas cosas? ¿Participar activamente en ésta feria ¡comercial!, es decir, de realidad de mercado… Y en ese contexto, por qué no, llevar a cabo esas disquisiciones?

La sensación que me da la cascada del orden de las cosas es que el mercado va a una velocidad (la que marcan el hambre, las ganas de comer o la delicatessen), y el análisis y la reflexión de valor público (que pagamos entre todos) como a la zaga, ¿no? ¿Es que acaso están Publidisa o Bubok fuera de la realidad de mercado -dinámica, locomotorizada..? Y si no lo están -que yo pienso que no lo están… ¿Por qué las instituciones públicas relacionadas analizan la cosa desde una observancia estática, más alejada de esa realidad comercial cuanto más vigor presenta?

¿De verdad mercado y política van siempre de la mano? ¿Podemos exigirles a las instituciones que acentúen su papel como ente regulador de los excesos del mercado? Digo yo que para que eso suceda, primero tendrá que tomar el tren , ¿no?

Actualización: 20 septiembre 2009 10:30
> Grupo de trabajo sobre el libro electrónico
En el blog de José A. Millán.

(…) La creación de este grupo de trabajo ha sido muy comentada, entre otros por Qué y Tökland.
Y continua Millán…

Desde mi punto de vista (y por eso he accedido a participar ahí), cualquier foro de debate en el que participen los distintos actores implicados es beneficioso. En esta primera convocatoria faltan, a mi entender, representantes de la prensa, de los fabricantes/importadores de dispositivos, y de los distribuidores digitales (mediadores entre los editores tradicionales y la venta en formato digital). Por su propia naturaleza, un grupo de trabajo de este tipo puede y debe modificarse para adaptarse a la realidad de lo que estudia, y éste, recién nacido, tiene margen para hacerlo.

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¡Los paradigmáticos estrenan web!


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Desde Tókland nos alegramos profundamente por la renovación que han llevado a cabo los paradigmáticos Francisco Javier Jiménez y Manuel Gil, referencias constantes para el trabajo que estamos realizando desde este Observatorio Tökland sobre Edición XXI, y el proyecto OBIEI. Nos alegra profundamente y esperamos que esta mejora desde todos los puntos de vista contribuya a proyectar más el trabajo que llevan a cabo.

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“La biblioteca, lugar de la escritura impresa y digital”


Totalmente de acuerdo con la idea de Roger Chartier de que actualmente debe plantearse cómo enseñar a los lectores a utilizar la red en una dimensión crítica.

Interesante entrevista en Milenio.

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Savater clausura en México un congreso internacional de expertos


Ayer publiqué una entrada relacionada con Roger Bartra. Me interesan sus planteamientos, sobre todos aquellos que señalan al libro (independientemente del soporte) como el epicentro de nuestras redes exocerebrales. Lo exocerebral en sí, como idea, me seduce especialmente. Si wikipédicamente hablando,
Inteligencia (del latín intellegentĭa) “es la capacidad de entender, asimilar, elaborar información y utilizarla adecuadamente”, nuestra la capacidad de procesar información, está íntimamente ligada a otras funciones mentales como la percepción y la memoria, o capacidad de almacenarla. Y claro, nuestro cerebro no se basta sólo. No porque sea un órgano limitado (intuyo), sino porque su potencial parece más bien otro, más que ver con lo nodal, que con el almacenazgo. Por eso me interesan también, ideas cercanas como “exteligencia” u “holonomía”.

También me interesa mucho lo que aporta siempre Roger Chartier a éstas conversaciones. A raíz de una entrevista que publica en línea hoy Milenio, trajimos para el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI), una entrevista que le realizamos con Martín Gomez, El ojo fisgón, en la pasada edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

A Fernando Savater también lo voy siguiendo, claro, cómo no ¿verdad? Si es que es posible seguirlo: su aportación a la ética y a la filosofía, al