Enfrentamientos


En el tren, justo enfrente un señor de más de 50 leyendo “Imaginar el matrimonio”, su mujer al lado “Entender a los hombres.

> Vía el Twitter de Pep Gómez

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Libro: posología y contradicciones


Hacía tiempo que no me pasaba por el amigo Territorio Enemigo de Fernando García Pañeda: veo que sigue con sus cosas, con sus entradas en pro de la lectura y, experimentando en su propia carne y en la de los suyos, las ideas sobre las que posologa y contradice.

Un abrazo desde Tökland Fernando.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

La lectura en grupo y en voz alta, una apuesta al bienestar


Se reúnen en hospitales, cárceles, y centros de refugiados. Leen, entre otros, a Chejov

Por: Clare Allan
Fuente: The Guardian y Clarín.

Una revolución de la lectura. Esa es la consigna que impulsa el brillante proyecto cultural que organiza “Get Into Reading” (A leer), y que dirige The Reader Organisation, una entidad sin fines de lucro, con sede en Inglaterra.

“Get Into Reading” es una creación de Jane Davis, fundadora y directora de la Reader Organisation. En su condición de madre soltera, cuando tenía 18 años, Davis sobrevivía gracias a los subsidios estatales. Así, en una búsqueda que la llevó a aprender a no mirar el pasado, descubrió la biblioteca de su ciudad, una experiencia que, de alguna manera, le cambió la vida. Davis considera que “los libros pueden salvar vidas”, y lo cree con tanta pasión que en menos de diez años creó un movimiento extraordinario que hoy cuenta con ciento cincuenta grupos que se reúnen semanalmente en hospitales, cárceles, centros de refugiados, hogares infantiles, bibliotecas, sedes de la YMCA, centros de atención diurna y geriátricos. Se extendieron por toda la región noroeste de Inglaterra y Londres, y ya están surgiendo nuevos grupos en todo el territorio británico. Además, funciona una comisión que busca desarrollar el proyecto en Australia.

Esta experiencia no se relaciona con talleres literarios ni con “grupos de libros”, en los que la gente se reúne para hablar de un texto que leyó. Son grupos de lectura que dirigen miembros entrenados del proyecto “Get Into Reading”, que leen los textos en voz alta mientras que los integrantes del grupo se suman sólo en la medida que quieren hacerlo. Se alientan las interrupciones, que con frecuencia llevan a compartir de manera espontánea experiencias de vida.

Entre los textos figuran novelas, cuentos, poemas, obras de teatro y trabajos de no ficción. No se intenta “bajar” el nivel: en el grupo se devora a Shakespeare, Chejov y Milton, así como trabajos de escritores contemporáneos.

Si bien no se recomienda ni prohíbe nada, se hace hincapié en la “gran” literatura. La idea es leer a Tolstoi, por ejemplo, en lugar de Agatha Christie, quien no es cuestionable en absoluto, pero el objetivo de estos grupos es erradicar la idea que tienen algunos de que la gran literatura no es para ellos, que es algo que pertenece a los académicos de las carreras universitarias de literatura.

Es por eso que el término de una “revolución de la lectura” es absolutamente apropiado. La idea de lo que la escritora Doris Lessing describió como “la cámara del tesoro de la literatura” es tan importante como la toma del Palacio de Invierno. En otro momento habría pensado que se trataba de una exageración. Después de todo, tenemos bibliotecas públicas. No hay nada que le impida a la gente leer los grandes títulos grandes libros.

Nadie debería sentirse cuestionado o pensar que debe pedir permiso para leer un libro que le interesa. Sin embargo, el sistema de salud mental rebosa de personas que durante toda su vida tuvieron que soportar que no se las reconociera ni se las tuviera en cuenta como seres pensantes, sensibles e inteligentes. Los padres, los docentes y la sociedad en general refuerzan una y otra vez el mensaje de que las puertas de la “cámara del tesoro”, como afirmaba Lessing, están cerradas para esas personas. Y buena parte de los tratamientos de salud mental hacen muy poco por revertir eso.

Afortunadamente, hay indicios de que las cosas empiezan a cambiar. David Fearnley, psiquiatra forense del hospital Ashworth de alta seguridad, en Liverpool, dirige un grupo de Get Into Reading con pacientes. Entre los libros leídos figuran -un detalle delicioso- Alguien voló sobre el nido del cucú, de Ken Kesey, que relata la cruenta internación psiquiátrica de un delincuente que simula la locura para escapar de la cárcel. La película basada en la novela fue protagonizada por Jack Nicholson.

Fearnley -a quien el Royal College of Psychiatrists nombró Psiquiatra del Año en 2009- es contundente cuando habla de las ventajas de estos grupos. “Es uno de los avances más importantes que tuvieron lugar en Mersey Care (la Dirección de Salud) y en la práctica de la salud mental en los últimos diez años”, dice.

Un paciente que padece demencia dijo: “Es algo movilizador. Me refiero a que llega a nuestro interior, al punto donde se encuentra con nosotros y significa algo.” Hablaba de la lectura de poesía. Es una frase que al más grande de los nombres de la literatura lo enorgullecería -y con razón- escuchar.w

Traduccion: Joaquin Ibarburu

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Italo Calvino


Pienso que la lectura no es comparable con ningún otro medio de aprendizaje y de comunicación, ya que la lectura tiene un ritmo propio gobernado por la voluntad del lector; la lectura abre espacios de interrogación, de meditación y de examen crítico, en suma, de libertad; la lectura es una relación con nosotros mismos y no unicamente con el libro, con nuestro mundo interior a través del mundo que el libro nos abre. Quizás el tiempo que podría destinarse a la lectura estará siempre ocupado por otras cosas; esto ya es verdad hoy en día, pero lo era quizás mas en el pasado para la mayoría de los seres humanos. Sea como sea, aquel que tiene necesidad de leer, el que encuentra placer en la lectura (y leer es ciertamente una necesidad y un placer), continuará recurriendo a los libros, a los del pasado y a los del futuro. Un gran libro tiene valor no tanto porque nos enseña a conocer a un individuo determinado, sino porque nos presenta un nuevo modo de comprender la vida humana aplicable a los demás, que también podemos utilizar para reconocernos a nosotros mismos.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

El arte de leer


“Leer [...] es el arte de dar vida a la página, de establecer con un texto una relación amorosa en la cual experiencia íntima y palabra ajena, el vocabulario propio y la literatura de otro, convergen y se entremezclan como las aguas de dos ríos, y se funden en un solo caudal en el cual ya no podemos distinguir si una frase cualquiera – “noches de papel feliz”, por ejemplo, que nos viene a la mente cuando pasamos la velada leyendo – es nuestra o de un cierto Alberto Ruy Sánchez. Esa incorporación del texto, ese sentirlo en carne propia, ese vivir a través de la crónica de vivencias ajenas a la suya, ese ver el mundo a través de los iluminados ojos de un poeta, de un narrador, de un artesano de palabras, es lo que llamo yo el arte de leer.”

Y “yo” es Alberto Manguel, en el prólogo al bellísimo 101 aventuras de la lectura, editado por Artes de Méxicoe IBBY México, y del que pueden conocer algún detalle más aquí.

> Vía Librósfera

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Lectores, no temores


El libro no desaparecerá de la mano de los adelantos tecnológicos, sino por culpa del retroceso en las competencias e ilusiones lectoras, y en su renovación generacional. Luisa Extenike.

Leíamos en El País, el pasado lunes 28 de septiembre… éste artículo de Luisa Etxenike (pueden acercarse a su trabajo desde su blog: http://www.luisaetxenike.net/.

Compartimosm totalmente su reflexión de que para los lectores lectores, el soporte de lectura es un aspecto secundario (importante, pero secundario). Luisa trae al pairo estas citas: de Milan Kundera: “El verdadero mar sólo está ahí donde hay profundidad”. O ésta de Marguerite Yourcenar: “El amor sabe: deletrea la carne”. Y pienso que bien las podríamos adaptar a la lectura: “El verdadero lector sólo está ahí donde hay literatura”… “El lector sabe: carnea las palabras”…

Traslado su párrafo fuerza porque apunta líneas de reflexión poco recorridas… especialmente en estos momentos de -según sus palabras– “debate-espejismo, de ésos que parecen representar otro paisaje cuando en realidad sólo distraen del desierto o lo posponen”.

Y las razones hay que buscarlas dentro de la escuela donde no todo -por decirlo con delicadeza- enseña e incita a leer. Y fuera de ella, en otras instancias que son implícitamente educativas, que también transmiten modos y modelos: la televisión, la publicidad, las poderosas estructuras de entretenimiento y socialización. Desde ahí, ¿qué alimenta o alienta la lectura? La verdad es que más bien poco, por no decir que casi nada. Y entiendo que ésa es la clave del asunto, que ésa es la llaga donde hay que poner el dedo del debate. El libro no desaparecerá de la mano de los adelantos tecnológicos, sino por culpa del retroceso en las competencias e ilusiones lectoras, y en su renovación generacional.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Homo Fabulator


El pasado miércoles 16 de septiembre Joaquín Rodríguez de Los futuros del libro publicó en su blog una nota interesante titulada “Homo Fabulator” cuyo último párrafo me transtextúo:

“Las personas que son regularmente bombardeadas por varias fuentes de información electrónica, no prestan atención, controlan su memoria o cambian de una tarea a otra tan bien como aquellos que prefieren completar una tarea tras otra”. Eso lo ha comprobado empíricamente el Laboratorio de la Memoria de la Universidad de Standford. En la reciente nota de prensa titulada “La multitarea tiene un coste mental”, los científicos norteamericanos confirman lo que la neurolingüista ya había adelantado: “es imposible procesar más de una cadena de información al mismo tiempo. El cerebro no puede hacerlo”. En el conjunto de pruebas a los que se sometieron a los grupos de control, aquellos que se distinguían por ser multitarea, no fueron capaces de filtrar la información relevante, de retenerla u organizarla mejor y, tampoco, de cambiar de una tarea a otra cuando era requerido. Sus niveles de rendimiento fueron sistemáticamente más bajos que los de aquellos que realizaban una tarea tras otra. Lo más llamativo es la conclusión a la que llegan: “los investigadores están todavía investigando si los chronic media multitaskers nacen ya con una incapacidad innata para concentrarse o tienen dañado su control cognitivo por su expreso deseo de hacer varias cosas al mismo tiempo. Los investigadores están convencidos de que la mente de los multitarea no fuciona tan bien como debiera”.

Llegados aquí, no me parece por tanto descabellado resucitar una vez más el viejo debate: ¿es de verdad más rica la lectura digital, hipertextual, que la vieja lectura sucesiva y lineal? El cerebro del Homo Fabulator contrataca.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

‘Una historia de la lectura’, Alberto Manguel


Alberto Manguel nació en 1948 en Buenos Aires. Es escritor, traductor, editor, crítico literario y colaborador habitual de importantes diarios y revistas. En 2004 fue nombrado Oficial de la Orden de las Artes y las Letras. Ha publicado novelas como ‘Stevenson bajo las palmeras’ o ‘La Puerta de Marfil’ y ensayos como ‘Nuevo elogio de la locura’ y por más de 20 años editó una gran cantidad de antologías literarias de una extensa variedad de temas. Pero quizá sea más conocido por su actividad como escritor de no-ficción, gracias a ‘El diccionario de lugares imaginarios’ (a dos manos junto con Gianni Guadalupi) y, sobre todo, Una historia de la lectura (publicada en inglés en 1996), obra a la que está dedicado este post.

> Vía Papel en blanco

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

La insoportabilidad del soporte


canek_ebook

Por Canek Sánchez
> http://diariosinmotocicleta.com/la-insoportabilidad-del-soporte

Ya no viajo con libros. Claro que por el camino compro alguno, me regalan otro, los leo y cada vez que paso por casa los dejo para salir otra vez vacío. Desde que me regalaron el PDA lo he estado llenando de «libros», al punto de que he trasladado el grueso de mis lecturas a ese aparatejo anodino, desprovisto de la gracia del libro mismo (el lector me comprenderá: el olor de la tinta, el tacto del papel, el ensalivamiento de los dedos para pasar las páginas, las hojas que se caen…); sin embargo, siendo lo importante la lectura en sí y despojado del peso que supone viajar con veinte libros, admito sin empacho haberme vuelto un ávido lector de e-books, que en el fondo, me parece, es la más grande revolución de la edición desde que Macintosh hiciera realidad la idea del desktop publishing.

(más…)

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Literatura, ¿para qué?


Vía Martín Gómez llego a esta maravilla que publica hoy El País / Babelia

No me acuerdo de la Primera Guerra Mundial pero la leí hace tiempo.

No me acuerdo de mi primer viaje a Acapulco pero sí de haber leído Crónica de una muerte anunciada en la vieja carretera interminable.

No me acuerdo de ninguna mujer de principios de siglo que no sea Margarita.

No me acuerdo de qué color era el sillón en el que escuché caer el hacha de Raskólnikov. Un sonido apagado que aún corta en mis oídos.

No me acuerdo de ningún cacique mexicano que no se parezca a Pedro Páramo.

No me acuerdo de ninguna cuerda que no haya ahorcado a un inocente.

No me acuerdo de cien años a menos que estén tan apretados.

No me acuerdo de ninguna fuga que no haya sido interminable.

No me acuerdo ya de mis amigos, mejor me acuerdo de Dunois, Billard y el señor Lacaze.

No me acuerdo de haber olido nunca un cadáver, sé que huele a podredumbre, a leche fermentada, al elíxir de las hienas.

No me acuerdo de haber entrado en un panteón sino era en busca de Balzac, Cioran, Duras.

No me acuerdo de más tristes tigres que de tres.

No me acuerdo de ningún lunes que no sea aquel en que se inició la eternidad.

No me acuerdo de haber querido ir a África hasta que se volvió una cuestión personal.

No me acuerdo qué gritaban en la calle mientras Bartleby se negaba nuevamente a hacerlo.

No me acuerdo de la metempsicosis aunque sé que puede llegarse a ella enlazando una jarcia.

No me acuerdo de la Caja de Pandora pero sí de la idiotez de Epimeteo.

No me acuerdo de ninguna tentación que no nazca del amor por el fracaso.

No me acuerdo de ningún silencio que no esconda un ruido de fondo.

No me acuerdo qué estaba comiendo mientras cortaban la cabeza a Damasceno.

No me acuerdo de 1984 aunque recuerdo 1984.

No me acuerdo de ninguna vida que no sea minúscula.

No me acuerdo de un viaje mejor que del que lleva de la cama al escritorio.

No me acuerdo de un calor tan sofocante como el capaz de derretir un par de alas en el aire.

No me acuerdo del lugar en que se encuentra el Mississippi, me acuerdo de que ruge como mil fierros chocando.

No me acuerdo de mejor comedia que la nuestra.

No me acuerdo de París más que de noche.

No me acuerdo de ningún viejo que no sea un pobre Rey Lear.

No me acuerdo de haber oído insultos que los que repite siempre Parra.

No me acuerdo de ninguna infancia apacible.

No me acuerdo de haber visto una serpiente que no se alimentara de elefantes.

No me acuerdo del frío de la nieve, sí del riesgo de no atinar a encender unos cerillos.

No me acuerdo de haber estado en presencia de un oso y aún me aterra el filo de sus garras.

No me acuerdo de haber despertado con la nota de una mujer en la almohada pero Carlota me dejó una nota que decía: Volveré al medio día. Y después de su inicial: O quizá más tarde.

No me acuerdo de haber visto los colores hasta haber leído Para siempre.

No me acuerdo de haberme asomado al agujero hasta que encontré a mi Alicia en su caída.

Emiliano Monge (Ciudad de México, 1978) es autor del libro de relatos Arrastrar esa sombra(Sexto Piso. Madrid, 2008. 124 páginas. 15 euros).

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Posturas para Leer


Por Joaquín Rodríguez / Los futuros del libro

Ayer se cumplió el centenario del nacimiento de Onetti. Se me ocurre que la mejor manera de recordarlo sea en sus posturas de lector. Me refiero a sus posturas físicas, a su hexis corporal, a su disposición somática. Recuerdo haber escuchado hace tiempo una grabación en la que Onetti relataba que cuando era chico se ocultaba en las profundidades de un enorme armario que había en su casa, dejaba la puerta entreabierta, y se abismaba durante horas en la lectura del volumen que le acompañara, mientras sus padres buscaban desesperadamente al hijo desaparecido, dándolo casi siempre por perdido. Ya en Madrid, exiliado, con domicilio en la Avenida de América, pasó los últimos años de su vida acostado, leyendo, como en una especie de retorno al lecho o al cuvículo infantil donde aprendió a leer, donde cultivó el raro y divino placer de la lectura.

Victor Bravo, en ese imprescindible libro que es Leer el mundo, describe el leer como “un separarse del torrente de la vida; por ello, quizá dirá Proust que las grandes novelas se leen en tiempos de enfermedad. Esa distanciación estremece el ordena y la normalidad que siempre exige identidad e integración. Quien lee se separa, aunque sea por momentos, de la vida, y en esa separación nace la conciencia crítica, la posibilidad misma de la muerte de Dios, de la puesta en cuestionamiento de los fundamentos. Quien lee siente la experiencia de la diferncia: duda e interroga”. ¿Quién no reconocería al lector Onetti, escondido y apartado, en esta descripción? Basta recorrer las páginas de su Confesiones de un lector, para percatarse de la conveniencia de la descripción.

¿Cómo no adivinar un parentesco secreto y profundo entre el lector Onetti, apartado voluntariamente del mundo, fustigador de lo tópico y lo consabido, con el memorioso Mendel el de los libros, aquel que “leía con un ensimismamiento tan impresionante que desde entonces cualqueir otra persona a la que haya visto leyendo me ha parecido siempre un profano”? El anticuario, según el narrador, representaba el “vasto misterio de la concentración absoluta, que hace tanto al artista como al erudito, al verdadero sabio como al loco de remate, esa trágica felicida y desgracia de la obsesión completa”. Quizás Onetti se hubiera sentido bien acompañado, lejanamente acompañado, en su mutuo autismo de lectores profundos, por Mendel.

Y, ¿cómo no pernsar en El lector infrecuente del cuadro de Chardin que describe Steiner? Para el lector retratado por Chardin, ataviado con sus mejores ropajes para encontrarse con los libros, “leer es un acto silencioso y solitario. Es un silencio vibrante y una soledad poblada por la vida de la palabra. Pero la cortina está corrida entre el lector y el mundo”.

Las posturas para leer no son indiferentes, porque delatan la relación del lector con el texto y revelan la posibilidad misma de escapar a los apremios de la vida, de resguardarse en una habitación propia desde la que contemplar y entender el mundo, de reflexionar críticamente sobre él y fortalecer nuestro juicio y nuestra inteligencia. Quizás Onetti fuera uno de esos últimos grandes lectores.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Escuchar y oír


Escuchar es una voz que proviene del latín vulgar ascultāre y significa prestar atención a lo que se oye. Oír, en cambio, proviene de la voz latina audīre y significa percibir con el oído los sonidos.

En el blog El futuro del libro, leemos una entrada titulada Las rutas del ojo.

José A. Millán nos cuenta que los estudios sobre la forma en que se lee un texto mediante rastreo de los movimientos del ojo (eye tracking) tienen al menos una década. Esos estudios han seguido, continúa, y ahora hay hardware y software estándares que facilitan su realización. Según un estudio hecho por un acompañía de márketing sobre el comportamiento ante la página de resultados de Google. La doctrina clásica es que los resultados (y los anuncios) situados arriba y a la izquierda obtienen la mayor atención de quienes consultan, como se puede ver en el vídeo a continuación…

Se habla mucho, y se escribe no menos, sobre la lectura en pantalla, sobre la secuencialidad de la lectura y cosas así. Pero a menudo parece que se mete en un mismo saco todo lo leíble a través de una pantalla, cuando resulta evidente que no es lo mismo: una cosa es la lectura de un texto, pongamos en un móvil -¡Grandes obras de la literatura, en el móvil Google permite leer las obras digitalizadas en ‘Book Search’ desde los terminales Android y el iPhone!- y otra bien distinta la consulta de información, en una página de Google, etc…

¿Existen diferencias significativas en la lectura de un texto literario por parte de un lector ‘avezado’ en función del soporte? ¿Y en el rastreo de información…? Si prestamos atención al ruido en los medios alrededor de esta cuestión, parecería que toda la lectura es lo mismo, cuando no es así: podemos escuchar una sonata de Bach y podemos oír a Bach: hay diferencias claras ¿no?

Joaquín Rodríguez, en Los futuros del libro, por ejemplo, viene reflexionando bastante alrededor de estas cuestiones desde una perspectiva sociológica.

Por cierto que, según podemos leer hoy en El País, en un resportaje sobre educación… La era digital llega al Informe Pisa… La OCDE medirá en 2009 la capacidad lectora en formatos electrónicos de los alumnos: el examen se hará con una aplicación que simula Internet…

Además, la prueba intentará evaluar si los jóvenes son capaces de “juzgar la relevancia y la corrección de una información (algo necesario para utilizar cosas como Google o Wikipedia), a diferencia del uso de una enciclopedia, donde la información ya está ordenada y se asume que es correcta”, añade Schleicher. “Por supuesto, todas esas habilidades de alguna manera estarán correlacionadas con las de la lectura tradicional, pero mucho menos de lo que a menudo se asume”, continúa el director de Pisa. De hecho, los resultados de la prueba de lectura electrónica se ofrecerán de forma independiente de los de lectura impresa.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Conocer, asociarse y sociedad del conocimiento


Nos preguntábamos cuándo le caería el marrón a las campañas de fomento de la lectura -muchas de ellas parnafernalia de políticas culturales incompetentes como sabemos.

Txetxu de Con Valor en su entrada ¿Lectura? ¡No! Me estoy quitando, no se centra en este sentido, pero en su discurrir reflexivo apunta la idea: Quizás ya que el 2009 estamos en crisis y vistos los resultados no dejaría de ser una buena idea paralizar todas las partidas dedicadas al fomento. Casi seguro que vistos los resultados después de unos cuantos años estarán mejor utilizadas en hacer frente a la crisis real.

¿Paralizar las partidas dedicadas al fomento de la lectura? No redirigir, ni reenfocar, ni replantear… ¿Paralizar? Además… ¿Crisis real? ¿Una sola crisis de realidad o tantas realidades en crisis como sistemas, personas, empresas o proyectos? En el caso de la campañas de fomento de la lectura hay crisis desde hace mucho tiempo, como es público y notorio. ¿Y en lo relacionado con la lectura hasta ahora? Crisis… What crisis?

Y si los libros se compran para no ser leídos, si puede que esten dejando de jugar su papel de mediador cultural para avanzar en el ornamental o en cualquier otro y si en eso tendrá sentido la defensa peculiar de su sistema de precio, la verdad, no sé… Yo siempre les digo que no.

La tarea de promover la lectura, en un contexto de tanta transformación en el sector editorial, es grande y grata, la tecnología accesible, el talento enredado, el momento adecuado… y el mercado a punto: porque para eso son también las crisis, para pararse y repensar cosas. A ver quiénes se hacen responsables, y muy oportunamente se ponen manos a la obra, que ya va siendo hora.

Porque al menos la candidez europea y pública del proyecto Europeana, del que hemos ido comentando en este espacio Tökland, tenía la disculpa de la incapacidad manifiesta de lo público hoy de competir en lo global, en lo masivo, por lo privado. Digo yo que si las cosas se hicieran mejor, entidades como la Federación de Gremios o la Fundación Sánchez Ruipérez, deberían tener problemas a la hora de situar contenidos… y no viceversa.

Abrir la casa y ventilar, no más habitaciones cerradas. Red, no cestas.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Adiós a Orel Sambrano


Me siento incapaz de seguir escribiendo. Me acabo de enterar de la muerte recentísima (hace apenas hora y media) y asesinada de Orel Sambrano. Orel era el más viejo de mis amigos y de los más queridos. Ha sido víctima de una violencia que va acabando con los venezolanos como la peste acababa con poblaciones enteras durante la Edad Media. Es un invasor poderoso que actúa con la misma impunidad que describe Camus en su novela. Orel fue uno de los mejores lectores que he conocido, uno de esos que disfrutaba una lectura inteligente como las iguanas disfrutan el sol. No había nada de su ser que no la sintiera.

Así termina la entrada Diario de Alejandro Oliveros: Naipaul on Miranda a la que llego como por indiscreción gracias Juliana Boersner, quién me remite a Prodavinci el recién estrenado blog de Alejandro Oliveros.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Íntima y breve epifanía


Y sin embargo, más que nunca, los cuentos siguen escribiéndose y, no lo dudo, leyéndose. Tal vez porque, en su clásica, modesta precisión, nos permiten concebir la insoportable complejidad del mundo como una íntima y breve epifanía.

Así termina el artículo Elogio del cuento con que Alberto Manguel abría ayer el suplemento Babelia, de El País.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

La lectura en España, 2008. Leer para aprender


Informe de Lectura en España 2008

> Vía Tíscar Lara, La lectura en España, 2008. Leer para aprender

Se acaba de publicar el informe La lectura en España 2008, coordinado por Juan Antonio Millán y producido por la Federación de Gremios de Editores de España y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

Uno de sus atractivos, además del amplio repertorio de autores flanqueados por Roger Chartier, de quien hace unos días os ofrecíamos una conversación que mantuvimos con él en FIL Guadalajara 2008, y Juan José Millás, es que se publica en abierto bajo una licencia CC y permite comentarios online.

> Actualización: Viernes , 23 de Enero de 2009: Comentario de interés relacionado en Los futuros del libro de Joaquín Rodríguez.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

La interfaz fluida


En su conocido prólogo Jorge Luís Borges decía que “El sabor de la manzana (declara Berkeley) está en el contacto de la fruta con el paladar, no en la fruta misma; análogamente (diría yo) la poesía está en el comercio del poema con el lector, no en la serie de símbolos que registran las páginas de un libro. Lo esencial es el hecho estético, el thrill, la modificación física que suscita cada lectura”.

…No en los símbolos que registran las páginas de un libro… Ummmm! ¿Entonces tampoco en las imágenes de una interfaz fluida?… Eva Domínguez aborda la interfaz fluida en su Cuarto Bit en La Vanguardia Digital.

“La imagen –dice– va ocupando gradualmente más espacio en la interfaz, en cómo nos relacionamos con los ordenadores y dispositivos electrónicos. La sensación de espacio, la tridimensionalidad, está detrás de muchos de los proyectos y prototipos de interfaces para navegar por contenidos. Dada la enorme cantidad de imágenes y vídeos que van poblando la web y el interés por este tipo de formatos, ya hace tiempo que buscadores y agregadores incorporaron la opción de buscar sólo fotografías y vídeos y presentan sus resultados con imágenes en tamaño reducido.

Vi.sualize.us

> vi.sualize.us

Más adelante podemos leer sobre los navegadores en 3D: “El modo Minority Report de navegación se aplica no sólo a las imágenes, sino también a cualquier contenido online. Los navegadores en tres dimensiones se postulan como una manera más intuitiva de moverse entre páginas y elementos web”. “La tridimensionalidad digital lleva un paso más allá la ambición del uso de la perspectiva, que ha sido la de sumergirnos en la imagen, haciendo coincidir el punto de fuga con nuestro punto de vista.”

Y luego… que las imágenes se pueden penetrar con la vista: “La interfaz tridimensional digital nos transmite la idea de que, además, podemos movernos por la imagen, penetrar en ella. En algunos casos se consigue más que en otros, pero el denominador común es dar una sensación de espacio en el que el usuario puede moverse y adentrarse, obviando el límite de la pantalla del ordenador.”

Todo esto son también nuevas formas de lectura, Lectura XXI, eso que sucede en el lector… ¡y no! en la serie de símbolos registrados con tinta en las páginas de un libro o entre cristales de neón y xenón en las pulgadas de un LCD, pixelados.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Nota para los lectores: una novela es una calle de dos direcciones


Una amiga me hace llegar por correo electrónico un fragmento, dentro de un largo ensayo sobre la crítica y la novela de la Zadie Smith, en Hermano Cerdo:

Una novela es una calle de dos direcciones en la que la labor que se requiere a ambos lados es, al final, igual. Leer, cuando se hace con propiedad, es tan difícil como escribir. Realmente creo que así es. Aquellos que ponen a la lectura junto a la experiencia pasiva de ver la televisión, lo único que hacen es sobajar la lectura y a los lectores. La analogía más acertada es la del músico amateur que coloca la partitura en el atril y se prepara para tocar. Debe usar sus propias habilidades, ganadas con trabajo, para tocar esa pieza. A mayor habilidad, mayor el regalo que otorga al compositor que el compositor le otorga.

Esta es una concepción de la “lectura” de la que oímos poco. Y, sin embargo, cuando se practica la lectura, cuando se pasa tiempo con un libro, la vieja moral del esfuerzo y la recompensa es innegable. Leer es una habilidad y un arte y los lectores deben estar orgullosos de sus habilidades y no avergonzarse de cultivarla sin más razón que el hecho de que los escritores los necesitan. Para cumplir su misión, el escritor toma a un lector ideal, al tipo de lector que es lo suficientemente abierto como para permitir en su mente un retrato de una conciencia tan radicalmente diferente de la suya propia que resultaría casi ofensiva a la razón. Los lectores ideales caminan hasta el plato del estilo del escritor para que juntos, lector y escritor, saquen la pelota del campo.

Lo que digo es que un lector tiene que tener talento. De hecho, bastante talento porque incluso el lector más talentoso descubrirá que bastante de la tierra de la literatura es un terreno tramposo. Porque ¿cuántos de nosotros sentimos el mundo como lo sintió Kafka, un mundo en el que es imposible siquiera ir de un pueblo al otro? ¿Cuántos podemos imaginar un mundo sin nombres como lo hizo Borges? ¿Cuántos quieren ser tan generosos en las emociones como Dickens o tomarse tan en serio la fe como hizo Graham Greene? ¿Quién de nosotros tiene la capacidad para la alegría de Zora Neale Hurston o el estomago fuerte de Douglas Coupland? ¿Quién tiene la delicadeza de llegar al fondo de la sutil gradación de Flaubert o la paciencia y la voluntad de seguir a David Foster Wallace por sus intrincadas y reiterativas espirales del pensamiento? Las mismas habilidades que se usan para escribir se usan para leer. Los lectores les fallan a los escritores tanto como los escritores a los lectores. Los lectores fallan cuando se permiten creer en el viejo mantra de la ficción es algo en lo que uno se identifica y que los escritores son los tipos amenos a los que se busca cuando se quiere confirmar la propia visión del mundo. Esa es una de las muchas cosas que la ficción puede lograr, pero el truco está en una magia mucho más profunda. Ser mejores lectores y mejores escritores es lo que cada uno ha de demandar en el otro cada día con un poco más de fuerza.

Publicado originalmente en The Guardian el 13 de enero de 2007. Traducción de José Luís Justes Amador.
Zadie Smith nació en Inglaterra en 1975. Es autora de tres novelas: White Teeth, The Autograph Man y On Beauty.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Verdad, mentira, ficción y realidad en la lectura


“Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas,
y una voz cariñosa le susurró al oído:
-¿Por qué lloras, si todo en ese libro es de mentira?

Y él respondió:
-Lo sé; pero lo que yo siento es de verdad.”

> Vía Deakiallí Documental

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Las lecturas 2008 de nuestro Hermano Cerdo


HermanoCerdo es una revista en español de literatura y artes marciales de regularidad bimestral editada en linea y circulación gratuita. Cuenta con colaboradores en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, México, Perú y República Dominicana. Su primer número salió a la luz en marzo de 2006.

Hermano Cerdo

Leemos que… “uno de nuestros proyectos de dominación para 2008 era lanzar una gran convocatoria entre escritores, artistas, críticos, lanzallamas, blogueros, malabaristas, ninjas, samurais, budokas y demás amigos de La Hermandad para que nos contaran qué habían leido durante el año. Rápidamente revisamos nuestro directorio de contactos e improvisamos un correo de invitación. El resultado es Las lecturas de 2008, un gran especial del blog de HermanoCerdo sobre lo que algunos leimos y lo que otros leeremos”.

Lectores, hablando de sus lecturas…

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

El mensaje de Lobo Antunes


“Hay una maquinaria invisible detrás de cada página, una maquinaria que el lector no ve, y no debe verla, porque si la ve el libro ya no es bueno”.

António Lobo Antunez
Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2008

Martín Gómez / El Ojo Fisgón.

Al referirse a sus grandes maestros Lobo Antunes cuenta que al primero de ellos lo encontró en el hospital psiquiátrico al que fue a trabajar cuando regresó de la guerra de Angola ‘después de veintisiete meses de matar y de ser muerto’. Cuenta Lobo Antunes que un día mientras aparcaba su coche un hombre mayor a quien los médicos llamaban esquizofrénico y que se paseaba perturbado por el lugar se le acercó y con cara solemne le dijo: ‘Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás’. Aunque en un principio no entendió lo que había querido decirle el hombre, luego Lobo Antunes se dio cuenta de que esa frase encerraba la solución para escribir. Al respecto añade Lobo Antunes más adelante: ‘Era la mejor lección de teoría de la literatura que había recibido en mi vida porque si quieres escribir tienes que hacerlo por detrás porque estás trabajando con cosas anteriores a las palabras como las emociones, las pulsiones y todo eso que por definición no es traducible en palabras y que intentas sacar con las palabras que escribes’.

Los vídeos de las intervenciones de la entrega del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2008, producidos por Tökland, pueden verse en el Canal de YouTube FIL Guadalajara.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Convocan al Taller Virtual Iberoamericano de Animación a la Lectura


Animando a leer es una organización que desde hace 14 años está dedicada, justamente, a lo que dice su nombre: promover la lectura como una vía de mejorar la calidad de vida y la superación personal. Para el cumplimiento de esa misión, desarrollan dos actividades fundamentales: un Taller Virtual de Animación a la Lectura para docentes y el Periódico Animando a Leer.

Animando a leer

Ahora anuncian la apertura de las inscripciones para el Taller Virtual Iberoamericano de Animación a la lectura que comenzarán a dictar en enero de 2009. El mismo está destinado, en primer lugar, a docentes de primaria o secundaria de países Iberoamericanos, tiene una duración de 14 semanas y un costo de 50 dólares. El objetivo general del Taller es: capacitar a los profesores en las técnicas básicas de animación a la lectura, complementando su labor con la correcta utilización de dinámicas y ejercicios, para la consecución de resultados eficaces en la promoción de la lectura en sus alumnos.

En los objetivos específicos, además de la sensibilización y nociones básicas acerca de la promoción de la lectura, incluyen también algunos más específicos:

– Propiciar el desarrollo creativo, a través de la escritura y la lectura.
– Brindar herramientas básicas para implementar una biblioteca.
– Utilización de Internet como herramienta en el fomento de la lectura.
– Manejo de los géneros literarios como elementos formadores de lectores.

> Vía Papen en BlancoJuliana Boersner

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Hardware divergente, contenido convergente: convergencia detergente


Amphibia es uno de esos espacios (nótese que no digo ‘blogs’: ¿quién puede hablar de blogs tras la ponencia de cierre del EBE08de Hernán Casciari que tanto anda pululando por la red?… ¡Por fin se hace hincapié en su valor instrumental!) en red, del que aprendemos muchísimas cosas, muchísimas veces.

En segunda parte de unas reflexiones que viene compartiendo sobre la convergencia de medios podemos leer que el mito del “todo en uno” fue quizá el sueño más profundo de la convergencia. Pero que despertamos. Parecía que todo, diarios, TV, radio, cine, todos los medios iban directo hacia las computadoras como único puerto de consumo, pero no fue así. Como sintetiza Henry Jenkins, “la vieja idea de la convergencia era que todos los aparatos convergirían en un aparato central que haría todo por ti. Lo que hoy estamos viendo es el que hardware diverge mientras el contenido converge“.

Y continúa… La convergencia de medios, lejos del “todo en uno”, se sirve de múltiples soportes y herramientas, distribuye contenidos en todo tipo de canales y, en ese proceso “ecológico”, lo que único que sobrevive del medio-emisor es la marca. En el proceso de convergencia de medios, los consumidores se transforman y los medios se minimalizan a la marca. El acierto de la idea de convergencia de medios, al menos tal como la describe y analiza Jenkins, no es sólo pensar en un contexto donde los consumidores ahora se llaman prosumidores porque también producen contenidos, sino entender el consumo como proceso colectivo, como dinámica cultural que rediseña y redefine a las tecnologías.

La convergencia se produce en el cerebro de los consumidores individuales y mediante sus interacciones sociales. El punto de quiebre de la convergencia de medios no es sólo que los consumidores producen información sino que procesan y metabolizan en forma colectiva los contenidos que circulan por una multiplicidad de soportes, dando lugar a formas de lectura poco exploradas, poco lineales, que Jenkins llama lectura transmedia.

La convergencia de medios es una era más en la ecología de medios y, mal que les pese a muchos, implica una morgue de soportes, un cementerio herramientas. No es el fin de los medios, pero en el camino sí quedan muchas tecnologías obsoletas o en desuso.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Qué leen los que leen


Umberto Eco rescata a Sócrates en ’Cultura de masas y niveles de cultura’ (Apocalípticos e Integrados, Lumen, 1999, pág. 51) para apuntalar desde un ramalazo cyborg, que el comentario de Sócrates al relato de mito de Teuth “ha sido superado por el distinto concepto que la cultura occidental ha elaborado del libro, de la escritura y de sus capacidades expresivas, al establecer que a través de la palabra escrita puede tomar cuerpo una forma capaz de resonar en el ámbito de quien fruye de ella de modos siempre varios y cada vez más ricos”.

La fascinación del ser humano por el relato va unida a la capacidad de contemplación y a la conciencia y construye el conocimiento que organiza la actividad cognitiva, lingüística y social de la persona. Somos lo que somos porque hablamos y porque nos relatamos lo que nos sucede y lo que acontece en el mundo que nos rodea, porque tratamos de explicarnos lo que nos ocurre por medio de las narraciones –dice Joaquín Rodríguez en Los futuros del libro al arrancar su comentario sobre el vigor de la ficción. “Hoy, la ciencia redescubre el vigor que la ficción tiene, la capacidad que posee para explicar el mundo mejor que cualquier otra clase de narración, porque apela, entre otras cosas, más a emociones que a principios racionales, más a la sensibilidad que a la lógica”.

Javier Aparicio Maydeu, es Profesor Agregado al Departamento de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra, donde enseña, investiga, y dirige el Máster de Edición IDEC / UPF. Es Doctor en Filología Hispánica, experto en el Barroco y Calderón, y crítico literario del diario El País. Ha sido agente y asesor literario de la Agencia Literaria Carmen Balcells (1985-1999).

Portda

> Lecturas de ficción contemporánea. De Kafka a Ishiguro de Javier Aparicio Maydeu.

La lectura, ya que empezamos con Umberto Eco…, al igual el mal gusto, sufre la misma suerte que Croce consideraba como típica del arte: todo el mundo sabe perfectamente lo que es, nadie teme individualizarla y predicarla, pero nadie es capaz de definirla. Porque su reconocimiento es instintivo, pero al contrario que el mal gusto, no deriva de ninguna reacción indignada ante cualquier desproporción, sino de la experiencia que transforma nuestra personalidad, la toma de conciencia de uno mismo, la realidad externa que nos rodea y va modificando nuestro carácter… Ritos de pasaje hacia un viaje de conocimiento.

Este es un libro en red ¡en red! porque relaciona y bebe de fuentes originales, pero sobre todo porque nos ofrece a los lectores un trabajo epigráfico de chúpate esa, hiperenlace… Libros como este ponen de manifiesto que los intelectos relacionantes fueron antes que los protocolos hipertextuales de acceso. Se trata de más ni menos de un tipo que ha leído un huevo y nos cuenta sus lecturas a otros lectores. De esta forma, Javier es además un buen crítico que escribe bien, se desbaratan esas ansiedades lectoras, esa bulimia literaria tan extendida hoy día. Más seguramente, que en tiempos de Sócrates y Fedro, por aquello de la innovación soportual. Este recorrido estético y bilioteconómico, según palabras del autor –desde la más rabiosa posmodernidad, comentó Sergio Vila Sanjuán– es un lázaro guía para adentrarnos en la ficción contemporánea al margen nacionalidades, nacionalismos y símbolos comerciales. Pueden estar casi todos o faltar muchos, no importa: se trata de una obra abierta –’ecléctica’ insistía Carles Geli– pero llena de magnesio intelectual –digo yo: que cada uno se inflame por dónde tenga fiesta.

Yo ya sé que no lo leeré todo… . A lo largo del tiempo he creado en mí una biblioteca dispar, hecha de libros, de páginas, cuya lectura fue una dicha y que claro, me gustaría compartir. Estoy intertextualizando a Borges, lo sé, al menos al que presenta el Vol. I de Los nueve libros de historia, de Herodoto, Biblioteca Personal (Hyspamérica S.A para Ediciones Orbis S.A., 1987). Porque la lectura es una cosa entre las cosas que pueblan el universo indiferente hasta que da con el lector, sensible y agradecido, destinado a sus símbolos. Ocurre entonces la emoción singular llamada belleza, ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica. La rosa es sin porqué. El arte sucede.

Javier Aparicio firmando mi ejemplar.

El libro vale mucho la pena de saber que no podrás leerlo todo… pero que no importa.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Incongruencias de los discursos oficiales sobre la lectura


Leemos en La Jornada de Michoacán… Desnuda Argüelles incongruencias de los discursos oficiales sobre la lectura. El escritor invita a leer para reflexionar y emocionarnos por la vida y la libertad de vivir.

“No soy un desilusionado de la promoción y el fomento a la lectura, lo que me decepciona es que muchas campañas y programas de lectura nada tengan que ver con la realidad, sino con lo ilusorio”, sentenció el escritor Juan Domingo Argüelles durante su participación en la Feria Estatal del Libro y la Lectura en la que presentó su reciente publicación Antimanual para lectores y promotores del libro y la lectura, con la cual desnudó las incongruencias que imperan en los discursos oficiales relacionados con las políticas de fomento a la lectura.

> Leer todo el artículo… (más…)

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

¿Nativos digitales, lectores digitales?


Tíscar Lara es uno de los blogs imprescindibles para esta correduría. En este caso nos informa de su participación mañana en el Congreso sobre e-Competencias que ha organizado la Universidad Flacso de México junto a la Universidad de Minnesota y la Universidad de Toronto. El encuentro unirá la perspectiva de un gran número de investigadores de varios países sobre lo que supone ser un ciudadano competente y suficientemente alfabetizado en la sociedad digital (ver programa). Aquí tienen en enlace a la entrada en su blog.

Los jóvenes, nos dice, están experimentando de forma natural lo que supone relacionarse en Red a través del uso intensivo de tecnología digital: telefonía móvil, redes sociales, IM, fotologs, vídeos, etc. Sin embargo, ese aprendizaje informal no es garantía de una alfabetización suficiente para desenvolverse como ciudadanos, consumidores y productores de conocimiento en la Sociedad de la Información.

Numerosos estudios, prosigue, demuestran su facilidad para manejar tecnologías y dispositivos, pero al mismo tiempo expresan cierta dificultad para gestionar información de diversa naturaleza, así como para tener experiencias más satisfactorias en torno a conceptos como credibilidad, identidad y privacidad. Ahí es donde, de una manera específica y sistemática, la educación formal puede colaborar introduciendo destrezas de competencia digital que ayuden a los jóvenes a generar sentido del entorno tecnosocial en el que viven.

La competencia digital se refiere a la capacidad de comprensión y expresión a través del uso analítico, productivo y creativo de las tecnologías de la información y la comunicación digitales. En los últimos años, el enfoque de los estudios y discursos sobre Alfabetización Digital parecen estar trasladando el peso desde lo tecnológico hacia lo comunicativo, en un proceso paralelo al que está experimentado también la propia evolución de la Red y sus usos por parte de los usuarios.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Ojo figoneando a Pisani en Kosmópolis / 2


A continuación reproduzco algunas de las reflexiones que según el Ojo Fisgón, planteó Pisani en sus intervenciones, quien junto con Dan Gillmor conversó con el público acerca del periodismo ciudadano y del impacto que tiene la Web 2.0 sobre la manera como producimos y consumimos contenidos.

Hoy en día los medios de comunicación tradicionales no se ocupan —en parte porque no tienen la capacidad de hacerlo— de dos de los temas que más le interesan al público: las catástrofes y la vida del barrio.

La tecnología por sí sola no mejora nada. Para hacerlo debe responder adecuadamente a una necesidad concreta.

La revolución del acceso a Internet que presupone la penetración de la banda ancha se debe no a su capacidad de transmisión de datos, sino a la posibilidad que nos ofrece de estar permanentemente en línea.

Wikipedia fomenta el espíritu crítico porque está claro que no se le puede creer todo lo que dice. Por el contrario, en tiempos de la Encyclopædia Británica lo que ésta decía era esa última palabra incuestionable. Debido a lo anterior recurrir a Wikipedia es un camino apropiado para darnos una buena educación porque nos obliga a tomar una distancia crítica frente a la información que consumimos.

Como fuente de consulta Wikipedia siempre es un buen punto para empezar pero nunca para terminar.

Para evitar la infoxicación Pisani recomienda utilizar un lector de feeds e incorporar a éste una cierta diversidad de fuentes con el propósito de mantener siempre abierta una ventana a la casualidad —aludió a la expresión embedded serendipity, para la cual no consiguió encontrar un equivalente en francés ni en castellano— porque suscribirse a feeds especializados en un solo tema puede terminar por aislarnos y por hacernos perder la perspectiva de lo que sucede en nuestro entorno.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

William Powers


“La mayor fuerza del papel reside en el hecho de que la mente se asienta en un estado de tranquilidad apaciguada que da lugar a reflexiones más acertadas. Ese estado es mucho más difícil de lograr cuando se lee en formato digital donde la información es infinita y donde existen tantas actividades posibles en cualquier momento. En internet no hay ni principio ni fin. Aunque el carácter ilimitado de internet es “maravilloso en muchos sentidos”, su inmensidad es también su “principal defecto”, dijo Powers, quien actualmente está escribiendo un libro sobre la historia y la capacidad de atracción siempre constante del papel. Cuando uno lee un artículo en la pantalla, uno es consciente de que existe al mismo tiempo una gran cantidad de información al alcance de un solo click – desde el buzón personal hasta los últimos titulares de último momento, pasando por la cuenta bancaria o los miles de millones de vídeos en You Tube. Así es como, en vez de olvidarse de dichas posibilidades, uno está tratando de mantenerlas a raya en todo momento ante la pantalla.”

El hecho de que el papel se mantenga “desconectado del universo digital” no es un atributo negativo, es el “arma secreta” de los periódicos y merece ser tenida en cuenta, se dijo que se dijo en el Blog de Millán.

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

“Tengo un libro electrónico. Y leo más”


Leemos hoy en Soitu… ‘Cuatro usuarios hablan sobre su experiencia como dueños de un e-book’.

El artículo es interesante, para curiosos como nosotros que gustamos de ir observando ciertos cambios, al margen de tecnofílias, librofobias, bibliofilias y todos esos extremos chingones que no ayudan, la verdad, a ir entendiendo fenómenos como éste, el del libro electrónico, como una oportunidad ‘lectora’ más sin que signifique el acabose del sector editorial o día del juicio final de lo libresco.

Estos temas se vienen comentando desde puntos de vista sociológicos, sería el caso de Los futuros del libro que impulsa Joaquín Rodríguez, de consultoría aplicada, Javier Celaya en Dosdoce, por no mencionar aquellos nuevos eslabones de una nueva industria naciente, como es el caso de Chema García en Libros y Tecnología y tantos otros que seguimos, por ejemplo, desde el Observatorio Tökland sobre Edición XXI.

Pero cada vez más, y este artículo de Delia Rodríguez es una buena muestra de ello, se está llevando el debate a la calle a la caza de las impresiones de aquellos que los usan, de aquellos que leen en ellos… De ahí surgirá el verdadero boom de este tipo de productos: a medida que la experiencia de usuario, eslabón clave de todas estas cadenas de gárketing, se vaya desparramando en infinitas direcciones, fuera de los dogmas de mercado o de las agallas mercadotécnicas de cada casa. El papel que juega Delia Rodríguez como periodista en este caso, es correcto: media, entre ellos y nosotros, pero contándonos lo que ellos piensan, lo que ella cree que piensan.

…Angel Jiménez de Luis, Javier Celaya, Ignacio Latasa, Francis Pisani: sus testimonios no son ‘gurú-augurios’, sino simplemente experiencias de usuario, sin más lecturas (o con todas las que quieran).

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Bestiario lector


Vía Roger… de Juan Yanes: Introducción a la tipología lectora del Dr. Honorio Bustos Domecq

Dejen de vivir, lean (F. Pessoa).

El Dr. Honorio Bustos Domecq, en su largo periplo como investigador y tras un prolongado exilio rastreó, entre otros asuntos, la biografía lectora de distintos ambientes sociales, especialmente aquellos pertenecientes al ámbito académico. Esta experiencia, que resultó decepcionante, no fue óbice para que fuera recogida por él en dos memorables tomos de carácter preliminar, bajo el título, Ciclos y ritmos en la recepción lectora. Estudio etnometodológico de los procesos de socialización cultural (publicado en 1945 en la Colección Casares/Acevedo de la Editorial Austral de Buenos Aires). No contento con esto se propuso con posterioridad la desproporcionada tarea de indagar la cultura escrita en las sociedades postindustriales, y el conjunto de problemas asociados a los complejos mecanismos de difusión y de recepción cultural a través de los sistemas de escritura. De este marco general se desprendió, de forma natural, la luminosa construcción de una taxonomía universal de lectores. Aspecto que, siendo secundario dentro del conjunto de su obra, tuvo sin embargo mayor éxito entre el público especializado que otros de mayor enjundia. Este extremo sorprendía al propio Bustos y en cierta manera le incomodaba. “Así son las veleidades del gusto”, comentaba con sorna. Destacamos de su taxonomía los tipos lectores siguientes:

Y tu, ¿de qué tipo eres?

Tipología lectora abreviada… (más…)

Compártelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Tumblr
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • RSS

Revista Tokland on Facebook
Copyright of Majapahit. Theme Designed by Tobacamp. Modified by Pensódromo