Expedición Tökland a Maracaibo


Pablo Odell & Roger Michelena

Pablo Odell & Roger Michelena

Valga esta imagen para demostrar -uno oye cosas por ahí- que Roger Michelena no es un invento de la Web 2.0 sino la persona que está detrás de Librería Michelena, el famoso blog Libreros, en Caracas, Venezuela. También es la persona que está detrás de este perfil en Facebook y de esta cuenta de Twitter con cinco mil y pico de seguidores. Queda claro pues que Roger Michelena existe.

Roger y yo venimos teniendo una relación virtual desde el 2006, gracias a Txetxu Barandiarán de Con Valor. Hemos estado intercambiando información, datos y alguna que otra fotico, pero no nos conocíamos personalmente.

Cuando este proyecto Tökland salió del armario de España y se abrazó por América Latina, empezamos a conversar con Roger específicamente sobre la posibilidad de una relación más estrecha Tökland & Liberos. Y así fuimos madurando el encuentro: pensando idas y venidas, confabulando, urdiendo planes, conspirando. Finalmente la pinza se hizo posible porque confluyeron dos concretas: por nuestra parte la puesta en marcha de Observatorio iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI), junto a Martín Gómez y Margarita Valencia y, por la suya, el inicio de una colaboración en red con la Biblioteca Pública del Estado de Zulia en Maracaibo (Venezuela).

El proyecto del observatorio ha significado para nosotros una dinamización del esfuerzo conversacional alrededor de la lectura y la edición XXI que veníamos planteando y su colaboración con la Biblioteca abrió a la red un escenario, en principio, local. Será sobre estas bases sobre las que apoyaremos el acuerdo de trabajo que estamos diseñando con Roger: contribuir a integrar la Biblioteca Pública del Zulia en la conversación cultural iberoamericana de la que participamos, a través de las redes sobre todo y, ayudarla en sus relaciones con otros proyectos capitales alrededor de la lectura. Así que no tuvimos muchos problemas para darnos un buen abrazo.

Tras varios meses de idas y venidas, aprovechamos nuestro salto al Hay Festival de Cartagena de Indias, para aceptar la invitación de Gisela Nones, la persona que está al frente del equipo que gestiona la Biblioteca Pública del Zulia (muchas gracias Gisela por tu acogida y tus cuidados). El resto fue llegar a un acuerdo con Copa Airlines, saltar de Cartagena a Panamá, y de Panamá a Maracaibo.

Vista aérea de Panamá City

Vista aérea de Panamá City

La entrada en Venzuela el primero de febrero no fue cómoda, ni simpática, ni agradable. Parecía que me faltaban no-se-cuántos papeles de invitación. Pero al al final entré sin problema y en cuanto descubrí que esa foto que traía grabada en el cerebro, tenía cuerpo, sonreía, y se movía hacia mi con los brazos como hélices, me dije… “si esto es un invento de la 2.0… ¡viva la 2.0!”

Nos cargaron en una camioneta propiedad del gobernador y a toda madre nos llevaron a un hotelazo, el Kristoff, donde en seguida despachamos unos ronsitos y una cena de medianoche. Es fácil cuando uno tiene un amigo hace años, terminar de ponerle gestos a los bits, texturas a su piel digital, por lo que en seguida nos metimos en materia.

Maracaibo, capital del Estado Zulia, posee, en su área metropolitana una población de casi 3 millones de habitantes, convirtiéndose en la segunda ciudad con más población en Venezuela y la más extensa del país. Está ubicada en el occidente del país, en terrenos de origen aluvial dentro de la depresión del lago de Maracaibo en la orilla noroeste del mismo. Maracaibo es el centro económico más importante del occidente del país, debido a su cercanía a la Costa Oriental del Lago de Maracaibo y a la península de Paraguaná, lugares en donde se extrae y se procesa gran parte del petróleo venezolano, respectivamente.

La situación que atraviesa Venezuela desde hace unos años lo copa todo: Chávez es el protagonista de casi todo lo que sucede en el país… y así va el país, y así va todo en Venezuela. Nos quedamos reconociéndonos como hasta las cuatro de la mañana… A fin de cuentas había que gastar algo la cama, porque el día siguiente prometía ser bien intenso. Antes de que entrara en la habitación Roger me dijo… “Tu madrugas, ¿verdad? ¿Nos vemos a las seis?”… Miré el reloj, tabulé el ron que llevaba en el cuerpo y le dije, “ya dormiré en España pues”. Así que bien temprano ya andábamos dando sablazos al bufé del desayuno. Y sobre las nueve de la mañana, pusimos rumbo a la famosa Biblioteca.

Entrada de la Biblioteca Pública del Zulia

Entrada de la Biblioteca Pública del Zulia

Tras numerosas vicisitudes, la Biblioteca María Calcaño sufrió un cierre técnico debido a las precarias condiciones de sus espacios y los escasos recursos asignados para su funcionamiento, así como por una deficiente política de bibliotecas. Desde el 2001, el Gobernador Manuel Rosales decide la realización de un diagnóstico de los servicios bibliotecarios del estado, proyecto cuya dirección encarga a Gisela Nones. Como resultado de esta gestión, se conocieron las debilidades de la institución. Entre ellas, como la más sobresaliente, la carencia de una sede propia, acondicionada para sus fines y adecuada a los tiempos actuales en materia de información.

Con asesoría de la Biblioteca Nacional, el Gobierno del Zulia inició la elaboración del anteproyecto con las miras en la concepción de un centro integral de información. Con este propósito, funcionarios de la Gobernación zuliana realizaron un recorrido por los centros bibliotecarios del país en procura de recabar información para enriquecer el proyecto.

En el 2003, el Gobernador Manuel Rosales le otorga al proyecto de Biblioteca los recursos necesarios. Una vez aprobados, se procedió a la demolición del viejo galpón y al inicio de la construcción del nuevo edificio. La edificación fue proyectada por el arquitecto Ernesto Nones, en dos niveles. En la planta baja se ofrecen las salas de referencias para consultas rápidas de informaciones puntuales y la sala de lectura infantil y juvenil con la finalidad de fomentar el hábito a la lectura en los más pequeños. También en la planta baja del recinto bibliotecario se ubica la sala de lectura informal y la sala de lectura Braille, llamada “Miguel Ángel Jusayú”, con 25 puestos con personal capacitado y libros hablados dirigidos a los lectores invidentes. En el primer nivel está ubicado el Acervo Histórico del Estado con las salas de hemeroteca, planoteca, mapoteca, fototeca, libros raros y sala de lectura general, así como la fonoteca y videoteca.

La Biblioteca Pública del Zulia requirió una inversión de 20 millones bolívares fuertes… ¿Qué cuántos euros son? Ni idea… Es difícil saberlo: el cambio hoy en Venezuela es algo bien loco. Lo que importa, finalmente, es que la Gobernación, con el Gobernador Pablo Pérez Álvarez al frente, echó el resto por el proyecto. Te das cuenta en cuanto estás en el edificio de que no se trata ni de un lucimiento político-arquitectónico, pero tampoco de un expediente cubierto porque toca. Hay un plan. Hay un Plan Lector para el estado que pretende ser piedra angular en la creación de ciudadanía democrática: y se nota que se pretende que la Biblioteca Pública sea la sede desde la que se vertebra ese plan. Pero el dinero no lo explica todo. Hay un plan maestro dentro. Un plan compartido que involucra a todos los profesionales que lo participan. Una voluntad de compromiso con la excelencia de servicio que afecta a toda la verticalidad responsable de la gestión y a toda la transversalidad de su ejecución…

Roger y parte del equipo de la biblioteca

Roger y parte del equipo de la biblioteca

Con la que está cayendo hoy en Venezuela, encontrarse a un equipo profesional comprometido con el proyecto desde la alegría es tremendo. Y participar durante unas horas de pequeñas experiencias que acomodan esas sensaciones, más todavía: niños contentos en su nueva biblioteca, señoras mayores contentas de ser también parte de la comunidad de usuarios, personas con discapacidad contentas de que el edificio no sólo los integre, sino que no les barre el paso… Se trata, como digo en esta entrevista que me hicieron medios locales, de un proyecto verdaderamente integral, entorno al fomento de la lectura…

Una prueba de que se ha evitado con medios de que la gestión de la institución permanezca al margen de los cortoplacismos políticos es la creación en 2004, de la Fundación Bibliotecas Públicas del Estado Zulia, que representa la figura funcional y define la estructura organizativa de lo que es la Biblioteca Pública del Zulia. En el año 2007 se concluye la nueva sede, concebida como un centro integral de información y dotada con la más alta tecnología del mundo moderno.

Así que seguiremos conversando bastante alrededor de este proyecto, del avance de los acuerdos que llevemos a cabo y entorno al Plan Lector de Zulia… sobre el cual comentaban con motivo del segundo aniversario…

Bus de la Biblioteca para traer y llevar usuarios

Bus de la Biblioteca para traer y llevar usuarios

“Todos conocemos los importantes cambios que Venezuela está viviendo en lo político y lo social, pero desde el Zulia se está alentando un cambio cultural y ese es el propósito del Plan Lector. La experiencia en la Biblioteca Pública del Zulia nos dice que en nuestro estado se esta comenzando a leer. Hombres, mujeres y niños de todas las edades llegan a estos espacios al principio por curiosidad, luego el hábito a la lectura, a la consulta bibliográfica y tecnológica se hace diaria.

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Pero más que un incentivo a la lectura el Plan Lector abarca programas de Alfabetización Tecnológica para niños, jóvenes y adultos de la tercera edad, un programa para discapacitados, red de bibliotecas con extensión a la comunidad y la Promoción de nuestra Identidad Regional, todo esto soportado en los lineamientos establecidos por: UNESCO, PNUD, CERLALC, IFLA, ALA y MERCOSUR.

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Este 24 de enero se cumplieron dos años de labor y con el Plan Lector se asume el compromiso de seguir brindando a la comunidad espacios dignos y generando conocimientos con una tecnología de avanzada.
Nuestra visión es convertirnos en una Institución modelo de referencia nacional e internacional”.

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La cultura, el patrimonio bibliográfico y la sociedad del menosprecio


De Margarita Valencia, en Palabras Desencadenadas.

La Biblioteca Nacional de Colombia convocó en días pasados a un simposio para reflexionar sobre la preservación, la valoración, la difusión y la utilización del patrimonio bibliográfico con miras a hacer efectivos los derechos de acceso a la información, a la cultura y a la educación. La mesa con la que se cerró el simposio proponía a los participantes la pregunta sobre cómo poner el patrimonio bibliográfico al servicio de la cultura —una manera de preguntar cómo hacer que los libros guardados en las bibliotecas dejen de ser letra muerta.

La pregunta sobre la apropiación del patrimonio se oye por toda América Latina y es moneda corriente en la discusión sobre políticas culturales, pero no por eso deja de ser una pregunta curiosa: no hay que olvidar que patrimonio es una palabra que habla precisamente de los bienes propios, y parecería un sinsentido preguntar sobre el acceso a lo propio. Es una pregunta que evoca a esas madres controladoras que guardan los objetos costosos de los niños en cajitas de terciopelo para que no los dañen ni los pierdan; que les compran zapatos muy grandes para que les queden bien en un futuro que solo ellas imaginan; que los regañan preventivamente —porque saben que no saludarán como es debido, o harán demasiado ruido, o serán groseros e irrespetuosos; que saben que los niños no distinguen lo que es verdaderamente valioso y que se entusiasman con cosas tontas, inocuas —pueril, lo sabemos, es sinónimo de trivial.

Esas madres de cajón vienen de la mano de los bibliotecarios de cajón: un guardián ceñudo que considera que el edificio de la biblioteca es un repositorio de objetos sagrados y que teme más que a nada —más que a los ratones o a la carcoma— a los usuarios, ignorantes empeñados en cortar las páginas, ensuciar las cubiertas, desfigurar ese objeto perfecto que es un libro intonso: empeñados en la posesión, para decirlo en otras palabras.

Me dirán ustedes que esa es una imagen del pasado, pero los ladrones de libros siguen sembrando el terror por doquier (en las ferias, en las librerías, en las bibliotecas), al menos en el tercer mundo, porque el libro no ha dejado de ser un objeto precioso, cargado de valor simbólico; un valor simbólico que se deriva en gran parte de su asociación con el conocimiento, llave que se supone abre todas las puertas y que siempre ha estado en posesión de unos pocos que lo guardan celosamente, lo prescriben, lo controlan: el conocimiento es bueno pero es peligroso. (Ha sido labor tradicional de los maestros, de los bibliotecarios, de los editores, dosificar ese conocimiento.) Pero que se deriva también de la inaccesibilidad concomitante: en el orden colonial, la posesión de los libros estaba limitada a los colonizadores, y los libros no han dejado de ser señal de estatus social tanto como de bienestar económico. Desde esta perspectiva, las bibliotecas son cajas fuertes que guardan las riquezas de otros. Es ilustrativa la génesis de la Biblioteca Nacional de Colombia, cuya colección semilla fue un fondo de cuatro mil y pico de libros incautados a los jesuitas cuando fueron expulsados de los dominios de España por Carlos III en 1767. Iniciado el proceso de la independencia, los dirigentes locales creyeron conveniente impulsar el establecimiento de bibliotecas públicas, que según el general Francisco de Paula Santander, “contribuye sobremanera al adelantamiento de la ilustración general y a promover el cultivo de las ciencias y las artes, objetos que deben merecer los más atentos cuidados de un gobierno verdaderamente republicano, como el de Colombia”.

La inspiración (de esta y de tantas otras instituciones americanas) debió de haber surgido del ejemplo francés. También allí las bibliotecas públicas nacieron con las incautaciones a los religiosos expulsados a finales del siglo 18. Y su propósito (como en Inglaterra) era educar al pueblo. Lo cual equivale a decir que
Cualesquiera que sean las intenciones que presiden su nacimiento, la biblioteca es ese evidente dispositivo de controlar las lecturas populares; control conservador, reformador o revolucionario, según los casos [...]; pero siempre se trata de controlar a quienes todavía no saben leer bien ni elegir sus libros (1).

Pero hubo en Europa una revolución en el siglo 15, y otra en el 19, y otra en el 20 (y muchas pequeñas revoluciones entre una y otra), todas destinadas en principio a ampliar el acceso al conocimiento y a lo que fuese que este conocimiento compraba (o sigue comprando): estatus social, dinero, poder político… y libros. Al tiempo con la base de lectores empezó a crecer el temor por el tipo de lecturas a las cuales estos lectores tendrían acceso: “Los buenos libros y las bibliotecas que los difunden son las alternativas del funcionamiento desmedido de un mercado editorial que [...]a partir de fines del siglo 18 parece ampliar sin cesar su mercado potencial en dirección de las capas más populares” (2). Pero a finales del 19 y comienzos del 20, cuando verdaderamente aumentó el número de lectores en Europa, las elites encargadas de preservar y controlar el conocimiento aparentemente dieron por perdida una batalla para no perder la guerra y se replegaron, dejando el terreno libre y abonado. El resultado está a la vista de todos (los refiero al informe de 2008 de Unctad sobre el tema de industrias culturales): mientras los dueños tradicionales de la palabra escrita se refugiaban en las bibliotecas y en las universidades, la industria del entretenimiento colonizó todos los espacios de la cultura y la red se impuso como fuente de información y de conocimiento. Quizás por eso es que la mayor parte de las reflexiones de los intelectuales de hoy tienen el tono angustiado de un Rip Van Winkle que se acaba de despertar solo para descubrir que la revolución ya sucedió. Y quizás por eso resulta doblemente extraña la pregunta propuesta para este simposio—sobre el patrimonio bibliográfico, la cultura y el acceso—, porque parecería que la industria del entretenimiento y la digitalización ya la resolvieron, cada cual a su manera.

La pregunta esconde otra que no se formula por orgullo y que se refiere al hecho de que las soluciones no fueron concertadas ni consultadas; y creo que eso explica la insatisfacción que se percibe en el ambiente, las voces que hablan de exceso de información, de caos, de pobreza de los contenidos culturales, de homogeneización. Pero incluso si hubiese un interrogante genuino allí, creo que resulta ingenuo seguir preguntándose sobre el acceso al patrimonio bibliográfico y su aporte a la cultura sin hablar previamente de las acciones y las actitudes culturales que guiaron el camino hasta este punto en el cual hay un abismo insalvable entre el patrimonio y los que ahora consideramos sus legítimos dueños. Una vez resuelto ese asunto, inevitablemente surgirá otro, más complejo todavía, sobre el papel que empezarán a desempeñar los bibliotecarios, los maestros, los editores en un mundo en donde los contenidos ya circulan libremente y en donde se han borrado las fronteras y las jerarquías que funcionaron durante siglos de una manera vertical y prácticamente incuestionada.

“El edificio de la biblioteca no es un depósito de libros sino un centro comunitario”, aseguró una bibliotecaria norteamericana recientemente, y su afirmación recoge lo que sin duda es la tendencia más clara de las bibliotecas contemporáneas. Pero permitir el acceso físico no basta. Recurro, como tantos otros hoy (3), a la lección del maestro ignorante recogida por Rancière en su libro del mismo título, para explicar el cambio de mentalidad necesario para cumplir hoy la tarea del bibliotecario:

La osadía de Jacotot consistió en oponer la ‘razón de los iguales’ a la ’sociedad del menosprecio’. En realidad, el objetivo de ese apasionado igualitarista era la emancipación. Jacotot pretendía que todo hombre de pueblo fuese capaz de concebir su dignidad humana, medir su propia capacidad intelectual y decidir cómo utilizarla. En otras palabras, se convenció de que el acto del maestro que obliga a otra inteligencia a funcionar es independiente de la posesión del saber.

Es evidente que se desmorona la construcción social que ha mantenido las bibliotecas en pie durante cientos de años, con unos cuantos elegidos en la cúspide y muchísimos otros en la base. Las perspectivas son fascinantes y obligan a reformular la pregunta planteada al comienzo: ese “nosotros” que se pregunta por el acceso de “esos otros” va de salida; serán los otros, los lectores, los usuarios, los consumidores, los que empiecen a formularse la pregunta por el acceso, conscientes de la necesidad de ordenar el universo caótico de la información que se ofrece a sus ojos, y quizás pidan nuestra ayuda para poner orden en un espacio delimitado por ellos, y en condiciones establecidas por ellos. En esta nueva horizontalidad en la que se empiezan a mover las relaciones del conocimiento, será el lector quien imagine un orden, y el bibliotecario (o el editor, o el maestro) deberá ponerse a su servicio para ayudarlo a construir ese orden. Será necesario, para lograr eso, convertir el espacio del libro y de la cultura (y cuando digo libro digo contenidos, digo información) en un espacio verdaderamente público, de discusión; un espacio en donde haya cabida para la protesta y para la acción; un espacio en donde “la razón de los iguales” haya reemplazado por completo a la “sociedad del menosprecio”; un espacio en donde pueda instalarse cómodamente la admiración del otro, y no tengamos que limitarnos a tolerarlo.

___________
(1) A.M. Chartier y J. Hébrard, Discursos sobre la lectura. Madrid: gedisa editorial, 1998, pág. 122.
(2) Ibid., pág. 120.
(3) Me topé la cita de Rancière en un texto de Alberto Bejarano sobre el affaire Bruguera, que se inició durante el encuentro del Instituto Hemisférico de Performance y Política que se llevó a cabo en la Universidad Nacional de Colombia. Hay mucha información y discusión sobre el tema en http://esferapublica.org/ y muy poca por fuera de allí, y resulta pertinente porque es un ejemplo claro de cómo también en el campo de las artes plásticas se da el conflicto que planteo aquí —aunque la discusión parece estar mucho más avanzada.

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Los libros han ganado más guerras que las armas


Los libros han ganado más guerras que las armas
–nos lo repiten los clásicos

biblio

En el año 2005, cuando todavía era senador demócrata, el Presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama, pronunció un discurso ante la Amercian Library Association, Bound to the word, “vinculado a la palabra”, que supone uno de los alegatos políticos más concluyentes y comprometidos en favor de la lectura, la educación pública y las bibliotecas, un análisis perentorio que aboga por una acción concertada y decidida de los poderes públicos para aminorar mediante la educación en la escuela pública, los programas de alfabetización y la promoción de la lectura y el contacto con los libros las desigualdades sociales que están en la base del fracaso o del éxito escolar, del fracaso o el éxito personal y profesional.

El discurso, pronunciado ahora hace algo más de tres años, gira en torno a tres grandes ideas: la promoción de la lectura como eje básico en torno al cual gira el desarrollo integral del ser humano; el papel que las bibliotecas, las escuelas, las familias y el Estado tienen en la consecución de ese objetivo; la caracterización de la biblioteca como espacio de conocimientos y libertades donde debe fraguarse el intelecto crítico de cada lector.

“En los albores del siglo XXI, en el que el conocimiento es, literalmente, poder, en el que abre las puertas a las oportunidades y el éxito, todos tenemos responsabilidades como padres, como bibliotecarios, como educadores, como políticos y como ciudadanos para inculcar en nuestro hijos el amor a la lectura, de manera que podamos darles la oportunidad de cumplir sus sueños. Porque creo que si deseamos proporcionar a nuestros hijos las mejores posibilidades en la vida, si queremos abrirles las puertas a diversas oportunidades mientras son jóvenes y enseñarles las competencias que necesitarán para tener éxito más adelante. La alfabetización es la divisa más fundamental en la economía del conocimiento en la que hoy vivimos. La lectura es la competencia fundamental que hace el resto del aprendizaje posible, desde los problemas complejos con palabras y el significado de nuestra historia hasta los descubrimientos científicos y la excelencia tecnológica. Y, a propósito, es lo que se requiere para hacernos verdaderos ciudadanos, porque es cierto que hay que añadir la dimensión política de la lectura a su dimensión instrumental.”

Un gran momento, decisivo, para los bibliotecarios y las bibliotecas, para los usuarios de las tecnologías digitales, tutores y preceptores informacionales.

En octubre de 2007 se hizo público el acuerdo que la Unesco ha firmado con la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos para hacer realidad el proyecto de la Biblioteca Digital Mundial.

El proyecto está concebido bajo los parámetros del libre acceso y su divisa principal, tal como puede visualizarse en los video que ofrecen desde su sitio web, es que ese descomunal repositorio digital que es parte del proyecto La memoria del mundo, sirva para unir a los pueblos, para unir las culturas, el conocimiento y las lenguas.

El suplemento Cultura/s de La Vanguardia del 9 de mayo de 2007, estuvo en parte dedicado a las bibliotecas como espacios para el saber que adquieren formas adaptadas a cada tiempo y cómo su importancia hoy crece porque conecta el conocimiento local con el universal.

Dentro del grupo de artículos, el primero, de Manuel Guerrero, se titulaba “Felicidad en la biblioteca”. El mismo se introducía con estas palabras… “Los retos de la sociedad de la información han situado a las bibliotecas públicas en el centro del debate social… La biblioteca en la era de Internet se renueva como un centro indispensable de saber y de memoria”. Guerrero comentaba que en un contexto donde el soporte papel y el digital van a coexistir de forma pacífica aunque no sin problemas, las cifras hablan a favor de un proceso de crecimiento constante del papel de las bibliotecas como centros relevantes de socialización e integración.

Es interesante considerar de forma paralela, teniendo esto en cuenta, cómo la Nueva Edición o la Edición XXI, va a jugar un papel importante actuando sobre esas redes de redes cada vez más exhaustivas (con tendencia a infinito)… ¿Brindando servicios, bienes y productos? ¿Aportando valor al déficit de atención que afecta a las personas, los profesionales, las organizaciones y las empresas (finito)?

A continuación, otro artículo titulado “La cultura sin Gutenberg”, de Àlex Barnet, en el que se destaca que pasar del modelo papel al modelo digital va a requerir ajustes, pero que en ningún caso son problemas insalvables. En este caso, nos habla de las bibliotecas en línea, de proyectos de digitalización de libros en masa a cargo de Google o de la Biblioteca Europea. Y ha llovido desde mayo de 2007 en ese sentido: Google ha triunfado con su solución y Europeana… bueno, baste señalar que España contribuye –con contenidos en español– con el 1%.

De lo que no hay duda, como afirma Joaquín Rodríguez en su blog Los futuros del libro, es que no ha existido antes en la historia de la humanidad la posibilidad de acceder a la memoria histórica de la humanidad de una manera tan integral. Mediante una nueva aleación hecha de profundo conocimiento de las nuevas tecnologías y plena conciencia de la trascendencia de la cultura escrita tradicional el bibliotecario del siglo XXI debe procurar utilizar tecnologías de código libre, que aseguren la interoperabilidad de todos los sistemas y, por tanto, la localización y recuperación de la información, que debería circular sin cortapisas, al margen de los servicios que los buscadores comerciales puedan proporcionar, porque ninguna dependencia tecnológica ha sido nunca buena. Además, su papel como formadores informacionales y precursores digitales de los jóvenes de la generación google, es indispensable, porque como ponen de manifiesto los estudios más conspicuos sobre el asunto el uso de las nuevas tecnologías no es en absoluto sinónimo de alfabetización informacional suficiente. Por otro lado, los bibliotecarios deberán ser temerosos y cautos conservadores de la cultura escrita impresa en papel, no por mero afán arqueológico, sino porque la lectura en ese soporte genera un tipo de significado enteramente distinto al que se engendra en un soporte digital que favorece una lectura horizontal y fragmentaria muy distinta. Es decir: deberán conservar todos los testimonios de la cultura escrita, allí donde se encuentren, sea cual sea la forma que hayan adoptado, sea cual fuere el soporte en el que se hayan encarnado, porque cada uno de ellos generará un tipo distinto de racionalidad.

Barnet, nos traslada un ideal de mesura que alerta de las “apologías del cambio tecnológico” pero tambén de los “romanticismos excesivos” y que en esta situación podemos pensar que los contenidos culturales, educativos y científicos tendrán una óptima difusión en la red.

Después, Josep Maria Montaner en su artículo titulado “Bibliotecas para estrenar”, se centra en las bibliotecas como espacios arquitectónicos y de su influencia en la vida (sociocultural) de las personas. Nos habla de bibliotecas amplias y estáticas, de las bibliotecas vivas, orgánicas…

Y por último, un artículo de Ferran Mascarell, Ex-Conceller de Cultura del Govern de la Generalitat, que ha sido una persona muy comprometida con la cosa pública de las ciudades a lo largo de los años en que actuó como responsable de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, a quien atribuye precisamente la arquitectura del panorama cultural en general en Catalunya hoy, en la línea que ha venido pensando últimamente, nos habla de las ciudades y sus flujos, y como tales, de la información y el conocimiento y del papel importante que juegan las bibliotecas como meganodos para las ciudades y sus ciudadanos: como a él le gusta llamarlas ”auténticos equipamientos culturales”.

Mascarell apunta que las nuevas bibliootecas materializarán nuevas demandas individuales de expresividad y creatividad y cómo en las próxima décadas se perderá el tradicional sentido del límite que ha caracterizado a las ciudades y se afirmarán las ambivalencias en la construcción de una ciudadanía compartida en un contexto de diversidad cultural creciente. La biblioteca local gestionará en red el conocimiento universal y tendrá el reto de transformar este conocimiento global en sabiduría local (y al revés que los saberes locales formen parte del conocimiento universal)..

…Dentro del movimiento que se conoce como web social (aplicaciones Web que permiten expandir el alcance de las relaciones entre personas), hay sitios generales que permiten también compartir opiniones sobre libros, como Listal y MySpace… Pero también han empezado a surgir sitios dedicados específicamente a las comunicaciones entre lectores. Entre ellos están Goodreads, LibraryThing y Shelfari. Todos estos sitios, gratuitos, basan su modelo de negocio en servir de pasarela para la venta de libros en Amazon o Barnes and Noble

También Ferran Mascarell, en su tiempo como concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, publicó en el diario El País, edición Cataluña, el 7 de noviembre de 2004 “Bibliotecas, creadoras de lectores con opinión”.

Decía… “Los usuarios de bibliotecas no tienen vidas aisladas: sus preferencias y gustos reflejan las preferencias y los gustos que tienen los lectores en este país. Preocupación por el bajo índice de lectura. No es una opinión personal, es el legítimo sentimiento, no sólo patrimonio del sector editorial, que muchos tienen al ver las cifras y los porcentajes de lectores en este país; cifras que, año tras año, constatan una realidad que parece haberse enquistado.

Pese a ser una preocupación lícita, como encomiable es la búsqueda de soluciones, quienes tenemos alguna responsabilidad en la promoción de la lectura -sin duda, un bien de primera necesidad- hemos de poder dejar atrás un escenario, el actual, dominado por un cierto derrotismo y ennegrecido con la tinta de titulares que siempre que se refieren al binomio libros-lectores lo hacen en un tono apocalíptico. ¿Cómo hacerlo? Hablando de los otros, de los miles de personas que sí leen. Sumemos las porciones de felicidad que éstos encuentran en los libros y veamos que la literatura, la palabra escrita, sigue siendo vital para muchos de nosotros.

Hurgar bajo las estadísticas de lectura, materia prima de unos titulares que suelen fijar su atención en el pasotismo lector de adolescentes y jóvenes, permite encontrar curiosidades y realidades que, creo, deben conocerse. Si nos fijamos en la lista de libros más leídos en estas bibliotecas, verdaderas creadoras de opinión, veremos cómo se parece a la lista de libros más vendidos que podemos encontrar en cualquier periódico. Constatamos que las bibliotecas, los usuarios, no tienen vidas aisladas: sus preferencias, sus gustos, reflejan con total claridad las preferencias y los gustos que tienen los lectores en este país. Es más, un libro leído que guste a un usuario es un libro recomendado que se lee o se regala, o ambas cosas.

Una convivencia avanzada se construye y se asegura con la cultura. Son palabras del presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, con las que no puedo estar más de acuerdo. La mejor política cultural es la que construye y fundamenta modos de vivir y de convivir más libres, más democráticos, más creativos, más justos, más inclusivos y más solidarios. Las bibliotecas tienen, en este sentido, un papel decisivo, papel que se ve correspondido con unos equipamientos que poco o nada tienen que ver con la libresca concepción que algunos todavía tienen de ellos; se trata de centros modernos y acogedores que no dejan de sorprender a quien los visita; con personal preparado, fondo actualizado, conexión informática y programas de fomento de la lectura.

Para terminar, os dejamos con este fragmento de la conversación entre Sergio Vila Sanjuán y Joaquín Rodríguez alrededor de este tema…

Y les recomiendo que salten a esta entrada en Plataforma de Lectores, un proyecto interesante en Extremadura con el que estamos colaborando, donde hay una entrada sobre la pasada intervención de Joaquín Rodríguez en Kosmópolis ‘08. oaquín moderó una actividad para bibliotecarios con nombre “La vida después de Google (Año I d.G.) ” en la que se preguntaba de forma general cómo sería la vida para la sociedad no sin el famoso buscador, sino después de él.

Aquí podéis ver dos vídeos de la charla, el segundo de ellos especialmente dedicado a los bibliotecarios.

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Biblioteca personal


El escritor Umberto Eco pertenece a esa reducida clase de eruditos que son enciclopédicos, perspicaces y amenos. Posee una extensa biblioteca personal (con más de treinta mil libros), y divide a los visitantes en dos categorías: aquellos que reaccionan con un “¡Oh! Signore professore dottore Eco, ¡vaya biblioteca tiene usted! ¿Cuántos libros de éstos ha leído?”, y los demás –una minoría muy reducida-, que saben que una biblioteca privada no es un apéndice para estimular el ego, sino una herramienta para la investigación. Los libros leídos tienen mucho menos valor que los no leídos. Nuestra biblioteca debería contener tanto de lo que no sabemos como nuestros medios económicos, la hipoteca y el actual mercado activo, competitivo y con escasa variación de precios de la propiedad inmobiliaria nos permitieran colocar. Acumularemos más conocimientos y más libros a medida que nos hagamos mayores, y el número creciente de libros no leídos sobre los estantes nos mirará con gesto amenazador. En efecto, cuanto más sabemos, más largas son las hileras de libros no leídos. A esta serie de libros no leídos la vamos a llamar antibiblioteca.

> Vía Papel en Blanco, Reseña ‘Los Cisnes Negros”‘

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Ecos paneuropeanos


A menudo encuentro en Millán detalles de ojo afilado y veterano: en este caso relacionado con el proyecto Europeana del que venimos comentando…

Por cierto, dos curiosos elementos más extraídos de las FAQ:

La tarea final del proyecto es recomendar un modelo de negocio que asegure la sostenibilidad del sitio web.

Planeamos que la Europeana en pleno servicio [la actual es una beta] tendrá sistemas de autenticación [para vertar el acceso desde ciertos países a materiales que no se puedan ver por motivos de copyright] y posiblemente incluso pago por usar enlaces en su interior.

Señoras y Señores Comisarios de la Cultura de la UE…

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Panabiblioteca europea


Ayer en diversos medios de comunicación, se hizo eco obligado del lanzamiento de Europeana… ¡La biblioteca digital europea! ¡El repositorio centralizado y público de la memoria cultural de occidente! Borja Hermoso, cubriendo el cierre ayer en Aviñón del Fórum La Cultura como factor de crecimiento, en un reportaje publicado ayer en El País, titulado La cultura en dos millones de ‘clics’ empieza señalando la cita clásica de Borges: “quizá me engañen la vejez y el temor pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta” (La Biblioteca de Babel, 1941)… Y señala “pero el caso es que la unión de la política, el dinero y la tecnología (lo primero mueve lo segundo, y esto lo tercero) ha hecho posible el parto de esta biblioteca digital europea, que arrancará mañana en Bruselas bajo los auspicios de la Comisión Europea”.

Borja sospecha, que Borges no sospechó, que 67 años más tarde unos funcionarios públicos fueran a poner en pie un supuesto remedo de su utopía de totalidad, y para más inri, dentro de un utensilio diabólico llamado Internet. Bueno… Pienso que quizá en lo que haya que centrarse de la sospecha de Borges, es en si la especie humana se está extinguiendo o no. Y digo esto porque el matiz es importante y su sospecha, plausible: ¿Europeana como legado a la posteridad humana que sobreviva al apocalipsis? ¿O se trata de una herramienta que contribuya a evitar que todos juntos la jodamos?

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La vida después de Google (Año I d.G.)


K8

Vamos a seguir algunos de los actos en el próximo K8, y disfrutar los que buenamente podamos. En concreto, realizaremos un programa audiovisual sobre esta actividad para bibliotecarios, con Joaquín Rodríguez y presentada por Juanjo Arranz, futurológicamente planteada como La vida después de Google (Año I d.G.).

Imaginemos que un buen día Google ha desaparecido, una distopía impensable para muchos bibliotecarios que se habían acostumbrado a que el buscador realizara automáticamente las labores de intermediación y asesoramiento a las que, supuestamente, les obligaba su profesión. De la noche a la mañana, los bibliotecarios deben repensar su identidad y su función, deben reapropiarse del ciclo completo de generación, circulación, conservación y distribución de los contenidos y la información entre sus usuarios, haciendo, eso sí, uso de las tecnologías que están a su disposición, porque sus usuarios ya no se conformarán -son todos hijos del googleboom- con que la información fluya unívocamente ni con que los criterios de clasificación o valoración puedan provenir, exclusivamente, de los que se dedican profesionalmente a esa tarea. En el Año I d.G., deberemos reinventarnos, iniciar una nueva era, repensando profundamente nuestra naturaleza mediante el uso de las tecnologías digitales.

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FLS08 Fernando Juárez


La intervención de Fernando Juárez, bibliotecario en Muskiz, nos hizo disfrutar: lo que dijo fue interesante, pero como nos lo contó más todavía: esa es la historia: saber contar las cosas de forma personal.

Tomo prestada la síntesis que hace Dídac Margaix en su blog Dospuntocero: Con su tono sincero, directo y humano consiguió conectar con el público. Su intervención fue en la línea de su artículo en El Profesional de la información (lectura obligatoria para enter ciertas cosas de la Bibliotecca 2.0) donde demuestra como la web 2.0 ha desvinculado la innovación de la capacidad económica. Lo que más me gustó de su presentación fue:

* La explicación de como incide la innovacón y la tecnología en la biblioteca
* La comparación del OPAC vs un blog de novedades (cómo hacer llergar al usuario al mismo sitio de una forma más amigable y visual)
* El concepto de “uso no previsible de la tecnología”

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Videojuegos en la biblioteca


Las bibliotecas se niegan a perder la partida, aunque para eso tengan que transformarse. Según nos cuenta el New York Times, la New York Public Library ha decidido añadir videojuegos a su catálogo de préstamo, además de organizar sesiones de juego en todo el sistema de bibliotecas de la ciudad, siguiendo el ejemplo de algunas bibliotecas en Nueva Inglaterra y Los Angeles.

Enormes pantallas y una gran variedad de consolas de videojuegos plantadas en el hall de la biblioteca llaman la atención, y más aún, su éxito es arrollador. Cada viernes multitud de jóvenes se reúnen para jugar… en la biblioteca. La biblioteca se plantea aumentar su catálogo de juegos y equipos con PCs dedicados a tal actividad, y hace énfasis en el uso didáctico que se puede extraer de los videojuegos.

Estas actividades forman parte de un plan de remodelación de las bibliotecas, que cuentan con un presupuesto de cien millones de dólares donados por Stephen A. Schwarzman, quien afirma que es “fantástico tener tanta gente de este grupo de edad (jóvenes) en la biblioteca, porque nos muestra lo que va a ser la vida cuando hayamos transformado el edificio.”

Para los usuarios también es algo positivo, y afirman que se sienten satisfechos de que las bibliotecas comiencen a prestar más atención a los movimientos culturales que interesan a los jóvenes, que se abran a la realidad social que las envuelve. Y muchos se marchan tras su sesión de juego prometiendo volver.

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Nuevos espacios


Pablo se quedó asombrado del nuevo espacio bibliotecario en el centro de Bilbao.

Nos llamó, además, la atención ver, en la foto no se percibe, a una persona limpiando con mimo las estanterías donde se encuentran ubicados los libros de papel.

Desconozco el número de usuarios que tiene en estos momentos, pero ese cierto ‘descaro’ de los libros a la vista del paseante invitan ya de por sí a entrar o, por lo menos a acercarse y convertirla con su solo presencia en espacio público de lectura.

Ésta es la esencia de la biblioteca: un espacio público de lectura que estimula el espacio íntimo que cada lector necesita. La biblioteca propone la lectura individual y la participación social de los ciudadanos. (Martía Begoña Marlasca; Palabras por la lectura; pag. 110)

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La sensualidad de la lectura


Antonio San José es un tipo de periodista que ya no se lleva por estos pagos de la información (entre los que aparecen como “nuevos periodistas” -me refiero). Me gusta su manera de abordar contenido, como quedándose en un segundo plano intelectual pero sin renunciar a la emoción, importante en un comunicador mass media.

No pienso que los nuevos medios en sí esten gestando nuevos periodistas en sí; pero sí, un nuevo periodismo. Un nuevo periodismo (muchas veces ejercido -cada vez más- por no-periodistas) con su conflicto entre casta y raza, resuelto de valores de cambio diferentes (a los expresados por Antonio, por ejemplo): vehiculadores de una actitud periodística, de una forma de hacer periodismo, con más emoción en el plano intelectual (alguna veces con terribles consecuencias), pero más frialdad en lo emotivo (lo que a veces provoca hastío).

Achaquémoslo a la transversalidad mediática a la que están expuestos, o a la multiplicidad de fuentes, de umbrales de expresión o de receptores… Ni siquiera digo que esté mal o que sea feo… Pero ese cambio, existe. Por eso tipos como Antonio, informativamente, me caen mejor. Me resultan más creíbles tanto en su función profesional, como en su actitud personal.

Pienso que el desarrollo informativo del canal CNN+ viene bastante condicionado por su condición CNN y su facultad PlusInformativamente, no creo que Antonio pinte mucho. Quizá, además de periodista, sea empresario ejecutivo, entonces sí… Como si su condición de Director de Informativos fuera pasaporte de necesidad para poder tener su programa de entrevistas Cara a Cara.

Entrevistas breves: media hora es poco tiempo para conectar con alguien y que el resultado sostenga interés (y emoción) durante los escasos, o eternos minutos, según se mire. Entrevistar por lo demás, no es fácil. Quizá lo resuelva con una prolongada conversación previa, cosa que lo emitible, de facto, constituya un buen resumen. El invitado o la invitada, cómodamente con el guión intelectual prefigurado, centrándose en la creación de su discurso, y enriqueciéndolo con todo eso otro que también posibilita la televisión, lenguaje no verbal, etc.

Ayer, entrevistó a la nueva Directora de la Biblioteca Nacional, Milagros del Corral…

…Media hora dió para que sintamos tranquilidad, que al frente de tan importante institución, se encuentra una mujer con dilatada experiencia profesional a sus espaldas, que ha desempeñado labores de alta ejecución en Cultura, en la UNESCO, políglota (poco para la ONU seguramente, peor mucho para este país), moderada, amplia, decente, sensata, humilde, atractiva, seductora, sensible, tímida… Una caña. Quien le aconseja sobre el carmín rubí luminoso, acierta plenamente, porque es del todo irrelevante: pero está. Se expresa bien, maneja la confianza y la duda, la seguridad y los temores, como un humano (no como un político). Sin pose de directora-de-biblioteca.

Especialmente, estuve atento a la forma en que se comunicaba a la ciudadanía interesada, el tema de las Nuevas Tecnologías en su sentido amplio. Durante los primeros veinte minutos entraron y salieron de la charla como algo natural; no cabe la menor duda de que es una persona que las usa, que las considera en presente, un medio del ahora.

Los últimos diez minutos, estuvieron centrados más en el tema, y hay que decir que también pasaron con naturalidad, sin titulares, sin triunfalismos, pero con evidencias de peso y sin mala leche. Y hay que decir también, que en su bolsillo se había traído un DVD con imágenes de gárketing de la BNE… Que aunque no mataban, en tanto que existían, se las traía consigo (y CNN+ las emitió en ventana múltiple en simultáneo durante la entrevista). La conversación fue bienintencionada desde el principio, Antonio la agasajó con toques de seductoría… y Milagros se dejó querer. Se mostró al circo ciudadano con decisión, pero sin aspavientos. Demostró sensibilidad y actitudes. Detalles y gestos que me gustaron. A mí me cayó bien, tu. Ese tipo de mandos, son de respetar.

Sin embargo, esto se ha perdido en los vericuetos de la programación televisiva. Y eso que CNN+ lo repitió esta mañana temprano, y lo emitirá dentro de un rato, pero luego se acabó. En You Tube lo encontraríamos si hubiera denostado cruelmente a “quien regaba la rosa”, si hubiera profanado el templo del papel con algún bittriba, o si se hubiera peinado con un papiro sus celulosas. Pero como estuvo franca y normalita, no habrá ni rastro. Por otra parte, no podemos confiar que la política audiovisual del web de CNN+ le vaya a poner remedio… Así que adiós.

¿Veremos el clip en las próximas horas en la Zona Medios del web de BNE? No, porque esa sección no existe, a lo sumo en su sección de noticias, que deja mucho que desear. Una lástima, porque lo dicho por Milagros del Corral en el programa de Antonio San José, y el modo en que fue expresado, debería estar muy, pero que muy a la vista de mass public. Pienso en colegios e institutos, en todas las bibliotecas públicas…

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Felicidad en la biblioteca


…Hoy, en el Suplemento Culturas de La Vanguardia, hay un artículo de Manuel Guerrero titulado “Felicidad en la biblioteca”.

El artículo se introduce con estas palabras: “Los retos de la sociedad de la información han situado a las bibliotecas públicas en el centro del debate social… La biblioteca en la era de internet se renueva como un centro indispensable de saber y de memoria”. Además apunta que el soporte papel y el digital van a coexistir de forma pacífica aunque no sin problemas, el papel de las bibliotecas como centros relevantes de socialización e integración (las cifras hablan a favor de un proceso de crecimiento constante), y que la digitalización y la creación de bibliotecas han de seguir un recorrido en paralelo (mejoras en cuanto a la organización y búsqueda de información y en cuanto a la calidad de los accesos a redes y a fondos bibliográficos).

De nada sirve tener a disposición toda la información del mundo, si no tenemos la que necesitamos, cuando la necesitamos… Así que sin duda es una buena noticia, que se apueste por estos meganodos públicos de acceso: a la información, al conocimiento… Si no nos pueden llevar la montaña a casa, que podamos acercarnos a ella… A partir de su lectura pienso que es interesante considerar cómo la edición que viene va a jugar su papel actuando sobre esas redes de redes cada vez más exhastivas (con tendencia a infinito). ¿Brindando servicios, bienes y productos? ¿Aportando valor al déficit de atención que afecta a las personas, los profesionales, las organizaciones y las empresas (finito)?

En la página siguiente, otro artículo titulado “La cultura sin Guttenberg”, de Àlex Barnet, en el que se destaca “Pasar del modelo papel al modelo digital requiere ajustes, pero en ningún caso son problemas insavables”. En este caso, nos hablan de las bibliotecas en línea, de proyectos de digitalización de libros en masa a cargo de Google o de la Biblioteca Europea. Por supuesto se cita varias veces a Borges, y su “famosa biblioteca cuyos contenidos mutaban constantemente” (un recurso clásico en este tipo de artículos, aunque no por ello menos estimulante de tener presente…). Àlex, nos traslada un ideal de mesura que alerta de las “apologías del cambio tecnológico” y los “romanticismos excesivos”.

Entiendo que con la formación recibida durante el curso han visto reforzada su creencia de que al contrario de lo que muchas voces están anunciando, la figura del editor recobra una gran importancia para la sociedad; la del editor y la de toda la cadena editorial: con profundas transformaciones y con muchísima crisis de adaptación, y luego con las crisis de crecimientos…

Inteligencia Artificial sí, pero alguien tendrá que editar el conocimiento… o Déjame a mi la edición y ayúdame con la información……No conviene olvidar que el desconocimiento, también es una variable con tendencia a infinito. Los contenidos, sean estos digitales o en soporte papel, han de ser distribuidos y eso siempre implica ventajas e inconvenientes. la problemática de la distribución del soporte papel es de sobras conocida y por tanto se sabe que no responde sólo a cuestiones ténicas. En cuanto a los contenidos digitales, los problemas son otros, pero también los hay: dificultades en el acceso a redes de calidad, alteración de los ejes comerciales clásicos, etc… Y tan cierto es que alguien puede beneficiarse de un bien porque tiene acceso únicamente a su versión digital, como si únicamente tiene acceso a un libro.

La industria gráfica vive su propia revolución tecnológica, que entre otras cosas permite tiradas ajustadas a la demanda, olvidarnos parcialmente de stocks, etc… La industria de los contenidos, con sus propias transformaciones también está lanzada a explorar territorios nuevos …con la Industria de los Videojuegos, en Internet, etc. Así que conviene tener una idea sobre qué aspectos puntales del sector editorial, se encuentran en fase más crítica, pues entendemos que en ellos están también las mejores oportunidades.

Pero es que hay más… Josep Maria Montaner firma otro artículo titulado “Bibliotecas para estrenar” en el que ns habla de las bibliotecas como espacios arquitectónicos y de su influencia en la vida (sociocultural) de las personas. Nos habla de bibliotecas amplias y estáticas de las bibliotecas vivas, orgánicas…

Y por último un artículo de Ferran Mascarell, Ex-Conceller de Cultura del Govern de la Generalitat, que ha sido una persona muy comprometida con la cosa pública de las ciudades a lo largo de los años en que actuó como responsable de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, a quien atribuye precisamente la arquitectura del panorama cultural en general en Catalunya hoy, en la línea que ha venido pensando últimamente, nos habla de las ciudades y sus flujos, y como tales, de la información y el conocimiento y del papel importante que juegan las bibliotecas como meganodos para las ciudades y sus ciudadanos: como a él le gusta llamarlas auténticos “equipamientos culturales”.

Sea como sea con cuatro puntos de vista en torno a la transformación que viven actualmente las bibliotecas y que en parte importante, tendrán su efecto sobre la edición que se viene… Tampoco habría que dejar de tener en cuenta a qué finalidad responde, por otra parte, esas cuatro primeras páginas en un suplemento cultural tan relevante en Barcelona como es el Culturas de La Vanguardia -¡y no se vale decir que es electoralismo!…

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Universidad Complutense de Madrid y Google


La Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid y Google han firmado un acuerdo de cooperación para digitalizar la totalidad de las colecciones de la Biblioteca Complutense libres de derechos de autor. Se obtendrán copias digitales de estas obras que podrán ser recuperadas libremente desde Google (buscando en el texto completo) y desde el catálogo de la Biblioteca. La Biblioteca de la Universidad Complutense se convierte de este modo en la primera biblioteca no anglosajona que realiza un acuerdo de colaboración con Google dentro del Google Library Project.

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Simposio Bibliotecas y Objetos Digitales


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Cuando llegamos a la sede del CSIC, en Serrano, 117, a finales del mes pasado, en Madrid llovía.

Llovía desde primera hora y el día andaba bastante gris. Ya en el auditorium el recibimiento de quienes nos acogían, algo frío. Algo tibia también, la mano del Ministerio de Educación y Ciencia al abrir el simposium. Pero bastante más cálido, a continuación, el arranque de Rogelio Blanco, Director General del Libro, dejando sobre la mesa varias patatas de candencia interesante.

Suponemos que en previsión, se programó a continuación dos interesantes …ralentizaciones. Un profesor que profesó -a cuya conferencia llegamos tarde porque nos fuimos flechados al vestíbulo a entrevistar a Rogelio tras finalizar su intervención…

…Y, un ejecutivo bibliotecario inglés de primera fila, que dejó asiento de una empresa en curso con Google, en la medida que se lo permitía su contrato de confidencialidad -quizás demasiada confidencialidad y poco conocimiento. Eso nos llevó al primer café, un poco aturdidos…

El tema Bibliotecas y Objetos Digitales en sí nos interesa. Desde nuestra equidistancia, entendemos que todo esto está afectando al modo en que se lee, al modo en que se enseña a leer, al modo en que se acercan y se plantean las experiencias lectoras, y al modo en que nos acercamos a la realidad y a los soportes para leerla, leerlos, e intentar comprenderlos y aprehender. Y creemos que Google está diciendo cosas al respecto. Y, como conocemos la profunda transformación que está afectando el seno del sector editorial en España en relación a las nuevas tecnologías, -especialmente en el mundo del libro- es que llama nuestra atención lo que podríamos llamar “Los Episodios Nacionales de Gúgle”. O lo que es lo mismo, nos llama la atención y nos estimula, la bajada a lo local de un proyecto global -y escuchar las conversaciones que provoca. Que al final, es de lo que más disfrutamos.

Google es una empresa gigante de alcance planetario que rinde en bolsa mucho dinero y el sector editorial, se encuentra inmerso en un proceso de adaptación tecnológica y de optimización en el que hay, como es lógico, mucho dinero en juego también: Es un coloso choque de kioskos.

En conjunto ha sido un encuentro solemne –y a nosotros nos parece que lo solemne ayuda a asentar puentes de encuentros- así que el balance, positivo. Poco cálido, porque lo solemne siempre lo es; pero agradecidos de que la oportunidad nos haya permitido continuar la conversación –por eso otros medios. Cuando llamó un compañero de trabajo y preguntó “¿alguna conmoción en la fuerza?”… Tökland estaba allí para decirle que no. Que todos muy en su sitio. Que Rogelio Blanco había pisado gas… Que lo de Marco, sonaba a repetición. Que muy interesantes las ponencias de Xavier Agenjo (ANABAD) y Luís Ángel Fernández Hermana. Que el cátering hepburn era muy muy excelente… Y que la primera tarde del simposio, consituyó un verdadero desafío a la pulsión siesta (con sonoras y visibles derrotas, todo hay que decirlo).

El segundo día arrancó para nosotros a cargo de Bill Cope, un australiano que dio bastante caña. Pero la cosa no pasó de ahí. Y el resto del día, fue bastante de interés muy localizado. De la tarde, nos apetecía mucho el coloquio “Las bibliotecas digitales y la educación”: Estaban Hilario Martínez de la Fundación Sánchez Ruipérez, y José A. Millán

Y por último, el tercer día, tenía para nosotros el atractivo de que llovía menos y de que para el mediodía habría sólidas posibilidades de tener una buena (re)vista de pájaro, entorno al proyecto Google Scholar. Confirmadas éstas, dispusimos nuestra marcha… Nos habían hablado de una taberna no muy lejos, que todavía servía la cerveza como en las zarzuelas de época… Nos pareció un lugar perfecto para hacer una valoración general del simposio antes de emprender el regreso a casa. Alegrarnos de que haya tenido lugar, y lamentarnos de no haber sentido ninguna conmoción extraordinaria -en la fuerza. Que la tapita de pulpito la cobraban a precios del futuro, lo descubrimos nosotros solos, pero eso fue al pagar.

Para acabar, queremos agradecer a Paz Pérez Perna, y al equipo de comunicación de Google España y Portugal, y especialmente a Jessica Powell por su interés en este proyecto, que nos invitaran al acto.

> Para continuar la conversación…

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Guadalupe Miles en el Chaco salteño (Argentina)


Bibliotecario chaquense.

Guadalupe Miles es una amiga argentina que lleva unos años trabajando fotografía en las comunidades indígenas de de el Chaco salteño. En un momento dado nos comentó si nos interesaba un documento sobre biblioteconomía chaqueño… Desde aquí le mandamos cariños.

El nombre impronunciable del protagonista, se habla en una lengua a punto de extinguirse -nos cuenta– de la cual él representa el último estamento intelectual: desde hace muchos años este bibliotecario de el Chaco salteño argentino lucha porque su voz, y la de los suyos, no se apague. Escribe a diario sobre recuerdos en su lengua materna; sentando así sobre la marcha, un legado único y efímero. Un nodo para el viajero y un punto de encuentro para la gente que viene aquí a leer, a dejar, a recoger, a informar, a conocer, a charlar y tomar mate. Que comparte con quien sea que pase lo que es y lo que acontece.

Hasta aquí es hasta donde sabemos. Lupe es ese tipo de fotógrafas que lo que te cuenta te lo cuenta en fotogramas (sostiene que si ha de añadir información escrita, es que las fotos no son lo suficientemente buenas)… Y así consigue salirse con la suya. Dijo que cuando tuviera internet, se nos sumaría. Aquí estaremos.

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