Màrius Serra, un autor XXI
El presente es la única eternidad documentada –Jaume Sisa.
Màrius Serra, Barcelona, 1963, ya se tomaba la vida con Filología antes de licenciarse en la Universidad de Barcelona en la modalidad inglesa. El título dice Anglogermánicas, pero según leemos en su web, Màrius piensa que es exagerado.
Eso de “tomarse la vida con Filología” es una de esas perlas que uno se encuentra de vez en cuando. ¡Hay que tomarse, sí, la vida con un poco más de Filología! Después de trabajar de zapatero y hacer de teclista en diversos grupos de rock (ignoramos qué teclas tocó en la zapatería o si atendió el calzado de sus compañeros músicos), empezó a publicar. Tenía 24 años… ¿Joven? Pues depende de cómo se mida la edad. Ahora camina hacia los 50 pero sigue conservando una curiosidad infantil. Narraciones, novelas, artículos de ludolingüística y palabras cruzadas. A eso se ha venido dedicando Màrius Serra desde entonces. Actualmente vive y escribe en el barrio de Horta.
Nos encontramos con Màrius en Cartagena de Indias hace unas semanas. Nos habían invitado el Hay Festival a dar un taller OBIEI. Coincidimos en el Hotel Santa Clara un sábado temprano, nos saludamos, y luego en la fiesta de innotables que tuvo lugar en casa de… (bueno, se comentan los pecados pero no dónde : ) seguimos conversando.
Màrius es un personaje muy conocido en Catalunya. Porque se toma la vida con Filología y porque ha dado sobradas muestras de su ludopatía lingüística y verbigracia. Si nuestra inteligencia es lenguaje, si nuestras sociedades son lenguaje, si nosotros somos lenguaje… y si de repente te topas con alguien que trastoca los confines (normalmente cerrados) de un idioma, se respira culturalmente mejor. Jugar con el lenguaje es jugar con lo esencial que nos hace humanos. Y el paroxismo de Màrius, sus noxas verbales, generan etiologías íntimas y personales de curiosidad e interés.
Màrius es, sin duda alguna, un autor XXI. Es creador, autor, lector, escritor, comunicador… Libros en papel, medios de masas en papel y electrónicos, radio, televisión, web… No le da miedo nada. Ni le preocupa tampoco. Màrius tiene claro lo que hace bien y eso le permite llegar a quien quiera disfrutarlo por el medio más conveniente. No se sirve de los medios para llegar a las masas, como hacen la mayoría de escritores que uno conoce, sino que desde ellos, apunta en chiquito: sólo una selecta minoría (pero enorme), atiende sus propuestas, interactúa con ellas por teléfono, correo electrónico o sms. Màrius consigue que sus microespacios en los programas de los que participa sean como el café en los bares, algo insignificante pero capital. Su Enigmàrius y Superenigmàrius en Catalunya Radio, desde donde cada mañana nos somete a empantanados enigmas léxicos; o su Lecturàlia, un detalle desde el que cada miércoles nos recomienda un libro para leer, otro para releer, y otro para (h)ojear. Màrius escribe libros, artículos, crea juegos, propone espacios y países para verbíboros, su Verbàlia por ejemplo.
Nos referimos a autoría XXI cuando un desarrollo creativo que no se limita a un soporte en concreto, ni a un medio en particular, ni a un público genérico: o planteado al revés: cuando un desarrollo creativo va dirigido a un público específico, por todos los medios a disposición de la audiencia, soportado según el público (y no marcado por cualquier otro agente de la red del sector de la edición). Un autor XXI es pues, necesariamente un autor orgánico… “que mantiene despierto a su público, con aquello que no le deja dormir”.
Jaume Subirana, en el El Peridióco de Catalunya, lo plantea así -y nuestras velas están completamente a favor de ese viento. “Si yo fuera editor, querría tener en mi catálogo a un autor capaz de llenarme por iniciativa propia el Auditorio Nacional de Catalunya con un público de pintas y edades heterogéneas vinculado entre sí sólo por la relación con un título. Si yo fuera promotor de espectáculos, pediría la tarjeta de alguien capaz de hacer subir a un escenario, juntos y en armonía, a Matthew Tree, Sergi López, Albert Om, Nina acompañada por Elisabet Raspall o Miguel Gallardo, El Tricicle, Neus Bonet, y Joan Miquel Olivé: una larga ristra de autores, actores, comunicadores y cantantes reunidos por un acto, en el fondo, de lectura. Si yo fuera gestor cultural me apuntaría la fórmula que permite sumar y potenciar entre sí tanto talento que habitualmente va por libre, que suele mirar con tanta facilidad por encima del hombro a los del gremio de al lado y que mayoritariamente piensa que los focos son para otros sectores y que los libros ligan mejor con el recogimiento y la intimidad. Porque todos sabemos por la escuela que los libros sirven para aprender y hacernos pensar, y sabemos por algún amigo, por muchos libreros y por las listas de ventas, que también sirven para entretenernos, pero a veces parece que los usos posibles de los libros se acaban aquí. Y esto no es así: ni lo ha sido históricamente ni tiene por qué serlo ahora. Además de distraernos o de hacernos reflexionar, los libros pueden promover (han promovido) fenómenos sociales, pueden generar dinámicas inéditas, pueden hacer visibles partes de la sociedad que suelen vivir en la penumbra de la periferia.”
Les invitamos a que conozcan el proyecto “Quieto”, creado por Màrius Serra, y dedicado a su hijo Lluís…
Y partir de estos testimonios de periodistas culturales, prescriptores, reseñistas, escritores, editores… acérquense al evento en el Auditori Nacional de Catalunya.
La literatura, al igual que la vida, es un juego muy serio, y Màrius Serra es un excelente jugador que no elude el drama, pero evita cuidadosamente el sentimentalismo y acude a la ironía, el sarcasmo y el humor (negro) como contrapesos. Como los grandes deportistas que superan las lesiones con la disciplina aprendida durante sus intensos entrenamientos, Serra remonta el sufrimiento mediante la agilidad adquirida con los juegos de palabras a los que se ha dedicado toda su vida -Núria Barrios, El País.
Màrius Serra no es un escritor; es un espectáculo humano: autor de diez libros de narrativa, de miles de artículos y crucigramas, de tres tratados de ludolingüística, Serra también es un as de los juegos de palabras y de ingenio, colabora en la radio, presentó un programa de televisión y es uno de los oradores más brillantes, divertidos y persuasivos que pueden escucharse por estos pagos. Quieto es contundente: contiene toneladas de sentimiento y ni un gramo de sentimentalismo; contiene toneladas de humor y ni un gramo de rencor; contiene toneladas de dolor y ni una sola queja; contiene, sobre todo, una feroz declaración de amor a su hijo y una feroz declaración de amor a la vida -Javier Cercas, El País.
“Quieto” se ha convertido en un best seller en la edición catalana (15.000 ejemplares / Empúries), y acaba de agotar la primera en castellano (5000 ejemplares / Anagrama). Es una sucesión de episodios con un punto tragicómico en los que el humor atempera la emoción y la dureza de un relato sin concesiones. El humor desactiva el peligro de la sensiblería, dice Màrius Serra -Javier Rodríguez Marcos, El País.
No hay demasiados libros que, al volver la última pagina, pienses que te han hecho cambiar la manera de ver el mundo. Tuve esa sensación única cuando cerré la última página de Quieto de M.S. Quien tenga la suerte de leerlo pasara por todas las emociones humanas posibles: ternura, rabia, ironía, amor, esperanza. Quieto no merece el nombre de testimonio ni de autoayuda ni de memorias ni de no ficción. Se trata de un libro nuevo que funda un nuevo género -Ernest Folch, El Periódico de Catalunya.
“Quieto” más que un salto mortal es un sabio discurrir narrativo, sin imposturas ni golpes bajos, que avanza sobre la cuerda floja de los sentimientos con la pericia jocosa del funambulista que desprecia la red pero no olvida el peligro. “Me enfrentaba a un campo de minas entre dos franjas: el victimismo plúmbeo o la frivolización del efecto Abeja Maya” dice Serra. “Quieto”, una novela en que nos presenta a su hijo Lluís que nació con una grave encefalopatía con un grado de discapacidad del 85%: “Verbalizar una situación significa comprenderla” –Matías Néspolo, El Mundo.















Gran persona, Màrius, y con una inteligencia especial para ver dobles y triples sentidos al lenguaje.
Novelas y cuentos memorables, que van mucho más allá del juego verbal: Mon Oncle, Ablatanalba… y, por supuesto, Quieto.
Yo pienso lo mismo Albert (un gusto verte por aquí). No conozco su obra de ficción… ¿es tan buena?
Un abrazo
P.
Verbalia.com fue uno de los primeros sitios de la red que frecuenté con asiduidad. He participado en muchos foros de verbívoros y me siento identificado con esa visión de las palabras como seres vivos. Admiro a Màrius por su capacidad creativa con la materia verbal y, después de escuchar las entrevistas, lo admiro también por su calidad humana.
Un saludo.
De acuerdo con tus comentarios Antonio.
Saludos desde Tökland.