¿Sabían?


Johann Gutenberg, el orfebre alemán que inventó la imprenta de tipos metálicos móviles, ignoraba que en China esos tipos existían ya desde 1040. Nadie lo sabía en Europa. A Venecia Marco Polo había llevado bloques chinos de madera con mensajes tallados que se podían imprimir. Se trata de dos inventos paralelos y casi exactos, pero separados por 400 años y varios miles de kilómetros de distancia.

El primer libro impreso por Gutenberg apareció en 1455: una Biblia, pero fue causa de su ruina. Gutenberg hubo de ceder su negocio a sus acreedores y desapareció de la historia, entre otras razones por no haber tomado la precaución de dejar su nombre impreso en sus libros. La imprenta se esparció por Europa, y enseguida acabó con el monopolio eclesiástico de la palabra escrita y con el latín como idioma único de cultura, aceleró la llegada del Renacimiento y apresuró las revoluciones política, industrial, económica y exploratoria, posibilitando, de paso, la explosión protestante, al poner en manos del pueblo libros de todo tipo a precios más o menos asequibles y en idiomas más accesibles para el hombre de la calle que el latín.

> Vía Historias Extraordinarias

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