Mucho… mucho ruido, tanto ruido…
Por Henry Odell
Ruido, ruido… Mucho ruido mediático en el “mundo del libro”. Los medios de comunicación en su afán por sanar sus relaciones comerciales con la industria del consumo tecnológico, contribuye fatalmente ya que, entre otras cosas, en general no tienen ni idea… Es decir, son contados los casos que consultan con especialistas o con periodistas especializados. En ese sentido nos expresamos en relación a cierta cobertura de la pasada Feria del Libro de Frankfurt. Por eso queremos empezar este comentario en brazos de Joaquín Sabina…
La mayor parte de los blogs o medios digitales especializados también hacemos nuestro aporte, claro… “Hablen bien o mal pero que hablen”, contribuimos a esta e-cacofonía mediática. En cualquier caso observamos una especie de “aceleración” en una serie de temas que sin duda afectan al sector de la edición.
Digitalización de contenidos editoriales
¿Los nuevos títulos? ¿Algunos? ¿Todo el fondo? ¿Cuándo, al mismo tiempo que la novedad en papel, después, cuánto después?
Digitalizar
¿Es hacer un PDF? ¿Es algo más? ¿Otra cosa? ¿cómo? ¿Cuánto cuesta? ¿Quién lo paga? ¿Es rentable? Formatos digitales, ¿cuántos formatos para un mismo contenido? ¿Para qué lectores? ¿Se justifica la inversión?
Derechos
Verificar los contratos. ¿Incluyen o no incluyen otros formatos o variables que no sea la tirada tradicional de X.000 ejemplares? ¿Me corresponden por derecho propio? El autor, ¿debe cobrar lo mismo, más, menos? ¿Por qué? ¿Cuál es el argumento? ¿Por qué voy a pagar más derechos de autor si no hay una “tirada” garantizada? ¿Qué dice el agente? ¿Dónde puedo vender libros digitalizados y dónde no? Los abogados entrarán en escena.
Piratería
Cómo evitar que “nos roben” los contenidos. Cómo evitar que se “robe” el trabajo del autor (y el de la editorial, claro está). ¿Cuántos, quienes, cómo, podrán leer el libro en formato digital? ¿Cuáles son todas las formas posibles de impedir que un contenido en formato digital no sea leído más que por quién paga por él? ¿Es piratería todo lo que no sea pago? ¿Tienen sentido los contenidos “freemium“? ¿Cubre en algunos casos la piratería una necesidad que el mercado en sí descuida?…
e-Lectores
¿Me afectan o no? ¿Un mismo formato sirve para todas o no? ¿Cómo quedará mi libro en una pantalla? ¿Y si cambian los lectores tengo que cambiar el formato de todos mis contenidos? ¿Y si en breve aparecen lectores con color, tendré que volver a formatear todos mis libros que contengan ilustraciones o imágenes en color? ¿Qué son las distintas plataformas?
Precio
¿El mismo que en papel? ¿Más caro, más barato? ¿Cuánto menos: 10%, 20%, 30%, 40%…? ¿Por qué? Para las tiradas habituales es más fácil, ¿cuál es la fórmula para determinar el precio del libro en versión digital? ¿Por qué el distribuidor digital me sigue pidiendo el 50% si los vende directamente y no por medio de librerías?
Venta
¿Vendo o no desde mi web? Los distribuidores digitales, ¿trabajo con uno, con varios, con todos? Amazon, ¿sí, no, qué hago? ¿Hay precio fijo para el e-book? ¿Venderé muchos, pocos?
Autores
Se dice que ya no necesitarán a los editores. De hecho se pueden hacer los libros ellos mismos y darlos a algún distribuidor o web de venta de e-books para que lo vendan. ¿Y si alguien quiere los derechos sólo para formato electrónico?
Editores
Estoy paralizado, no sé qué hacer, no tengo respuestas a todas estas preguntas, estoy desorientado. Los grandes parece que se lanzan a lo nuevo, pero claro, ellos tienen más recursos que yo… ¿Habrá alguna ayuda o subvención? ¿Cómo sé si los archivos digitalizados que me hacen los freelancers o empresas maquetadoras servirán?
Distribuidores
Un pequeñísimo grupo se ha lanzado a… vender directamente. Probarán a ver qué pasa. Otros se lo están pensando. Pero la mayoría todavía no ha tomado posiciones al respecto. ¿Qué pasará cuando un distribuidor que tiene derechos exclusivos de una editorial se encuentre con que las versiones electrónicas las tienen muchos otros? ¿En que consiste ser “distribuidor” de contenidos digitales?
Librerías
Quitando un puñado de las “grandes”, algunas de las cuales pareciera que comercializan libros electrónicos “porque hay que hacerlo”, la mayor parte de las librerías no tiene ni idea de qué hacer ni cómo hacerlo. Un pequeño librero independiente, ante mi pregunta acerca de su opinión y posición ante los libros electrónicos, confesaba: “La verdad es que no sé. En algunas reuniones que hemos tenido se comentaba la posibilidad de que vendiéramos e-lectores, pero no hay una postura clara al respecto.”
Impresión bajo demanda
…Curioso, casi nadie habla de esto.
Alto… alto… alto… Cool down, como dicen en inglés. Para usar una imagen futbolística: Pelota al pie, levantar la cabeza, mirar, pensar, y decidir la jugada (es lo que ha caracterizado a los grandes centrocampistas del fútbol).
El mundo del libro está atravesando una etapa de convulsión y confusión que afecta a prácticamente todos los integrantes de su cadena de valor. Las nuevas tecnologías, que por un lado ofrecen una amplia gama de nuevas posibilidades, también plantean grandes incertidumbres, temores, confusiones a la hora de tomar decisiones.
Los grandes grupos editoriales van tomando posiciones en este nuevo terreno, pero hay “todo un mundo” editorial compuesto por los diferentes componentes del modelo de valor vigente que se está moviendo muy lentamente, desconcertado y a la espera de ver qué decisiones toman los “otros”.
“Crisis”, en su acepción etimológica de “cambio, transformación” no es sólo un concepto que expresa dificultades y problemas sino también nuevas oportunidades y descubrimientos.
Hace unos meses, consultores destacados y la prensa especializada todavía seguía insistiendo en la importancia para las editoriales de dar el salto hacia la web 2.0. Ahora pareciera que esto es cosa del pasado, ahora sólo se habla de la “revolución digital” cuando la realidad indica que una gran parte de editoriales todavía está en la web 1.0 (incluyendo algunos “grandes”).
“Revolución digital” no es sólo “digitalizar contenidos” y exponerlos en nuevos formatos. Implica una transformación más profunda, una nueva manera de relacionarnos con el mercado, con los lectores. Una manera nueva de concebir la edición. Una manera nueva de trabajar con los contenidos.
Todo lo que mencionamos en nuestra introducción es manifestación de que hay un cambio muy importante en marcha. Una verdadera revolución. Nadie niega la necesidad de un cambio, pero esta “revolución digital” instalada en el sector editorial no es un cambio inmediato ni tampoco ha de ser un salto al vacío. Es un proceso en el que seguirán conviviendo durante mucho tiempo el modelo tradicional junto con la experimentación de nuevos modelos.
Si nos dejamos arrastrar por el “ruido” y creemos que es el momento de tomar muchas decisiones para no quedar al margen de esta “revolución“, seguramente tomaremos muchas decisiones sí, pero probablemente equivocadas.
Kassia Krozser, en su blog Booksquare ha publicado una entrada ‘The Unicorn Will Not Save Publishing‘ [El Unicornio no salvará la edición] en el que analiza una serie de temas muy actuales relacionados con la industria editorial. Kassia Krozser hace un breve inventario de lo que NO salvará a la industria editorial. Si bien su análisis está muy focalizado en la situación editorial en USA, tomo prestadas algunas de sus ideas que considero relevantes e importantes tener en cuenta.
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Las cosas que NO salvarán a la edición
— El mítico tablet de Appel (también conocido como ‘El Unicornio’)
que todos imaginan como el paradigma excelso del e-reader. Sin duda tendrá un gran potencial visual para los libros, pero no será la salvación. [Creo que esta idea puede extenderse a toda la "cacharrería", es decir a todos los e-readers.]
— Los e-books
Aún cuando los e-books se conviertan en el 50% del mercado, o incluso más [lo cual está por verse, y ni hablemos del mercado editorial español], no solucionarán los problemas fundamentales de la industria editorial. Si acaso los e-books incrementaran en un 50% el número de lectores de libros nuevos, entonces sí tendríamos un tema a considerar.
Kassia pensaba que el e-book encerraba un gran potencial, pero ya no está convencida de ello dado que la mayor parte de los editores consideran a los e-books igual que a los libros impresos y/o como competencia dentro del modelo de negocio existente; lo cual seguramente son, pero considera, entonces, que es más fácil continuar haciendo negocios como hasta ahora.
Por lo tanto, los clientes de los e-books son prácticamente los mismos clientes de los libros actuales, en un proceso de transición a un nuevo formato. Algunos compran mas libros debido a una mezcla de precio y facilidad de transporte. Pero mientras los e-books sean tratados del mismo modo que los otros libros que pueblan librerías y almacenes, no despierta demasiado entusiasmo.
— E-books mejorados.
[Este es un concepto que todavía no ha aterrizado por estos lares.]
No está convencida de que el universo lector los desee tanto como muchos editores creen. Algunos libros pueden y deben ser mejorados. Otros, no tanto. Con toda seguridad hay un gran potencial en los libros mejorados para los editores, pero el problema es qué significa este concepto. “Mejorado” no significa retocar un PDF escaneado de la versión impresa y agregarle algunos extras y textos complementarios de poca utilidad. E-books mejorados requiere pensar, ejecutar y planificar. El libro adecuado, la audiencia adecuada y una aproximación correcta = libro ganador.
— E-book Windows
[Es el nombre con que se ha bautizado a la operación consistente en retrasar la publicación en formato electrónico de una novedad para favorecer la venta de las versiones en tapa dura.]
Retener el lanzamiento de una novedad en formato e-book para proteger, preservar e impulsar la versión en tapa dura, ni favorece las ediciones de tapa dura ni salvará a la edición. Lo que sí logrará es impactar duramente en la línea de flotación de aquellos libros que están disponibles cuando el consumidor está en el punto de venta y no logra obtener lo que desea.
— Vooks
[VideoBooks]
Mas o menos lo mismo que los e-books mejorados pero con un pequeño giro. Tendrán un espacio en el ecosistema de la edición. Conviene estar atentos. Pero tampoco serán la salvación.
— Convertir los fondos editoriales a e-books
Sería equivocado pensar que la gente va a volver a comprar los títulos de su biblioteca particular en formato digital. No hay más que observar lo ocurrido con las versiones de antiguos discos en CD. En este sentido, es importante tener en cuenta de que estos títulos no pueden tener un precio similar al de un título nuevo y, al mismo tiempo, se ha de estar atento a la calidad de los nuevos formatos. No se pude hacer un escaneado barato y llamarlo “digitalización”.
— Dos en uno
Es una idea atractiva que puede funcionar con algunos títulos. El problema es que probablemente se quiera disponer una versión digital de cada libro impreso que se compre, pero es poco probable que se quiera una versión impresa de cada e-book que se compre.
Lo que SÍ puede salvar la edición
— Los editores
Salvar la edición es un trabajo de los editores. La edición no se salvará con una sola cosa sino con muchas pequeñas cosas. No cabe duda que todo editor, grande o pequeño, está tratando de imaginarse como llevar su negocio, el de ahora y el del futuro. Son muchos los desafíos a los que se enfrenta la industria editorial. Desde los requerimientos de mejora constante por parte de los grandes grupos hasta el hecho de que el marco editorial más grande jamás inventado, la web, está democratizando los procesos que antiguamente dependían de aquellos que cumplían las funciones de “porteros” del mercado. En la medida en que el público lector se transforma y se re-alinea, lo mismo ha de hacer la industria editorial tradicional para mantenerse. Nadie sabe lo que ocurrirá en el futuro, pero si sabemos que la industria editorial es mucho mayor que años atrás. Por lo tanto, no se trata tanto de “salvar la industria editorial” tal como la conocemos como de transformarla .
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Como dice nuestro buen amigo Martín en El Ojo Fisgón, en su post “contenidos, dispositivos y entornos digitales: un asunto de interés público en 2009“:
“En este tema en particular el ruido y la desinformación pueden llevar no sólo a crear falsas expectativas con respecto al potencial de lo digital sino también a emprender procesos de digitalización o de publicación en formato electrónico sin antes llevar a cabo una reflexión estratégica que permita establecer por qué, para qué, con qué criterios, usando qué tecnologías y bajo cuáles especificaciones técnicas hacerlo. Y claro, lo peligroso del ruido y la desinformación es que sus nefastos efectos podrían terminar reforzando los prejuicios de quienes siguen viendo lo digital como una amenaza y no como una oportunidad.
Yo no creo que las editoriales tengan que tener una estrategia digital. Creo más bien que lo digital tiene que ser un componente fundamental de su estrategia editorial y comercial.”
Aproximando conclusiones
Es momento de calmarse, de informarse. De reducir el volumen del ruido para centrarnos en los aspectos más esenciales de esta “revolución digital“. De pensar. Ser conscientes de que el modelo clásico está en proceso de transformación. También de tomar decisiones, de arriesgar.
Es momento de escuchar a nuestros lectores, de analizar “el” mercado y “nuevos” mercados.
Es momento de repensar estrategias. Es momento de experimentar sin hipotecarnos. De dar pasos cortos pero seguros.
La “revolución digital” es un proceso en el que seguirán conviviendo durante mucho tiempo el modelo tradicional junto con la experimentación de nuevos modelos.
Recorrer este proceso requerirá para las editoriales disponer de recursos no sólo para acceder a las nuevas tecnologías sino también disponer de recursos para acceder a nuevos mercados.
Muchas de estas nuevas posibilidades son accesibles hoy y permiten descubrir nuevos horizontes de venta y difusión de los contenidos editoriales sin que eso implique dar un salto al vacío.
Es momento de pedir ayuda si se necesita.
Para eso estamos.


















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