La soportable levedad del contenido


El libro más caro del mundo editado actualmente -leo en Historias Extraordinarias- son en realidad 99, se trata de los 99 ejemplares exclusivos del “Michelangelo. La dotta mano”, un libro de arte que pesa 24 kilos y está valorado en más de 100.000 euros. Cada volumen reproduce en su portada, en mármol y a tamaño natural, el bajorrelieve “ La virgen de la escalera”, del gran artista del Renacimiento.

Pero hay más -leo en el blog de Emma Sanguinetti- la portada del lujoso volumen mide 56,71 por 40,01 y es de mármol de Polvaccio, pero no por casualidad, sino porque se trata de las dimensiones y del material de la obra original de Miguel Ángel que la misma reproduce: el hermosísimo relieve “La madonna della scala” (La virgen de la escalera) que se encuentra en Casa Buonarotti en Florencia y que Miguel Ángel esculpiera cuando tenía 15 años. “Michelangelo. La mano dotta”, es un libro artesanal, producido en cada una de sus etapas como si fuera una obra pre-imprenta, las proporciones de las paginas están basadas en el número áureo, y en sus folios se pueden recorrer textos de época como los del gran Giorgio Vasari, -primer biógrafo de artistas y primer historiador del arte-, cartas, dibujos y toda su obra; desde la conmovedora Pietá de San Pedro creada cuando apenas era un veinteañero hasta la última, La Pietá Rondanini (Castello Sforzesco, Milan), a los pies de la cual fue encontrado muerto rodeado de polvo, trozos de mármol y herramientas en mano.

Y claro, esto no es packaging… No es un kit envolvente… No señor. A estas cosas se les llama estuches. Si te acabas de gastar cien mil cucas, por lo menos que el paquete sirva para que luego los chicos puedan guardar sus crayones… o algo.

¿Cuantos de nosotros cambiaríamos una experiencia editorial de este calibre por un sucedáneo electrónico? Ninguno supongo… Pero sobre la base de que no seremos ninguno de los 99 afortunados y afortunadas… ¿No le echarían con gusto un vistazo a una versión electrónica?… Supongo que si. ¿No se mirarían incluso hasta un making off? Si… estaremos de acuerdo que el soporte también importa.

Y claro que importa: este domingo la versión impresa de La Vanguardia traía en sus páginas de Cultura dos, relacionadas con esa mesa redonda a la que habíamos sido invitados por Sergio Vila-Sanjuán, director del suplemento “Cultura/s” y Miquel Molina, Subdirector de La Vanguardia… junto a Ismael Nafria, Santos Palazzi, Ernest Folch, Anna Soler Pont, Neus Arques.

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Más allá del interés de la información (pueden acercarse a ella a través de vídeo si prefieren)… Más allá de que la conversación giró en realidad sobre qué anda pasando en torno al libro electrónico y la edición digital… No produce la misma emoción ni se presta a la misma guasa mediática la publicación en papel que en digital. Pues claro: si únicamente hubiera aparecido la noticia en la versión digital, la hubiéramos meneado igual en la red, la hubiéramos comentado igual en Tökland y habríamos disfrutado igual estos quince minutos de gloria by La Vanguardia; pero el hecho de su aparición en papel, y encima un domingo, posibilita otros juegos sexosociales (que dicen en Colombia).

Más allá de que uno sienta que si o que no ayudan los medios de masas en papel a existir socialmente en un debate la guasa es otra. Y si la guasa es otra, es por algo.

Por eso los que venimos conversando e insistiendo en la convivencia entre soportes, los que un día compramos la versión en papel del diario porque viene incrustado un buen suplemento cultural, pero que el resto de los días leemos la versión digital por todo lo contrario… No nos sorprende esta cohabitación, incluso nos servimos del Facebook, del Twitter y de todos los artilugios 2.0 para jugar en red con esos impactos… Más que con el debate en sí, puesto que sobre estos temas, lógicamente, ya vamos tratando en nuestros medios (y es por eso por lo que fuimos invitados).

Lo interesante de este momento transmedia que vivimos es que yo, como lector de LV, puedo escoger el cómo, el dónde y la manera de participar del debate.

Y de eso anduvimos conversando en realidad… de que hay que insistir en los valores específicos que cada soporte le aporta a los contenidos, que hay que irse con cuidado con las modas, con las ensaladas de información que nos sirven los medios (por eso aplaudimos la iniciativa de LV). Y sobre todo, que la edición profesional de contenidos no se quede fuera del debate, de la conversación… pues cuando llegue la hora de darle esos caprichos a la audiencia, no les pille con el paso cambiado.

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Sergio lo resume perfectamente al final :D… La charla entre los seis invitados fue registrada en tres grabadoras para minimizar riesgos: una digital, otra que utiliza microcasetes y una tercera que se alimenta de casetes como las de hace 40 años, un artilugio vintage que se resiste a desaparecer de las redacciones porque, de alguna manera, inspira más confianza que los modelos más avanzados. En determinado momento, los invitados se sorprendieron al oír la señal de stop, un ruido que suena ahora muy lejano en el tiempo. “Esta es la convivencia de modelos que nos espera; libros de papel e e-books; grabadoras digitales y con casete”, dijo Pablo Odell, entre risas.

Pues si dije eso… Lo que Sergio no dice es que además él tomaba notas a mano como un poseso, seguramente como parte de su proceso intelectual de captación de materia para reflexionar. Y? Viva el papel! Viva el Cassette! Viva el Bit!…

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