Se presenta el programa Leer.es


No podemos quejarnos los hispanohablantes (de España), los castellanoparlantes (¿de Castilla?) que nuestras direcciones del protocolo IP, nuestras funciones de gestión del sistema de dominio y de la administración del sistema de servidores raíz, lleven la terminación “.es”. Un sufijo flexivo, como sabemos, que en nuestro idioma significa muchas cosas: pluralidad, sentido de pertenencia…

Pero también la tercera persona singular del verbo “ser”: uno de los tres verbos copulativos de nuestra lengua que nos permite la predicación nominal en que se identifica a un sujeto oracional como miembro de una clase semántica, dada por un complemento atributo que suele ser un sustantivo o adjetivo representando un estado o cualidad del sujeto y que, aunque no suele expresar de por sí una acción o condición, sirve para igualar o asociar el sujeto con el predicado y que, entre sus variantes combinatorias, está la de ser el único verbo que se puede omitir, ya que es el verbo mínimo o menos significativo de todos y por lo tanto puede sobreentenderse siempre… No, no podemos quejarnos.

Pero quizá los castellanoparlantes de Colombia, o los hispanoparlantes de México o Argentina sí, sujetos como es público y notorio (icanneanamente) a los “.com.co”, “.com.ar”, o “.com.mx”. ¿No tendría su punto sexi que al igual que sucede con el dominio “.cat“, la cosa no dependiera de estados-naciones sino de espacios culturales compartidos (en red)? Si se diera el caso, estaríamos ante un dominio de primer nivel que nos abarcaría a todos. Pero a día de hoy, el “.es”, aunque por el hecho de ser en red nos afecta a todos depende, como es lógico, del Gobierno de España.

El Ministerio de Educación del Gobierno de España acaba de presentar ¿la página? leer.es, que se presenta como un sitio que pretende transmitir el entusiamo por la lectura y animar a su práctica, así como aportar materiales y consejos para los docentes y las familias.

A mi el nombre “Leer.es” me encanta. Se me antoja como un nuevo espacio lingüístico de base subjuntiva, pero con bouquet copretérito. Un poco al oído del alma como “cantares”: que no es sólo canto, ni canción; ni cantases, ni cantarás.

La plataforma, desarrollada por el Ministerio de Educación (bueno, en realidad la ha desarrollado Lavinia Interactiva, pero la idea sí, es del ministerio), cuenta con el apoyo de la Real Academia, el Instituto Cervantes y las comunidades autónomas. Lo que significa que la cosa pública hecha el resto en este proyecto, que apuesta por impulsar la lectura en los soportes tradicionales así como en los formatos digitales.

Según el Ministro de Educación del Gobierno de España, Ángel Gabilondo, el programa “Leer.es” tiene como objetivo el fomento de la lectura entre los niños y los jóvenes y también aspira a colaborar con la sociedad civil -empresas, fundaciones, etc.- y a trabajar para que la sociedad española comprenda que mejorar nuestro nivel de compresión y de expresión lingüística es una labor colectiva de la que todos somos responsables y que su labor, en este sentido, será decisiva en la configuración del futuro de nuestro país, leemos en la web. Este es el tema clave, y seguramente el más complicado de trasladar a la realidad (virtual). Veremos qué tal fluye la cosa.

Dicha presentación está colgada en el “Canal del Ministro en You Tube”… Llamado desafortunada y dospuntocerísticamente “educacion2p0“.

leeres

“Leer.es es un programa que tiene como un objetivo animar a los chicos y las chicas jóvenes a leer. Pero no sólo eso. Queremos también que aprender, que leer se convierta en una de sus formas favoritas de pasar el tiempo y no simplemente porque se lo diga un profesor, sus padres o, ni muchísimo menos, un ministro”, ha afirmado Gabilondo.

Como pueden ver en la imagen del sitio, se ha buscado un diseño rabiosamente joven… Hmmm… Vemos adolescentes de esos que estudian y hacen caso, abstracciones de libretas, referencias visuales a móviles y reproductores de MP3, vídeos… Pero ni por imagen ni por asomo, aparece la palabra libro en ningún lado. Eso, que no sabemos si es bueno o malo o todo lo contrario es, sin duda, un hecho remarcable.

Planteado en las cinco lenguas oficiales del Estado (de otro modo no conseguirían el apoyo de las administraciones autonómicas) vemos que trabaja sobre tres ítems de menú principales: el del programa en sí, que reparte el interés entre: Acción especial, Agenda, Noticias, Participa, Blogs, Estudiantes, CCAA…uno enfocado a familias, y otro a docentes.

En el home del apartado “familias” destaca una de perfil anglosajón con un sólo hijo, enfrascada en la lectura multimediática con preferencia sobre la pantalla, en un espacio vacacional (nadie lee así en el día a día). En la imagen se nos invita a participar… ¿Qué te gusta leer? Envíanos vídeos, podcasts, fotos comentadas, crónicas, ilustraciones para el texto que elijas…. En el resto de la página podemos ver recursos, ideas, vídeos, etc… bien interesantes para ayudar a los padres y madres a que sus hijos lean.

En la home dedicada a “docentes“, vemos una imagen destacada de lo que parece una clase de primaria que aunque con textura disneychannelera, tiene el acierto de plantearse multiétnicamente -lo cual es todo un detalle de sensibilidad institucional. En la misma ya se nos relacionan recursos, Banco de Materiales, Leer en la era digital, y Con Firma: un espacio de artículos relacionados

Comentarios…

La diferencia principal entre un proyecto privado hoy en la red y uno público, es que el segundo (motivado por intereses políticos) puede darse el lujo de presentarse sin haber recorrido la fase “beta” o experimental… Es decir, ese primer recorrido en el que la propuesta se acerca a los usuarios con el fin de obtener réditos y créditos de valor. En este caso estamos ante una propuesta bastante desnuda detrás de los colorinches y las filigranas diseñoides: lo cual nos obliga a esperar a ver qué tal es asumida e implementada por los actores relacionados con la lectura… Where have all the biblioteca’s gone? nos preguntamos: ¿no pintan anda…? And the librerías? No hubiera estado de más, ya puestos, aprovechar el envión y enseñarles a los futuros lectores que hay ciertos espacios dedicados a la agregación de lectores…

La iniciativa es interesante… todo lo que tenga que ver con potenciar la lectura y tal lo es pero… Con la que ha caído en la red en relación a la lectura, a la lectura y los nuevos medios, a la lectura de libros, etc… Con lo que ha llovido en relación a la Educación 2.0… Nos parece que el gesto es bastante tímido tecnológicamente. Busquen a ver si encuentran algo relacionado con RSS -aunque sea en el apartado de noticias… A ver si encuentran la palabra Delicious por algún lado, o Facebook, o Tuenti… Me muero de curiosidad por conocer el presupuesto destinado a programación para este sitio… seguro que nos llevaríamos una sorpresa. Quizá la Administración haya echado el resto, pero desde luego, sabemos que Lavinia -tecnológicamente- da para bastante más. Y hoy, ya no valen excusas en ese terreno. Salvo que los hechos vayan demostrando lo contrario, estamos ante otro roble de html que más que trabajar por la agregación de contenidos, se dedica a hiperenlazar a tutiplén.

¿Participación en la creación de contenidos?… Bueno… Lo que hay es un formulario. ¿Habrán hecho una prueba con el público objetivo sobre la forma de agregar contenidos…? Yo diría que no: pues la nota legal no integra todas las novedades que han aparecido en relación a la propiedad intelectual (y que el público objetivo usa como si fueran nativos mayormente).

Celebramos la iniciativa por lo tanto, pero con bastante carácter retroactivo …pues en el 2003 hubiera sido un proyecto innovador. Hoy, sin duda no lo es y sólo queda que las familias y los docentes lo tomen al asalto y se lo hagan suyo: especialmente los docentes si logran integrarlo a sus planes de trabajo. Porque los jóvenes, no sé yo si van a encontrarse en este sitio… demasiado a medio camino de ninguna parte: poco atractivo para los lectores avezados en las nuevas tecnologías, y demasiado pretensioso para los que no son ni una cosa ni la otra. Digo yo que ya se podrían haber inspirado, por ejemplo, en algo que sí, sobradamente es muy participado por esta clientela: los Premios Mandarache, que dirige con tino y ternura Alberto Soler en Cartagena.

Quizá es lo que le termina de costar a las instituciones, hacer cosas más humildes, más en red; más en relación con lo que ya se está haciendo… con mucha menos rimbombancia institucional, y mucha más cintura.

Tengamos en cuenta, por ejemplo, que al día siguiente de que el ministro presentara el proyecto, tuvo lugar… IV Congreso de la Cibersociedad 2009: Crisis analógica, futuro digital

Para entender la propuesta de debate, nos propone Juan Freire, “Crisis analógica, futuro digital”, es interesante la línea editorial que han publicado los organizadores:

El mundo actual, el mundo tal y como lo conocemos, el mundo desigualmente próspero y aparentemente equilibrado de la ‘posguerra fría’, se resquebraja. Diversos factores lo han sacudido y transformado, hasta el punto de hacerlo irreconocible. Llevamos más de dos décadas de supuesta revolución digital. Llevamos gran parte de esas dos décadas intentando descubrir, sugiriendo y analizando los cambios profundos de un mundo organizado en red e intensamente mediado por la tecnología, donde todas las fronteras de la sociedad posindustrial de la segunda mitad del siglo XX se entremezclan, se funden y confunden. Y de repente, estalló la crisis.

Las crisis son momentos de cambio, de retos pero también de oportunidades, y la globalización económica, social y cultural está dejando al descubierto sus límites y sus efectos adversos. ¿Pura dialéctica? Indicaciones y contraindicaciones… nos interesan ambas. Se hace necesario por ello identificar, analizar y proponer prácticas vinculadas al uso de las TIC que no sólo estén contribuyendo al desarrollo y la consolidación de la sociedad del conocimiento, sino que, desde lo digital, estén incidiendo claramente en lo offline, en lo analógico, y abran nuevos futuros posibles, alternativos, híbridos.

Lo analógico, como metáfora para describir el modelo de sociedad pre-digital, muestra claramente su agotamiento, en sus dimensiones económica, social, ecológica, (geo)política, religiosa, identitaria, cultural… En el otro lado de la balanza, lo digital, que viene revestido de buenos propósitos, apelando a nuevas formas de organización, creación, comunicación, colaboración, producción y consumo. El presente, el futuro, únicamente pueden ser digitales. Pero no únicamente como formato tecnológico, sino como modelo político, como proyecto alternativo, como senda colectiva que corrija los excesos de un período que sólo puede quedar atrás.

Sin embargo, tras ambas posiciones surge numerosas contradicciones, continuidades y zonas grises que no pueden resolverse con un simple juicio sumario ni con una bienvenida incondicional. Por un lado, lo digital puede entenderse también como un detonador y un acelerador definitivo de la crisis actual. Por otro lado, una mirada hacia modelos más tradicionales de producción, comunicación y consumo colaborativo “analógicos por definición” pueden convertirse en uno de los caminos más viables para ‘resetear’ la confianza colectiva.

Más allá de estas contradicciones lógicas, deseables, sugerentes y analizables, se multiplican las preguntas: ¿Qué modelos económicos o productivos pueden emerger amparados por la tecnología? ¿Hacia dónde tiende la educación en red y el aprendizaje colaborativo? ¿Qué modelos de ciudadanía política y participación están surgiendo de los nuevos paradigmas sociotecnológicos? ¿Qué impacto están teniendo en la ciencia y la investigación las TIC y el modo de usarlas? ¿De qué modo están cambiando la comunicación y la cultura, en y desde lo digital? Todas estas preguntas conducen a otras tantas, y esas a su vez a nuevos interrogantes, tejiendo exponencialmente un lienzo de cuestiones que proponemos extender y contemplar en su conjunto.

El 2009 es un año de efemérides en torno a Internet y la red de redes. Hace cuarenta años que nació ARPANET, viente que Tim Berners-Lee presentó al mundo su idea de World Wide Web, y casi diez que observamos y cuestionamos la cibersociedad desde este rincón de la red. La Era de la Información, por tanto, ya no es algo nuevo ni un territorio inexplorado. Pese a vivir aún inmersos en un mundo saturado de datos e innovaciones, se hace posible identificar varios ámbitos donde las TIC, tras haber aumentado su impacto social, ofrecen nuevas alternativas para organizarse, para aprender, para relacionarse. Internet, lo digital, ya está en el presente. La cuestión és: ¿será el futuro? ¿Qué futuro?

Queremos enfocar el debate que emerge de este contexto y de estas preguntas partiendo de la curiosidad, de la investigación, de las observaciones e hipótesis que necesitan ser (re)elaboradas y compartidas con la sociedad. Sigue aumentando el acceso a Internet por parte de amplias capas de la población, y al mismo tiempo florece una cultura tecnosocial de innovación y exploración de nuevas oportunidades, de creatividad y experimentación. Ambas tendencias, en el momento de escribir esta línea editorial, aún no parecen haber sido afectadas por los vaivenes de lo económico, sino más bien se muestran determinadas a continuar creciendo y ofreciendo fórmulas e ideas que compartir para evolucionar.

El renovado interés científico que despierta la aplicación de las TIC, en diferentes áreas de la investigación y el conocimiento, supone una oportunidad para compartir y difundir las buenas prácticas en el propio campo de estudio en que se ha convertido Internet. No obstante, más allá de la academia surgen las propuestas más creativas, más irreverentes, demostrando que en el mundo digital la innovación abierta es más fértil cuando se sitúa en los márgenes entre disciplinas, entre colectivos y especialidades, dentro y fuera de la universidad. En las calles, en las escuelas, en las empresas, en las ciudades, en las instituciones…

Partamos desde aquí, desde la provocación y desde las múltiples contradicciones que se esconden tras el lema “Crisis analógica, futuro digital”. Desde una perspectiva sociocéntrica de lo tecnológico y tecnocéntrica de lo social. Añadámosle, como ingrediente invitado, el cuestionamiento necesario respecto del el momento que vivimos y del papel que Internet tiene en él: tanto por haberlo provocado como por su potencial para salir de él. La cibersociedad como paradigma híbrido, como modelo social, como realidad global, es protagonista y destinataria final de esta nueva llamada al debate. ¿Jugamos?

Veremos y leer.he.mos!

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Hay 4 comentarios para este post

  1. [...] Revista Tökland tags: El Ministerio de Educación abre Leer.es, En la Red, Fomento de la lectura, Leer.es Sin [...]

  2. [...] competencias con la empresa internacional. Y tomemos por ejemplo el proyecto público Leer.es (del que hace unas semanas hablábamos en Tökland): ¿es realmente lo más molón en la red en español en relación al fomento de la lectura? [...]

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