Forma y Contenido
Por Marta Humphreys
–Carta a un hijo interesando en los cambios en la lectura y en los lectores
Al estudiar la sociedad en que vivíamos y la posibilidad de su transformación, nos basábamos en lo que había venido ocurriendo en la historia de las sociedades humanas, particularmente el capitalismo, para descubrir que formas nuevas de organización se iban dando los hombres y las mujeres que prefiguraran un cambio y un posible desarrollo con su posterior transformación total.
Veíamos que una forma de organización social nueva se iba dando en la antigua debido a las transformaciones que se provocaban en las formas de producción de su existencia. Nos quedaba claro que la “forma” no antecedía al “contenido” sino a la inversa, aunque la forma es la que los individuos percibían. Veíamos que la democracia burguesa otorgaba la igualdad formal ante la ley pero ocultaba una desigualdad económica y social que se basaba en la propiedad de los medios de producción y en la explotación del trabajo asalariado. Por ende, la democracia burguesa es una forma de regulación de las diferencias reales. Todo un paso pero no era la forma que expresaba igualdad real. Veíamos que diferentes experiencias en las que los hombres buscaban una democracia directa para organizar la sociedad, concejos obreros, soviets, asambleas y creíamos ver en estos la forma nueva que superara la imposibilidad de la democracia burguesa como forma de organización política de la sociedad.
La discusión de forma y contenido vuelve a aparecer en el terreno que a ti te ocupa. Lectura sí, pero bajo que soporte. Ya Jesús decía en sus prédicas que no había que poner “vino nuevo en odres viejos”.
Lejos estoy de tener una respuesta. Apenas si puedo hacerme una pregunta. Pero tú estás trabajando a fondo y te invito a trabajar sobre el tema del contenido. Los lectores, o sea los individuos, están cambiando sus hábitos porque están cambiando sus intereses y sus necesidades. El eje entonces es ese. Qué busca el lector hoy en un libro de papel o virtual. La forma le dará lo mismo en este momento. Busca contenidos. El escritor es el que tiene que ir revolucionando su quehacer, de nada servirá que escriba y sea publicado en una edición de lujo de gran tirada u “on-line”, si su contenido es vino viejo. Hoy el acceso a las noticias es tan fabulosamente amplio y al minuto, con ilustraciones y todo, que más que nunca la realidad supera a la ficción. En la ficción, y en toda la literatura, yo busco aquello que no es tan fácilmente visible, busco caminos de reflexión, busco elementos que perturben mi pensamiento, busco algo que rompa los estrechos límites de mi comprensión presente del momento que me toca vivir, busco alas. Las editoriales seguirán siendo necesarias en tanto y en cuanto le presenten al escritor un desafío nuevo. Pensar y barajar de nuevo.
La velocidad en la que marchamos hoy exige lecturas distintas. Las editoriales tendrán que revolucionarse también y ofrecer lecturas tan variadas que hasta la forma de la novela, del ensayo, deberían romperse.
Ustedes hacen bien en “ladrar” para señalar que se está produciendo un cambio en el hábito de los lectores, pero insisto, el hábito cambia porque hay una búsqueda intelectual y espiritual que está cambiando. En mi humilde opinión la pregunta es: qué hay que leer y no tanto “cómo”. Las generaciones adultas seguirán a caballo entre los dos soportes, pero los muy jovencitos vienen en otra, o tal vez en ninguna todavía. Yo husmearía de la generación de Joan para abajo, invitaría a los editores a mojarse en esa sociedad que viene y creo que allí encontrarían más pistas para entender qué contenido ofrecer a sus lectores.
















Interesantes reflexiones! me ocupa algo parecido estos días en el ámbito de la información sobre medicamentos: los artículos en las revistas científicas frente a la información rápida y ágil de los blogs, etc.
Un saludo