Observaciones sobre librerías
Por Henry Odell

Hace un tiempo que me ronda por la cabeza el tema de las librerías. He estado siguiendo conversaciones planteadas en diversos ámbitos (blogosfera, encuentros, simposios, talleres, etc.) sobre la situación actual del mundo editorial, también conocido como “mundo del libro”. Siendo la librería parte integrante de la cadena de valor del modelo de negocio editorial mayoritariamente vigente (y, según se afirma, en crisis) que empieza en el autor y termina en el lector, reconozco que me sorprende la escasa reflexión existente referida a las librerías, comparado, claro está a la que hay entorno a la edición y a los autores y los cambios que están germinando y que se están produciendo o que se vaticina que ocurrirán.
Determinemos un poco el ámbito de la “observación” cuando nos referimos a librerías.
A riesgo de simplificar demasiado, creo que en España hay 4 categorías de librerías (posiblemente aplicable a la mayor parte de países). [Nota: preferimos una categorización más descriptiva y "humana" que la adoptada por CEGAL, al menos en su Informe 'Informe-2008' que es la información más reciente a la que hemos podido acceder en su web. Y ya que mencionamos este informe, resulta curioso que el estudio encargado por CEGAL deja fuera del análisis a las consideradas librerías "pequeñas", es decir aquellas con ventas anuales inferiores a los € 150.000.- Un rápido cálculo de división entre 336 días laborables al año nos da un promedio de venta diaria de € 446.- Me pregunto cuántas librerías objeto de nuestra reflexión firmarían esa media de ventas...]
• Librerías que forman parte de grandes cadenas, o que pertenecen a grandes grupos editoriales, o a grupos distribuidores. Un sub-grupo más reciente de esta categoría serían las secciones de librería de las grandes superficies, hipermercados y similares. Básicamente a estas les une el adjetivo “masivo” que aplicamos con carácter descriptivo y para nada despectivo.
• Librerías “las de toda la vida”, pequeñas o medianas, no vinculadas a ningún “grupo” mayor. Se trata de librerías cuya propiedad corresponde a individuos, pequeñas sociedades o cooperativas, localizadas en zonas céntricas urbanas o en barrios de grandes centros urbanos, sus áreas metropolitanas o en ciudades pequeñas y medianas.
• Librerías de propiedad institucional y librerías especializadas en áreas científicas y técnicas.
• Librería/Papelería y quioscos en las que las ventas de libros no son el eje central de su actividad y sustento.
De estas cuatro, a las que nos referiremos cuando hablamos de ‘librería‘ es a la segunda, es decir a “las de toda la vida“, librerías que podríamos llamar “independientes” (??), esas librerías que son motivo de inquietud en este panorama tan revuelto.
Consideramos que sería estrechez de miras pensar que los cambios que están ocurriendo en el sector editorial, y los que se anuncian, afectan sólo a los “editores”. Pensamos que lo que hay es no sólo un replanteamiento de la cadena de valor —esa “enorme cadena de suministros para conectar a los escritores con los lectores”— sino un replanteamiento del modelo de negocio que, como tal, afecta y afectará a todas las partes implicadas en él.
Este tema está generando una profusa e interesante conversación en la red, aunque sólo (principalmente) en torno a autores, edición, edición digital, e-books, etc., pero poco en torno a los otros elementos, especialmente las librerías, que es lo nos ocupa/pre-ocupa.
La sensación es de que, o bien las librerías “no se enteran” o “no se quieren enterar”, o que están como “paralizadas ante un tsunami”, como si no se acabaran de dar cuenta de que todos estos cambios que se están planteando también tienen que ver con ellas. Y, por si acaso, que nadie se llame a engaño, la semilla de este cambio no es la aparición del e-book, en todo caso esta es una de las manifestaciones de lo nuevo.
Un breve recorrido por las webs corporativas del sector en España —si se tomaran como termómetro— serían indicativas de que “aquí no pasa nada” y todo está… pues como debe estar…Dicho esto, corresponde destacar algunas honrosas excepciones en España que sí están reflexionando sobre el papel de las librerías en estos entornos futuros. Repiso… Garoa… (por favor, se aceptan enlaces!!!)
No obstante, casi siempre que se hace referencia a la cadena de valor en el libro, observamos que hay una valoración en la que prácticamente todos coinciden y es que la librería es el eslabón más débil del ‘mundo del libro’. Si bien constatamos esta coincidencia, lo que no hemos podido encontrar es explicación al por qué se dice que es el eslabón más débil. ¿Lo es realmente? ¿Por qué? ¿De dónde procede esta afirmación?
Invitados todos al debate…
¿Crisis en las librerías? Es indiscutible que estamos en un período de crisis generalizado. Pero, en lo que hace al “mundo del libro”, con todo respeto, creo que venimos escuchando “crisis en el sector” desde hace bastante más tiempo, antes incluso del boom del ladrillo. Bien es cierto que se cierran librerías, algunas emblemáticas. [Ver: Cierre de librería Luque y crisis del sector] Pero, ¿cuántas librerías conocidas y estupendas se han ido cerrando es estos últimos años sin que nadie diera la voz de alarma? No es nuestra intención, en absoluto, minimizar las dificultades que atraviesa el sector en general ni las librerías en particular. Pero si creemos que sería conveniente separar la paja del trigo y poder discernir qué parte de esa crisis es común a otros sectores (reducción del consumo) y qué parte corresponde al custionamiento del paradigma vigente. Creo que esto ayudaría.
Percibimos una situación de estar a la expectativa de lo que hagan otros. Hemos tenido una confirmación de esto en el artículo de Público, “La industria del libro avanza hacia las cooperativas digitales“, del que transcribimos: “Sólo desde el sector de los libreros se muestra más cautela: «Queremos ver qué van a hacer los editores», apunta Fernando Valverde, de CEGAL, quien, por otra parte, tampoco ve como un peligro el posible desembarco de Amazon y Google-books. «España está llena de fracasos tecnológicos y no sabemos si triunfarán», afirma.”
Parece que la actitud es esperar que las soluciones o alternativas vengan de fuera y no de las librerías mismas. [La valoración del Sr. Valverde respecto a que no ve como peligro para las librerías el desembarco de Amazon — Goggle Books ya ha desembarcado señor— ya que España está llena de fracasos, es una "joya" que no debemos olvidar.]
¿Alternativas? Sin duda es interesante y loable que por ejemplo las bibliotecas canalicen sus compras vía las librerías vecinas. Coincidimos con nuestro buen amigo Javier López Yañez cuando dice “Digámoslo de forma clara: no existe una política clara de apoyo a las liberías por parte de las instituciones, y no existen unas prácticas comerciales de apoyo a la red de librerías por parte de las editoriales.” Pero nos preguntamos si ¿acaso las librerías han de esperar que papá-estado determine por ley que las instituciones oficiales que han de canalizar sus compras via las librerías? ¿Es esta la solución?
A modo de cierre.
Nos preocupa el tema. Tenemos muchas más preguntas que respuestas. No pretendemos encontrar las respuestas solos sino que estamos convencidos que éstas irán surgiendo de la “conversación”. Sí creemos que las librerías han de adoptar una actitud mucho más proactiva que la que se percibe. ¿Podemos confiar en que la representación corporativa se hará cargo de los intereses de los libreros? Las librerías saben, o deberían saber, que les va la vida, su existencia, en ello. Por nuestra parte no somos muy propensos a delegar nuestros intereses en representantes a quienes “no les va la vida” en la defensa de nuestros intereses.
Continuemos…














Pablo, recordado tocayo: desde Colombia seguimos con interés tus proyectos y sesudas reflexiones, las tuyas y las que pones en la “mesa” para el debate. De imprescindible lectura para los libreros de allá y de estas latitudes. Importante contribución para la reflexión.
Cálido saludo,
Pablo Arcila
Pablo amigo, llevo días contigo en mente porque ando al filo de ponerme a editar la rica conversación que nos regalaste. Me alegro mucho de tenerte por aquí… En este caso, la reflexión es de mi padre, Henry Odell, librero en sus tiempos mozos también: es la persona de nuestro equipo que más está ahondando en el tema, además de Javier.
Por lo demás seguimos conspirando y espero que en breve la Alianza de Innotables de la Edición XXI te de alguna sorpresa : )
Un abrazo muy fuerte desde Tókland.
[...] Insistimos en lo que dijimos hace unos días atrás [Observaciones sobre librerías]: [...]