Libros a escena


Así titulaba su nota relacionada el Heraldo de Aragón, el pasado octubre 2008. Una imagen rica en estos tiempos de librofagia soportual y tecnofílica cacharrería. A la idea de que los libros iluminan el alma, la librería como un faro en las calles. Contacta Carolina Peláz Martín desde Zaragoza y nos invita a conocer su establecimiento: la librería El Pequeño Teatro de los Libros en Zaragoza. Lindo nombre, ¿verdad? Y lindo local…

Librería "El pequeño teatro de los libros"

Lo digo pensando en toda la llorera que genera la cascada de tantas y tantas novedades en las librerías (uno de los argumentos de peso también del proyecto Google Book Search). En un momento en que se habla mucho del libro como soporte (por ejemplo en Tökland); en un momento en que se habla mucho de “otros canales de distribución” (por ejemplo en Los futuro del libro); en un momento en que prestamos atención especialmente a los libreros inquietos como Javier López Yáñez de Repiso), y a los que hablan con cariño de las librerías como Martín Gómez en El ojo fisgón; descubrir una luz como ésta es una alegría bien bien de lunes.

Una alegría porque la idea de los libros como objeto en escena -en el escenario, con la fuerza y el potencial atencional de un actor obrando- es mucho más atractiva que la del libro deportado, víctima de un sistema que se digitaliza a marchas forzadas, arrinconando lo analógico, lo papel y lo mecánico a las ruinas del olvido.

Bueno, pues en Zaragoza, en ese pequeño teatro de los libros el ambiente que se respira es otro: ¿mesa de novedades? Nooo!

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¡Escenario de novedades! Y no de cualquier manera: un escenario con sus comensales acomodados caballerosamente en redonda… ¿Habían visto algo así últimamente? Yo no. Por otra parte, les aseguro que firmaría ya mismo porque todos los libreros implementaran, no sé, ¿digamos de Iberoamérica?, con el mismo tino herramientas de comunicación en línea ¡gratuitas! como éstas que integran éstos amigos zaragozanos, que no solo venden libros sino que organizan una nutrida agenda cultural, corta como me explica Carolina Paláez Martín, pero muy significativa en Zaragoza.

Tienes su espacio, venden libros y realizan actos culturales… No pretenden ser Amazon. Buscan darlo a conocer, claro, y en eso se concentran, pero sin descuidar la visión periférica: su página web es un blog, que además de proyectar sus cosas, sugiere lecturas, nos ayuda a geolocalizar el establecimiento y nos relaciona con su espacio gráfico en línea -también gratuito- que disponen en Picasa para su audiencia. Además organizan su calendario en línea y en red.

¡Me ha encantado también saber que Cristina Verbena sigue activa y que colabora con ellos contando cuentos! Es maravillosa explicando historias… En este vídeo que grabamos para los Premios Cálamo 2007, pueden picapiquearla… ¡Cálamo! otro espacio singular de Zaragoza que queremos mucho.

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Hay 6 comentarios para este post

  1. [...] “Una librería de barrio es un faro que ilumina las calles”tokland.com/blog/index.php/2009/09/una-libreria-de-barrio-es… por eclectico hace pocos segundos [...]

  2. moncho lemos dice:

    descubri la referencia a la libreria por casualidad, navegando por “mename”..que bonita me parece..frente a fnacs,casas del libro,etc..existe el hueco de la libreria como punto de encuentro.No todo es llenar de novedades los estantes,rotando el material cada 15 dias.El nuevo escenario deja huecos para establecimientos personales, lugares para lectores que establecen con el libro relacion de objeto querido .Un saludo desde Galicia.

  3. [...] “Una librería de barrio es un faro que ilumina las calles” Sep 15 Noticias [...]

  4. Pablo dice:

    Un saludo desde Tökland, Moncho Lemos. Si, para nosotros también fue un descubrimiento. Estamos de acuerdo que el nuevo escenario deja huecos para propuestas de este tipo… Tratamos de trasladar esas sensaciones a muchos libreros que andan medio perdidos (cosa también entendible cuando cambian tan radicalmente los escenarios). El otro día estuvimos en la librería Panta Rhei, en Madrid, y la charla que mantuvimos con la librera Ingrid, nos llenó de pilas también.

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