Introducción de Guillermo Altares
Introducción de Guillermo Altares, Director de Babelia, El País en la segunda mesa de debate en las Jornadas sobre el libro digital, “Del Sinodal al digital”, que el Observatorio sobre el Libro y la Lectura organizó en la Feria del Libro de Madrid entre el 3 y el 5 de junio de 2009, tituladas “El sector del libro y su posicionamiento ante el eBook”.
En octubre de 2007, Juan Cruz comentaba en su blog sobre Guillermo Altares, a quien dice conocer desde que él era un niño (Guillermo): “tiene una mirada diversa, abierta, es un gran periodista hecho en escenarios internacionales, en agencias de noticias, siempre estuvo rodeado de libros y de escritores, pero jamás ha sido un libresco ni un mitómano ni un contemplador arbitrario de la vida que van haciendo los libros. Y Babelia, por lo que yo he podido ver, es una apuesta muy periodística y muy atrevida en un universo donde hacen falta, me parece, apuestas contundentes para que los lectores se adentren en los libros con entusiasmo y con información”. Yo no lo conozco personalmente, pero celebré en su momento que “mi generación” empezara a despuntar en cargos de relevancia (periodísticamente hablando). Pienso que si su trabajo al frente del suplemento no ha dado de sí todo lo que podía ha sido por la coyuntura que le ha tocado vivir: no debe ser nada fácil capitanear un suplemento literario con la que está cayendo en la prensa en general, y en el periodismo cultural en particular.
Quien sí lo conoce personalmente también, se refiere a él como su ‘jefe’, es Javier Aparicio Maydeu, Director del Máster en Edición IDEC / UPF, profesor de Literatura Comparada en dicha Universidad, escritor y periodista cultural, y colaborador del suplemento Babelia. Y comento esto, porque hace poco más de un año, realizamos una Conversación Tókland entre él y Luís Collado, responsable de Google Búsqueda de Libros para España y Portugal. Pienso que es interesante traer al pairo lo que estas dos voces relevantes de la Edición XXI comentaron entonces, en el marco de esta introducción de Guillermo. Ambas piezas relacionadas, creo que introducen mejor lo que dió la mesa de sí.
Javier y Luís, comentaron que las grandes transformaciones que están afectando al libro y a la lectura, inciden también en la formación de nuevos editores y en el desarrollo de nuevas herramientas. Hablamos sobre la pervivencia e importancia de la labor editorial y de que los editores tienen que estar donde está la gente, ser conscientes de cómo están afectando las nuevas tecnologías al sector editorial. Es necesario integrar el trabajo editorial en el nuevo mundo tecnológico, para no perder el tren y convertirse en algo obsoleto.
Se insistió, también, en no ser catastrofistas con la situación actual del mundo editorial: hay que dejar pasar tiempo para que haya una adaptación paulatina entre los hábitos de lectores y editores y la tecnología existente (y futura). Por lo tanto el mundo editorial tiene que renovarse, estar abierto a conocer lo nuevo y estudiar la capacidad de las tecnologías para mejorar los procesos.
El e-Book, actualmente el “enemigo público número 1” del sector, no tiene por qué ser el fin del libro tal y como lo conocemos. Hay que bucarle la parte positiva: Javier Aparicio opina que la tecnología de la tinta electrónica, por ejemplo, es más rápida, más accesible, más socializable… No es, entonces, el fin del libro, ya que nos ofrece lo bueno del libro y lo bueno de la edición online. El libro, por tanto, no tiene por qué ser en papel pero tiene que ser un libro. Debe tener coherencia.
Se habló también de que uno de los problemas principales que existen tiene que ver con la forma de lectura que se plantea en la web, un medio tremendamente distinto a la literatura. Los nuevos medios propician un tipo de lectura que afecta a la formación de pensamiento del individuo fragmentando su discurso. Esta lectura fragmentada, que nos guía de hipervínculo en hipervínculo, puede ser uno de los motivos de que decaiga el esfuerzo de leer un libro y sintetizar su contenido, de interiorizar lo que se dice y formarse una opinión completa: se forma un puzzle con diversas piezas de varias obras, con lo que el discurso se descontextualiza.














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