Desde Aguilafuente, sobre el Sinodal
Breve representación teatral venida desde Aguilafuente (Segovia) que evoca el momento clave del primer libro impreso en España (el Sinodal de Aguilafuente). Así arrancaron las Jornadas sobre el libro digital “Del Sinodal al digital”.
Cuando acabó la representación todos corrimos a comentarnos lo contemporáneo del fresco soportual que acabábamos de presenciar: un momento histórico, un cambio tecnológico, y dos visiones contrapuestas: una progresista y otra reaccionaria. Y los miedos, los entusiasmos, el genio (y el ingenio tecnológico). La discusión en aquel momento era si convenía o no que las ovejas del rebaño tuvieran acceso al conocimiento: de fondo, una cuestión de poder. Hoy, nadie se opondría a ello, sin embargo en el templo de la economía, de la industria… también se trata de una cuestión de poder, de poder económico.

En uno de los diálogos más famosos de Platón, Sócrates intenta convencer a Fedro de las inconveniencias de la invención y uso de la escritura. En realidad, se trata de un fascinante ejercicio crítico sobre las nuevas formas de transmisión, conservación y jerarquía del conocimiento y de los contenidos tradicionalmente asociados a formas orales de diseminación y recepción. Frente a la primacía de la voz rápidamente se impondrá la versatilidad de la palabra cifrada en la escritura. El conflicto entre soportes, medios de difusión y contenidos vigilados o liberados sigue estando vivo hoy día y acaso se haya agudizado con la irrupción de internet como un espacio supuestamente libre y gratuito de transmisión del conocimiento.
Estas son las premisas de la segunda entrega de la trilogía Edición 2.0 —que se inició con Los futuros del libro— en la que Joaquín Rodriguez ahonda en la reflexión sobre el futuro de la edición en la era digital.
El Sinodal de Aguilafuente, según se lee en Wikipedia, se considera el primer libro impreso en España en 1472. Contiene las actas y documentos complementarios del sínodo diocesano que tuvo lugar en Aguilafuente (Segovia) en junio de ese mismo año, sobre asuntos muy diversos, encaminados a la reforma del clero. El obispo de Segovia Juan Arias Dávila encargó que los documentos del sínodo fueran reproducidos con el innovador método de la imprenta por el impresor Juan Parix de Heidelberg. Esa fue la razón de que la Imprenta de Gutenberg llegara a esta localidad española curiosamente en 1472, antes que a Barcelona (1473), Valencia (1473), Sevilla (1477) o Salamanca (1488), ciudades más importantes y desarrolladas del siglo XV. Que hoy exista esta referencia en Wikipedia, como digo, e incluso tenga su propia página web la historia de marras, es como que se cierra un círculo.














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