Antonio María Ávila, Director Ejecutivo de la FGEE
Intervención de Antonio María Ávila, Director Ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España, en la presentación de las Jornadas sobre el libro digital “Del Sinodal al digital”.
Acércate a la homepage del website de la Federación de Gremios de Editores de España y no te quedarás indiferente –cosa inusual en un espacio de ésta índole. En estos momentos, te darás de bruces con un comunicado guerrero en defensa de las librerías, de la cultura, pero quizá mañana cambie… Y si continúas por el texto de Millás, a continuación te asaltará un caldo de logotipos hiperenlazados de los más significativo: el Plan de Fomento a la Lectura, Cedro, el proyecto SOL, la Fundación del Español Urgente del BBVA, Liber, el Gobierno de España, el ICEX, Correos, el proyecto America Reads Spanish y un pin considerable contra la piratería… Y lo digo, para que contrasten por ejemplo (hablamos de espíritu combativo) con el web del Gremi d’Editors de Catalunya: todo lo contrario: anodina, meramente informativa, sosa… Que sirvan estos botones para ilustrar que en la FGEE no se andan con chiquitas. Y esto es así en gran parte por el carisma de su director ejecutivo, el achifamoso, el ubicuo, el amado y denostado pero siempre brillante, Antonio María Ávila.
Lo conocí personalmente cuando después de la Liber 2005 aceptó (hacia finales de aquel año) que le realizáramos una entrevista para esta revista. Y como soy de los que se asustan más con los ladridos que con las mordeduras, me cobijé en la experiencia -Con Valor- de Txetxu Barandiarán, con quien por enonces llevamos a cabo varias conversaciones con personajes claves del Sector Editorial y la Lectura en España (a mí sólo, se me hubiera merendado antes de desayunar). Al final, miren nomás la conversación, ni hubo ladridos, ni desde luego, mordeduras de ningún tipo; sino un sevillano amable y hospitalario que nos recibió en su oficina abierto y conversador, muy formado, muy culto, muy inteligente y muy listo: cóctel irresistible a todas todas, se esté o no de acuerdo con él en sus planteamientos.
Ideas fuerza que repite sin que medre su ánimo allí donde le inviten y que giran entorno a: “Los intereses en juego son los que dan las pistas”, “Para trabajar en serio tiene que haber lealtad” (se refiere a los tecnofílicos de gúgle, como a él le gusta pronunciar Google), “El sector editorial es España ha estado a la cabeza en la innovación tecnológica”, “El problema está en la digitalización. Todavía no sabemos hacia dónde irá”, “Se plantea una nueva fuente de negocio y hay que analizarlo”, “El problema no es la digitalización, sino la política comercial”, “Cada innovación plantea interrogantes y problemas”, “Cuando hay recelo y desconfianza es difícil trabajar”… En cualquier caso, el área que abarca su trabajo se puede resolver tabulando esta sencilla fórmula…

O sea, hablamos de “Mantenimiento del precio fijo”, del “Fomento de la lectura: incrementando las dotaciones de libros para las bibliotecas públicas y la implantación de las bibliotecas escolares”, de una “Normativa de Propiedad Intelectual que afronte los retos tecnológicos y luche eficaz contra la piratería”, de “Modernizar los estudios comerciales aplicándoles las nuevas tecnologías”…
Últimamente he tenido ocasión de escucharlo en la Feria del Libro de Sevilla y ahora, en la Feria del Libro de Madrid. Y qué duda cabe, que en esta última es donde más pábulo ha dado a sus detractores con su comentario (que los medios han corrido a ‘contextualizar’) sobre el Estado y la práctica piratil, poniendo en evidencia que las cosas pendientes de resolver satisfactoriamente-para-la-FGEE se acumulan a tal velocidad, que incluso un aguerrido luchador como él, baja la guardia y opina desde el bajovientre.
A nosotros desde Tökland nos parece –y lo comentamos allí donde nos dejan también– de que gran parte de los problemas que atenazan a nuestra Indústria Editorial en Español son… Industriales, intrínsecamente editoriales y significatívamente españoles. Y que sí, que las profundas y rápidas transformaciones tecnológicas que vivimos como sociedad los han potenciado y agravado… Que sí, que la sal de la vida tecnológica pica mucho en según qué llagas analógicas, pero que en modo alguno es origen del problema y sí, acaso, posible solución (pero juguemos un poco, ¿no?). Además, y Ávila lo señaló en su intervención ‘lo digital’ es ya una realidad incontestable en el seno del sector.
En concreto, la intervención de Antonio María tuvo poco de aquel acervo comunitario con que fustigó hace unos líberes a Luís Collado, responsable para España y Portugal del programa Google Book Search (cada vez más relajado, ciertamente). No sé, la verdad, venir a unas jornadas sobre el libro digital en la Feria del Libro de Madrid, organizadas como es sabido por el Observatorio del Libro y la Lectura, la Dirección General del Libro y la Lectura, el Ministerio de Cultura del Gobierno de España, y llamarles piratas a la cara (motivos tendrá) no es ni muy debatístico, ni muy ebookístico… Ni fiel a la ironía aguda de la que ha hecho gala estos años.
Tarea nada sencilla comanda ejecutívamente Ávila también hay que decirlo: lo más casposo del sector se abriga con inquina también bajo su paraguas federativo. Y, si cada editor en particular anda viendo como achicar el agua de su barca empresarial (porque de su marinería editorial no es el lugar ni el momento de comentar), si los gremios en su conjunto hace rato que han perdido el rumbo de esta regata, no es de extrañar que su cruzada, que la considero esencialmente valida: ha de haber alguien al otro lado de la Laguna Estigia sino será el caos, se vaya nutriendo de compañeros de viaje …de dudoso pelaje innovador.
Como comentó Javier López Yánez, el librero Repiso hace poco -no el glamuroso PDG de la FSL ; ) sabíamos que las aguas estaban revueltas en el Gremio de Editores. Y cuando vía Paradigma Libros nos llegó la noticia del nombramiento de Pedro de Andrés, del Grupo Anaya, como presidente de la FGEE, compartimos las cuestiones que suscitaron “Los paradigmáicos”:
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1. ¿Por fin la FGEE ha logrado el consenso tan buscado?
2. ¿Cuáles son el programa, los proyectos y las líneas de trabajo que el nuevo presidente aporta ante los retos del sector del libro?
3. ¿Responde en cambio todo esto a una jugada estratégica, de diplomacia veneciana, y esencialmente política de los otros grupos para desbancar al candidato de Madrid, apoyado por el Grupo Santillana?
4. ¿Volvemos entonces a la disyuntiva personas/ideas?
5. ¿Qué reacción podemos esperar del gremio de Madrid? ¿Se enrocarrá? ¿Reaccionará de alguna manera? ¿Queda afectada la legitimidad de su presidente?
6. ¿Provocará esto una revolución en la previsible próxima convocatoria de la Asamblea de la Asociación de Editores de Madrid?Desde Paradigma Libro volvemos a insistir en la necesidad de ideas, de programas y proyectos, al margen de personalismos o intereses de lobbyes locales. El mundo del libro necesita una reingeniería importante. No perdemos la esperanza.
Os dejamos con estas referencias en medios tradicionales (para que no sea dicho) por si tienen interés en seguir el culebrón… Me hubiera gustado presentar las de Público o las de Soitu, en las que sé que estos temas se andan pensando con mente más amplia pero, lástima, en ambos casos tiraron de EFE-mérides.
> El Adelantado de Segovia: “Antonio María Ávila fue el que puso sobre el tapete los temas más polémicos. En su opiión, hay que debatir los problemas de nuestro país, “que no respeta la propiedad intelectual y que ha llevado a Estados Unidos a colocarnos en una lista junto a países como Mongolia, Albania… por no respetar los derechos de autor. Hay que debatir por qué en España la ley de propiedad intelectual es un pitorreo”, concluyó.”
> ABC: “Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España, se pronunció en la misma dirección. «Hay que debatir los problemas de nuestro país, que no respeta la propiedad intelectual y que ha llevado a Estados Unidos a colocarnos en una lista junto a países como Mongolia, Albania. Hay que debatir por qué en España la ley de propiedad intelectual es un pitorreo», demandó”
> El Mundo: “Ávila reclamó una ley de Propiedad Intelectual “de nueva planta” y aseguró que el cumplimiento de la actual “es un pitorreo en España”, hasta el punto de que Estados Unidos ha incluido a nuestro país en una lista en la que figuran los que no respetan ese tipo de normas, junto a naciones como “Albania, Mongolia y Kenia”. “La propiedad intelectual es la base de la industria editorial, pero también de las dedicadas a las nuevas tecnologías”, subrayó el director ejecutivo, quien afirmó que la edición digital plantea problemas jurídicos, fiscales y económicos, estos últimos porque los nuevos sistemas “requieren fuertes inversiones que deben tener retorno”.

















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