El presente continuo de los futuros perfectos de los libros
El otro día se podían leer en El Mundo unas gotas sobre la lluvia que anda cayendo sobre si la Feria del Libro de Madrid prohíbe o no los libros electrónicos o los contenidos digitales. Días atrás ya se hablaba -sigamos en El Mundo: de si en la Feria del Libro de Sevilla el libro electrónico iba a ser la estrella del baile o habría que ponerle un bistec encima para que los perros se le acercaran.
Y es que es verdad, menuda la que ha liado Javier promoviendo estas jornadas sobre Los futuros del libro (pueden informarse en el blog de la FLS). Sin ir más lejos, llevo unas horas que ni me atrevo a abrir mi lector de feeds porque las entradas sobre si ‘pim, pam, pum fuego, ay, tomá guacho’ de la blogosfera relacionada con el sector editorial se suceden unas a otras a velocidades de vértigo: a favor, en contra, de costado, hacia atrás… ¡Da miedo! la verdad.

Y si uno no estuviera metido profesionalmente en el meollo, no sería descabellado pensar que está a punto de estallar una Guerra Mundial Editorial. Pero bueno, la cosa está así y la cuento fácil para que vean que ni arden tampoco tanto las llamas, ni llaman tampoco tanto los ardores …Alrededor de un tema en el que ya hay una serie de verdades bien aposentadas que conviene no perder de vista a la hora sacar la manguera o echar más madera: como que los futuros del libro serán digitales, como que los eBooks han venido para quedarse, que el papel tiene larga vida y muchos rocanrrolles por bailarse, que para variar la sociedad los ciudadanos y la empresa privada le llevan ventaja a la legislación vigente (y muchísima más a CEDRO, SGAE & The Federeishon of the Gremios of Editores of Spain… y me permito esta licencia en broma en honor a Antonio María Ávila que como siempre estuvo brillante, irónico y mordaz)… y bla, bla, bla.
Si, la Feria del libro de Sevilla acomodó en el seno de una ¡extensa programación también pero que muy interesante! estas jornadas sobre Los futuros del libro: pero fueron suaves en general, no se buscó morder a nadie, sino conversar y hacer conversar al prójimo. Los ponentes, expusieron sus ideas con tranquilidad y todas las mesas fueron ordenadas desde el buenrollito (y no lo digo porque yo moderara una). Nadie en su sano juicio debería pensar que este tipo de conversaciones pueden ser un peligro para nada. No, las masas que asistieron no salieron desbocadas a devolver sus libros en papel para hacerse con un eBook, ni nada parecido. Se conversó, se discutió, hubo alguna alzada de voz personal… pero todo sin sangre.

Lo verdaderamente importante es que una feria como la de Sevilla asuma estos riesgos y viva para contarlo: que lo cuenta… ¡y cómo! Que el propio hecho, demuestra que se puede hablar sobre los temas que preocupan sin que se caiga ningún toldo (aunque algunos kioskos vean amenazadas sus tolderías). Cualquiera puede ver en la red que las voces que la dirección convocó para exponer sus puntos de vista son relevantes, ingeniosas, polémicas si quieres, pero no bliblioterroristas ni tecnofóbicas. Se trata de personas y profesionales con intereses manifiestos a un lado u otro de la charca de la Edición XXI, pero que ofrecen y defienden sus posiciones con educación, elegancia y cierto estilo (algunos más que otros, claro).
Y quizá por todo ese ruido, no se ha prestado por ejemplo la debida atención a las reflexiones que Joaquín Rodríguez viene desarrollando, a los puntos de vista de Txetxu Barandiarán, a la labor evangelizadora de un Chema García o un Javier Celaya, o a las iniciativas potentes que Carmen Ospina está impulsando ¡y ya con resultados medibles en dinero!
La FLS ha cumplido y con creces: porque organiza una estupenda feria del libro con encanto, por la riqueza de su programación cultural, por lo granado que pasa por sus instalaciones y porque el público de Sevilla responde visitando y comprando en esas casetas tan lindas según sus gustos, sus circunstancias y la crisis… ¡que anda que no estaba presente también el temita!
Y es cierto también que hubo una exposición de eBooks. Si, la Consejería de Innovación de la Junta de Andalucía, dispuso una carpita donde además de situar Manolo Pedraz su plató radiofónico, se podían ver unos paneles informativos y una serie de aparatos atados con cadenitas… Una pequeña pero sintomática muestra para que, quien sintiera curiosidad, pudiera acercarse, oler, pensar y opinar a la salida contra quién disparar sus euros.
Por tanto, como no es nada fácil hacer este tipo de apuestas, felicitar a la FLS por su arrojo, su desparpajo, y por dar cabida a voces mayormente bibliotecnoconciliadoras.
Recuerda que puedes ver todas las entradas sobre la feria en el tag: Feria del libro de Sevilla
















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