Waiting for a miracle
Es lo que tiene cuando el alma está en calma: las cosas fibrilan una sobre otras tejiendo situaciones y momentos sin agresión, sin espasmos. Llegar con tranquilidad, posibilita una metempsícosis serena (sí, reposo en depósito un cuerpo mío y aquí, tapatío, enchilante, tequitacolítico y mariachi en el que me embebo cuando llego… ahora lo sé). Llegar con calma facilita los acomodos entre el ser, el estar, el deber y el placer, sin que ninguna de las partes se vea afectada. Sin sinrazón, sin sinvivir, se sintoniza con simpatía la emisión local como si uno fuera uno más, como si el otro fuera el de siempre. Ya estamos la FIL, bienvenidos, bienacomodados, biencomidos, queridos y estimulados para la tarea que nos espera a partir de mañana.

Ya tenemos organizadas nuestras cosas y nuestras estrategias de trabajo en el hotel, como os decía, y ahoritita también, en el espacio que FIL –¡gracias Leo, grácias Noé!– nos ha habilitado en la zona de Soporte Técnico para que saquemos las castañas calientes del fuego diario, bienconectados por un cañonazo a la red. Ya tenemos asignados nuestros pases “Comité Organizador” verdaderos salvoconductos totales para moverse sin restricciones por estos pagos que amplios, vaya si son amplios. No sólo en metros…

Los números alrededor de este evento son impresionantes. Desde cualquier punto de vista: días dedicados a los profesionales de la edición: 3; área de exhibición: 34 mil metros cuadrados, profesionales del libro: más de 17.000, editoriales: 1.620, países representados en editoriales: 40, público asistente: 559.271, agentes literarios: 125, empresas que participaron en el Salón de Derechos: 65, asistentes a FIL niños: 133.750, medios: 455, representantes de medios acreditados: 1.644, presentaciones de libros organizadas en la FIL: 328, foros literarios: 24, foros académicos: 20, actividades artísticas y musicales: 86, actividades para profesionales: 42, premios y homenajes: 11, patrocinadores y auspiciantes: 44…
Se respira entusiasmo. En cada uno de los que andan a contrareloj produciendo todo para que mañana parezca que siempre ha estado aquí: técnicos, carpinteros, montadores, reponedores, helpers, centenares de jóvenes prestando sus horas obligadas de servicio social, organizadores… un ejército de mil demonios. Pim, pam, pim, pam… Pasan las horas y todo va tomando forma, cogiendo cuerpo, teniendo sentido. Se respira ya el instante próximo de la abertura de puertas y el complicado evento inaugural alrededor de Lobo Antúnez y algo de nervios también.

Si, te paras en cualquier punto de la feria en ciernes como Duvall tras tomar aquella playa, y respiras… ¡Producción! ¡Producción! ¡Producción!… Allí donde mires alguien pasa a las corridas lleno de avalorios de comunicación… Uno caga a pedos al otro, bien, pero a pedos, ese va y caga a pedos a otro… Lo van siguiendo y al final, alguien da un brochazo y tapa un feo, o levanta un panel caído. Pim, pam, pim, pam… Los maderos de San Juan.














Gracias por mantener informados a los que no podemos estar ahí y mucha suerte!
A ti Jonathan por seguirnos.
Saludos desde Tökland @ Guadalajara.
Bonito post sobre la pre feria Pablo.
PD: acuérdate de enviarme las fotos que nos hemos hecho….sobre todo la del currante!.
mañana nos veremos por la feria.
Suerte
chema
Hola Chema,
Te las acabo de mandar. Ayer me comentó nuestro fotógrafo que habías tenido un contratiempo con una toma de bomberos: espero que eso no os haya complicado los preparativos.
Nos vemos mañana. Suerte!
Pablo
:-) parece que lo la toma de bomberos se solucionó. Eso sí, tenemos el stand más seguro de toda la FIL
A eso le llaman en mi casa ‘no hay mal que por bien no venga’ ;)
Vamos pues…
Abrazos,
[...] desde Toklan rescatamos algunos datos de interés: área de exhibición: 34 mil metros cuadrados, profesionales [...]
[...] el tercer día de feria, el primero de diciembre (nosotros habíamos llegado un par de días antes: Waiting for a miracle) de las 120 hrs del total, llevábamos trabajadas –según ordena Pareto– unas 80 hrs a todo [...]