La entrada del martes pasado de Joaquín Rodríguez en Los futuros del libro, “Observar la lectura”, oxigena un debate que según nuestra percepción está bastante encallado; que se va encallando cada vez que surge un obstáculo o un percance nuevo que resolver alrededor, claro está, del fomento de la lectura y las sempiternas Nuevas Tecnologías.
Joaquín recuerda que en el Consejo de Ministros del pasado 3 de noviembre de 2006 se aprobó la creación del Observatorio de la Lectura y del Libro que tendrá como objetivo el análisis permanente de la situación del libro, la lectura y las bibliotecas. Y que el pasado 9 de junio de 2008, se convocó formalmente al pleno que constituirá ese organismo y se nombró al Patronato que lo conducirá. Joaquín comenta que “El Observatorio de la Lectura y del Libro será la entidad que deberá abordar alguno de los temas más cruciales que, por esenciales y nucleares, siempre se han postergado o arrinconado, para mejor ocasión”… Y a continuación, enumera una decena de temas cruciales que convendría investigar, y que como apunta, han ido apareciendo en entradas relacionadas anteriormente.
En la nota informativa de Terra que relaciona, podemos leer que El ministro de Cultura, César Antonio Molina, ha presidido la primera reunión del Pleno del Observatorio de la Lectura y el Libro, que tiene el propósito de analizar, asesorar y mejorar la situación de los hábitos de lectura, el libro y las bibliotecas. Que el acto ha contado con la presencia de representantes del sector editorial, con autores, editores, distribuidores y libreros, entre otros, así como otros agentes del libro y fundaciones relacionadas con la lectura y que su creación se fundamenta en la importancia y el potencial del sector del libro español en la actualidad, en la riqueza y la diversidad lingüística de España, así como en la proyección universal de la lengua española. Que el Observatorio de la Lectura y el Libro propondrá actuaciones para mejorar la situación de los creadores literarios y sus derechos, y realizará una labor de apoyo y reconocimiento del trabajo de los traductores. Entre sus primeras actuaciones, leemos, figura la creación de un sitio en Internet donde se ofrecerán estudios y análisis sobre áreas de trabajo relacionadas con la industria del libro, el fomento de la lectura, las bibliotecas o la creación literaria.
Uf! no sé bien si es porque soy de producción o porque lo gubernamental como que siempre se lía un poco queriendo ser tan gubernamental: en este párrafo se habla de la observancia de la lectura y el libro… En cuyos propósitos se menciona también a las bibliotecas… Cuya creación se fundamenta en la importancia y potencial del sector del libro en español… En la diversidad lingüística de España… ¡Y para la proyección de la lengua española en el mundo! ¿No les parece muchos grandes conceptos que se pisan entre sí? La verdad, no sé cómo se lo montarán los diferentes representantes y asesores para abordar el mundo de la lectura, el mundo del libro, el mundo de las bibliotecas, el mundo del libro “en español”, el mundo de la diversidad lingüística española y la proyección de la lengua española en el mundo… a la vez. O me temo que sí imagino como se lo montarán…
Si yo fuera Ministro de Cultura (y conste que sólo imaginármelo me escarpa el vello), derivaría este berengenal a la Dirección General del Libro y la Lectura (así garantizamos en lo posible un perfil más de ejecución del proyecto que de representación institucional). A continuación, tras la dotación presupuestaria correspondiente, instaría a la Dirección General a que creara al menos una decena de mesas de trabajo in-de-pen-dien-tes: una específicamente centrada en el mundo del libro, claro está: la situación que atraviesa no es ninguna tontería, y menos la que atravesará dentro de unos años. En esta mesa, evidentemente implicar al sector y a todos los agentes implicados. Y, evidentemente también, tendría en cuenta las bibliodiversidades lingüísticas del Estado, y me andaría con mucho ojo (con mucho ojo avizor) a lo que está pasando primeramente en Iberoamérica, y luego es ciertos espacios estratégicos del mundo editorial mundial, como Alemania, USA o Corea… Y así sucesivamente con cada tema… Una mesa para la observancia de la lectura, otra para las bibliotecas, otra para la promoción de la lengua española en el mundo, etc… Y como el trabajo de estas mesas no debería tener fin, periódicamente aglutinaría unas pre-conclusiones abiertas y llamadas de atención, a fin de someterlas a un debate social más amplio (aunque lo social pueda ser restrictivo, en este caso) y ponderarlas en el seno del programario de los agentes implicados en cada tema (en España y en el MundoReal)… No sé, algo más en esta línea porque la manía de empezar las pirámides por la veleta de los vientos, dificulta enormemente la elaboración y rediseño de los laberintos… ¿No? Que es a fin de cuentas es donde el Minotauro reclama los sacrificios humanos de las capacidades lectoras.
…Todo indica que nuevamente estamos ante un gran evento institucional de hondo calado, hondas intenciones y tal, pero de poca eficacia en el MundoReal: en un momento que se caracteriza por la segementación de los grandes temas y por la adeneización de sus elementos intrínsecos, más le valdría al Ministerio de la Cultura, no seguir a contracorriente. ¿Nadie le ha explicado al Exmo. Sr. Ministro de Cultura las ventajas de instituir un Ministerio de Cultura 2.0? Se hincharía a votos, seguro… Conectaría de miedo con las nuevas generaciones, “en tanto que activos de futuro cultural de este país”.
Cuando hace unos meses se publicó el Barómetro sobre hábitos de lectura y compra del libro, criticamos la unificación de dos mundos tan antagónicos: el de la lectura y el del consumo, como si fueran una sola cosa… En aquel momento, y entorno a este tema… Se partió de un estudio “institucional” que “políticamente” saltó a los medios de masas en formato press raport… El diario El País, por ejemplo, lo meneó así.… Pero a la par institucional y política, se desdeñó cualquier tipo de debate alrededor de sus contenidos… Ni quién lo impulsó, ni quien lo difundió, ni quien lo notició, integraron a continuación “el debatillo social” que se generó… Por ejemplo: José Antonio Millán (que por cierto formará parte del proyecto como asesor) lo comentaba así en su blog… Txetxu de Con Valor, así en el suyo… Y nosotros, desde Tökland, así… Por nuestra parte, insistíamos no sólo en la antagonancia de los conceptos, sino en los diferentes enroques suscitados por una percepción de masas de una cuestión sometida cada vez más a cuestiones puntuales (a cuestiones pixelares)… que deja fuera un porcentaje altísimos de “casis”, que constituyen el espacio verdaderamente mestizo de exploración y posibilidades (espacio no olvidemos rondante el 50% bien mirado).
Porque aunque las motivaciones sean las que tocan y todo lo correctas que se quiera, hay que asumir que van tarde. La institucionalidad tradicional cuesta un pastón a las Arcas -Perdidas- del Estado. Una ingente cantidad de recursos que hoy, con algo más de putería, podrían multiplicarse si se aplicaran en red. Con lo cual en vez de tanta pompa y boato, se nombra un coordinador general de mesas currante aunque no lo conozca nadie, y un coordinador de cada mesa currante aunque no lo conozca nadie (incluso podría ser algo joven)… y transversalmente un medio en red -aunque no sea de masas- facilitador del debate social. Y ya está. Con eso es suficiente para pensar, escribir y dar acceso al repensamiento de las cuestiones… Y una vez vayan alumbrándose perspectivas de solución con posibles efectos transformadores, pues que allí se mojen las instituciones para ejecutar lo que sea necesario. La verdadera administración en red, debería dejar de tratar de fagocitar sabios y promover más sabiduría.
Para terminar, sobre el decálogo que apunta Joaquín…
1. Las encuestas que el Gremio de Editores encargas sufren de serias carestías que lastran el valor de las conclusiones: La casuística de los datos y la cacofonía semántica de la metainformación, termina generando tablas rasas, que cada vez dejan a más gente fuera: trabajando sobre segmentos “representativos”, se obtienen datos “normalizados”, y por tanto “excluyentes”… que decíamos.
2. Los planes de fomento de la lectura no pueden ser indiscriminados, sino que necesitan aplicaciones contextualizadas: “Y periódicamente aglutinaría unas pre-conclusiones abiertas y llamadas de atención, a fin de someterlas a un debate social más amplio (aunque lo social pueda ser restrictivo, en este caso)… No sé, algo más en esta línea porque la manía de empezar las pirámides por la veleta cósmica, dificulta enormemente la elaboración y rediseño de los laberintos”.
3. Existe un trecho casi infranqueable entre la lectura maquinal y la comprensión lectora: Esto es cierto, pero del mismo modo la capacidad lectora ha de ser trabajada no sólo en relación a los objetos textuales; aprender a “leer” otros lenguajes, aprender a leer imágenes, experiencias virtuales, etc (desde, si se quiere, una inteligencia lingüística).
4. La pedagogía de la lectura exige, por tanto, dos niveles o dos velocidades, al menos, con atenciones específicas para cada edad En lo relacionado con la educación, no podemos seguir al margen. “De manera fehaciente e incontestable, una férrea relación estadística entre capital cultural y educativo heredado y éxito escolar”, dice Joaquín. Pues quizá valdría más invertir los cuartos en estas lides.
5. Que España apenas está representada en los grandes proyectos europeos, es algo generalizado que no afecta sólo a estos rubros. Si al menos pudiera trabajarse desde el abrevadero europeo de proyectos e ideas, desarrollos iberoamericanos liderados desde España, que de paso contribuyeran un asalto de cultura e idioma de las redes…
6 ¿A qué tipo de cerebro y de compresión, de capacidades cognitivas, está dando lugar la lectura en pantallas? Esto es un tema capital, especialmente porque está por definirse (entendiendo “definición” como una identidad otorgada por el colectivo, por los demás). Si es algo que todavía no sabemos, si es algo a lo que se está yendo, ¿no cundiría más una estructura en red (”desde las pantallas”), que ayudara transversalmente a concertar políticas, posturas institucionales, etc? Yo estoy seguro que sí. Porque incluso la Lectura, no puede ponderarse igual cuando se trata de libros en papel que cuando hablamos de dispositivos electrónicos, de pantallas (del mismo modo que el cuerpo humano, que siempre es el mismo, o se comporta igual con gravedad cero)… La lectura quizá siempre es la misma, pero los soportes van cambiando, y a cada uno ha de corresponderle su mesa en red de trabajo, cuyas conclusiones ayuden los ministerios afectados a legislar y ejecutar… ¡pero no más la pirámide desde la veleta!
7. Evidentemente las bibliotecas no pueden constituir páramos marchitos (que dice Joaquín que dice la FGSR)… Pero tampoco dramaticemos: primero porque algo se está cociendo sin vuelta atrás en los bibliotecarios… Os remito a la intervención de Fernando Juárez en las pasadas jornadas Leer en Pantalla, en el marco de la Feria de Sevilla, o la de Nieves González, o la de Dídac Margaix por ejemplo. Y segundo, porque la propia Fundación Germán Sánchez Ruipérez, posee y ejecuta con brillantez un código genético sobre Bibliotecas y Sociedad, que bien podría implementarse en cualquier comunidad iberoamericana, siempre y cuando claro, se dispongan de los recursos. Pero este no es el problema, nadie habla de que falte dinero realmente… Fallan las políticas por generalistas, sí, fallan las comisiones institucionales por anacrónicas y lentas, también; fallan los discursos en red que no posibiliten implementaciones reales (no sólo de sueños viven los proyectos), por supuesto. También aquí se trata de una Suma en Masa de Valores y no de Un Valor Masivo.
8. Los profesores (sobre todo de secundaria), no tienen una formación específica para la enseñanza de la lectura… Vale, pero la cosa no se va a arreglar si responsabilizamos a los educadores por sus carencias: de eso deberían encargarse cada uno de ellos como personas, en el marco de “sus retos personales vinculados con la profesión que han elegido”: del mismo modo que un bombero ha de estar más cachas que un oficinista de créditos al consumo. Que se mejore en lo posible su formación, pues también en deficitaria en usos tecnológicos, como quizá también lo sea en política, religión o mecánica. Ese es un debate estrictamente de La Academia y de cómo soporta y aporta su valor a la Sociedad… A modo de parche, si se quiere, así como se está dotando a los centros educativos de recursos de contención social y refuerzo educativo especial, pues que se los doten de promotores de lectura, dinamizadores tecnológicos… Pero esperar que todos los profesores se conviertan en los Tales del Siglo XXI, me parece una bobada imposible. Para empezar, con ciertas actitudes ya se hace mucho… Por ejemplo nuestros amigos, Honorio Penedés de 365 Días de Libros & Cia.
9. En nuestros pagos hay desdén por infinidad de cosas. También por los peligros que enfrenta la Lectura. Pero pienso que eso se resolverá mejor si aquellos que pueden hacer algo lo hacen, que por lo que no hagan los que deberían hacerlo. No sé si me explico…
Y como colofón… 10. Han de impulsarse campañas de fomento a la lectura en España de “hondo calado”, pues claro que sí. Profundas socialmente, pero también amplias de horizontes que integren decididamente a las redes, no como puertos de arribo sino como puertas estelares de acceso a los otros mundos que están en éste…. Que una cuarta parte aprox. del MundoReal hablamos el mismo idioma, nos sentimos en casa en casa del otro, y compartimos un sentir de la vida como hermanos culturales que somos.